Ella tiene una vida difícil. Hasta que reencarna en un nuevo mundo, ahora solo busca ayudar a otros, para agradecer por esa oportunidad de vivir.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Enojo 1
Jack, miró a Lucille molesto, abrió la puerta del carruaje con más fuerza de la necesaria.
—¡No puedo creerlo!
Lucille dio un pequeño salto.
—¿Qué...?
Jack subió al carruaje.
Sin pedir permiso.
Se sentó frente a ella.
Cruzó los brazos.
Y la miró con una expresión de absoluto enojo.
—Estoy muy enojado con usted.
Lucille parpadeó.
—¿Conmigo?
—Con usted.
—Pero...
—Muy enojado.
Lucille acomodó su vestido, completamente desconcertada.
—Yo no entiendo por qué.
Jack la señaló con un dedo.
—Porque me dejó.
—¡Pero acabo de explicarle que no lo dejé!
—Se fue sin mí.
—Porque no quería interrumpirlo.
—¿Interrumpirme?
—Sí.
Jack entrecerró los ojos.
—¿Y por qué pensó que debía irse?
Lucille abrió la boca.
La cerró.
Volvió a abrirla.
—Porque... Lady Van Camp estaba conversando con usted.
—Ah.
Jack se recostó contra el asiento.
—Ya entiendo.
Lucille sintió que su rostro comenzaba a calentarse.
Jack la observó durante unos segundos.
La expresión molesta seguía allí.
Pero en sus ojos había algo distinto.
Una pequeña chispa.
Una diversión que Lucille todavía no había descubierto.
—Yo jamás la dejaría sola.
Lucille levantó la mirada.
Jack hablaba con una seguridad absoluta.
—Jamás.
—Mago Jack...
—Si usted está aquí, yo estoy aquí.
—Pero eso no significa que...
—Sí significa.
—No quería interrumpirlo.
—Usted no interrumpe nada.
—Pero Lady Van Camp...
—Lady Van Camp vino a hacer una donación.
—También quería conversar con usted.
—Y conversó conmigo.
Jack se inclinó ligeramente hacia adelante.
—Pero después de eso, mi trabajo era terminar el día con usted.
Lucille se quedó en silencio.
—¿Conmigo?
—Sí.
—Pero...
—No hay "pero".
Jack la miró fijamente.
—Además, ¿quién decidió que usted podía irse sin avisarme?
Lucille abrió los ojos.
—Es que..
—¡Exactamente! ¡Ese es el problema!
Ella no pudo evitar una pequeña sonrisa.
—Usted está siendo muy dramático.
—Estoy ofendido.
—No parece ofendido.
—Estoy profundamente ofendido.
—Parece más bien un niño haciendo un berrinche.
Jack se llevó una mano al pecho.
—Lady Lucille, acaba de herir mis sentimientos.
Ella soltó una pequeña risa.
—Lo siento.
—No la perdono.
—Está bien.
—Necesitará hacer un gran esfuerzo.
—¿Qué esfuerzo?
Jack la miró durante unos segundos.
Y entonces sonrió.
Una sonrisa demasiado traviesa.
—Tendrá que invitarme a cenar.
Lucille lo miró incrédula.
—¿Eso es todo?
—Y tendrá que prometerme que no volverá a escaparse.
—No me escapé.
—Para mí fue una huida.
—¡Mandé a preparar otro carruaje para usted!
—Eso lo hace peor.
—¿Cómo puede hacerlo peor?
—Porque significa que planeaba irse realmente sin mí.
Lucille se llevó una mano a la frente.
—No puedo creer que esté discutiendo esto.
Jack soltó una carcajada.
Y Lucille lo miró.
Fue entonces cuando lo notó.
La mirada de enojo había desaparecido.
Completamente.
Los ojos de Jack brillaban con diversión.
Lucille entrecerró los suyos.
—Usted no estaba enojado.
Jack intentó mantener el rostro serio.
—Por supuesto que estaba enojado.
—No.
—Muchísimo.
—No.
—Profundamente.
Lucille lo señaló.
—Está disfrutando esto.
Jack sonrió.
—Un poco.
—¡Mago Jack!
—Es que se puso nerviosa.
Lucille cruzó los brazos.
—No me gusta cuando hace eso.
—Lo sé.
—Entonces, ¿por qué lo hace?
Jack se inclinó hacia ella, todavía sonriendo.
—Porque cuando se pone nerviosa, deja de pensar que todo lo que hago está relacionado con mi trabajo.
Lucille se quedó inmóvil.
—¿Qué quiere decir?
Jack la observó durante un momento.
Esta vez su sonrisa se volvió más suave.
—Que no tiene que apartarse cada vez que alguien se acerca a mí.
Lucille bajó lentamente la mirada.
Jack lo había dicho con ligereza.
Pero aquellas palabras habían tocado exactamente el lugar que ella intentaba esconder.
—Yo solamente pensé que era lo correcto
Jack dejó de bromear.
La miró con atención.
Y por primera vez comprendió que Lucille no se había marchado porque estuviera enojada.
Tampoco porque quisiera castigarlo.
Ni porque quisiera llamar su atención.
Había hecho aquello porque, en algún lugar profundo de su corazón, realmente creía que era normal que él eligiera a otra persona.
Y aquella idea no le gustó en absoluto.
Jack apoyó los brazos sobre sus rodillas.
—Lucille.
Ella levantó los ojos.
—¿Sí?
—La próxima vez, pregúnteme.
—¿Preguntarle qué?
—Si quiero irme con usted.
Lucille lo miró en silencio.
Jack sonrió.
—Así se evitará preparar carruajes innecesarios.
Ella soltó una pequeña risa.
—Es usted imposible.
—Y usted demasiado considerada.
—¿Eso es malo?
—No.
Jack la miró directamente.
—Pero conmigo no necesita serlo tanto.
Lucille sintió un pequeño nudo en el pecho.
No supo qué responder.
Así que simplemente miró por la ventana.
Y mientras el carruaje comenzaba a avanzar, Jack se acomodó frente a ella, satisfecho.
Había conseguido lo que quería.
No que Lucille estuviera celosa.
Ni que admitiera algo.
Solo quería que, por una vez, ella entendiera algo que para él era muy sencillo.
Si podía elegir... Jack ya había elegido dónde quería estar.
⸺Aun asi, sigo molesto y me debe una cena.
⸺Esta bien.
⸺Preparada por usted.
⸺Bien.
El mago realmente no pensó que ella aceptaría, asi que siguió..
⸺Y no en la mansión Harrington, ni en la casa de ayuda
⸺¿Por qué?
⸺Porque no quiero que sus padres sepan que me dejo abandonado.
⸺Jack..
⸺Es la verdad, ellos le dijeron que me cuidara.
⸺Esta bien.
El mago sonrio y no se veía inocente.
CON SU TÍPICO CABELLO BLANCO
🤭🤭