NovelToon NovelToon
El Chico Del Departamento 512

El Chico Del Departamento 512

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Romance / Malentendidos
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Descripción

La historia comienza con una joven de 20 años que decide independizarse y vivir sola en un apartamento. Lo que no imagina es que allí conocerá a un hombre que carga con un dolor profundo. Su esposa y su pequeño bebé murieron, dejándolo completamente destrozado. Desde aquella tragedia, él cambió por completo: comenzó a beber demasiado, salir de fiesta constantemente y vivir como si nada le importara. La joven pronto descubrirá que detrás de ese hombre fiestero, borracho y aparentemente despreocupado existe alguien que todavía sufre por su pasado. Sin quererlo, ella terminará entrando en su vida y descubriendo su historia.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5 — Una noche cualquiera

Narra Eithan.

Esa noche no quería pensar.

Desde temprano tenía claro que no quería quedarme encerrado en el apartamento 512. Ya conocía demasiado bien esas noches en las que el silencio terminaba siendo peor que cualquier ruido. Cuando estaba solo, los recuerdos llegaban sin pedir permiso, así que prefería salir, tomar unos tragos y rodearme de gente.

A eso de las diez de la noche, me puse una camisa negra, unos jeans y salí del apartamento.

En el pasillo me encontré con uno de mis amigos.

—¿Qué más, Eithan? ¿Sí va a salir o qué?

—Claro, hermano. Hoy hay que despejar la cabeza.

—¿Otra vez?

Lo miré serio.

—¿Y qué tiene?

—Nada, hombre. Es que usted últimamente vive es de fiesta.

—Pues déjeme disfrutar.

Mi amigo soltó una carcajada.

—Usted sí está como llevado.

—Déjeme quieto, pues.

Bajamos juntos y nos fuimos para un lugar donde ya conocíamos a varias personas.

Cuando llegamos, la música estaba durísima. Había gente por todas partes, algunos bailando, otros conversando y varios tomando.

Apenas entré, uno de los muchachos me gritó:

—¡Eithan! ¡Por fin apareció este man!

—¿Qué más, pues?

—Pensamos que no venía.

—¿Y perderme la fiesta? Ni de riesgos.

Me entregaron un trago y lo levanté.

—Salud.

—¡Salud!

Bebí.

Después otro.

Y otro.

La música seguía sonando y yo intentaba concentrarme solamente en eso.

En la fiesta.

En las conversaciones.

En cualquier cosa que no fuera mi pasado.

Una muchacha se acercó y comenzó a hablar conmigo.

—¿Usted siempre es así de serio?

—¿Así cómo?

—Como si estuviera bravo con el mundo.

Me reí.

—No estoy bravo con nadie.

—Pues no parece.

—Es que tengo cara de pocos amigos.

Ella sonrió.

—Eso sí.

Seguimos hablando durante un rato. Después comenzaron a bailar.

Yo trataba de aparentar que estaba bien.

Que era feliz.

Que no me importaba nada.

Pero en medio de la música alguien mencionó algo sobre bebés.

Fue solamente una conversación cualquiera.

Una persona dijo:

—Mi hermana acaba de tener un bebé. Está feliz la vieja.

Yo me quedé quieto.

Sentí que algo dentro de mí se rompía otra vez.

Miré mi vaso.

No dije nada.

Mi amigo se dio cuenta.

—¿Eithan?

—¿Qué?

—¿Está bien?

—Sí.

—No parece.

—Le dije que estoy bien.

Él me conocía demasiado.

—Parce, usted sabe que puede hablar conmigo.

—No quiero hablar.

—Bueno.

Me dejó tranquilo.

Yo terminé mi trago rápidamente.

—Otro —le dije al muchacho de la barra.

—¿Seguro?

—Sí.

—Ya lleva varios.

Lo miré.

—Le estoy diciendo que otro.

Me lo sirvió.

Seguí tomando.

Ya entrada la madrugada, la fiesta estaba mucho más descontrolada. Algunos bailaban, otros estaban completamente borrachos y yo apenas podía pensar con claridad.

—¡Eithan! —gritó mi amigo—. Ya vámonos.

—Yo me quedo.

—Usted no puede ni caminar derecho.

—Estoy bien.

—No, hermano. Usted está llevado.

—No me joda.

—Venga, pues. Yo lo llevo.

—No necesito que nadie me lleve.

Me levanté de la silla y casi perdí el equilibrio.

Mi amigo me sostuvo del brazo.

—¿Vio?

—Fue el piso.

—Sí, claro. El piso se movió.

Me dio risa.

—Usted sí habla bobadas.

Finalmente salimos del lugar.

El aire frío de la madrugada me golpeó la cara.

—¿A qué hora es? —pregunté.

—Casi las cuatro.

—Todavía está temprano.

Mi amigo me miró incrédulo.

—¿Temprano? ¡Mañana ya es hoy!

Me reí.

—Pues vámonos.

Llegué al edificio casi a las cinco de la mañana.

Subí las escaleras lentamente porque ni siquiera tenía ganas de esperar el ascensor.

Cuando llegué al piso, vi una puerta abrirse.

Era Maidy.

La nueva vecina.

Me miró sorprendida.

—¿Otra vez llegando a esta hora?

Yo fruncí el ceño.

—¿Y a usted qué le importa?

Ella me observó.

—Nada. Solo preguntaba.

—Entonces no pregunte.

Vi que su expresión cambió.

Por un momento pensé en disculparme, pero no lo hice.

Entré a mi apartamento y cerré la puerta.

Me quedé apoyado contra ella.

El silencio volvió.

Ya no había música.

Ya no estaban mis amigos.

Ya no había risas.

Solo estaba yo.

Miré alrededor del apartamento y sentí nuevamente aquel vacío.

Me serví un poco de agua y me senté.

Por más que saliera de fiesta, por más que tomara y por más gente que tuviera alrededor, siempre terminaba igual.

Solo.

Y en el fondo sabía perfectamente que ninguna fiesta iba a devolverme a mi esposa ni a mi bebé.

Pero todavía no sabía cómo vivir con eso.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play