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Ecos De Luz Y De Sombras

Ecos De Luz Y De Sombras

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Mundo mágico / Amor prohibido / Completas
Popularitas:702
Nilai: 5
nombre de autor: Solecito87

Guiada por sueños inquietantes, Elara cruza el límite prohibido y encuentra a Kael, el hombre que ha visto en sus visiones. Lo que parece un encuentro imposible revela un lazo antiguo entre Luz y Sombra, despertando una profecía capaz de traer salvación... o destrucción. ✨🌙

NovelToon tiene autorización de Solecito87 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Elara

Han pasado semanas desde aquel momento en el círculo de revelación. Semanas desde que Kael y yo nos entregamos al vínculo que ahora nos une en cuerpo, mente y alma. Cada día, cada amanecer, sentía el calor de su cercanía como un fuego constante, dulce y urgente. Pero a la vez, cada sombra en los bosques parecía recordarnos que no había paz verdadera.

El santuario prohibido se había convertido en nuestro refugio. La magia de los árboles y el murmullo constante del agua del estanque nos protegían, pero no podían ocultarnos del todo. La guerra que había estado gestándose en los confines del mundo ahora comenzaba a filtrarse hasta nosotros.

Los Lumarin, aquellos pequeños animalitos de luz que nos habían elegido, se movían por el bosque en grupos cada vez más grandes. Sus cuerpos irradiaban un resplandor suave que se reflejaba en los ojos de Kael y en los míos, y sus cantos cristalinos parecían alertarnos de cualquier presencia ajena. Había momentos en que me sentía observada, como si el bosque entero respirara con nosotros, y no solo nosotros.

—Elara… —Kael apareció junto a mí, su mano rozando la mía con esa posesión dulce que siempre me derrite—. Los Lumarin sienten algo… un peligro acercándose.

Asentí, sin apartarme de él. Sentía la electricidad entre nosotros incluso en momentos de calma. El vínculo había crecido, y con él, la intensidad de todo lo que nos rodeaba.

—Lo sé —susurré—. Lo siento en la piel. Incluso cuando todo parece tranquilo, hay algo que se aproxima.

Kael me abrazó por la cintura, presionándome contra su pecho. El latido de su corazón era un tambor que resonaba con mi propia magia, y la cercanía nos recordaba que, aunque la guerra amenazara, nuestro fuego no se apagaría.

—Entonces entrenaremos —dijo con un brillo determinado en los ojos—. La guerra se acerca, y no podemos permitir que nos tome desprevenidos.

Elara suspiré, dejando que su calor me invadiera. La manera en que me sostenía, como si yo fuera la cosa más frágil y preciosa del mundo, me hacía querer dejarme llevar por completo. Pero también sabía que necesitábamos fortaleza. Nuestro vínculo era fuerte, sí, pero todavía estaba en formación. La batalla que se avecinaba pondría todo a prueba.

Salimos al claro, donde los árboles plateados formaban un semicírculo natural. Los Lumarin flotaban alrededor nuestro, emitiendo su luz azul y dorada, observándonos con ojos atentos y brillantes. Parecía que sabían exactamente lo que íbamos a hacer.

Kael me enseñó a proyectar mi fuego de manera más controlada, combinando mi energía con la suya. Cada movimiento era un roce, una caricia contenida, un intercambio de magia que hacía que mi cuerpo respondiera instintivamente a su proximidad. Sentía cada centímetro de su piel sin tocarlo, sentía el calor que emanaba y cómo mi fuego interior se mezclaba con el suyo.

—Elara… —susurró mientras nuestras manos se entrelazaban—. Cada vez que unimos nuestras energías así, siento que no hay fuerza en el mundo que pueda separarnos.

—Lo sé —dije, apoyando mi frente contra la suya—. Y no quiero que nadie nos separe.

Un Lumarin descendió sobre mi hombro, su luz tibia calentando mi piel. Miré a Kael, y él comprendió sin palabras: la criatura estaba alertándonos de algo. No tardamos en sentirlo: una perturbación en el aire, una sombra que se movía más rápido de lo natural.

—No estamos solos —dijo Kael, tensando los músculos—. La guerra ya nos ha encontrado.

