Ella es la mayor de seis hermanos y siempre ha tenido una vida difícil.. Pero tiene la posibilidad de volver a vivir en un nuevo mundo y poder ser feliz ayudando a otros.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Incomodidad 1
Sin embargo, Luke no parecía dispuesto a permitir que siguiera siendo una espectadora.
—¿Y tú, Lady Rose?
La joven levantó la mirada.
—¿Yo?
—¿Qué haces exactamente aquí?
La pregunta fue tan directa que Rose se quedó inmóvil por un instante.
[Solo quiero trabajar]
Aun así, respondió con tranquilidad.
—Administro los registros, las cuentas y los suministros de la casa de ayuda. También colaboro con los sanadores cuando es necesario.
Luke asintió lentamente.
—¿Y también administras parte de los asuntos de la mansión?
—Algunas tareas, sí. Principalmente registros y organización.
—¿Desde hace cuánto tiempo?
—Desde que comencé a trabajar con los condes.
—¿Y dónde vivías antes?
Rose parpadeó.
[¿Eso es una pregunta normal?].
—Alquilaba una habitación en el pueblo.
—¿Y por qué te mudaste aquí?
—Sus padres fueron muy amables y me ofrecieron alojamiento para que pudiera ahorrar el dinero del alquiler.
Luke apoyó los brazos sobre la mesa.
—Ya veo.
Rose esperó.
El joven no añadió nada.
La condesa, que había estado escuchando la conversación, intervino con una sonrisa.
—Rose ha hecho un trabajo extraordinario. La casa de ayuda funciona de maravilla gracias a ella.
—Lo sé. He leído tus cartas.
Rose lo miró con sorpresa.
—Mi madre habla de ti en casi todas.
—¡Luke!
—¿Qué? Es verdad. En una carta me explicó cómo reorganizaste los registros médicos. En otra, cómo conseguiste reducir el desperdicio de los suministros. Y en la última, escribió que habías convencido al encargado de las compras de cambiar de proveedor porque el anterior cobraba demasiado por materiales de mala calidad.
El conde sonrió con orgullo.
—Una decisión excelente, por cierto.
Rose no supo qué responder.
No esperaba que sus logros fueran tema de conversación en las cartas familiares.
—Solo hice lo que consideré necesario
—Eso es precisamente lo que me llama la atención
Rose levantó los ojos.
El joven la miraba con una expresión seria, casi concentrada.
—¿Qué cosa?
—Que pareces hacer muchas cosas sin esperar nada a cambio.
Ella se quedó desconcertada.
[¿Por qué me mira asi? me siento incomoda].
—Es mi responsabilidad hacer bien mi trabajo. Los condes me contrataron para eso.
Luke abrió la boca, pero pareció darse cuenta de que su respuesta no había servido para continuar la conversación.
Frunció el ceño.
El conde lo observó con una expresión que mezclaba diversión y desconcierto.
La condesa, en cambio, parecía estar comprendiendo algo que su hijo todavía no había descubierto.
—Luke, querido ¿por qué no le preguntas a Rose cómo ha estado en lugar de interrogarla como si fuera una recluta sospechosa?
—No la estoy interrogando.
—Le has preguntado dónde vivía, por qué se mudó, qué hace aquí y desde cuándo trabaja con nosotros.
—Son preguntas razonables.
—¡Luke!
—Solo intento conocerla. Ha estado cerca de mis padres, de nuestros recursos y de la casa de ayuda. Tengo que saber que sucede, porque.. porque me preocupo por mis padres por supuesto, solo por eso, es la preocupación de un hijo por una persona que es cercana a sus padres, y que en poco tiempo ha ganado su confianza, solo eso.. tengo que cuidarlos.. por eso pregunto, solo por mis padres no quiero que no les pase nada.
[Y también quiero saber porque quiere irse]
[O porque quizas no quiero que se vaya]
El silencio que siguió fue breve, pero suficiente para que el joven pareciera darse cuenta de lo que acababa de decir.
