🚨Está historia es intersexual, (Osea, mujer con sistema reproductivo de un hombre, comúnmente llamado p*ne) Si eres sensible a estás historias, por favor no leer. De igual manera, a veces lo que no nos gusta es porque nunca antes nos hemos atrevido a probar, así que no te prives de algo que nunca has probado.
Espero que os guste la novela. Dejen su Like y comentario. No olviden seguir para estar al tanto de cada capítulo que suba. Los episodios se subirán los lunes y viernes, gracias por todo😘 🚨
Alisha, es la jefa de la mafia: peligrosa, dominante... Valeria, aburrida de una vida que la consume, comete un error que cambiará todo: pedirle a Isabela que no la deje volver a su casa.
Ella no imaginaba que esa súplica sería tomada al pie de la letra. Ahora está atrapada en una jaula dorada, bajo el control de una mujer que mezcla crueldad con seducción, amenaza con un beso y castiga con una caricia.
Entre balas, risas oscuras y noches que arden, ambas descubrirán que lo prohibido pu
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Paciencia Agotada.
Hoy la noche era fría. El chofer conducía por la larga carretera mojada que conducía fuera de la ciudad. Diogo estaba a mi lado, y detrás de nosotros venían un par de autos más con mi gente. Iba camino a ver al señor Ortega, ya que me enteré de que él tiene escondido a Stiler. Él debe dármelo, de lo contrario, la paciencia que he tenido con él se acabará.
El chofer estacionó el auto. Los guardias, aunque me reconocieron, no abrieron. Apreté mi mandíbula mientras fruncía el ceño. "Este desgraciado en serio me quiere de enemiga", pensé mientras apretaba mis puños.
Uno de los guardias salió corriendo adentro de la casa. Después de un rato, volvió a salir, y fue allí donde abrieron el portón de aquella mansión. Respiré hondo. Decir que estaba molesta era poco, estaba furiosa.
Diogo con algunos hombres dieron un paso adelante para entrar. El abrigo de cuero que yacía sobre mis hombros cayó al piso. "Hoy te arrancaré la cabeza, Stiler Arca". Diciendo eso, entramos. Fuimos directo al despacho donde ya me esperaba el señor Ortega. Él, quien estaba sentado detrás de su escritorio, apenas me vio entrar se levantó mostrando respeto ante mí.
—Señora Rusca, bienvenida a mi casa. Pero dígame, ¿qué la trae por aquí?
...Decía mientras se acercaba a saludarme con una sonrisa en su rostro. Yo levanté una ceja. "Qué significa, se atreve a preguntarme qué hago aquí".
—Por favor, siéntese.
...Me dijo señalando el sillón frente a él. Yo fui y me senté. Él me sirvió una copa.
—Dígame, ¿qué la trae por aquí?
...Respiré hondo. Debo volver a casa, así que quiero ser rápido.
—Stiler Arca, ¿dónde está?
...Le pregunté. Su expresión cambió al instante, entonces confirmé lo que dijeron su gente.
—Bien, dámelo, y me iré.
—No sé de quién hablas, así que...
...Decía nervioso. Pero es que yo no vine para eso, así que...
—Parece que los regalitos que te he enviado no han sido suficientes.
...Dije tomándome de un sorbo el trago que él me sirvió.
—Oye, ¿así que fuiste tú?
...Sonreí curvando mi labio a un lado de manera sarcástica.
—Si no, ¿quién? ¿Quién más se atrevería?
—¿Sabes cuántas fábricas has quemado? ¿Cuántos hombres he perdido? Y todo por tu culpa.
...Sonreí. Por fin habla como un hombre.
—Oye, era un mensaje de que mi paciencia tiene un límite. Por la relación que tenías con mi padre no te he arruinado, pero ¿sabes? Creo que eso se quedará atrás, ya me has hecho perder mucho, ya no puedo seguir soportando todo eso. Ahora, Stiler Arca, ¿dónde está?
...Dije eso último entre dientes. Su expresión me lo decía todo, estaba aterrado, pero no por mí, era por alguien más. Él bajó su mirada y respondió.
—Para qué lo buscas? Él ya no está en mi poder.
...El vaso que aún estaba en mis manos lo lancé contra él, el vaso pasó apenas rozando su mejilla para luego estrellarse contra la pared.
