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Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación / Romance
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Darcalie

Morir fue inesperado.

Despertar dentro de una novela fue absurdo.

Pero reencarnar como Serena Valmont, la villana destinada a morir a manos de su propio esposo, fue una completa pesadilla.

Conozco esta historia.

Sé que el emperador Kael Draven jamás amará a Serena. Sé que muy pronto conocerá a la verdadera protagonista. Y sé que, cegada por los celos, Serena cometerá una serie de crímenes que terminarán llevándola al cadalso.

Pero yo no soy Serena.

Y no pienso seguir su destino.

Mi plan es simple: alejarme de la protagonista, pedirle el divorcio al emperador y desaparecer antes de que la historia comience.

Solo hay un problema.

—Quiero el divorcio.

Kael alzó la mirada hacia mí.

—No.

...¿Cómo que no?

Se suponía que esta historia ya estaba escrita.

Entonces, ¿por qué está empezando a cambiar?

NovelToon tiene autorización de Darcalie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Capítulo 19: Lucien no quiere ser solo mi amigo.

La cena de aquella noche fue interesante.

Kael estaba sentado frente a mí, Elena estaba a su derecha y Lucien a mi izquierda.

Composición diseñada por alguien que odiaba la paz.

—Lady Rosenthal —dijo Kael—, ¿se ha recuperado del viaje?

—Sí, Majestad. Agradezco su preocupación.

—Me alegra.

Elena sonrió.

Kael también.

Un poco.

Lo vi.

Perfecto.

Historia principal.

Ding.

No.

No necesitaba confirmación.

Pero apareció.

🦋[Afinidad narrativa: KAEL → ELENA +5]

Bien.

Mi estómago se revolvió un poco.

—Prueba esto.

Lucien colocó algo en mi plato.

—¿Qué es?

—Pato.

—¿Por qué parece mirarme?

—Porque tienes imaginación.

—No quiero comer algo que me juzga con la mirada.

Lucien rio.

Me quitó el plato.

—Come pescado entonces.

—Gracias.

Ding.

Otra vez.

🦋[Afinidad: LUCIEN → SERENA +3]

Oh.

No necesitaba saber eso.

Desaparece.

Desaparece.

Lo que menos necesito en este momento es seguir complicando mi vida y darle más motivos a Kael para que me corte la cabeza.

Nada.

—¿Qué miras? —preguntó Lucien.

—Nada.

Kael levantó la vista.

—Otra vez.

—¿Qué?

—Hablas con el aire.

—Estoy desarrollando una amistad.

—Preocupante.

—Menos complicada que algunas personas.

Kael arqueó una ceja.

Elena rio.

Lucien también.

La cena continuó.

Entonces Elena mencionó la tormenta.

—Su Majestad me habló de aquella vez que escapó del palacio cuando tenía quince años.

Me giré hacia Kael.

—¿Escapaste?

Kael la miró.

—Gracias por compartirlo con la mesa.

Elena se tapó la boca.

—¿Era secreto?

—Ya no.

Me incliné.

—¿Por qué escapaste? No tenía idea de esa historia...

—No importa.

—Ahora importa muchísimo.

—Serena.

—Kael.

—No.

Lucien habló.

—Fue por una chica.

Me giré tan rápido que casi me lastimé.

—¿UNA CHICA?

Kael cerró los ojos.

—Lucien.

—¿Qué? Es una historia excelente.

—Cuéntame.

—No.

—Lucien.

—Majestad.

Kael lo miró.

Lucien sonrió.

Yo también.

—Era hija de un comerciante —continuó Lucien.

—¿Kael tenía novia?

—No.

—La seguía por toda la ciudad.

—Tenía quince años.

—Eso no mejora nada.

Elena estaba riéndose.

—¿Cómo se llamaba?

—Lucien.

El tono de Kael cambió.

—Está bien.

Lucien levantó las manos.

Yo lo miré.

—Cobarde.

—Valoro mi empleo.

—Pensé que eras duque.

—También valoro mi cabeza.

Esa frase me hizo reír.

—Tenemos algo en común.

Lucien me miró.

Una mirada rápida.

Pero distinta.

Kael lo vio.

Y allí estaba.

Otra vez.

La mandíbula.

La expresión.

Ese pequeño cambio.

Elena también lo notó.

Sus ojos fueron de Lucien a mí.

Después a Kael.

Interesante.

—¿Qué? —pregunté.

—Nada —dijo Elena.

—¡NO!

Todos me miraron.

—Se acabó. A partir de ahora está prohibida esa palabra. Decreto prohibición total de la palabra "nada".

Lucien sonrió.

—¿Nada?

—Lucien.

—Solo comprobaba.

Kael bebió vino.

—Tu decreto durará menos que tu intento de eliminar las copas.

Lo señalé.

—Eso fue una medida de seguridad. Peligraba una vida y esa vida pudo poner en riesgo la mía.

—Regalaste trescientas botellas a Lucien.

Silencio.

Lucien levantó su copa.

—Todavía agradecido.

Kael lo miró.

Otra vez.

—¿Qué? —preguntó Lucien.

—Nada.

