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Amor Y Odio

Amor Y Odio

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Venganza / Romance
Popularitas:617
Nilai: 5
nombre de autor: DANIELA CARVAJAL

Del odio al amor solo hay un paso.
Cual camino eligieron nuestros protagonistas?

NovelToon tiene autorización de DANIELA CARVAJAL para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Propuesta

Dos años habían pasado desde aquel reencuentro bajo la lluvia.

Dos años desde que Noor y Maximiliano decidieron volver a elegirse, pero esta vez de una manera diferente.

Durante ese tiempo habían construido una vida juntos.

Habían aprendido a conocerse nuevamente.

Habían viajado.

Habían tenido días maravillosos y otros complicados.

Habían discutido por cosas pequeñas y habían aprendido a pedir perdón antes de dejar que el orgullo se convirtiera nuevamente en una barrera.

El amor entre ellos ya no era el mismo de los primeros meses.

Era algo más profundo.

Más tranquilo.

Más real.

Noor había terminado su libro y comenzaba a disfrutar del reconocimiento que había recibido como escritora. Maximiliano, por su parte, había logrado consolidar su propia editorial.

Ambos tenían proyectos independientes.

Ambos habían aprendido a respetar sus espacios.

Y, sobre todo, habían conseguido algo que años atrás parecía imposible:

tener paz.

Por eso, cuando llegó el aniversario de su primer beso, Noor pensó que simplemente tendrían una cena especial.

Nada más.

Aquella tarde recibió un mensaje de Maximiliano.

"No hagas planes para esta noche. Tengo una sorpresa."

Noor sonrió al leerlo.

Respondió:

"Espero que no sea otra de tus sorpresas misteriosas."

La respuesta llegó inmediatamente.

"Confía en mí."

Noor miró la pantalla.

Aquellas dos palabras alguna vez habían resultado difíciles para ella.

Ahora tenían un significado diferente.

Confía en mí.

Y Noor confiaba.

Al llegar la noche, Maximiliano la llevó hasta una pequeña casa frente al mar.

Noor abrió los ojos sorprendida.

Había luces colgadas entre los árboles.

Pequeñas velas iluminaban el camino.

La mesa estaba decorada con flores blancas.

Había música suave de fondo.

Y frente al mar se escuchaba el sonido tranquilo de las olas.

—Esto es precioso —dijo Noor.

Maximiliano sonrió.

—Quería que fuera especial.

—¿Por qué?

—Porque tengo algo que preguntarte.

Noor sintió que su corazón comenzaba a latir rápidamente.

—¿Qué?

Maximiliano tomó su mano.

Caminaron lentamente hasta la mesa.

Sobre ella había un objeto que Noor reconoció inmediatamente.

Era el viejo libro que había caído al suelo el día en que se conocieron.

Noor lo tomó.

—¿Todavía lo tienes?

—Nunca lo tiré.

Ella sonrió.

—Pensé que lo habías perdido.

—No.

Maximiliano abrió la primera página.

Allí estaba la frase que había cambiado tanto para ambos:

"Quiero una historia donde el amor sobreviva."

Noor sintió un nudo en la garganta.

—Recuerdo esto.

—Yo también.

Maximiliano cerró el libro.

—Cuando te conocí pensé que eras una casualidad.

Noor sonrió.

—Yo también.

—Después pensé que eras un peligro.

Ella comenzó a reír.

—Eso sí lo recuerdo.

—Me hiciste cuestionar todo.

—¿Eso es bueno?

—Ahora creo que sí.

Maximiliano tomó su mano nuevamente.

—Después pensé que eras el amor de mi vida.

Noor comenzó a emocionarse.

Él hizo una pausa.

—Pero me equivoqué.

Ella lo miró sorprendida.

—¿Te equivocaste?

—Sí.

Maximiliano soltó lentamente su mano.

Dio un paso atrás.

Y se arrodilló.

Noor se llevó una mano a la boca.

—Maximiliano...

Él sacó una pequeña caja.

La abrió.

Dentro había un hermoso anillo.

—No eres solamente el amor de mi vida.

Noor comenzó a llorar.

—Eres la persona con la que quiero construir mi vida.

Él levantó la mirada.

—No puedo prometerte una vida sin problemas.

Noor negó con la cabeza entre lágrimas.

—No necesito eso.

—No puedo prometerte que nunca cometeré errores.

—Tampoco necesito eso.

—No puedo prometerte que todos los días serán perfectos.

Noor sonrió.

—Ya aprendí que la perfección no existe.

Maximiliano tomó el anillo.

—Pero puedo prometerte que siempre voy a hablar contigo. Que voy a respetarte. Que voy a escuchar tus sueños. Que voy a cuidar los nuestros. Y que voy a elegirte incluso en los días difíciles.

Noor lloraba silenciosamente.

—También puedo prometerte que si alguna vez tenemos miedo, no volveremos a escondernos.

Ella extendió su mano.

—Maximiliano...

—Noor, ¿quieres casarte conmigo?

Por unos segundos, ella no pudo hablar.

Miró el anillo.

Después lo miró a él.

Y recordó todo.

