Ella llegó con una misión, destruirlo, el solo quiere deshacerse de ella lo más pronto posible, ¿como es que ninguno está siguiendo el plan?
Amor, venganza, secretos y mucha acción, envuelven la vida de Enzo Alame y Ariadna Moretti
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Capitulo 20
Tal como lo planeo, Ariadna había terminado sobre las dos de la mañana, así que envió la propuesta junto a la presentación y se fue a descansar con una gran sonrisa y la satisfacción del deber cumplido, ahora solo debía exponerles su propuesta y aun cuando no ganara estaba segura de que su proyecto sería muy bien valorado por el jurado.
El problema es que en ninguno de sus cálculos estaba previsto que el jurado evaluador del proyecto tuviera un contratiempo y la reunión tuviera que adelantarse para las 9 de la mañana o peor aún que esa información no le llegara a Ariadna sino hasta las 8:30 de la mañana cuando su celular sonó y no precisamente por la alarma, pues aun cuando ella estaba segura de haberla puesto no sonó o no la escucho y solo se despertó con el persistente sonido de su celular.
- Si, buenos días. – Respondió la llamada Ariadna intentando sonar lo más despierta posible, aun cuando casi había quedado en el techo cuando escucho el tono de llamada de su celular.
- Directora Ariadna, Buenos días. – Saludo atentamente Mabel. – Disculpe que me haya tomado la libertad de llamarla a su teléfono personal, es solo que no encontré confirmación de su parte del correo que se envió anoche y tampoco la vi en su oficina, así que no se si recibió la información de que la hora de la junta cambio. – Dijo con calma.
- ¿Cambio? – Cuestiono Ariadna, casi con un grito. – ¿Para qué hora? – Pregunto con el corazón latiendo a millón por segundo.
- Para las 9 de la mañana. – Señalo Mabel con un poco de pesar, ya que por la reacción de Ariadna. Era obvio que no se había enterado. – directora le recomiendo que llegue lo más pronto posible con la propuesta impresa, el presidente y más aún el jurado de hoy son extremadamente exigentes con la puntualidad, si llega un minuto tarde no se podrá presentar. – Le recordó con verdadera preocupación, por alguna razón esa joven le caía bien.
- Muchas gracias señora Mabel. – Dijo rápidamente Ariadna mientras corría hacia el baño. – Llegare lo más pronto posible. – Prometió colgando, para ese momento ya estaba en la ducha.
Ariadna estaba segura que nunca en la vida se había bañado y vestido tan rápido, sabía que no tendría tiempo de imprimir nada en la empresa, así que preparo todo allí, contado cada segundo, mientras alistaba su bolso y se ponía sus zapatos, desde la casa de Luna hasta la empresa había 15 minutos mínimo por lo que mientras terminaba de imprimir calculaba exactamente cuánto tardaría en llegar al estacionamiento sacar el auto, esperando que el flujo vehicular fuera poco, parquear rápido y subir 24 pisos hasta la sala de juntas.
Pero como pasa la mayoría de las veces en que estas a contra reloj, todo parecía estar en su contra esa mañana, pues cada semáforo que paso estaba en rojo, al entrar al estacionamiento todo estaba lleno y tuvo que ir hasta el último sótano, para cuando logro parquear eran las 9:05, ya estaba tarde, aun así, no se rindió.
Corrió hacia el ascensor desafiando todas las leyes de la gravedad con sus tacones de 7.5 centímetros y el bolso en mano, no se había peinado, solo se había recogido el cabello en un moño lo más decente posible y sin una gota de maquillaje, debía agradecer a sus buenos genes, pues aun así se veía bien, decente al menos, una vez el ascensor se abrió ella nuevamente corrió hasta la sala de juntas viendo que ya eran las 9:08 minutos, pero al llegar a la puerta, una figura se atravesó en su camino impidiéndole el paso.
- Directora Moretti, cuanto lo siento la hora de llegada a la junta ya paso, las reglas son claras, esta descalificada. – Dijo Orlando Herrera con la expresión de tristeza más falsa del universo.
Ariadna se quedó de piedra por un segundo recordando todas las anteriores noches sin dormir, la larga investigación y cada uno de los cálculos que tuvo que hacer, no era posible que perdiera todo el trabajo, no lo permitiría, por lo que rápidamente acomodo su postura y miro hacia el interior de la sala, donde efectivamente ya estaban casi todos, casi, pues faltaban las figuras más importantes, allí no estaba Enzo ni el jurado.
Así que con una pequeña sonrisa hablo.
- Pero por lo que veo la junta aún no ha empezado. – Señalo Ariadna con calma. – El presidente aún no ha llegado. – Preciso.
Al escuchar esto Orlando dudo un poco pues Ariadna tenía razón, el presidente no había llegado lo que era extraño, el jamás llegaba tarde por ningún motivo, al ver la reacción de Orlando, fue Miguel el secretario de Victoria quien hablo.
- Eso es porque el presidente está en su oficina revisando las propuestas con el jurado antes de venir a escuchar las presentaciones. – Expuso el hombre con serenidad.
- Exacto. – Se recompuso Orlando al escuchar las palabras del asistente de Victoria, pues, aunque ella estaba allí seguía manteniéndose indiferente a la situación, pero las palabras de su secretario se podían interpretar como suyas también, por lo que con más confianza continuo. – El presidente lo dejo muy claro, estas descalificada. – Declaro con absoluta certeza, haciendo que un torbellino de emociones se apoderara de Ariadna.