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LA REINA Y EL TORBELLINO

LA REINA Y EL TORBELLINO

Status: Terminada
Genre:CEO / Padre soltero / Romance / Completas
Popularitas:12.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

La protagonista
(La Reina de Concreto)
Edad y Profesión: 42 años. CEO de Rangel & Asociados Ingeniería, una de las firmas de arquitectura y construcción más cotizadas del país. Seria, con carácter.

El protagonista
Gael "Gaelito" Navarro Fuentes (El Torbellino de Azúcar)
Edad y Profesión: 35 años. Arquitecto de alma bohemia.

Personalidad: Mide 1.90 m, tiene un cuerpo de infarto, una cara de ángel que es pura fachada y una sonrisa burlona que desarma a cualquiera.

La cupido de la historia
Zoe (10 años): Una miniversión de su padre pero con un doctorado en ironía. Lengua afilada, defensora de la justicia y alérgica a la prepotencia y a la gente altanera. Odia mortalmente a la "amiga fija" de su papá, a quien considera una grosería estética y mental.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

PROTOCOLO DE CONTENCIÓN Y DEMOLICIÓN EN VIVO

​El sol de la mañana reverberaba con fuerza sobre los cascos de los operarios y las estructuras metálicas del complejo nocturno. A las siete y cuarenta y cinco minutos en punto, Miranda cruzó el portón principal de la obra. Su postura era la de una estatua de mármol tallada en los Alpes: hombros rígidos, barbilla en alto, el chaleco reflectante ajustado con precisión militar y unas gafas de sol oscuras que funcionaban como un búnker óptico para evitar cualquier contacto visual con el exterior.

​Se había prometido a sí misma que aplicaría el "Protocolo de Silencio Administrativo Absoluto". Cero réplicas fuera de lo estrictamente técnico, cero concesiones a las bromas y una distancia de seguridad física equivalente, como mínimo, al radio de acción de una grúa torre. Sin embargo, la teoría corporativa suele desmoronarse en cuanto choca con la caótica realidad de un arquitecto que parece haber hecho un pacto con la mala suerte y el encanto.

​Apenas dio tres pasos hacia el sector de cimentación profunda, escuchó el sonido inconfundible de unas pisadas firmes y el eco de una voz ronca que tarareaba un son tropical con total desfachactividad.

​—¡Buenos días, ingeniera Guzmán! Veo que hoy el clima amaneció templado, aunque la temperatura en este sector parece bajo cero —canturreó Gael, emergiendo de entre dos columnas de soporte con las mangas de la camisa arremangadas, el casco ladeado y una sonrisa de medio lado que desafiaba todas las leyes de la diplomacia laboral.

​Miranda ni siquiera giró la cabeza. Siguió caminando a paso firme, sosteniendo la tableta digital contra su pecho como si fuera un escudo antidisturbios, y fingió estar revisando un informe de densidades de suelo que, en realidad, era completamente irrelevante para ese sector de la obra.

​—Arquitecto Fuentes —respondió Miranda con una voz gélida, cortante y milimétricamente regulada para no delatar el leve temblor que le recorría las manos—. Le recuerdo que las áreas de tránsito pesado están restringidas para personal sin autorización de capataces. Le sugiero regresar a su mesa de dibujo y dejar que los ingenieros hagamos nuestro trabajo.

​Gael no se inmutó en lo más absoluto. Al contrario, acortó la distancia con una zancada larga y felina, colocándose justo a su lado, tan cerca que el sutil aroma a sándalo y café volvió a filtrarse de golpe por sus sentidos, saboteando el aire acondicionado natural de la obra.

​—¿De verdad vas a aplicar la ley del hielo después de lo que pasó ayer en el restaurante, Miri? —susurró Gael con un tono de voz íntimo, tan bajo que solo ella pudo escucharlo por encima del bullicio de las mezcladoras de cemento—. Mira que intentar ignorarme fingiendo demencia técnica no te va a funcionar. El eco de ese mordisco todavía me arde en el labio, y te aseguro que a ti también te debe zumbar en la memoria.

​Miranda detuvo sus pasos en seco. Se quitó lentamente las gafas oscuras, revelando unos ojos inyectados en furia fría, y se giró para enfrentarlo con una fiereza que habría hecho huir despavorido a cualquier subcontratista con tres dedos de frente.

​—Lo que pasó ayer fue un abuso de confianza, una falta de respeto imperdonable y una conducta impropia de un socio comercial que raya en el acoso callejero —espetó Miranda con los dientes apretados, señalándolo con la punta del lápiz táctil—. Le informo que anoche misma redacté una adenda contractual que prohíbe cualquier contacto físico que supere el metro y medio de distancia. Si vuelve a tocarme, lo voy a demandar por violación de normativas laborales y daño moral.

​Gael la miró fijamente. Lejos de intimidarse por su discurso de fiscal implacable, su sonrisa se ensanchó aún más, revelando esa mezcla de diversión y una fascinación tan profunda que rozaba la obsesión.

​—¿Demandarme por daño moral? Vaya, ingeniera... te estás poniendo muy creativa con las cláusulas —bromeó él, inclinándose ligeramente hacia ella con los ojos claros fijos en su boca—. Aunque te adelanto que ningún juez del mundo va a condenarme por intentar recordarte que tienes un corazón latiendo debajo de tanto concreto.

​Antes de que Miranda pudiera replicar con un insulto legal debidamente fundamentado, el capataz principal de la obra corrió hacia ellos con el casco desajustado y el rostro pálido como el papel, agitando una hoja de reportes con desesperación.

