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El Arrepentimiento Tardío

El Arrepentimiento Tardío

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Con el alma rota y dos hijos que proteger, Catalina reconstruyó su vida desde cero… sin él.

Rubén lo dejó todo por una mentira. Pero cuando la ilusión se desvaneció, comprendió que lo que abandonó era lo único real. Regresa arrepentido, dispuesto a recuperar lo que perdió.

Sin embargo, Catalina ya no espera por nadie. Encontró la fuerza, la paz y la vida que él le negó.

¿Podrá su arrepentimiento borrar años de abandono? ¿O será demasiado tarde para volver a su lado?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Una visita inesperada

Catalina

Aquella mañana todo parecía normal.

Gabriel estaba jugando sobre una manta en la sala mientras yo terminaba una reunión de trabajo.

Mateo estaba en el colegio.

Mi computadora estaba llena de documentos y anotaciones, y por primera vez en mucho tiempo sentía que tenía el control de mi vida.

Había aprendido a organizar mis horarios.

A trabajar mientras Gabriel dormía.

A aprovechar cada minuto.

Ya no esperaba llamadas de Rubén.

Ya no revisaba mi teléfono cada pocos minutos.

Había dejado de preguntarme dónde estaba, con quién estaba o si todavía pensaba en nosotros.

Había conseguido algo que durante mucho tiempo creí imposible:

Paz.

Cuando terminé mi reunión, fui a la cocina para preparar el almuerzo.

Gabriel comenzó a llorar.

—Ya voy, mi amor.

Lo tomé en brazos.

—¿Tienes hambre?

El pequeño dejó de llorar y apoyó la cabeza sobre mi hombro.

Sonreí.

Entonces escuché el timbre.

Fruncí el ceño.

No esperaba a nadie.

Dejé a Gabriel en su silla y caminé hacia la puerta.

El timbre sonó nuevamente.

Abrí.

Y me quedé inmóvil.

Frente a mí estaba una mujer que no veía desde hacía mucho tiempo.

—Hola, Catalina.

Sentí que mi corazón se aceleraba.

—¿Qué haces aquí?

Ella bajó la mirada durante unos segundos.

—Necesito hablar contigo.

No sabía qué decir.

Aquella visita no tenía sentido.

No después de todo lo que había ocurrido.

—¿Sobre qué?

La mujer respiró profundamente.

—Sobre Rubén.

Mi cuerpo se tensó.

No quería volver a escuchar ese nombre.

No quería que mi tranquilidad volviera a depender de él.

—No creo que tengamos nada que hablar.

Intenté cerrar la puerta.

Pero ella colocó una mano sobre ella.

—Por favor, Catalina.

La miré fijamente.

—Solo cinco minutos.

Dudé.

Finalmente me aparté.

—Entra.

Ella pasó lentamente.

Miró la sala.

Los juguetes de los niños.

Las fotografías.

La pequeña cuna de Gabriel.

Y luego me miró.

—Has cambiado.

Sonreí con tristeza.

—Todos cambiamos.

Ella bajó la mirada.

—Yo también.

No respondí.

Sabía que aquella conversación no iba a ser sencilla.

---

Rubén

Mi teléfono sonó mientras estaba en el trabajo.

Era Valeria.

Contesté.

—¿Sí?

—¿Dónde estás?

—En la oficina.

Hubo un silencio extraño.

—Necesito preguntarte algo.

—Dime.

—¿Tú has hablado con Catalina?

Me quedé confundido.

—No. ¿Por qué?

—Porque creo que alguien fue a verla.

Sentí una presión en el pecho.

—¿Quién?

Valeria tardó unos segundos en responder.

—Mi hermana.

Me quedé completamente quieto.

—¿Tu hermana?

—Sí.

—¿Por qué iría a ver a Catalina?

—No lo sé.

—Valeria, dime la verdad.

—No sé qué está haciendo.

Colgué.

Durante varios minutos no pude concentrarme.

Había algo extraño.

Algo que no entendía.

Tomé mi teléfono y marqué el número de Catalina.

Una vez.

No contestó.

Volví a llamar.