—¡KAEL!

Elena se dobló de la risa.

...****************...

Después de la cena, Elena me interceptó.

—Tenemos que hablar.

No me gustaba cómo sonaba.

—¿Qué hice?

—Nada.

—Elena, te cortarán la cabeza si lo vuelves a decir.

—Perdón.

Me llevó a un corredor lateral.

—Lucien está enamorado de ti.

Me atraganté con aire.

—¿Lo sabes? Se le nota muchísimo.

—No.

—Mentira.

—Lo sospecho.

—Serena.

Suspiré.

—Dijo algo.

Los ojos de Elena se iluminaron.

—¿Qué dijo?

—Nada.

Ella me miró.

—Perdón. Costumbre.

Me tapé la cara.

—Dijo que le gusta esta versión de mí.

—Eso es adorable.

—No.

—Sí.

—No puede gustarme.

—¿Por qué?

—Porque...

Kael.

La novela.

El divorcio.

El sistema.

Mi ejecución.

Elegí la explicación más sencilla.

—Estoy casada.

—Quieres divorciarte.

¿Por qué todos usaban eso contra mí?

—Eso no significa que tenga que salir corriendo hacia el siguiente hombre.

—Claro que no.

Elena se apoyó en la pared.

—Pero tampoco significa que tengas que fingir que no te gusta.

—No sé si me gusta.

—Sí sabes.

—No.

—¿Te gusta estar con él?

—Sí.

—¿Te hace reír?

—Sí.

—¿Confías en él?

Me detuve.

—Creo que sí.

—¿Te parece atractivo?

—Eso es irrelevante.

Elena sonrió.

—Entonces sí.

—Es objetivamente atractivo. Eso no significa nada.

—Claro.

—Y Kael también es atractivo y quiero divorciarme de él.

—Eso demuestra que tienes ojos, no que no sientas nada.

La miré.

—Te estás volviendo demasiado lista.

—Siempre lo fui.

Justo.

—Además —añadió—, quizá Lucien sea mejor para ti.

Me quedé callada.

Elena sonrió.

—Es más cálido.

—Sí.

—Te escucha.

—Sí.

—No parece que quiera estrangularte cada cinco minutos.

—Ventaja importante.

—Y te mira como...

Se detuvo.

—¿Cómo?

—Como si fueras la persona más entretenida de la habitación.

Sentí algo cálido.

Molesto.

—No quiero hablar de esto.

—Entonces no hablemos.

Me abrazó.

Qué mujer más peligrosa.

Estaba convirtiéndome en su amiga de verdad.

—Buenas noches.

—Buenas noches.

Se marchó.

Me quedé sola.

Bueno.

No completamente.

—¿Qué quería Elena?

Cerré los ojos.

Kael.

Por supuesto.

—¿Vives dentro de las paredes?

—No.

—¿Seguro?

—Bastante.

Pasó junto a mí.

—¿Qué quería?

—Hablar.

—¿Sobre qué?

—Cosas.

—¿Qué cosas?

Lo miré.

—¿Por qué te importa?

Kael se detuvo.

—Curiosidad.

—Pues respeta la privacidad femenina.

—Era sobre Lucien.

Me congelé.

—¿Cómo sabes?

No respondió.

Oh.

—Estabas escuchando.

—No.

—¡Estabas escuchando!

—Hablaban en un corredor.

—¡Eso sigue contando!

Kael empezó a caminar.

Lo seguí.

—¿Cuánto escuchaste?

—Suficiente.

—¿Qué significa suficiente?

—Que Elena cree que Lucien está enamorado de ti.

Mi cara ardió.

—Y eso no es asunto tuyo.

Kael se detuvo.

—Eres mi esposa.

Ahí estaba.

—Temporalmente —aclaré.

Su expresión cambió.

—Sigues diciendo eso.

—Porque sigues sin darme el divorcio.

—Y seguiré sin hacerlo.

—Entonces tendrás que acostumbrarte.

—¿A qué?

La pregunta salió demasiado rápido.

Lo miré.

—A que tenga amigos.

—Lucien no quiere ser tu amigo.

Dios mío.

—Eso tampoco es asunto tuyo.

—Sí lo es.

—¿Por qué?

Silencio.

Kael abrió la boca.

Nada.

Sonreí lentamente.

—¿Celos?

—No.

—Respondes muy rápido...

—No estoy celoso.

—Entonces no te importa.

—No dije eso.

Oh.

Interesante.

—Entonces te importa.

—Serena.

Me acerqué un poco.

—¿Qué te importa exactamente?

Kael me miró.

Durante unos segundos pensé que respondería. De verdad creí que por fin sería sincero.

Pero retrocedió emocionalmente como un cobarde profesional.

—Buenas noches.

Pasó junto a mí.

—¡Eso no es una respuesta!

—No era una pregunta que quisiera contestar.

—¡Kael!

Siguió caminando.

—¡COBARDE!

Levantó una mano sin girarse.

Lo odiaba.

Un poquito más.

Cuando regresé a mi habitación, había algo sobre la cama.

No una amenaza.

Gracias a todos los dioses narrativos.

Era una pequeña caja.

