Ella es la líder del clan más poderoso de todos los reinos lo que la pone en el ojo de la tormenta, Ella es una exorcista de élite Pero tiene enemigos más peligrosos que los demonios a los que debe vencer, el prejuicio hacia la mujer en un mundo de hombres
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Capitulo 18
El emperador estaba furioso.
Había discutido con el consejo durante horas. Había argumentado, suplicado, amenazado. Pero fue inútil.
— Será público — le dijeron —. El pueblo tiene derecho a saber si su jefa es digna.
— ¡Es una trampa! ¡Quieren humillarla!
— Queremos justicia.
Mentira. Todo era mentira.
Lo que querían era desprestigiarla. Usar el amor como arma. Convertir su relación con Mitsuki en un espectáculo para que todos la señalaran.
Eso es lo que siempre hacen con las mujeres fuertes.
Cuando no pueden vencerlas en poder, empiezan una campaña de desprestigio. Rumores. Verdades a medias. Mentiras completas. Todo vale con tal de bajar a una mujer que se atreve a ser más.
El emperador lo sabía.
Y le rompía el alma.
LA VISITA
Sakura estaba en sus habitaciones cuando él llegó.
No tocó la puerta. No se anunció. Entró con la urgencia de quien trae malas noticias.
— Escúchame — dijo, sujetando sus brazos con fuerza.
Sakura lo miró, sorprendida por la intensidad.
— Majestad...
— Atenta. Escúchame bien.
Ella asintió.
Él la sostuvo un momento más de lo necesario. Sintió sus brazos firmes bajo sus manos. Sintió su calor. Sintió todo lo que no podía decirle.
Por dentro, su corazón sangraba.
Porque ella ya tenía a alguien.
Porque su corazón pertenecía a otro.
Porque él, el emperador del sol, el hombre más poderoso del reino, no podía tener lo que más deseaba.
Pero aún así...
Aún así la protegería.
A cualquier costo.
— Comenzará un juicio mañana — dijo, soltándola lentamente —. Será público.
Sakura parpadeó.
— ¿Público?
— Lo lamento. Quería que fuera privado. Quería evitar que el pueblo se involucrara. Pero no pude hacer más. El consejo... los ancianos... tu propio clan... todos presionaron.
— Ya veo.
— Quieren humillarte. Quieren que todos vean tu "vergüenza". Quieren que el pueblo te señale.
Sakura guardó silencio un momento.
Luego, levantó la mirada.
— No importa lo que suceda — dijo el emperador, con voz firme —. Voy a estar de tu lado. Siempre.
Ella lo miró.
Y por primera vez, vio en sus ojos algo que no era solo admiración o deseo.
Era lealtad.
Era promesa.
— Muchas gracias, su majestad — respondió, con una voz que temblaba un poco —. Esto me reconforta bastante.
Él quiso decir más. Quiso abrazarla. Quiso prometerle que todo saldría bien.
Pero no podía.
No era su lugar.
— Descansa — dijo en cambio —. Mañana será un día difícil.
Salió de la habitación.
Y en el pasillo, solo, apoyó la frente contra la pared.
"La amo", pensó. "La amo y no puedo hacer nada."
"Pero la protegeré."
"Siempre."
SAKURA, SOLA
Cuando la puerta se cerró, Sakura se dejó caer en la cama.
Miró el techo.
Pensó en Mitsuki.
Pensó en Tae.
Pensó en el emperador.
Pensó en todos los que la apoyaban.
Pero también pensó en los que la odiaban.
En los que querían verla caer.
En los que usarían su amor como arma.
— Quieren humillarme — susurró —. Quieren que el pueblo me señale.
Se levantó. Fue al espejo.
Se miró fijamente.
— Pero amar no es un pecado.
Su reflejo no respondió. Pero ella sabía.
Sabía que mañana la señalarían.
Sabía que dirían cosas horribles.
Sabía que la llamarían puta, loca, indigna.
Pero también sabía algo más:
No bajaría la cabeza.
No se arrepentiría.
No pediría perdón.
Porque amar a Mitsuki, amar a un esclavo, amar con todo su corazón...
Eso no era una vergüenza.
Eso era lo único puro en su vida.
— Que hablen — dijo al espejo —. Que griten. Que inventen. Yo sé quién soy.
Sonrió.
Una sonrisa triste, pero firme.
— Y no me van a doblar.
LO QUE VIENE
El juicio público.
Los testigos.
Las pruebas.
Las mentiras.
Y Sakura, sola frente a todos.
Pero no tan sola.
Porque Tae estaría ahí.
Porque el emperador estaría ahí.
Porque, aunque lejos, Mitsuki estaría en su corazón.
Y a veces, eso basta.