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La Villana Del Reino De Las Rosas

La Villana Del Reino De Las Rosas

Status: Terminada
Genre:Época / Mundo de fantasía / Reencarnación / Completas
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: anónimo 2710

Valérie era una bibliotecaria tranquila que encontró un final trágico a manos de un hombre obsesionado con ella. Sin embargo, la muerte no fue el final, sino el comienzo de una pesadilla aún más compleja. Ha reencarnado en el cuerpo de Maeve Cipriano, la recién nacida hija del Primer Ministro del poderoso Reino de las Rosas.
Su nueva vida es un paraíso de opulencia: rodeada de cunas de oro, sirvientas guerreras entrenadas de élite y una catadora de alimentos personal, Maeve vive en el pináculo del poder. Pero su padre, Santiago Cipriano, un hombre marcado por un pasado de pobreza, guerra y una terrible traición familiar que lo llevó a encarcelar a su propio padre, la adora con una intensidad que roza lo asfixiante.
El verdadero horror llega cuando los recuerdos de su vida pasada se aclaran y Valérie comprende dónde está: ha renacido dentro de la trama del segundo libro de una trilogía de fantasía oscura que leyó anteriormente. Y el papel que le corresponde no es el de una heroína salva

NovelToon tiene autorización de anónimo 2710 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: La Propuesta Inesperada:

​El traqueteo del carruaje resonaba rítmicamente contra los adoquines del camino, alejándonos de las imponentes y sombrías murallas del castillo. Al fin afuera, con el aire fresco rozando mi rostro, fui la persona más feliz del mundo. Me aferré al marco de la ventana, pegando la nariz al cristal para devorar con la mirada cada rincón del paisaje. Era una libertad que no había podido disfrutar a la ida, completamente paralizada por los nervios, el miedo y la incertidumbre de pisar la corte.

Sentí una mirada fija sobre mí. Giré lentamente la cabeza y me encontré con los ojos de mi padre, quien me observaba con una mezcla de curiosidad y ternura. En ese preciso instante, lanzó la pregunta que más temía escuchar:

—Dime, hija... ¿Qué te parecieron los príncipes?

Mi mente entró en un frenesí absoluto. ¿Qué se supone que debía responderle?

No podía decirle la verdad. Jamás podría confesarle que me parecieron seres extraños, oscuros y profundamente perturbadores. Mucho menos podía articular en voz alta el escalofriante presentimiento que me helaba la sangre: la certeza absoluta de que, si terminaba atada a cualquiera de ellos, mi destino final sería una vida de sufrimiento y tortura.

Tragué saliva, intentando mantener la compostura mientras una sonrisa forzada se dibujaba en mis labios.

—Bueno... me cayeron normales, padre —respondí con una voz que esperaba sonara natural—. No hubo nada fuera de lo común en ellos.

Él asintió, aparentemente satisfecho con mi respuesta superficial, y aprovechó para cambiar de rumbo en la conversación.

—Me alegra oír eso —comentó con una sonrisa cálida mientras cruzaba de brazos—. A propósito, estuve hablando largo y tendido con el rey sobre tus proyectos para la academia. Le comenté exactamente lo que me dijiste sobre tu gran deseo de expandir la educación a las zonas más necesitadas del reino.

Mis ojos se abrieron de par en par.

—¿Le hablaste de eso al rey? —pregunté, sintiendo un vuelco en el estómago.

—Así es —respondió él con total naturalidad—. De hecho, me dijo que sabías perfectamente que tenías intenciones de hablar directamente con él sobre el tema, y que esa conversación formal se dará en nuestra próxima visita al palacio.

Un sudor frío recorrió mi espalda. Yo esperaba con toda el alma que jamás hubiera una próxima visita. Pero antes de que pudiera procesar la magnitud de lo que significaba volver a pisar ese nido de serpientes, mi padre soltó la verdadera bomba.

—Y bien... aprovechando que tocamos el tema del rey, surgió algo más durante nuestra charla —añadió, mirándome con una seriedad repentina—. Su majestad me propuso formalmente un compromiso matrimonial. Quieren unir tu destino con el del príncipe.

¡BUM!

En ese preciso instante, mi mente hizo cortocircuito. El mundo a mi alrededor pareció detenerse, los sonidos del carruaje se apagaron y un zumbido ensordecedor ocupó todo el espacio en mi cabeza.

Parece que mi padre notó la palidez mortal en mi rostro y el temblor involuntario en mis manos, porque rápidamente se apresuró a calmar las aguas.

—Tranquila, respira —dijo con una voz suave y comprensiva, extendiendo una mano para tocar mi hombro—. Quiero que sepas que tú no estás obligada a aceptar. Tienes todo el derecho del mundo a rechazar la propuesta si no es lo que deseas para tu vida.

—¡La rechazo! —exclamé en automático, sin dejarlo terminar la frase, con una urgencia desesperada en la voz.

Mi padre parpadeó, sorprendido por la velocidad y la firmeza de mi respuesta, pero luego una sonrisa comprensiva y aliviada se dibujó en su rostro.

—Vaya, veo que lo tienes clarísimo —dijo soltando una suave risa—. No te preocupes por nada, hija mía. Yo mismo se lo haré saber al rey y me encargaré de rechazar la oferta en tu nombre. Quédate en absoluta paz.

Asentí débilmente, aunque por dentro seguía convulsionando. El resto del trayecto transcurrió en un silencio tenso, roto únicamente por el sonido de las ruedas contra el camino.

En cuanto el carruaje se detuvo frente a nuestra mansión y la puerta fue abierta por el mayordomo, apenas tuve fuerzas para descender.

—Padre, disculpame... —murmuré bajando la mirada—. No me siento nada bien. Creo que el viaje me ha pesado más de la cuenta. Voy a subir directamente a mi cuarto a descansar.

Sin esperar una respuesta detallada, caminé a paso apresurado hacia mi habitación, cerré la puerta con seguro y me dejé caer contra la madera, deslizándome hasta quedar sentada en el suelo frío.

Mi respiración era agitada mientras mi mente comenzaba a hilar los cabos sueltos de esta pesadilla. Me quedé mirando el techo vacío, perdida en un torbellino de pensamientos oscuros y aterradores:

¿Cómo es posible que hayan propuesto un compromiso tan de la nada?

¿Acaso... en la línea temporal original de esta historia, yo sí terminé comprometida con el príncipe?

Un escalofrío recorrió toda mi columna vertebral.

No, no, eso no puede ser... ¡Eso cambiaría absolutamente todo el curso de mi vida y del futuro! Si permito que la historia original siga su curso, mi final ya está escrito, y no pienso dejar que me aten a ese monstruo.

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