El primer encuentro.

El primer beso.

Las fotografías falsas.

Las dudas.

Las mentiras.

Valentina.

Sebastián.

Las historias de sus familias.

La separación.

Los seis meses de distancia.

El reencuentro.

El perdón.

La segunda oportunidad.

Y todas las noches en las que habían decidido continuar.

Noor respiró profundamente.

—Sí.

Maximiliano quedó inmóvil.

—¿Sí?

Ella sonrió entre lágrimas.

—Sí.

Él se levantó rápidamente.

La abrazó.

Noor comenzó a reír mientras lloraba.

Se besaron frente al mar.

Las olas golpeaban suavemente la orilla.

Las luces iluminaban sus rostros.

Y durante unos minutos parecía que el mundo entero había desaparecido.

Solo estaban ellos.

Después de varios minutos, Noor se separó.

—Hay algo que no te he dicho.

Maximiliano la miró.

—¿Qué?

Noor sonrió.

—No estaba segura de cuándo decirlo.

—¿Es algo malo?

Ella negó.

—No.

Tomó su mano y la colocó sobre su abdomen.

Maximiliano frunció el ceño.

—Noor...

Ella comenzó a llorar nuevamente, pero esta vez de felicidad.

—Vamos a ser padres.

Maximiliano quedó completamente inmóvil.

—¿Qué?

Noor soltó una pequeña risa.

—Estoy embarazada.

Durante unos segundos él no reaccionó.

Parecía incapaz de comprender lo que acababa de escuchar.

—¿De verdad?

Noor asintió.

—Sí.

Maximiliano llevó ambas manos a su rostro.

Las lágrimas aparecieron en sus ojos.

—No puede ser.

Noor comenzó a reír.

—Sí puede.

Él la abrazó con fuerza, pero inmediatamente disminuyó la intensidad del abrazo.

—Perdón.

—¿Por qué?

—No quiero hacerte daño.

Noor sonrió.

—No vas a hacerlo.

Maximiliano se arrodilló nuevamente.

Pero esta vez no para pedirle matrimonio.

Apoyó suavemente una mano sobre el abdomen de Noor.

—Hola —susurró.

Noor soltó una carcajada.

—Todavía no puede escucharte.

—No importa.

La miró.

—Necesito empezar a hablarle desde ahora.

Ella acarició su cabello.

—¿Ya tienes nombre?

Maximiliano levantó la mirada.

—Todavía no.

—Entonces tenemos nueve meses para discutirlo.

—¿Y si elegimos dos?

—¿Dos?

—Uno tú y uno yo.

Noor sonrió.

—Eso puede terminar en una guerra.

—Entonces tendremos que negociar.

Ambos rieron.

Después, Maximiliano permaneció en silencio.

—Noor.

—¿Sí?

—Tengo miedo.

Ella se sorprendió.

—¿De qué?

—De no ser un buen padre.

Noor tomó su rostro entre las manos.

—No tienes que ser perfecto.

—Quiero hacerlo bien.

—Lo harás.

—¿Cómo puedes estar tan segura?

Ella sonrió.

—Porque te he visto cambiar.

Maximiliano bajó la mirada.

—Mi padre cometió muchos errores.

—Pero tú no eres él.

—No quiero repetir su historia.

—Entonces no la repetirás.

Noor se acercó.

—Nuestra hija o nuestro hijo no va a crecer rodeado de secretos.

—No.

—No va a aprender a odiar a una familia porque alguien le contó una mentira.

—Nunca.

—No crecerá pensando que el amor significa sufrir.

Maximiliano tomó su mano.

—Le enseñaremos que el amor significa respeto.

—Y libertad.

—Y confianza.

—Y también saber pedir perdón.

Él sonrió.

—Creo que ya estás preparando el discurso para cuando llegue.

—Alguien tiene que hacerlo.

Ambos volvieron a reír.

La cena continuó entre conversaciones sobre el futuro.

Hablaron sobre la casa.

Sobre una habitación para el bebé.

Sobre nombres.

Sobre cómo sería su vida como padres.

Maximiliano quería pintar una pared con estrellas.

Noor quería una habitación llena de libros.

—Nuestro hijo tendrá demasiados libros —dijo él.

—Nunca son demasiados.

—Eso lo dices porque eres escritora.

—Y tú porque eres editor.

—Entonces estamos perdidos.

Noor apoyó la cabeza sobre su hombro.

—¿Crees que nuestra vida cambiará mucho?

—Sí.

—¿Te da miedo?

—Un poco.

—A mí también.

Maximiliano besó su frente.

—Pero no estamos solos.

Noor sonrió.

Aquella frase tenía más significado del que parecía.

Durante años habían creído que tenían que enfrentarlo todo por separado.

Ahora tenían algo diferente.

Una familia que comenzaba a crecer.

Más tarde, mientras caminaban por la playa, Noor sostuvo la mano de Maximiliano.

El anillo brillaba bajo la luz de la luna.

Ella lo observó.

—Nunca imaginé que terminaríamos aquí.

—Yo tampoco.

—¿Te acuerdas de lo que te dije cuando nos conocimos?