Nada.

Sentí una inquietud que no podía explicar.

Entonces recibí un mensaje.

“No te preocupes. Estoy hablando con ella.”

Era de Valeria.

La miré con desconfianza.

¿Por qué sabía que su hermana estaba hablando con Catalina?

Y, sobre todo…

¿Qué tenía que decirle?

---

Catalina

La mujer sentada frente a mí parecía nerviosa.

Era la hermana de Valeria.

No sabía por qué había venido.

—¿Qué quieres decirme?

Ella tomó aire.

—Sé que probablemente no quieras escucharme.

—Tienes razón.

—Pero necesito hacerlo.

Guardé silencio.

—Rubén no está bien.

Mi expresión cambió.

—Eso ya no es asunto mío.

—Lo sé.

—Entonces ¿por qué viniste?

Ella me miró directamente.

—Porque creo que tienes derecho a saber algunas cosas.

Sentí que el corazón me latía más rápido.

—¿Qué cosas?

Ella dudó.

—Rubén está arrepentido.

Me quedé en silencio.

Aquellas palabras no provocaron lo que ella esperaba.

No sentí alegría.

No sentí esperanza.

Solo cansancio.

—¿Y qué quieres que haga con esa información?

—No lo sé.

—Él tomó su decisión.

—Lo sé.

—Me dejó embarazada.

Ella bajó la mirada.

—Lo sé.

—Me dejó sola con un niño pequeño.

—Lo sé.

—Y después nació Gabriel.

Mi voz comenzó a quebrarse.

—¿Sabes quién estuvo conmigo?

Ella negó lentamente.

—Mi madre.

—Sí.

Miré hacia la habitación donde estaba Gabriel.

—Rubén llegó tarde.

La mujer se quedó callada.

—Ahora tiene remordimientos —continué—. Pero el arrepentimiento no cambia lo que ocurrió.

Ella asintió.

—Tienes razón.

Aquella respuesta me sorprendió.

Esperaba que defendiera a Rubén.

Pero no lo hizo.

—Entonces, ¿por qué viniste?

La mujer sacó algo de su bolso.

Era un sobre.

Lo colocó sobre la mesa.

—Porque encontré esto.

Miré el sobre.

—¿Qué es?

—Una carta.

—¿De quién?

—De Rubén.

Mi corazón dio un vuelco.

—¿Para mí?

Ella asintió.

—La escribió hace tiempo.

No toqué el sobre.

—¿Por qué no me la entregó?

La mujer bajó la mirada.

—Porque no tuvo el valor.

Me quedé observándolo.

Una simple carta.

Quizá contenía palabras que nunca había escuchado.

Quizá explicaciones.

Quizá disculpas.

Pero no sabía si quería abrirla.

---

Rubén

Llegué a casa más tarde de lo habitual.

Valeria estaba en la sala.

—¿Dónde estabas? —preguntó.

—Trabajando.

Me miró fijamente.

—¿Llamaste a Catalina?

—Sí.

—¿Y?

—No contestó.

Valeria sonrió ligeramente.

—Quizás ya no quiere hablar contigo.

Sentí una punzada.

—¿Sabes algo que yo no sé?

Su expresión cambió.

—No.

—Valeria.

—¿Qué?

—¿Qué hizo tu hermana en casa de Catalina?

Se quedó completamente callada.

Ese silencio fue suficiente.

—¿Fue a verla?

Valeria suspiró.

—Sí.

—¿Por qué?

—No lo sé.

—Estás mintiendo.

Ella se levantó.

—¡No todo tiene que ver contigo y Catalina!

—Entonces dime la verdad.

—Mi hermana cree que tú cometiste un error.

La miré.

—¿Y tú qué crees?

Valeria se acercó.

—Creo que estás obsesionado con una mujer que ya no te pertenece.

Aquella frase me dolió.

—Catalina nunca fue una propiedad.

Valeria se quedó en silencio.

Yo tomé las llaves.

—¿A dónde vas?

—A ver a mis hijos.

—¿Otra vez?

La miré.

—Son mis hijos.

Salí de casa.

