Descripción
Esta historia comienza con Samantha, una joven universitaria de 21 años que siempre ha dicho que le gustan los hombres mayores, porque los considera más maduros y seguros de sí mismos. Un día conoce a un hombre de 31 años que ya tiene un compromiso sentimental. Sin embargo, su relación está llena de discusiones y problemas constantes, y él siente que cada vez se distancia más de su pareja. Entonces conoce a Samantha. Entre ambos nace una conexión que ninguno esperaba, pero que los lleva por un camino complicado. Ella terminará convirtiéndose en su amor prohibido, mientras él deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
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Capítulo 19: Basta ya de pelear
Narra Selene
La verdad, yo ya estaba cansada.
Desde que mis papás habían comenzado con todo el asunto del divorcio, la casa se había convertido en un lugar lleno de discusiones, silencios incómodos y puertas que se cerraban con fuerza.
Esa noche estaba en mi cuarto hablando con Keiner por teléfono. No estábamos hablando de nada importante, simplemente conversábamos para distraernos un rato.
De repente escuché voces desde la sala.
Eran mis papás.
Otra vez estaban discutiendo.
Me quedé en silencio unos segundos.
—¿Qué pasó? —preguntó Keiner al notar que no respondía.
—Otra vez están peleando mis papás.
—¿Otra vez?
—Sí.
Escuché que las voces comenzaron a subir de tono.
Keiner me dijo:
—Amor, hablá con ellos tranquilamente. No te vayás a enojar.
—Sí, voy a hablar con ellos.
—Pero tranquila, ¿sí?
—Sí.
Después de despedirme, colgué.
Respiré profundamente.
Ya no quería seguir escuchando las mismas discusiones todos los días.
Salí de mi habitación y bajé hasta la sala.
—¡Basta ya, papás!
Los dos se quedaron callados y me miraron.
—Selene, esto es asunto de adultos —dijo mi papá.
—Pues yo también estoy involucrada porque soy su hija y estoy cansada de escucharlos pelear.
Mi mamá me miró sorprendida.
—Mi niña...
—No, mamá. Déjame hablar.
Me senté frente a ellos.
—Yo ya decidí con quién quiero quedarme.
Mi papá permaneció en silencio.
—Quiero quedarme con mi papá.
Mi mamá bajó la mirada.
—¿Estás segura?
—Sí, mamá. No porque no te quiera. Yo te quiero muchísimo. Pero me siento más tranquila viviendo con papá.
Ella respiró profundamente.
—Entonces vas a llevar esto a un juicio.
—Yo no quiero que esto llegue a ser una guerra entre ustedes. Tampoco quiero que me hagan escoger una y otra vez.
Miré a los dos.
—Ya tomé mi decisión.
Mi papá intentó intervenir.
—Hija, no tenés que preocuparte por esto.
—Sí tengo que preocuparme porque soy yo la que está en medio de todo.
Mi mamá comenzó a llorar.
—¿Entonces ya no querés estar conmigo?
—No es eso, mamá.
Me acerqué a ella.
—Yo voy a visitarte todo lo que quieras. Podemos salir, hablar, comer juntas. Lo que sea. Pero quiero vivir con mi papá.
Ella me abrazó.
—Mi niña...
La abracé también.
Después de unos segundos, mi mamá se separó y me preguntó:
—Decime la verdad. ¿Tu papá tiene otra mujer? ¿Por eso se separó de mí?
Me quedé completamente quieta.
Durante mucho tiempo había guardado información que sabía que podía lastimarla.
Miré a mi papá.
Él bajó la mirada.
Entonces entendí que ya no podía seguir evitando aquella conversación.
—Mamá... yo sé que papá tiene otra mujer.
Ella abrió los ojos.
—¿Qué?
Mi papá intentó hablar.
—Selene...
—No, papá. Ya no puedo seguir ocultándolo.
Mi mamá se quedó mirándolo.
—¿Desde cuándo?
No supe qué responder.
—Desde hace bastante tiempo.
El silencio que siguió fue enorme.
Mi mamá tenía lágrimas en los ojos.
—¿Y vos lo sabías?
Asentí.
—Sí.
—¿Por qué nunca me dijiste?
—Porque papá confiaba en mí y yo no quería hacerte más daño. Pero tampoco quería seguir guardándote algo así.
Mi papá se levantó.
—Selene, yo nunca quise que tuvieras que cargar con esto.
—Lo sé, papá.
Después miré a mi mamá.
—Yo no estoy defendiendo lo que hizo papá. Solo quiero que dejen de pelear delante de mí.
Mi mamá respiró profundamente.
—Yo también estoy cansada.
Nos quedamos los tres en silencio.
Después de unos minutos, mi mamá me tomó de las manos.
—Hija, yo puedo estar dolida con tu papá, pero jamás voy a dejar de ser tu mamá.
—Yo sé.
—Y quiero que sigás viniendo a verme.
—Siempre.
Ella me abrazó.
Luego me dijo algo que no esperaba:
—Pero quiero que me prometás una cosa.
—¿Qué cosa?
—Si esa mujer alguna vez te hace algo, te trata mal o te hace sentir incómoda, me avisás inmediatamente.
La miré.
—Te lo prometo.
Mi papá permaneció callado.
Yo sabía que aquella noche no se iban a solucionar todos los problemas.
El divorcio ya había cambiado nuestra familia y ahora todos tendríamos que aprender a vivir de otra manera.
Pero al menos había dicho lo que llevaba tanto tiempo guardando.
Ya no quería secretos.
Ya no quería gritos.
Solo quería que mis papás entendieran que, aunque dejaran de ser esposos, siempre serían mis padres.
Y yo seguiría queriendo a los dos.
Con uno era suficiente.
Si ya no quiere a la esposa, pues empezar el trámite del divorcio y volver a hablar con ella y la hija.
Si está interesado en Samantha, también ser honesto y maduro para decirle la realidad de su situación y dejar que ella tome la decisión de si continuar con la incipiente relación.
Así cómo va, sólo crearà conflictos entre todos y se sentirán traicionadas por él.
gracias por compartir esta atrapante movida interesante novela 💥✨❤️🧬🌹🇨🇴🌹🇨🇴