—Que no creías en el destino.

—Exacto.

—Y ahora, ¿crees?

Noor pensó unos segundos.

—Creo que algunas personas llegan a nuestra vida por casualidad.

—¿Y después?

—Después depende de nosotros decidir si queremos que se queden.

Maximiliano sonrió.

—Entonces me alegra que hayas decidido quedarte.

Noor lo miró.

—Yo también.

Caminaron unos metros.

Después ella se detuvo.

—Maximiliano.

—¿Qué?

—Mira.

Señaló el horizonte.

El cielo estaba completamente despejado.

Las estrellas brillaban sobre el mar.

Noor respiró profundamente.

—Quiero recordar esta noche para siempre.

—La recordarás.

—¿Cómo puedes estar seguro?

Maximiliano tomó su mano.

—Porque esta es la noche en la que comenzó oficialmente nuestra nueva familia.

Noor sonrió.

Apoyó una mano sobre su abdomen.

—Nuestra familia.

Maximiliano la abrazó por detrás.

—Nuestra familia.

Permanecieron así durante varios minutos.

No necesitaban hablar.

Todo estaba dicho.

Habían pasado años persiguiendo respuestas.

Habían permitido que otras personas decidieran cómo debían sentirse.

Habían vivido rodeados de secretos.

Habían sufrido por heridas que ni siquiera habían provocado ellos.

Pero finalmente habían conseguido algo que parecía mucho más valioso que cualquier fortuna familiar.

Habían encontrado paz.

Y ahora estaban esperando una nueva vida.

Una vida que crecería en medio de un amor construido con paciencia.

Una vida que no conocería el odio de sus familias.

Una vida que no tendría que cargar con los errores del pasado.

Noor miró a Maximiliano.

—¿Sabes qué quiero pedirte?

—¿Qué?

—Que hagamos una promesa.

—¿Cuál?

—Pase lo que pase, nunca permitamos que nuestros problemas lastimen a nuestro hijo.

Maximiliano tomó su mano.

—Te lo prometo.

—Y otra cosa.

—¿Qué?

—Que jamás dejemos de hablarnos.

—Te lo prometo.

—Incluso cuando estemos enojados.

—Especialmente entonces.

Noor sonrió.

—Y que nunca olvidemos quiénes éramos antes de convertirnos en padres.

Maximiliano asintió.

—Porque también necesitamos seguir siendo nosotros.

Ella lo besó.

Después apoyó la cabeza sobre su pecho.

—Estoy feliz.

—Yo también.

—¿Incluso con todo lo que pasó?

—A pesar de todo lo que pasó.

Noor lo miró.

—¿Hay diferencia?

—Mucha.

Maximiliano señaló el mar.

—Nuestra felicidad no existe porque el pasado desapareció.

Después señaló el anillo.

—Existe porque decidimos construir algo nuevo.

Y finalmente colocó una mano sobre el abdomen de Noor.

—Y ahora tenemos una razón más para hacerlo.

Noor sonrió.

Una lágrima recorrió su rostro.

Pero ya no era una lágrima de dolor.

Era de esperanza.

En aquel instante comprendió que la felicidad no consistía en tener una vida sin dificultades.

Consistía en llegar a un punto en el que las dificultades ya no tenían el poder de definir quién eras.

Ella ya no era la mujer que había llegado a aquella ciudad con el corazón roto.

Maximiliano ya no era el hombre que vivía atrapado en los errores de su familia.

Eran dos personas nuevas.

Y estaban a punto de convertirse en tres.

Mientras regresaban a casa, Noor miró una última vez hacia el mar.

—¿Sabes qué título pondría a esta parte de nuestra historia?

—¿Cuál?

Noor sonrió.

—El comienzo de para siempre.

Maximiliano tomó su mano.

—Me gusta.

Entraron a la casa juntos.

Sobre la mesa permanecía el viejo libro.

Maximiliano lo abrió por la primera página.

"Quiero una historia donde el amor sobreviva."

Tomó un bolígrafo y debajo escribió:

"Y sobrevivió."

Noor lo miró.

—Todavía falta algo.

—¿Qué?

Ella tomó el bolígrafo y añadió:

"Y ahora comienza una nueva historia."

Maximiliano sonrió.

La abrazó.

Y juntos cerraron el libro.

Ya no necesitaban seguir escribiendo sobre el pasado.

Ahora tenían algo mucho más importante que escribir.

Su futuro.

Un futuro con amor.

Con esperanza.

Con un hogar.

Y con un pequeño corazón que, sin saberlo todavía, ya había comenzado a cambiar para siempre la historia de Noor y Maximiliano.

Porque aquella noche no solamente habían decidido casarse.

También habían descubierto que después de tantos años de odio, engaño, venganza y dolor, la vida finalmente les estaba regalando una nueva oportunidad.

Una oportunidad para crear la familia que siempre habían deseado.

Y esta vez, nadie podría decidir por ellos cómo debía terminar su historia.

Porque el final todavía no estaba escrito.

Apenas comenzaba.

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Marianeichon
llama la atención ☺️
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