Sinopsis: Enamorada del hermano de mi novio
Todo comienza cuando Gabriel Montes presenta a su novia, Kerly Sánchez, a su familia, sin imaginar que su propio hermano, Elian Montes, terminará enamorándose perdidamente de ella. Lo que empieza como una simple atracción se convierte en un amor prohibido que ninguno de los dos puede controlar. A escondidas de Gabriel, Elian y Kerly comienzan una relación clandestina, arriesgándose a destruir los lazos familiares por un sentimiento que crece cada día más. Pero cuando Gabriel descubre la traición, tendrá que decidir hasta dónde está dispuesto a llegar contra su propia sangre por la mujer que ama.
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### Capítulo 19: ¿Quién te lo hace mejor?
Nos quedamos acostados en mi cama, arropados con las sábanas porque el aire acondicionado estaba prendido y la habitación parecía una nevera, ome. Kerly se acomodó sobre mi pecho, abrazándome por la cintura, mientras yo le acariciaba suavemente el cabello.
—Ve, mami, ¿tenés frío o qué? —le pregunté, acomodándole mejor la sábana.
—Un poquito, amor. Vos mantenés ese aire como si viviéramos en Alaska. —Soltó una risita y se acurrucó más contra mí—. Pero así estoy bien.
—Ah, bueno, pues. Vení más cerquita, que yo te doy calor.
—Ay, qué coqueto sos, Elian.
—¿Coqueto yo? Sisas, pero solamente con vos, preciosa.
Kerly levantó la cabeza y me dio un besito en la mejilla. Yo sonreí, sintiéndome el man más afortunado de todo Cali.
La verdad, estar así con ella me gustaba demasiado. No necesitábamos salir de fiesta ni gastar plata en ningún lado. A mí me bastaba con tenerla cerquita, escucharla hablar y sentir que, por un ratico, el mundo se quedaba quieto.
Aunque había una cosa que seguía dándome vueltas en la cabeza.
Gabriel.
Pensar en mi hermano me dañaba el genio, así que decidí distraerme molestando a mi reina.
—Oí, preciosa…
—¿Qué pasó, mi amor?
—Te voy a hacer una pregunta, pero me tenés que contestar con sinceridad.
Kerly levantó una ceja.
—¿Y ahora con qué vas a salir, pues?
Sonreí de medio lado.
—Decime una cosa, reina: ¿quién te lo hace mejor, mi hermano o yo?
Apenas terminé de hablar, Kerly abrió los ojos y me dio un manotazo suave en el pecho.
—¡ELIAN MONTES! ¡Vos sí sos mucho, ome!
Me eché a reír.
—¡JAJAJAJA! ¿Qué fue, mami? Solamente estoy preguntando.
—¡Pues qué preguntica tan atrevida! ¿No te da pena?
—¿Pena a mí? ¡Jamás! —respondí, haciéndome el orgulloso—. Además, quiero saber si estoy ganando o si tengo que mejorar mi rendimiento.
Kerly escondió la cara contra mi pecho, muerta de la risa.
—Ay, no, este man sí está loco.
—Bueno, contestá, pues. No me dejés con la duda.
Ella levantó la cabeza, me miró a los ojos y sonrió con picardía.
—Vos, mi amor.
Me quedé callado un segundo, fingiendo sorpresa.
—¿Ah, sí? ¿Estás segura, mami?
—Sí, Elian. voz me hiciste sentir mujer tu hermano solo la mete al ratito la saca
Se me borró la sonrisa burlona y la miré con ternura.
—Ay, preciosa, así sí me gusta escucharte.
—No te pongás creído, ¿oíste?
—Tarde, reina. Ya me subiste el ego hasta el techo.
Kerly volvió a acomodarse sobre mi pecho y yo le di un beso en la frente.
—Te amo, mami —le susurré.
—Yo también te amo, mi vida.
Nos quedamos callados durante unos minutos, disfrutando de aquel momento. Afuera se escuchaban algunos carros pasando por la calle y el aire acondicionado seguía zumbando suavemente.
Entonces Kerly levantó la cabeza y me preguntó:
—Elian, ¿vos creés que algún día podamos estar juntos sin escondernos?
La pregunta me quitó la sonrisa.
Le acaricié la mejilla antes de responder.
—Eso es lo que más quiero, preciosa. Quiero poder llevarte de la mano por toda Cali, presentarte como mi novia y no tener que preocuparme por quién nos vea.
—Yo también quiero eso.
—Entonces tenemos que hacer las cosas bien, mami. Vos tenés que hablar con Gabriel.
Ella suspiró y volvió a apoyar la cabeza en mi pecho.
—Lo sé, amor. Mañana voy a hablar con él.
La abracé con mi brazo sano y cerré los ojos.
Quería creerle. Quería pensar que pronto podríamos comenzar nuestra historia sin mentiras ni secretos.
Pero, en el fondo, sabía que cuando Gabriel descubriera todo, las cosas se iban a poner feas.
Y lo peor era que, por primera vez en mi vida, no sabía si estaba dispuesto a perder a mi hermano por amor a una mujer.
Continuará…