—¿Me crees estúpida?
...Me levanté algo brusca.
—Escoge, tú o él.
—De verdad ya no está en mi poder, justo hace una hora tomó un avión en dirección a Rusia, él ya no está en el país.
...Apreté mi mandíbula. ¿Este idiota piensa desaparecer? No, en sus sueños.
—Manda una foto a nuestros hombres allí, y ofrece dinero por la cabeza de Stiler Arca. Y el que lo mate tendrá el doble.
...Dije. Diogo asintió. Luego me encaminé a salir de allí, pero antes...
—Si me estás mintiendo...
...Miré de reojo a Ortega.
—Mañana a esta hora estarás en la ruina.
...Dije para luego salir de su despacho. Iba caminando a la salida cuando él me gritó.
—¡Rusca!, ¡no deberías meterte con él, detrás de él hay alguien muy poderoso!
...Paré mi caminar, sin darme la vuelta le respondí.
—No me importa, quien me traiciona, no vive para contarlo.
...Dije para después salir de su casa. No me importa quién sea esa persona, si tengo que enfrentarme con él, pues, que así sea. Ya estando a punto de arrancar, ella vino a mi mente. Sé que voy tarde, pero sé que ella me estará esperando.
—Vamos.
.........
—¡Oye Sophia, no deberías ir con ella! ¡Ustedes eran las mejores amigas!
...Dante y Sophia estaban en el antiguo apartamento de Valeria. Dante le decía a Sophia que debería ir a hablar con ella, ya que eran amigas, pero Sophia en el fondo no se sentía con el valor de verle la cara a su amiga después de todo el daño que le causó, y eso era una de las cosas que no se atrevía a buscar a Valeria. Ella sabe que lo que hizo estuvo mal, pero el daño ya está hecho, eso no se puede cambiar. Pero Dante la estaba presionando para que fuera a hablar con Valeria para que ella lo perdonara.
—Dante, ya te dije que no iré. Y tú mismo lo dijiste, éramos, ahora ya no lo somos.
...Dante estaba fastidiado y enojado, no sabía qué hacer para que Valeria al menos lo desbloqueara. Él quería a Sophia, pero no lo suficiente como para querer hacer una vida con ella, él en el fondo a la que amaba era a Valeria, solo que tuvo un momento de debilidad y traicionó a Valeria, pero él la recuperaría, bueno, al menos eso pensaba él.
—No me importa, quiero que hables con ella y le digas que eso solo pasó una vez, ¿entiendes?
...Le ordenó a Sophia. Sophia solo lo miró con incredulidad, no podía creer lo que estaba escuchando de Dante, la misma persona que antes le dijo que la quería, que antes estaban bien, pero desde que Valeria descubrió todo, Dante era otra persona, una persona fría y cruel con ella. Sophia se levantó de la cama, donde hacía poco de diez minutos, habían terminado de tener relaciones sexuales con él y le dijo.
—¡Eres un maldito, aún estoy en tus brazos y me ordenas que le diga que eso solo pasó una vez? ¿En serio crees que ella lo creerá? ¿En serio la crees tan estúpida? ¡Eres un maldito de mierda, Dante! ¡Llevamos dos años saliendo, pero aún dices que solo pasó una vez, eres un desgraciado!
...Dijo enojada con lágrimas en los ojos. No podía creer en la persona en la que se había convertido Dante. Ella juraba que él la amaba, pero se equivocó, pero en lo que realmente se arrepentía era haber traicionado a la persona que le brindó una amistad bonita, pero ella la traicionó de la peor manera. Con lágrimas en los ojos se dirigió al baño para cambiarse e irse de allí.
......
{Pov Alisha}
...Ya era tarde, lo sabía, pero aún así la mansión se sentía fría y silenciosa. ¿Dónde estaban todos? Hasta mis perros, que antes, apenas llegaba venían a mí, hoy ni siquiera los siento. No le presté mucha atención y subí a mi habitación, ella debe estar allí. Al entrar me llevé tremenda sorpresa, la cama estaba vacía. Apreté mis puños. "¿Dónde diablos está?". Salí de la habitación y bajé al primer piso.
—¡Señora Lucía!
...Grité. En pocos segundos, la señora Lucía estaba parada frente a mí.