Rose también lo oyó.
—No tiene que preocuparse. No tengo ninguna intención de causar problemas a su familia.
Luke se quedó mirándola.
—¿Qué?
—Quiero decir que agradezco mucho la hospitalidad de los condes, pero no pretendo aprovecharme de ella. Estoy buscando una casa porque deseo tener mi propio espacio y no quiero interferir en la vida familiar.
El rostro de Luke cambió.
Solo un poco.
Pero cambió.
—¿Crees que estás interfiriendo en nuestra vida familiar?
Rose se removió en su asiento.
—No. Solo pienso que, ahora que usted ha regresado, es natural que quiera pasar tiempo con sus padres.
—Puedo pasar tiempo con mis padres aunque tú estés aquí.
La respuesta fue tan inmediata que Rose se quedó sin palabras.
Luke, al darse cuenta de que había hablado con demasiada brusquedad, intentó explicarse.
—Quiero decir… esta es una casa grande. Hay espacio suficiente.
—Lo sé, pero…
—Además, mis padres parecen muy felices de tenerte aquí.
La condesa sonrió de oreja a oreja.
—¡Por supuesto que lo estamos!
—Y no veo por qué tendrías que marcharte.
Rose bajó la mirada hacia su plato.
[Aun asi me he sentido bastante incomoda]
Luke, sin embargo, continuó completamente serio.
—Porque, si su plan fuera quedarte con mis padres, o con la casa Harrington, debo advertirte que llevo toda mi vida compitiendo con mi hermana por su atención. No pienso perder ahora contra una administradora.
Hubo un silencio absoluto.
Rose lo miró.
[¿quedarme con la casa?]
El conde lo miró.
La condesa lo miró.
Luke contempló a los tres, sin comprender por qué nadie respondía.
Entonces Rose soltó una pequeña risa nerviosa.
—No se preocupe, lord Harrington. No tengo ninguna intención de competir por la atención de sus padres, o de quedarme con la casa.
—Bien.
—De hecho, creo que sería mejor que me fuera a vivir al pueblo cuanto antes.
—¿Qué? ¡No!
Rose se sobresaltó.
El conde comenzó a toser para ocultar una carcajada.
La condesa tuvo que cubrirse la boca con la servilleta.
Luke se dio cuenta, demasiado tarde, de que acababa de empeorar la situación.
[¡Magnífico! ¡Magnífico, Luke! Has conseguido que una mujer hermosa piense que quieres expulsarla de la casa después de conocerla durante apenas unas horas].
Por primera vez en mucho tiempo, el futuro heredero de los Harrington no supo qué decir.
Y eso que había superado pruebas militares, ejercicios de resistencia, entrenamientos de combate y exámenes que habían hecho llorar a más de un cadete.
Pero ninguna de esas experiencias lo había preparado para hablar con Rose Jones.
La joven, mientras tanto, llegó a una conclusión completamente equivocada.
[Definitivamente, no le caigo bien].
Y así, mientras los condes luchaban por no reírse y Luke buscaba desesperadamente una forma de arreglar lo que había dicho, Rose continuó cenando con una educación impecable.
No sabía que el pelirrojo apenas había podido pensar en otra cosa desde que la encontró leyendo bajo el árbol.
No sabía que le había parecido hermosa desde el primer instante.
Y tampoco sabía que Luke Harrington, un joven capaz de mantener la calma durante un entrenamiento militar bajo la lluvia, acababa de descubrir que podía ponerse nervioso por una mujer que ni siquiera sospechaba que le gustaba.
Porque Luke era un hombre inteligente.
Disciplinado.
Valiente.
Y bastante competente en casi todo lo que se proponía.
Pero cuando se trataba de mostrar interés por una mujer…
Bueno.
Digamos que la academia militar había olvidado incluir esa asignatura en el plan de estudios.
me encanta muy divertida