Pero mientras conducía, no podía dejar de pensar en una cosa.

La carta.

¿Qué le habría dicho mi cuñada?

¿Qué habría encontrado?

Y, sobre todo…

¿Catalina la habría leído?

---

Catalina

La visita terminó poco después.

Antes de irse, la hermana de Valeria se levantó.

—No espero que perdones a Rubén.

La miré.

—No sé si algún día podré hacerlo.

—Solo quería que conocieras la verdad.

Tomó su bolso.

—Y que supieras que no todos estamos de acuerdo con lo que ocurrió.

La acompañé hasta la puerta.

Antes de marcharse, se volvió.

—Haz lo que te haga feliz, Catalina.

Cerré la puerta.

Regresé a la sala.

El sobre seguía sobre la mesa.

Lo tomé entre mis manos.

Tenía mi nombre escrito.

Catalina.

Me senté.

Durante varios minutos simplemente lo observé.

No sabía qué encontraría dentro.

Quizá una disculpa.

Quizá una explicación.

Quizá las palabras que había esperado durante meses.

Pero también sabía que algunas verdades podían abrir heridas que uno creía cerradas.

Respiré profundamente.

Abrí el sobre.

Saqué la hoja.

Y antes de comenzar a leer, escuché que alguien tocaba nuevamente la puerta.

Me levanté sorprendida.

Guardé rápidamente la carta.

Caminé hacia la entrada.

Abrí.

Y frente a mí estaba Rubén.

Me miró a los ojos.

—Necesito hablar contigo.

Sentí que el corazón se me detenía.

Porque aquella visita inesperada acababa de convertirse en algo mucho más complicado.

Y yo todavía tenía en mis manos una carta que podía cambiar la forma en que veía al hombre que había destruido mi familia.

1
Amada Britos
no gusta las autoras que te dejan esperando y ni siquiera sabes si podrás leer el final!
Tere Jimenez
muy interesante la novela nos dejas intrigados ojalá y nos regalen el final gracias
dulce neko
.
Betty Saavedra Alvarado
Si Cata lucho por sus hijos ella los está criando les está dando amor Rubén ahora quieres volver para que para después volver a engañar
Betty Saavedra Alvarado
Hay hombres y mujeres que cuando están con la cabeza caliente no piensan en las consecuencias ni en nadie solo en ellos Rubén estás dejando una mujer que te ama junto con tus hijos
Betty Saavedra Alvarado
Cata tu esposo es un mentiroso de primera te engaña te va a destrozar el corazón te va a pedir el divorcio te dejará sola con tus dos hijos
Eliana Angulo
un cambio rotundo a la historia.. veamos cómo se desarrolla
Jenny🌺🌺🌺
ya no entiendo nada...
🙊a hora cual será el misterio
indiecitajaque@hotmail.com
es muy bueno , pero que mal que tenga que pedir actualizar
indiecitajaque@hotmail.com
es muy bueno , pero que mal que tenga que pedir actualizar
Jenny🌺🌺🌺
pero el fue,la suegra no quiso que entrara.
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: la suegra no permitió que entrara. Por todo lo eldeño que le hizo a su hija, ella sentía rabia por dejar la el momento que ella más lo necesitaba.
total 1 replies
Eliana Angulo
No me quedaría rogando, me iría a construir un futuro mejor
Eliana Angulo
Cómo puede decir que ella estaría mejor sin él! 😡 No se da cuenta de todo lo que pierde: una familia, un hogar, alguien que lo amaba de verdad. Qué ceguera.
Eliana Angulo
Autora, No le rogaría...si se aleja justo cuando más lo necesito, entonces no es el lugar seguro que creí. Yo me quedo conmigo y con mi familia.
Eliana Angulo
No puedo creer lo que estoy leyendo😱 Él sabe que ella lo da todo y aun así duda… ¿Cómo puede pensar así? 💔 hombre al fin por más que uno haga por el hogar . no les es suficiente 😡
Eliana Angulo
Qué imagen tan tierna al principio… y duele ver cómo se va apagando todo se nota que algo no anda bien ... sigo leyendo para ver cómo se desarrolla
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