​—¡Ingeniera Guzmán! ¡Arquitecto Fuentes! ¡Tenemos un problema grave en la zona norte del sótano dos! —gritó el hombre sin aliento—. Una filtración de agua subterránea imprevista está socavando la base del muro perimetral derecho. Si no actuamos en los próximos veinte minutos, la presión va a comprometer el encofrado principal.

​Miranda palideció al instante. Toda la rabia personal se esfumó de su mente en milésimas de segundo, reemplazada por el reflejo profesional de la ingeniera de emergencias.

​—¡Muéstrame el reporte ahora mismo! —ordenó Miranda, olvidándose por completo del metro y medio de distancia reglamentaria y corriendo a zancadas hacia la zona afectada, seguida de cerca por un Gael que recuperó la seriedad profesional en un parpadeo.

​Al llegar al sótano, el panorama era crítico: un chorro de agua filtraba con fuerza entre las juntas de las varillas de acero, amenazando con debilitar el concreto fresco.

​—¡Se nos cae la estructura si el agua sigue abriendo presión! —advirtió el capataz con desesperación.

​Miranda evaluó la situación con la mente fría y calculadora.

​—Tenemos que desviar el flujo con una bomba de drenaje de alta potencia y sellar la junta con un aditivo de fraguado rápido. ¡Rápido, traigan el equipo B! —ordenó con voz de mando.

​—No hay tiempo para esperar la bomba B, Miri —interrumpió Gael con una autoridad sorprendente, arremangándose la camisa hasta los hombros y tomando una manguera de sellado rápido de las manos de un operario—. Si esperamos diez minutos, el agua lava el concreto fresco. Hay que hacer un puente hidráulico manual y sellar con resina epóxica en este preciso instante. ¡Ven aquí y ayúdame a sostener la tubería de desvío!

​Miranda lo dudó por una fracción de segundo. Luego, mirando la gravedad del desastre, no lo pensó más. Se arrodilló junto a él en el lodo y el agua, apoyando su cuerpo contra el de Gael para hacer fuerza conjunta contra la presión del tubo maestro.

​Trabajaron codo a codo durante diez minutos interminables, con el agua salpicando sus ropas, las manos manchadas de cemento y la tensión cortándose en el aire. Cuando finalmente el sellado fraguó y la filtración quedó bloqueada, ambos se quedaron sentados en el suelo del sótano, respirando agitadamente, con la ropa sucia y una sonrisa de triunfo involuntaria reflejada en el rostro de los dos.

​Gael la miró de reojo, con el lodo en la mejilla y los ojos brillando de complicidad, y le murmuró con su voz ronca:

​—Viste, ingeniera... a veces el caos y las curvas salvan la estructura mejor que mil reglas cuadradas.

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Victor Javier Gamez Acevedo
muy buena historia felicitaciones
Valentina Vmr
Llego la caballería jajaj
Flor de Maria Paredes
🤣buenisima historia me he reido👏
America Lopez
muy buena la historia 🥰
America Lopez
ya no sé en qué capa subterránea de la tierra se encuentra la Ingeniera, de tanto que se la ha tragado 🤭🤭🤭
America Lopez
ya no sé en qué capa subterránea de la tierra se encuentra la Ingeniera, de tanto que se la ha tragado 🤭🤭🤭
America Lopez
los límites de Miranda están llegando al valor mínimo de aproximación, lo que va a generar un derivada al precipicio del abismo o del amor 🤭
ʘ⁠‿⁠ʘ
aquí hay unos errores son hermanos de mirando no cuñados y se supone que el cumpleaños de Gael ya pasó, que me acuerdo que mirando fue al baña a retirarse el maquillaje y Gael la siguió y tuvieron un maratón ahí dentro. autora deberías de corregir estos errores para que no esté enredada la novela, porque es muy confuso la verdad.
Naibelys Perez: gracias corazón lo corregiré.🫂
total 1 replies
Graciela Saiz
que paso ! 😡 adónde está el capítulo 41 que supuestamente está echo no aparece 😭😭😭😭😭😭😭😭😭por favor autoraaaaaa! jamás leo novelas que no son completas , y ahora?????? 😭
Graciela Saiz
todavía está a tiempo de hablar antes de que pase
Graciela Saiz
las cosas se hablan de frente , y se aclaran mujer vieja ya para esos berrinches 😡
ʘ⁠‿⁠ʘ: amiga cálmate 🙄
total 1 replies
Graciela Saiz
🤭🤭😂😂😂😂😂😂😂😂😂destruida 😂😂😂😂😂
Graciela Saiz
😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂
Graciela Saiz
Wwwwoooo 🔥🔥🔥🔥🔥🔥Gael!!!! me sorprendiste !! 🤭🫠🫠
Graciela Saiz
creo que lo haya sido que sufrió, no le da derecho de se ser tan soberbia hasta con su familia , porque no con sus hijos es cariñosa , no , la verdad no me gusta ella para Gael, el es un ser de Luz , merece alguien mejor , y más joven 😏
Graciela Saiz
una hermosa familia para alguien sin corazon😡y muy divertidos 😂😂
Graciela Saiz
la verdad, que ella no me gusta para nada para ese Dios griego😄
Graciela Saiz
amo ese arquitecto 😂😂😂😂
Graciela Saiz
chupate esa mandarina Mir😂
Graciela Saiz
Amarga !!! 😏
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