La abrí.

Dentro había un broche.

Sencillo.

Plata.

Una pequeña luna.

Y una nota.

«Para reemplazar el que rompiste en la tormenta.

L.»

Me quedé mirándolo.

Salem saltó sobre la cama.

—No.

Miau.

—No hagas esa cara.

Miau.

—No me estoy enamorando de Lucien.

El gato se sentó.

—Solo es un broche.

Miau.

—Un broche bonito.

Miau.

—De un hombre bonito.

Silencio.

—Eso no ayuda.

Tomé la luna entre los dedos.

Lucien había notado que mi broche se había roto.

Yo ni siquiera lo recordaba.

Sonreí.

Solo un poco.

Entonces apareció:

Ding.

No.

—Déjame tener un momento.

Las letras surgieron.

🦋[RUTA SECUNDARIA MODIFICADA.]

Mi sonrisa desapareció.

🦋[LUCIEN RAVENTHAL + SERENA VALMONT]

Esperé.

🦋[Afinidad elevada.]

Gracias por la información que ya tenía.

Otra frase.

🦋[Posibilidad romántica detectada.]

Mi corazón dio un salto.

—¿Posibilidad?

Eso era nuevo.

Hasta ahora Lucien era un personaje secundario.

No tenía romance con Serena en el libro ni con ninguna otra mujer.

Nunca.

🦋[Nueva ruta disponible.]

Me quedé inmóvil.

Ruta.

Disponible.

No obligatoria.

🦋[LUCIEN RAVENTHAL]

Debajo apareció una cifra.

🦋[Compatibilidad actual: 61%]

—¿Sesenta y uno?

Eso era bastante.

Demasiado.

Entonces apareció otra.

🦋[KAEL DRAVEN]

Mi corazón hizo algo estúpido.

🦋[Ruta original con Serena Valmont: IMPOSIBLE.]

Sí.

Eso ya lo sabía.

Pero entonces la palabra parpadeó.

🦋[IMPOSIBLE]

Desapareció.

🦋[INESTABLE]

Me acerqué.

—¿Qué?

La historia volvió a cambiar.

🦋[Compatibilidad actual: 43%]

Silencio.

Lucien ganaba.

Por bastante.

Y lo extraño fue que... por primera vez no me pareció una mala idea.

Miré el broche de luna.

Quizá había estado demasiado obsesionada con escapar de mi final como para preguntarme algo diferente.

No solo cómo sobrevivir.

Sino qué haría después.

Con quién quería estar.

Si realmente conseguía divorciarme... sería libre.

Y Lucien...

Lucien podría ser una posibilidad.

No el segundo protagonista.

No un personaje secundario.

Una posibilidad real.

Sonreí.

Entonces las letras parpadearon.

🦋[ADVERTENCIA.]

—¿Ahora qué?

🦋[Una nueva ruta romántica modifica eventos futuros.]

Mi sonrisa desapareció.

—Por supuesto.

🦋[Recalculando historia principal...]

No.

No, no.

—No recalcules nada.

🦋[Próximo evento modificado.]

—¿Cuál?

La respuesta apareció lentamente.

🦋[BAILE DE FUNDACIÓN IMPERIAL.]

Lo recordaba.

Y recordaba perfectamente qué ocurría allí.

Era la primera vez que Kael bailaba con Elena.

Frente a toda la Corte.

La escena que confirmaba públicamente que algo estaba naciendo entre ellos.

Pero ahora apareció una línea nueva:

🦋[Participante romántico adicional: LUCIEN RAVENTHAL.]

Me quedé mirando.

—Eso no estaba ahí.

Las palabras desaparecieron.

Miré el broche.

Después pensé en Lucien.

En Kael.

En Elena.

Y tuve una horrible sensación.

El próximo baile ya no iba a tratarse únicamente de evitar mi ejecución.

Por primera vez... yo también formaba parte del triángulo romántico.

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Georgetth Rosemary
Más
Laura Pérez
👏👏👏👏
Is Cantil
Será que lucien,está implicado….…¿
Darcalie: No podremos saberlo aún 🤭
total 1 replies
Laura Pérez
que bonito 🙂!!
Laura Pérez
👏👏👏
Laura Pérez
👏👏👏👏👏👏👏
Laura Pérez
El autor de está historia tiene un don , para escribir maravillosas historias 😊
Laura Pérez
👏👏👏😊
Laura Pérez
que lindo
Laura Pérez
👏👏👏👏
Laura Pérez
que emocionante!!
Laura Pérez
que fantástico 👏
Laura Pérez
me encanta!!😊
Laura Pérez
que interesante ☺️👏
Georgetth Rosemary
Más
Georgetth Rosemary
Más capitulos
Georgetth Rosemary
Maaaasss capitulo
Darcalie: Hola! Muchas gracias por tu apoyo 🥰 Seguiré subiendo capítulos diariamente. De verdad agradezco enormemente que te esté gustando
total 1 replies
Erika1999
QUEEEEEEEE, QUÉ QUIERE DECIR ESTO? OMG
Darcalie: Sorpresas que se vienen 🤭
total 1 replies
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