Impactante, Doloroso +18 Secuestro Violación a la privacidad y a su persona, Doloroso y pérdidas personales.
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Cap.19
—¿De qué intimidación estás hablando? Deja de decir estupideces —gruñó.
—Y tú deja de comportarte como un idiota —Nuestra discusión iba entre dientes, bastante disimulada, pero yo estaba muy irritada, y por la forma en la que me sujetaba supe que él también.
Entramos al salón de eventos y nos detuvimos. Y eso evitó que nuestra pequeña discusión continuara, la mayoría de los presentes posaron sus ojos en nosotros, algunos sin interés aparente y otros totalmente fascinados.
Algunos saludaron sin necesidad de acercarse, otros si lo hicieron y después de saludar e intercambiar algunas palabras, un largo momento de saludos que se me hizo eterno, nos movimos entre los presentes. Caleb parecía buscar algo con la vista. Y mi cabeza me gritaba que este era el lugar perfecto para escapar, solo tenía que perderlo de vista, salir corriendo, tomar un taxi, ir por Victoria y subir a un avión. Resoplé muy suave. Todo se dibujaba en mi cabeza demasiado fácil, pero sabía que no sería así. Posiblemente moriría en la puerta del Hotel.
Volví a la realidad cuando escuché un suspiro de Caleb. Luego se encaminó a una mesa destinada para reposar un grupo de copas. Tomó una, y después de pensarlo más de tres veces terminé imitando su gesto.
—¿Qué hacemos aquí? —quise saber, llevando la copa a mis labios, aunque Caleb, parecía entretenido en algo más importante que hablar conmigo, supongo. Pero mi pregunta terminó por llamar su atención.
—Deja de hacer preguntas, te ordené que te mantuvieras calladita —masticó entre dientes.
Puse los ojos en blanco y miré a un ventanal de cristal. Me dispuse a ir en esa dirección, necesitaba aire. No di un paso cuando su mano me detuvo.
—A mi lado —ordenó. Posé mis ojos en su agarre, ¡Dios que impotencia!, y que ganas de comenzar a gritar que estaba secuestrada, lo que obviamente no ayudaría en nada, de seguro todos aquí eran igual que él.
—Habías dicho que podía estar a 5 metros de ti, voy a la ventana —expliqué, cual niña pequeña necesita permiso de sus padres, lo que me enfurecía, odiaba el control y más de este tipo.
—Y ahora te ordeno que permanezcas a mi lado —musitó, mirando de reojo todo el lugar.
—No pienso escapar —aclaré, sabiendo que era algo bastante obvio.
—Lo sé, y no es lo que me preocupa, podría dejarte ir ahora mismo —Señaló hacia la puerta—. Si quieres tu libertad puedes irte, y yo no haré nada por detenerte, yo no. Pero cualquiera de los presentes si, algunos de ellos deben de pensar que me importas y con tal de tener algo mío, algo que me pertenece te raptarían, me pedirían poder a cambio de tu vida, lo que significa que te dejaría morir —vaciló.
—Ya te he dado todo lo que has querido, tu lo has dicho no te importo, que más quieres de mí, déjame ir…
—Entonces vete.
Lo miré, ¿era una trampa, verdad?, me trajo aquí para matarme, o venderme a uno de estos tipos, creo que matarme seguro, quiere que yo salga corriendo y llenarme de balas como hizo con mi amiga. Estaba claro que no podía salir de aquí. Y le había prometido a Andrea que me iría con ella.
Miré hacia la puerta anhelando mi libertad, ¿sería capaz de irme sin Andrea, de romper mi promesa? Qué me garantizaba que si salía no me matarían sus hombres. ¡Dios mío, estaba tan confundida!, apreté los ojos sintiéndome culpable por la decisión que iba a tomar, iba a irme, me iría lejos con mi hermana y no me importaría nada más. Por una vez sería egoísta y pensaría solo en mí, no me gustaba la idea de abandonar a Andrea pero esta era mi oportunidad. Y justo cuando abrí los ojos, la lámpara de techo cayó, los cristales se esparcieron en el suelo y la mayoría de los presentes comenzaron alarmarse. Di unos paso hacia atrás mirando los trozos de cristal. Mis ojos miraron a Caleb sobresaltada cuando sus manos tiraron de mi muñeca orillándome a una esquina de un estirón. Un disparo fue lo que escuché al tiempo que me acuclillaba tapando mis oídos; una chica chilló y la mayoría comenzaron a correr y gritar. Estaban despavoridos, yo también lo estaba, pero de mi boca no lograba salir una sola palabra. Desde mi posición veía pies correr de un lugar a otro, y más disparos, una lluvia de ellos fueron aumentando su constancia.
Me di cuenta de que estaba sola, Caleb ya no estaba a mi lado. Miré de soslayo hacia la puerta, ahí estaba mi libertad y sin dudar comencé a gatear en esa dirección.
saber q pasó 🙏