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LA DIRECTORA Y EL MAGNATE

LA DIRECTORA Y EL MAGNATE

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Traicionada, echada a la calle y con su pequeño hijo Thiago al borde de la invalidez tras un trágico accidente, Domenica Montero creía haber tocado fondo cuando su marido la abandonó a su suerte. Sin embargo, el destino le tenía reservada una jugada maestra. Al aceptar un matrimonio de conveniencia con el magnate Alexis Alcalá para salvar a su familia y cumplir la promesa hecha a la matriarca Victoria Montenegro, Domenica pasa de ser la cenicienta humillada a convertirse en la intocable señora de Alcalá, dueña de un imperio y madre de unos gemelos rebeldes a los que curará con amor. Cinco años después, cuando la familia Bracamonte regresa ciega de soberbia para arrebatarle a su hijo y robarle la millonaria herencia que les pertenece, descubrirán demasiado tarde que la mujer a la que intentaron destruir ahora camina de la mano del hombre más poderoso del país. Una historia imperdible de venganza, amor incondicional y justicia divina.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

PROMESAS DE AMOR, CELOS RENOVADOS Y LA SOMBRA DE LA TRAICIÓN

​El ambiente en el despacho se había transformado por completo. Las sombras de la discusión y el resentimiento acumulado durante meses se habían disipado, dando paso a una intimidad cálida y sincera. Domenica y Alexis estaban sentados en el borde del pesado escritorio de caoba, con las manos entrelazadas y una sonrisa genuina dibujada en el rostro de ambos, un reflejo de la tregua y el entendimiento que acababan de alcanzar.

​—Domenica, hay un tema muy importante del que tenemos que hablar y que no podemos seguir posponiendo —comenzó Alexis con voz suave, acariciando el dorso de la mano de su esposa con infinita ternura—. Se trata de Thiago. Estuve revisando los informes médicos que me enviaste hace unas semanas y consulté discretamente con los mejores especialistas ortopédicos en el extranjero.

​Domenica lo miró con atención, sintiendo un nudo de esperanza y temor formarse en su garganta al instante.

​—¿Qué te dijeron, Alexis? ¿Es posible la operación para que nuestro hijo pueda caminar sin la silla de ruedas? —preguntó ella con la voz temblorosa, conteniendo el aliento.

​Alexis asintió firmemente con la cabeza, mirándola a los ojos con total seguridad.

​—Sí, Domenica. Los médicos aseguran que, con una intervención quirúrgica especializada y un proceso de rehabilitación riguroso, Thiago tiene más del noventa por ciento de probabilidades de recuperar la movilidad total en sus piernas. Y lo más importante: esta vez no estarás sola cargando con todo el peso. Yo voy a estar contigo en cada paso del proceso, en cada consulta, en el quirófano y durante todo el postoperatorio. Te lo prometo.

​Las lágrimas de emoción brotaron de los ojos de Domenica, pero esta vez eran lágrimas de una felicidad desbordante. Se inclinó hacia adelante y lo abrazó con fuerza, enterrando el rostro en su pecho.

​—Gracias, Alexis... gracias por estar aquí, de verdad —murmuró Domenica con la voz quebrada de gratitud.

​Alexis le besó la coronilla con devoción y sonrió levemente, aunque un destello de posesividad cruzó de inmediato por su mirada al recordar ciertos detalles de los últimos días.

​—Eso sí, mi amor... hay una condición innegociable de mi parte —añadió Alexis con un tono fingidamente serio pero con una chispa de celos en los ojos oscuros—. No quiero que vuelvas a acercarte a ese profesor de educación física, a ese tal Kevin. Se nota a leguas que se muere de amor por ti y que te mira con intenciones que no me gustan ni un poquito. ¡Soy tu esposo y me pongo celoso solo de pensar que otro hombre te mire!

​Domenica soltó una carcajada cristalina, separándose un poco para mirarlo con picardía mientras negaba con la cabeza divertida.

​—Vaya, vaya... mira nada más qué celoso me salió mi esposo, el gran magnate temido por todos —bromeó Domenica, acariciándole la mejilla con cariño—. No te preocupes por Kevin, él sabe perfectamente cuál es su lugar. Pero me encanta ver que al fin demuestras lo que sientes por mí.

​Minutos más tarde, la pareja salió de la mansión rumbo al colegio Montenegro. Alexis conducía su vehículo escoltado con una tranquilidad que jamás había experimentado antes, con Domenica a su lado disfrutando del trayecto. Al llegar a la institución, se estacionaron justo frente a la entrada principal. Antes de que Domenica abriera la puerta para bajarse, Alexis la tomó suavemente de la barbilla y la atrajo hacia sí para besar sus labios en un beso apasionado, tierno y prolongado que robó el aliento de ambos.

