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Un Matrimonio Imperial

Un Matrimonio Imperial

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio arreglado / Traiciones y engaños
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: A.B.G.L

Todo empezó en la crueldad: el hombre que amo se casa con mi mejor amiga, y yo debo presenciarlo todo, humillada, en primera fila.

Para dejar de ser su juguete, suelto la mentira que me salva y me venga:
—Estoy comprometida con Denney Callahan.

Se burlan… hasta que él aparece, me rodea la cintura con posesión feroz, me pega a su cuerpo y declara:
—Es mi prometida. Créanlo.

La mentira se vuelve verdad. Y el juego dulce, vengativo y oscuro ha comenzado.

NOVELA EXTENSA...

Advertencia: Novela +21

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Capítulo 5: Ecos fuera del lienzo

Los días se suceden con una cadencia que no siento mía. Me despierto en un penthouse donde el mármol brilla sin una sola mancha, donde el silencio se escucha nítido entre paredes de altura, donde mi nombre aparece en pantallas y revistas como si siempre hubiera pertenecido a ese brillo.

«Prometida de Denney Callahan». «La misteriosa conquista del magnate». «¿Quién es la mujer que capturó al hombre más inalcanzable de la ciudad?».

Lo leo y siento que hablan de otra. La mentira que solté con voz temblorosa en medio de una boda se ha convertido en un organismo propio: crece, respira, exige mantenimiento. Llamadas de asesores de imagen, correos de abogados, cajas con vestidos que no elegí llegar cada mañana a la puerta. Diseñadores me envían catálogos como si mi opinión ya importara. Personas que ni me conocen me sonríen en las redes. Pinté un cuadro con impulsos de rabia y ahora debo vivir dentro del lienzo.

Denney y yo compartimos techo, pero poco más. Nos vemos en el desayuno: él impecable, con ese aire de quien ya ha planeado cada hora del día; yo aprendiendo a sostener la mirada sin dejar que vea cuánto me cuesta. Intercambiamos frases breves sobre la gala, sobre horarios, sobre respuestas a la prensa. Corteses frías. Distancias medidas. Cada uno en su lado de la casa, como dos reinos separados por un pasillo de mármol.

Mi refugio es la suite que me asignó. Ahí es donde la máscara se resquebraja y cae.

Denney cumplió lo prometido: puertas cerradas, acceso solo con mi llave, nadie entra sin permiso. He ido cambiando las cosas poco a poco: cortinas de tonos cálidos, mis libros sobre la mesa, una manta suave sobre la cama. Al cruzar el umbral, me quito los tacones, suelto el cabello que mantengo recogido con rigidez y respiro hondo. Aquí no soy la prometida perfecta. No soy la ex humillada. Soy solo Lana, cansada, sosteniendo un peso demasiado grande para sus hombros. Es mi trinchera. El único lugar donde no tengo que fingir.

Hasta que el teléfono vibra sobre la almohada y el nombre que aparece me detiene el corazón en seco.

James.

Mi hermano. La persona que más me ama en este mundo. La que me vio llorar por Nash durante meses, la que me dijo mil veces que me merecía más, la que me recogió cuando sentí que me desmoronaba. Sé que tarde o temprano se enteraría, pero no estaba lista. No sabía cómo explicarle algo que apenas entiendo yo misma.

Contesto con la garganta apretada.

—¿James…?

—Lana, ¿qué demonios está pasando? —Su voz suena alterada, urgente—. Enciendo las noticias y te veo comprometida con Denney Callahan. Hace dos semanas estabas en mi sofá, sin poder levantarte, diciendo que no sabías cómo seguir sin él. ¿En qué te metiste?

Me siento en el borde de la cama, apretando el aparato contra la oreja.

—Estoy bien, James. Sabía lo que hacía —miento, y me duele cada sílaba—. No es lo que imaginas.

—¿Ah no? —La desconfianza se mezcla con terror en su tono—. Conozco a Callahan, Lana. No por lo que dicen las revistas, sino por lo que hace en el mundo real. Ese hombre destruye todo lo que toca. Empresas, reputaciones, familias. Si estás haciendo esto por venganza o por despecho hacia Nash, detente. Antes de que te aplaste a ti también.

