Cómo se presenta la vida de un hombre perdidamente enamorado de su Esposa, después de que ella pierde la vida de manera trágica.
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19.- CELOS DE MAGDALENA.
El embarazo de Magdalena transcurre sin contratiempos. Leonel es consciente y está al pendiente del estado de salud; tanto de la Madre, como del Bebé. Decidieron vivir en casa de Magdalena, ya que ese departamento cuenta con dos habitaciones. Hasta ahora, Magda la había utilizado como despacho. Ahora, el escritorio pasó al área de T.V., el cual, es más pequeño, pero cupieron perfectamente, el escritorio, estantes y archivero. Desde ahí trabaja Magdalena y en ocasiones, lo hace Leonel.
La pareja, no cabe en sí de la felicidad que los embarga. Una felicidad genuina y esperan, con gran ilusión, la llegada de su primer hijo. No quisieron que la Ginecóloga les diera a conocer el sexo del Bebé. Leonel, por el hecho de que aún no supera la nostalgia que siente por la ausencia de Romina. Pero se ha dado perfecta cuenta de los celos que Magdalena siente por Romina.
Una ocasión, Leo se lo expuso a Magdalena; - Amor, he notado en tu comportamiento, que aún sientes celos por Romina, no lo hagas mi cielo. No tiene sentido. Ella ya no está; yo la amé muchísimo, pero de una manera totalmente diferente a como te amo.
Aquel amor fue un amor hermoso, pero sin la intensidad y pasión que tenemos nosotros. Fue un amor, como más espiritual. Contigo, la pasión se desborda. Muy cálido y muy físico. Es muy hermoso, pero no quieras competir con una mujer que ya no está, pero lo que no puedo borrar, son los recuerdos de todo lo que vivimos Romina y yo. Esos recuerdos siempre van a seguir aquí en mi memoria y nunca se van a borrar; yo no quiero que se borren. Con ella fui feliz y siempre voy a tener algún espacio de soledad para recordar lo que viví con ella.-
-Te entiendo amor, pero esos celos, no los puedo evitar, pero sí te pido que cuando estés en tus momentos de nostalgia, no lo hagas delante de mí.-
-Me parece justo lo que me pides. Me quieres nada más para ti y no me quieres compartir con nada ni con nadie.-
-Absolutamente con nadie; y ese nadie, incluye a Romina. No la quiero en casa. Hazlo cuando vas al Cementerio o cuando estés con Mariela, pero no conmigo ni nuestro bebé.-
-De acuerdo. Me parece justo. Así lo haré, cariño hasta ahora una promesa.-
-Gracias mi vida. Lo que me encanta de ti, es que todo lo que me prometes, lo cumples. Gracias por eso, vida mía.-
Un apasionado beso marcó el final del tema en la conversación del joven matrimonio.-
Al séptimo mes del embarazo, Magdalena se sintió mal; siente mareos y una compresión en la cabeza. Leonel no lo pensó. Subió a su esposa al auto y rápido, la llevó al Hospital. La Doctora Cervantes está de turno; Ella misma les recibe en urgencias. No deja pasar a Leonel; -Tú, afuera. Aquí sirven muy buen café.-
Leo entendió la directa y tomó asiento en la sala de espera. Pero no apetece café.
Los minutos pasan y él trata de aminorar la inquietud, chateando con un compañero de trabajo.
Pero decide no avisar; ni a Mariela, ni a Eréndira. Aunque si a Leonor. Ella llega unos pocos minutos después. - ¿Cómo está?-
-La Doctora Cervantes está con ella, la está checando. Estoy esperando noticias.-
-Voy por un café; ¿quieres uno, Leo?.
Leonel contestó con un movimiento afirmativo de cabeza. Leonor se dirige a la máquina expendedora. Aparte compra unas galletas.
Vuelve al lado de Leonel, le da el café, además le ofrece un paquetito de galletas dulces; -Con galleta, la paciencia aumenta.-
Finalmente, se abre la puerta del consultorio de la Doctora Cervantes, ella se asoma y con la mano, le hace una seña a Leonel para que se acerque.
Leo se apresura. Leonor le dice; -Aquí te espero.-
El futuro padre entra al consultorio y cierra detrás de él, la puerta. -Leonel, el bebé está perfectamente sano. Magdalena Tiene una reacción por cansancio y la voy a retener por esta noche. Ya le suministré vitaminas y está con oxígeno. Todo lo demás, está muy bien. El embarazo sigue su curso normal. Nada por qué alarmarse.-
-Muchas gracias, Doctora, aquí voy a estar en la sala. Leonor está conmigo. Espero información más tarde.-
- Sí, como a las 10 de la noche te busco. Ve a comer algo, te caerá bien.-
La Doctora Cervantes dio media vuelta y entró al consultorio.
Leonel se dirige dónde está Leonor. Le comenta todo lo que le dijo la Ginecóloga y le invita a comer al restaurante del Hospital.
La mujer acepta. Ambos se ponen de pie y se dirigen al anexo del Hospital, que es donde está el restaurante.
-Fíjate Leonel que Magdalena de niña siempre fue muy traviesa. Lápiz que encontraba, lo usaba para rallar todo lo que encontraba. Cuando la atrapaba, ella me regalaba una hermosa sonrisa, que hasta las ganas de regañarla, se me iban. Pero cuando ya tuvo conciencia, nunca pudo superar la falta de sus padres. Aunque nunca lo exteriorizó, pero cuando por la ventana veía a un niño o niña pasar caminando de la mano de alguno de sus progenitores, ella se les quedaba viendo fijamente, hasta que desaparecían de la vista. Por lo mismo, has de tener que lidiar con sus celos. Para mí llegó a pasar que no permite que ninguno de sus compañeros se me acerque.-
-La cuestión de los celos conmigo, es por el recuerdo de Romina. Siente muchos celos de ella. Trato de no ponerme nostálgico en casa. A veces voy solo al cementerio. Y ahí desahogo lo que extraño a Romina. Pero es algo que no puedo evitar; como quiera que sea, la herida está ahí y no sé si algún día va a sanar. Pero de que amo a Magdalena, de eso no hay duda. La amo con todo mi corazón. Nunca pensé en que me volvería a enamorar. Hasta un hijo voy a tener muy pronto. Soy muy feliz, Leonor. Muy feliz.-
- Me da gusto escucharte tan enamorado. Eso es lo que necesita Magdalena, y cuando nasca el Bebé, ella se va a desbordar de amor por tí y por su nene. Gracias Leonel, muchas gracias.-
se ama , pero la vida sigue así, que a. Romina le dará gusto ver desde el cielo ver a su esposo ser feliz con una persona que ella tenía confianza ella se sentirá tranquila, a pero no tienes porque imitar a Romy ella fue única y así será por siempre para su esposo tu tienes que ser tu si quieres que esa relación se lleve a cabo