​—Que tengas un excelente día, mi amor. No te preocupes por nada —le susurró Alexis con una sonrisa lobuna y seductora—. Yo te vengo a buscar a todos en la salida, sin falta, a las dos de la tarde. No acepto un no por respuesta.

​Domenica descendió del auto con las mejillas sonrojadas y una sonrisa radiante que iluminaba todo su rostro. Al cruzar las puertas del colegio y caminar hacia el área de la biblioteca, se encontró con su madre, Doña Marta, quien al verla llegar con esa actitud tan alegre y renovada corrió a su encuentro con los ojos abiertos de par en par y el corazón en la boca.

​—¡Hija de mi vida! ¡El alma me regresa al cuerpo al verte así! —exclamó Doña Marta llevándose las manos al pecho con desesperación evidente—. Dime por Dios bendito qué pasó en ese despacho, porque anoche parecía una zona de guerra y hoy entras con una sonrisa que no te cabe en el rostro. ¿Acaso ese hombre te hizo daño o discutieron de nuevo?

​Domenica abrazó a su madre con fuerza, riendo suavemente mientras le acariciaba la espalda para tranquilizarla.

​—Tranquila, mamá, respira hondo. No pasó nada malo; al contrario, las cosas entre Alexis y yo por fin cambiaron. Hablamos, nos perdonamos y decidimos empezar de verdad como marido y mujer. Además, confirmó que él mismo nos acompañará en todo el proceso de la operación de Thiago.

​Doña Marta ensanchó los ojos con asombro absoluto, antes de que una sonrisa de oreja a oreja iluminara su rostro arrugado y dejara escapar un suspiro de profundo alivio.

​—¡Bendito sea Dios de los cielos! ¡Por fin ese hombre entra en razón y asume su papel como cabeza de familia! —celebró Doña Marta con los ojos llorosos de alegría.

​Mientras tanto, a miles de kilómetros de distancia, en una lujosa e imponente oficina notarial en otra ciudad, la atmósfera era gélida, cortante y cargada de una avaricia silenciosa. El prestigioso notario público, el licenciado Ernesto Valderrama, abrió solemnemente el sobre lacrado que contenía el testamento de la difunta matriarca de los Bracamonte, la acaudalada abuela de Tomás Bracamonte.

​Alrededor de la larga mesa de roble oscuro se encontraban sentados los tíos, primos y herederos directos de la familia Bracamonte, esperando confiados y con una sonrisa arrogante la repartición de la inmensa fortuna inmobiliaria y empresarial de la anciana.

​El notario carraspeó solemnemente y comenzó a leer las últimas voluntades estipuladas en el documento legal.

​—..."Y por cuanto a mi masa hereditaria total, mis acciones en el consorcio internacional, las tierras y las cuentas bancarias en su totalidad, declaro y dispongo que mi único, universal y legítimo heredero..." —leyó el notario con voz pausada y solemne.

​Los familiares se inclinaron hacia adelante con expectación, listos para escuchar el nombre de alguno de los hijos directos. Pero las siguientes palabras del notario cayeron como una bomba atómica dentro de la sala:

​—..."es mi amado bisnieto, Thiago Bracamonte Montero, hijo de Domenica y de los bienes asignados bajo la tutela estricta de su madre, quedando excluidos el resto de los familiares directos por considerarlos indignos de esta herencia."

​Un silencio sepulcral se adueñó de la sala por espacio de tres segundos, antes de romperse en un grito unánime de furia, indignación y maldiciones. Los rostros de los Bracamonte se pusieron rojos de rabia, apretando los puños con una sed de venganza incontrolable.

​—¡Esto es una infamia! ¡Una maldita trampa! ¡Ese bastardo y esa mujer insignificante no van a quedarse con un solo centavo de nuestra fortuna! —bramó el tío mayor de los Bracamonte golpeando la mesa con furia asesina, jurando allí mismo destruir a la familia de Domenica y a cualquier precio para arrebatarles lo que por derecho "les pertenecía".

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Keyla M Borrero
Excelente La felicito
Nora beatriz Correa
me encantó tu novela autora!! corta sin muchas vueltas y muy bien narrada!! felicitaciones de corazon un abrazo grande☺️☺️🇦🇷🇦🇷🇦🇷🇦🇷🇦🇷
Naibelys Perez: un millón de gracias 🫂❤️🥰❤️
total 1 replies
Nora beatriz Correa
me tiene atrapada está novela☺️☺️muy buena felicitaciones autora☺️☺️sigamos!!
Nora beatriz Correa
/Rice/
inuyasha/ Tomoe🦊
más capítulos plis 🫠
Emperatriz Reales
Se ve buena la historia, esperemos q no se deje de esos malvados
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