Un amor secreto
Esta historia habla de un amor secreto entre Ariel, hijo de Santiago, y Kiara Emelyn, hija de Nicole y Gabriel. Desde pequeños crecieron juntos porque sus padres son mejores amigos y siempre les hicieron creer que eran como primos. Al cumplir 15 años, ambos comienzan a descubrir que lo que sienten va mucho más allá de una amistad. Sin embargo, ninguno se atreve a confesarlo por miedo a la reacción de sus familias. Entre miradas escondidas, mensajes secretos y momentos compartidos, Ariel y Emelyn intentarán entender sus sentimientos mientras mantienen su amor en secreto. ¿Podrán algún día contar la verdad?
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Capítulo 9 — La verdad sale a la luz
Narra Nicol
Desde hacía unos meses había notado a mi hija Emely bastante rara. Estaba más callada, se mareaba con frecuencia y últimamente tenía cambios de ánimo que antes no tenía.
Al principio pensé que simplemente estaba cansada por la universidad.
Pero aquel día algo me dio mala espina.
Emely había dejado su mochila en la sala y salió un momento. Yo sabía que no estaba bien revisar sus cosas, pero como madre sentía que algo estaba pasando.
Abrí la mochila y comencé a buscar.
Entre sus cuadernos encontré un papel doblado.
Lo abrí.
Era una prueba de sangre.
Y en el resultado aparecía una palabra que me dejó fría:
Positivo.
—No puede ser...
Sentí que el corazón me golpeaba fuerte.
Cuando Emely regresó, la llamé inmediatamente.
—¡Emely, venga acá!
Ella entró a la sala.
—¿Qué pasó, mamá?
Le mostré el resultado.
—Dígame qué es esta prueba.
Emely se quedó paralizada.
—Eso... eso es solo un trabajo de la universidad.
La miré fijamente.
—¿Un trabajo?
—Sí.
—¿Y por qué está a su nombre?
Ella no respondió.
—¿Qué hace revisando mis cosas? —preguntó molesta.
—Después hablamos de eso. Dígame la verdad, Emely.
Ella bajó la mirada.
—Mamá...
—Dígame.
Pasaron unos segundos.
Finalmente, mi hija respiró profundamente.
—Sí, mamá. Estoy embarazada.
Sentí que me faltaba el aire.
—¿Qué?
—Estoy embarazada.
Me llevé una mano a la cabeza.
—¿Quién es el padre?
Emely me miró con miedo.
—Ariel.
—¿Ariel?
—Sí.
—¿Ariel, el hijo de Kiara y Santiago?
Ella asintió.
—Sí.
Me quedé completamente sorprendida.
—¡Culiagada! ¿Pero usted qué está diciendo? ¡Ese muchacho es su primo!
Emely negó inmediatamente.
—No lo es, mamá.
—¡Todo el mundo los conoce como familia!
—Pero no somos familia.
—¡Emely!
Ella comenzó a llorar.
—Yo lo amo, mamá.
—¿Cómo así que lo ama?
—Sí. Llevamos años juntos.
Sentí que aquella noticia era demasiado para asimilarla de una sola vez.
En ese momento escuchamos la puerta.
Era Gabriel.
Entró a la sala y nos miró a las dos.
—¿Qué está pasando aquí?
Emely se quedó en silencio.
Yo no sabía cómo explicárselo.
Gabriel volvió a preguntar:
—¿Qué pasó?
Emely respiró profundamente.
—Papá...
—¿Qué?
—Estoy embarazada.
Gabriel se quedó inmóvil.
—¿Qué acaba de decir?
—Estoy embarazada.
—¿Quién es el padre?
Emely bajó la mirada.
—Ariel.
La expresión de Gabriel cambió inmediatamente.
—¿Ariel?
—Sí.
—¿El hijo de Kiara y Santiago?
Emely asintió.
—Sí.
Gabriel perdió la paciencia.
—¡Culiagada!
Se levantó alterado y salió de la casa.
—¡Gabriel! —lo llamé.
Emely y yo salimos detrás de él.
La casa de Kiara y Santiago quedaba cerca, así que no tardamos en llegar.
Gabriel entró decidido.
Santiago apareció en la sala.
—¿Qué pasó?
Gabriel lo miró furioso.
—¡Tu hijo es un aprovechado! ¡Embarazó a mi hija!
—¿Qué está diciendo?
Los dos comenzaron a discutir.
La situación se salió de control rápidamente y Gabriel terminó golpeando a Santiago antes de que los demás pudieran intervenir.
—¡Gabriel! —grité.
Emely estaba detrás de mí, llorando.
En medio del alboroto, Kiara apareció.
Ella era una mujer de pocas palabras. No dijo prácticamente nada. Solo miró a Gabriel, después a Emely y finalmente entendió que aquello tenía que ver con Ariel.
Kiara se dio la vuelta y subió directamente las escaleras.
—¿A dónde va? —preguntó Emely.
Kiara no respondió.
Subió hasta el segundo piso y caminó directamente hacia la habitación de Ariel.
Mientras tanto, abajo, las familias seguían discutiendo.
Y yo solo podía pensar en una cosa:
Aquello apenas comenzaba.