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Al límite

Al límite

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Traiciones y engaños / Donde hubo fuego cenizas quedan / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:44
Nilai: 5
nombre de autor: Moena Elsa

Valeria Wiranata creía saberlo todo sobre su vida: un matrimonio estable, un hogar donde creció, una familia que la aceptó. Pero la noche de Año Nuevo, todo se derrumba cuando descubre a su esposo Adrián en la cama con su propia hermanastra, Ámbar.

Divorciada y despojada de todo, Valeria se enfrenta a una verdad todavía más devastadora: la familia que la crió jamás la quiso. Roberto Kusuma, el hombre al que llamó padre durante años, solo la acogió por interés. Patricia, su madrastra, la trató como sirvienta. Y Ámbar, la hija consentida, le robó al marido sin remordimiento alguno.

Cuando la vida de Valeria parece tocar fondo, aparece Dominic Alexander: el CEO más temido del mundo empresarial, frío como un témpano ante todos... excepto ante ella. Dominic no solo le ofrece un puesto como directora de una empresa recién adquirida, sino que empieza a desmantelar, una por una, las vidas de quienes la lastimaron.

Pero Dominic guarda un secreto: conoce a Valeria desde la infancia. Y sabe algo sobre su verdadero origen que cambiará para siempre el tablero de poder.

Detrás de cada movimiento corporativo hay una jugada personal. Detrás de cada acto de venganza, un acto de amor. Y detrás de la mujer que todos subestimaron, se esconde la heredera de una de las fortunas más grandes del país.

NovelToon tiene autorización de Moena Elsa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Necesito ayuda

Laura recibió la mañana con ánimo renovado.

—Buenos días, jefa. ¿Ya viste las noticias de hoy? —le soltó Laura, acercándose a Valeria que acababa de llegar.

—No tengo tiempo para chismes, corazón —respondió Valeria.

La noche anterior, al llegar a casa, se había concentrado en los preparativos para la visita externa del día.

—Puedes estar concentrada en el trabajo, pero el corazón también necesita entretenimiento —insistió Laura.

—¿No te da curiosidad? —la tentó.

—Para nada —Valeria se rio.

—Menos mal que eres mi jefa, porque si no, ya te habría dado un zape —dijo Laura con fingida indignación.

—Aunque a mi jefa no le interese, como buena amiga voy a contarle de todos modos —Laura le sacó la lengua.

Valeria ordenaba los documentos sobre su escritorio mientras esperaba lo que Laura tenía que decir.

—Adrián, tu exmarido... —Laura hizo una pausa calculada, y efectivamente, logró que Valeria dejara de trabajar por un instante.

—Ajá, ¿ves? Sí te interesa —Laura se carcajeó.

—Ya dime —contestó Valeria, molesta.

—Los ex son para olvidarlos, no para recordarlos —Laura se siguió riendo.

—Maldita sea —maldijo Valeria.

—La empresa de Adrián quebró —soltó Laura, yendo al grano.

—¿En serio? ¿Cómo pasó? —preguntó Valeria sorprendida. Cuando se separaron, la empresa iba bien. Eso era lo que ella sabía.

—Dicen que hay alguien poderoso detrás de todo —comentó Laura.

—Puro chisme —descartó Valeria.

—¿Y si fue el señor Dom? —adivinó Laura.

—La empresa de Adrián y la del señor Dom son de sectores diferentes, y no están ni remotamente al mismo nivel. ¿Para qué iba a perder el tiempo con eso? —razonó Valeria.

—Por ti. ¿Qué otra razón podría tener? —respondió Laura.

—No inventes —negó Valeria.

—Te lo digo y no me crees. Allá tú —Laura volvió a su escritorio.

Valeria se reclinó en su silla.

¿Y si Laura tiene razón?, pensó. Pero cuanto más le daba vueltas, menos respuesta encontraba.

En medio de sus cavilaciones, sonó el teléfono.

—¿Adrián? —entrecerró los ojos.

—¿Para qué llama tan temprano? —no tenía ganas de contestar. Dejó que vibrara un rato.

Recién a la tercera llamada respondió.

—Hola, cariño, ¿podemos vernos hoy? —escuchó la voz de Adrián.

