La caja apareció el día del funeral de su abuela.
Dentro había cientos de cartas con fechas imposibles, nombres desconocidos y secretos que jamás debieron existir.
Cuando Luna abre una de ellas, despierta en una vida diferente. Una donde es cantante. Otra donde nunca nació. Otra donde alguien la ama desesperadamente.
Pero cada carta tiene un precio.
Con cada viaje, un recuerdo desaparece.
Y cuando descubre una carta escrita por ella misma desde el futuro, comprende una aterradora verdad:
Alguien está borrando historias.
Y ella podría ser la siguiente.
✨ "Toda historia tiene un final. Algunas tienen más de uno."
NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 17: El Corazón de la Biblioteca
Los pasillos comenzaron a oscurecerse.
Uno tras otro.
Como si la luz estuviera huyendo.
Luna permanecía inmóvil mientras observaba las figuras que aparecían detrás del Olvido.
Eran cientos.
Tal vez miles.
Todos vestían túnicas antiguas.
Cada uno sostenía un libro completamente blanco entre las manos.
No hablaban.
No caminaban.
Solo avanzaban lentamente.
Como si hubieran perdido toda voluntad.
El Escriba cerró con fuerza el Libro Prohibido.
Su rostro había perdido la serenidad que siempre lo caracterizaba.
—Llegaron demasiado pronto...
Luna dio un paso hacia él.
—¿Quiénes son?
El Guardián respondió con un hilo de voz.
—Los Escritores Perdidos.
La joven frunció el ceño.
—¿Escritores?
El Hombre de Negro asintió lentamente.
—Hace siglos intentaron proteger sus historias.
Pero cuando el Olvido las destruyó...
Ellos también desaparecieron.
No murieron.
Algo peor.
Fueron borrados.
Nadie volvió a recordar sus nombres.
Nadie volvió a recordar sus mundos.
Nadie volvió a recordar que alguna vez existieron.
Luna sintió un dolor profundo en el pecho.
Aquello era una muerte mucho más cruel.
Era desaparecer sin dejar rastro.
El Olvido levantó lentamente una mano.
Los Escritores Perdidos abrieron sus libros al mismo tiempo.
Las páginas comenzaron a desprenderse.
Miles de hojas blancas cubrieron la Biblioteca.
Donde tocaban el suelo...
Los libros desaparecían.
Los estantes se deshacían.
Las palabras se borraban.
Como si jamás hubieran sido escritas.
El Guardián levantó su espada de cristal.
—¡No permitan que lleguen al centro!
El Escriba abrió un antiguo manuscrito.
Runas doradas comenzaron a girar alrededor de los pasillos.
El Hombre de Negro golpeó el suelo con su bastón.
La Biblioteca respondió.
Escaleras cambiaron de lugar.
Puertas aparecieron de la nada.
Los pasillos comenzaron a moverse.
Era un enorme laberinto vivo.
Pero los Escritores Perdidos no se detenían.
Seguían avanzando.
Como si conocieran el camino.
Luna sintió nuevamente el llamado.
Era suave.
Como un latido.
Venía desde las profundidades de la Biblioteca.
Una voz conocida.
—Ven...
La joven cerró los ojos.
Reconocía aquella voz.
Era Aurora.
Sin pensarlo comenzó a caminar.
—¡Luna!
Gritó el Hombre de Negro.
Pero ella ya no podía detenerse.
Cada paso la acercaba más a aquella presencia.
Atravesó un pasillo.
Luego otro.
Después una enorme sala llena de relojes antiguos.
Finalmente llegó hasta una puerta de madera blanca.
No tenía cerradura.
Solo una frase grabada en el centro.
"Aquí nacen todas las historias."
La puerta se abrió sola.
Al otro lado no había una habitación.
Había un cielo infinito.
Miles de libros flotaban como estrellas.
Ríos de tinta luminosa cruzaban el espacio.
Y en el centro...
Un inmenso árbol plateado.
Mucho más antiguo que la Biblioteca.
Sus raíces estaban hechas de letras.
Sus ramas sostenían millones de pequeños pergaminos.
Cada pergamino brillaba con un color diferente.
Luna quedó sin aliento.
—¿Qué es este lugar?
Aurora apareció junto al árbol.
Sonriendo.
—Bienvenida al Corazón de la Biblioteca.
La joven apenas podía hablar.
—Es hermoso...
Aurora acarició una de las ramas.
En cuanto la tocó, apareció la imagen de una niña aprendiendo a leer junto a su abuelo.
Luego otra rama mostró a dos personas enamorándose.
Otra reveló el nacimiento de un pequeño pueblo.
Miles de historias.
Miles de vidas.
Todas diferentes.
Todas reales.
—Cada hoja...
Explicó Aurora.
Es una historia que alguien decidió contar.
Y mientras exista alguien que la recuerde...
Nunca desaparecerá.
Luna observó maravillada.
Entonces notó algo extraño.
Varias ramas estaban completamente secas.
Sin hojas.
Sin luz.
Aurora bajó lentamente la mirada.
—Ellas ya fueron olvidadas.
—¿No podemos recuperarlas?
Aurora guardó silencio.
Después respondió con tristeza.
—Solo si alguien vuelve a escribirlas.
Las lágrimas aparecieron en los ojos de Luna.
Comprendió el verdadero propósito de la Biblioteca.
No era guardar historias.
Era proteger la memoria del mundo.
Un estruendo sacudió el lugar.
El árbol tembló.
Varias hojas se convirtieron en cenizas.
Aurora levantó la vista.
Su expresión cambió.
—Nos encontraron.
El Olvido atravesó la puerta lentamente.
Los Escritores Perdidos lo seguían.
Su presencia hizo que el Corazón de la Biblioteca perdiera parte de su brillo.
Las ramas comenzaron a marchitarse.
Los pergaminos caían uno tras otro.
El Olvido observó el inmenso árbol.
Y sonrió.
—Por fin...
El origen de todas las historias.
Luna dio un paso adelante.
—¡No te dejaré destruirlo!
La criatura la observó por primera vez.
Aunque no tenía rostro...
Ella sintió que la estaba mirando directamente.
—Tú no entiendes.
Nunca quise destruir las historias.
Solo quiero terminar la primera.
El silencio cayó como una losa.
Aurora abrió los ojos con sorpresa.
El Escriba, que acababa de llegar junto al Hombre de Negro y el Guardián, quedó completamente inmóvil.
—No...
Susurró.
El Olvido extendió lentamente una mano hacia Luna.
Y dijo algo que hizo que el mundo entero pareciera detenerse.
—Porque la primera historia...
Fue la tuya.
Continuará...