—Valeria, ¿dónde está?
...Le pregunté, ella no me respondía, solo estaba allí con la cabeza agachada con miedo.
—¡Dónde diablos está Valeria!?
...Grité más fuerte. La señora Lucía se arrodilló de inmediato, luego respondió.
—Lo siento, señora Rusca, ella salió con el joven Alan.
...Arrugué mis cejas. ¿Cómo que salió con Alan? Él no tenía permiso para salir. Además, ¿qué hora es que aún no regresan?
—¿A dónde? Ya es tarde, pero aún no están en casa, ¿a dónde fueron?
—La señorita Valeria dijo que iría a ver a la novia del joven Alan.
...Reí sarcásticamente. ¿Así que ellos se fueron al club? ¿Y por qué nadie mierda me avisó?
—No andarán solos, ¿verdad?
—No señora, los guardias que dejó todos fueron con ellos.
...Respiré hondo. Antes era uno, pero ahora son dos. Diogo aún estaba en casa, así que le pedí que fuéramos al club.
—Diogo, vamos al club.
—¡Sí!
...Salimos de la mansión con rapidez. Subimos al auto para después ponerse en marcha. A Alan le dije que no fuera a volver a ese club por ahora, pero no hizo caso, pero ahora no anda solo, sino que también se atrevió a llevar a Valeria, ¿qué se cree? Verá cuando los encuentre. Llegamos al club, y como siempre, afuera haciendo fila para entrar con esta noche tan fría. Al entrar, la música resonaba en las paredes, la gente bailando al ritmo de la música, unos se besaban mientras se manoseaban. Algunos hombres me iban abriendo paso sobre la multitud, entonces la vi, llevaba un vestido azul, pelo suelto, y zapatillas plataforma, ella bailaba de manera sexy, pasando sus manos por todo su cuerpo. Alrededor de ella algunos chicos bailaban con la intención de pegarse a ella. Sentí mi sangre arder. Apreté mi mandíbula y puños. "¿Qué cree que hace?". Me apuré y la agarré de la muñeca ya molesta. Ella se sorprendió por unos segundos, luego sonrió. Al parecer ya está borracha.
—Oye, ¿qué haces aquí? Pensé que llegabas tarde hoy.
...Dijo. Los chicos que estaban a su alrededor se retiraron. ¿Así que salió hoy porque yo llegaba tarde? ¿En serio? Y yo que pensaba llegar a dormir como regalo de mi cumpleaños. Yo aún la tenía sostenida de la muñeca. Ella no hacía nada, solo sonreía, haciendone querer besarla, "¿por qué es tan linda?". Yo la intenté sacar del club, pero ella no se dejaba.
—¡Oye!, ¡qué haces!, ¡suéltame!
...Intentaba sacarse de mi agarre, pero no la dejé. Estaba muy enojada como para escucharla. Se me estaba haciendo difícil sacarla entre la multitud, entonces la cargué sobre mi hombro. Ella me pegaba en la espalda mientras gritaba que la soltara, pero fue en vano. Ya afuera del club, nos subimos al auto. Ella estaba furiosa, pero más furiosa estaba yo.
—¡Qué crees que haces!?
—Eso me pregunto yo, ¿qué haces aquí?
...Pregunté mientras la miraba frunciendo el ceño, pero ella estaba furiosa, su rostro no lo ocultaba para nada.
—¡Eres una idiota! Tú me dijiste que podía salir, ¿ahora te enojas!?
—¡Dije que podías salir de compras, no a un club donde todos aquí busca una cosa. Y tú, tú estabas...
...Mejor me callé, me ardía la sangre con solo recordarlo. Respiré hondo, luego le dije a Diogo.
—Búscalo y llévalo de regreso. Y para mañana no quiero ver este club funcionando de nuevo.
...Dije de manera dura y firme. Hoy casi lo secuestran y él como si nada volvió aquí, y no solo, sino que también se atrevió a traer a Valeria, merece más mano dura. Volteé a mirar a Valeria, y por su cara, podría decir que no está de acuerdo con la orden que le di a Diogo. Pero no me importa, la que toma las decisiones aquí soy yo, y yo veré cómo manejar a este idiota.
—Entendido.
...Dijo Diogo para luego retirarse.
—No hagas eso, no puedes cerrar el club.