—¿Cariño? ¿Escuché bien? —dijo Valeria.

—Voy a recogerte —dijo Adrián.

—Estoy ocupada, y aunque tuviera tiempo, no querría —respondió Valeria con acidez.

—Por favor, necesito tu ayuda —suplicó Adrián, provocándole náuseas a Valeria.

—No puedo.

Cuando iba a cortar la llamada: —Necesito una inyección de capital, por favor.

—¿Y qué soy yo, un banco? Vete a pedir un préstamo —Valeria colgó.

—Qué descarado. Solo se acuerda de mí cuando está en problemas —gruñó.

Se preparó para salir según la agenda que Laura había organizado.

—Asistente Laura, nos vamos —bromeó Valeria.

—Tsk —Laura torció la boca. Lo de "asistente" le sonaba raro.

Al llegar al vestíbulo, había un revuelo.

—Vamos por el otro lado —Valeria lo evitó; para eso estaban los guardias de seguridad de la empresa Wijaya.

—¡Señora! ¡Señora! ¡Señora Valeria! —una voz conocida la hizo voltear.

Ay no, otra vez la plaga, pensó Valeria.

Valeria le pidió a los guardias que no retuvieran a Adrián.

—Por favor, necesito tu ayuda desesperadamente —Adrián quiso tomarle la mano, pero ella lo apartó.

—No puedo —rechazó Valeria.

—Por favor, cariño. Eres la única que puede ayudarme —rogó Adrián. Laura puso los ojos en blanco. Ni el marido ni la nueva esposa tenían remedio: ambos adictos al drama.

Valeria recordaba bien: Adrián siempre la convencía con cualquier artimaña. Así había sido durante su matrimonio. Era su modo de operar.

Pero ya no. Valeria no iba a ceder.

—Señor Adrián, no puedo —reafirmó.

—¿Por qué? —reaccionó Adrián.

Valeria no respondió.

—¿Es por el señor Dominic? Para que lo sepas, mi empresa está así por culpa de él —acusó Adrián.

—¿Tú lo provocaste? El señor Dominic no haría algo así si no lo provocan primero —replicó Valeria.

—Tch. Por la manera en que lo defiendes, está claro que tienes algo con él, ¿verdad? —la acusó Adrián.

—¿Y si tuviera algo con el señor Dominic? ¿Cuál es el problema? ¿No lo aceptas? Mi estatus es claro, y yo no soy una roba maridos —respondió Valeria sin inmutarse.

Adrián se enfureció.

—Espero tu ayuda —dijo antes de marcharse.

—Qué necio es este hombre —rezongó Laura. Valeria se rio.

—¿Nos vamos o no? —preguntó Valeria.

—Claro —caminaron juntas.

El teléfono de Valeria volvió a sonar.

—¿Quién es ahora? —Laura también estaba al borde después de la escena.

—La señora plaga —dijo Valeria, riéndose. Llamar así a Ámbar le resultaba gracioso.

—No contestes, vamos a llegar tarde —la detuvo Laura.

—Está bien, asistente Laura —obedeció Valeria.

—Perfecto, jefa. El auto nos espera en la entrada. ¡Vámonos! —dijo Laura.

Un mensaje llegó al teléfono de Valeria.

—¿La plaga? —preguntó Laura.

—¿No es que no eras curiosa? ¿Qué dice el mensaje? —continuó.

Valeria se rio. Preguntar por el contenido de un mensaje ajeno, si eso no era curiosidad, ¿qué era? Laura sería Laura siempre.

—Vamos, arrancamos —Valeria subió al auto.

Abrió el mensaje de Ámbar.

"Oye, ayúdame. Necesito dinero urgente. Adrián me bloqueó la tarjeta de crédito."

—¿Qué me creen, un banco? —murmuró Valeria, irritada.

"¿No te da lástima tu futuro sobrino? Quiere un bolso, ropa, zapatos de última temporada. Porfa, porfa."

Valeria bloqueó el contacto de Ámbar.

¿Será que todo esto tiene que ver con lo que le dije anoche al señor Dominic? ¿Y él actuó?, se preguntó.

—Llegamos —anunció Laura.

Valeria se retocó el maquillaje, bajó del auto con elegancia y se dispuso a cumplir con su agenda.

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