Cierro los ojos y siento las lágrimas acumularse, calientes e inútiles. James no lo dice por miedo a Denney. Lo dice por miedo a perderme. Y eso duele más que cualquier insulto de Nash.

—No es despecho —insisto, tratando de que mi voz suene firme, segura—. Tiene sentido para mí. Me protege, me da un lugar donde nadie puede pisarme. No me dejes sola con esto, James. Confía en mí.

—Confío en ti, hermana. Pero no confío en él —responde, y suaviza el tono sin perder la seriedad—. Solo prométeme que si algo sale mal, si sientes que te pierdes, me llamas. Voy a buscarte donde sea.

—Te lo prometo —susurro.

Cuelgo y me quedo inmóvil, con el teléfono aún en la mano. Mentirle a quien te ama duele más que engañar a quien te odia. Nash esperaba que cayera; James espera que vuelva a casa. Y yo le he dicho que estoy bien cuando todo lo que hago es sostenerme de pie.

Salgo de la habitación más tarde, buscando un vaso de agua para calmar la garganta seca. La casa está en penumbra, las luces bajas, el silencio espeso. Al llegar al pasillo principal, lo veo.

Denney está de pie junto al gran ventanal de la sala, de espaldas a mí, mirando la ciudad que se extiende bajo sus pies. La luz tenue recorta su silueta alta, la línea de sus hombros rígidos. No se gira cuando me acerco, pero sé que me ha oído. Siente cada movimiento en su territorio.

—Tu hermano —dice, sin volver la cabeza, la voz baja y serena—. Le preocupa.

Me detengo a unos pasos. No me sorprende que lo suponga. Es demasiado perspicaz para no notar el rastro de la conversación en mi rostro.

—Sí —respondo simplemente.

Se gira entonces. Sus ojos gris plateado me recorren despacio, sin juicio, sin burla, solo con esa claridad que parece ver más allá de lo que digo.

—Es bueno que tenga miedo —dice, con suavidad helada—. Este mundo no es amable con nadie. Y menos con quienes entran por la puerta de atrás.

—No entré por la puerta de atrás —replico, alzando la barbilla—. Entré por la puerta principal con el nombre que tú me diste.

Una sombra de sonrisa cruza su boca, breve y sin calor.

—Así sea.

Se acerca al mueble del bar, sirve agua en un vaso y me lo extiende. Sus dedos rozan los míos al entregármelo, un contacto breve, eléctrico, que me hace contener la respiración. No es un gesto de ternura. Es reconocimiento. Somos dos extraños atrapados en la misma mentira gigante, y él es el único que entiende el peso de sostenerla.

—Descansa, Lana —dice, dándome la espalda de nuevo hacia la ventana—. Mañana empieza de verdad.

Vuelvo a mi habitación con el vaso entre las manos, sintiendo el frío del cristal y el calor que aún dejó su roce en mis dedos. Cierro la puerta y me dejo caer contra ella. James me dijo que no me perdiera. Denney me dijo que este mundo es cruel. Y yo estoy aquí, en medio, sosteniendo el lienzo que pinté con mis propias manos.

Ya no hay marcha atrás. El cuadro está terminado. Y voy a habitarlo hasta la última consecuencia.

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JOGXANDY BELLO
jejeje critica constructiva, fue a humillar a otros y se humillo ella misma, solo no se doblega contra él protahonista pero si se humilla contra los demas, sobretodo con sus enemigos, no estoy entendiendo la logica de la narraccion. Espero que el cambio realmente sea significativo
A.B.G.L: Si resulta algo exasperante, pero es que ahora quiero darles ese toque humano, donde hay margen de error y así, espero que te vaya gustando...👏
total 1 replies
JOGXANDY BELLO
Que horror eso que es la primera aparicion y ya pierde los modales, no creo que este dando la imagen de chica super poderosa jejeje
A.B.G.L: hola, gracias por tu primer comentario, la verdad es que estoy queriendo que la evolución de los personajes fluyan natural y algo calmado, pero mas adelante ella cambiará un poco, gracias por tu apoyo...
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