...Me decía. Y no me importa que piense ella, la decisión ya está tomada.
—¿Por qué no puedo? Prácticamente soy la dueña de este club, ¿por qué no lo haría?
—Es el lugar de tu hermano. Él sale todo el tiempo, al menos sabes dónde está.
...Tiene buen punto, pero no por eso cambiaré de opinión.
—No cambiaré de opinión.
—¡Alisha!
—No grites, que aún tenemos algo pendiente, no más espera que lleguemos.
...Ella molesta se cruzó de brazos mientras miraba por la ventana. Yo hice lo mismo. Llegamos a la mansión y ella no se quería bajar.
—Vamos, baja, si no lo haré yo.
...Ella seguía sentada cruzada de brazos ignorándome.
—Bien, no te quejes.
...Dije para luego agacharme y tomarla en brazos, aunque con dificultad, porque ella no quería.
—¡Suéltame! ¡No quiero que me toques!
—Quieta, te besaré si sigues.
—¡Eres una desgraciada!. ¡No entiendes a tu hermano, y ahora quieres cerrar lo único que lo conecta contigo, eres una desgraciada!
...Suspiré. Subí las escaleras, entramos a la habitación y luego la dejé sobre la cama. La agarré de las muñecas y me subí encima de ella. Ella pataleaba para que la soltara.
—¿Qué haces, Alis!? ¿Qué quieres de mí!?
...Ella me llamó, ¿Alis? Qué lindo suena viniendo de su boca.
—¿No era esto lo que buscabas en el club? Yo puedo darte más placer.
...Le dije para luego besarla en la boca. Sí, lo estaba haciendo a la fuerza, pero no importa, ella es mía, solo mía. Dejé sus labios para luego besar su cuello.
—¡Alis, qué estás haciendo!? ¡Suéltame!
...Dejé de besarla y la miré, luego dije algo que realmente no es lo que pensaba.
—¿Qué!? ¿Porque soy yo no quieres? ¿No estabas en el club siendo muy coqueta con dos al mismo tiempo? ¿O es que piensas que no te puedo satisfacer?
...Valeria no me respondió, solo se quedó mirándome a los ojos. Luego, sus ojos se llenaron de agua para luego recorrer su rostro. Sentí mi corazón arrugarse de dolor. "Dios, ¿por qué duele tanto verla llorar?" "¿Y qué he hecho? ¿Por qué dije eso?". Solté sus muñecas, luego me levanté de encima de ella.
—Lo siento, no es lo que quise decir.
...Dije parada al lado de la cama. Ella seguía acostada sin mover ni siquiera un pelo de su cabeza. Cerré mis ojos mientras suspiraba profundo realmente arrepentida de mis palabras. Ella se sentó.
—No pasa nada. Nadie manda en los pensamientos de los demás.
—De verdad, lo siento. Solo que...
—No me expliques nada, por un momento olvidé dónde estaba.
...Esas palabras fueron como un puñal a mi corazón, pero me lo merezco, fui una estúpida. Suspiré. Di media vuelta y fui a darme una ducha. Estaba tan molesta que dije cosas absurdas lastimándola. Lo sé, ella no estaba haciendo nada malo, pero sentí mi sangre arder cuando la vi tan sonriente bailando con esos chicos, no pude contenerme, y por mi estupidez casi hago algo malo. Pero es que, esa niña me tiene mal. Desde hace meses que no toco a nadie y eso me está volviendo loca, pero ella no tiene la culpa. Salí de bañarme y fui al clóset. Por un momento olvidé que ella se había adueñado de mi clóset y ahora está todo desordenado, hasta mis pijamas están extraviadas. Suspiré pesadamente.
—Creo que necesito un clóset más grande.
..."¿Cómo puede ser tan linda y desordenada al mismo tiempo?". Por fin conseguí una pijama y salí con intención de dormir, pero creo que eso no va a ser posible. Ella había subido a Hulk y Terrie a la cama, eso claramente era un mensaje para mí. "Estoy molesta y no dormirás conmigo". Apreté mis puños mientras renegaba internamente. "Esto es muy molesto, en mi propia casa y cama estoy siendo mandado por alguien tan enana como ella, esto es absurdo". Puse mis talones en marcha fuera de la habitación con intención de tomarme un trago.