No fue un enemigo humano al principio, sino un ejército de sombras y luces distorsionadas, animalitos corrompidos, manifestaciones de magia oscura que avanzaban hacia nosotros. Los Lumarin comenzaron a emitir un sonido más agudo, como si trataran de advertirnos y de guiar nuestra energía al mismo tiempo.

Kael y yo nos colocamos espalda con espalda, uniendo nuestras energías. La luz que emanábamos no era solo nuestra; parecía crecer, pulsar y rodear el bosque como una muralla viva. Cada movimiento de Kael me provocaba un escalofrío, una mezcla de deseo y de adrenalina que hacía que mi cuerpo vibrara con la magia.

—Preparate —dijo con voz grave—. Esto será intenso.

—Lo sé —contesté, dejando que mi fuego fluyera hacia él, y que su sombra se mezclara con la mía—. Contigo… puedo enfrentar cualquier cosa.

La primera ola de criaturas llegó, y la magia nos envolvió en un torbellino brillante. Cada golpe que propinábamos no solo destruyó la amenaza, sino que también fortaleció nuestro vínculo. Sentía cómo Kael reaccionaba a mi cuerpo, cómo nuestras respiraciones se sincronizaban, cómo incluso el roce de nuestras manos mientras lanzábamos fuego o sombra nos hacía estremecer.

—Elara… —jadeó mientras desviaba una criatura con un movimiento de su brazo—. Cada vez que peleamos juntos, siento que esto no es solo magia… es pasión.

—Lo sé —susurré, apoyando mi frente contra su espalda mientras lanzábamos un pulso de energía hacia un grupo de sombras—. Y no me importa que lo sientas. Quiero que lo sientas.

El combate continuó, largo y agotador. La cercanía constante con Kael hacía que cada movimiento, cada toque, cada roce accidental de nuestras manos o cuerpos se sintiera como un recordatorio del fuego que compartíamos. Y a pesar del peligro, había un placer casi prohibido en esa tensión: un calor que recorría mi piel y mi interior, una mezcla de adrenalina, magia y deseo que nos mantenía vivos y vibrantes.

Finalmente, la última criatura cayó, consumida por la luz de los Lumarin y la energía de nuestro vínculo. Nos quedamos jadeando, abrazados, con la magia aún palpitando en torno a nosotros. El bosque volvió a susurrar, calmándose lentamente, y los animalitos se acercaron, flotando cerca de nuestros hombros y brazos, como si celebraran nuestra victoria.

—Esto solo es el principio —dijo Kael, apoyando su frente contra la mía—. La guerra no va a esperar. Pero juntos… no hay nada que no podamos enfrentar.

Lo miré, y sentí cómo mi cuerpo respondía instintivamente a su cercanía. Cada latido era una promesa, cada respiración compartida un juramento. Y mientras los Lumarin nos rodeaban, su luz bañando nuestra piel, entendí algo: no importa la oscuridad que venga, no importa el peligro ni la muerte que se acerque, nuestro vínculo, nuestro fuego, y nuestro deseo… serían más fuertes que cualquier guerra.

Me aferré a él.

—Kael… pase lo que pase… siempre voy a elegirte.

Sus labios tocaron los míos, en un beso lento y profundo, lleno de la pasión contenida que habíamos aprendido a sostener. No había prisa, pero había intensidad, una llama que se extendía por todo mi cuerpo, despertando cada sentido.

—Y yo a vos —murmuró—. Siempre.

El bosque entero parecía respirar con nosotros, los Lumarin bailando alrededor, sus luces reflejando nuestro fuego. Y por un momento, no existía nada más que nosotros, nuestro vínculo, y la certeza de que juntos podríamos enfrentarlo todo: la guerra, los enemigos, y cualquier sombra que intentara separarnos.

—Hoy sobrevivimos —susurré, apoyando mi cabeza en su pecho—. Mañana… ya veremos.

Kael me abrazó más fuerte.

—Sí, pero mientras estemos juntos… ningún mañana será tan aterrador.

Y mientras nos quedábamos allí, abrazados, rodeados por la luz tibia de los Lumarin y la sensación eléctrica de nuestra magia compartida, supe algo: la guerra podía acercarse, podía traer destrucción y miedo… pero no podía tocar lo que éramos nosotros.

No mientras estuviéramos unidos.

Y eso… eso nos daba fuerza.

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