¿Qué harías si tras tu muerte, despiertas dos años atras en tu vida?
Joel lo tenía todo hasta que el destino le arrebató a su familia. En su ceguera por el dolor, eligió un culpable: Celene, la mujer que más lo amaba. Tras dos años de indiferencia glacial y rechazos que marchitaron el alma de su esposa, el silencio se vuelve permanente cuando ella muere consumida por la depresión.
Sin embargo, la verdad es un juez implacable. Al descubrir la inocencia de Celene y la realidad tras su tragedia familiar, Joel se quita la vida, incapaz de cargar con su propia culpa. Pero el tiempo decide darle una última oportunidad. Despertando dos años atrás, justo cuando el infierno comenzó, Joel se jura a sí mismo que esta vez no será su verdugo, sino su protector.
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Cap 21 - Beatriz escapó
Esa misma noche estábamos cenando con Celene cuando me llama por teléfono Héctor, la primera vez que llamó no lo quise atender por qué quería cenar tranquilo con Cele, pero al ver su insistencia no me quedo más que contestar
Me levanto de la silla y camino hasta la ventana y luego respondo
📲 - ¿Qué sucede Héctor? — le pregunto con poca paciencia
📲 - Lo siento Joel, pero tenemos un problema, Beatriz se ha vuelto a escapar, no sabemos cómo o por dónde, ya qué estaban vigilando la entrada, suponemos que se dió cuenta y salió por la puerta trasera de la pensión — me dice Héctor y yo me llevo una mano a la cara con frustración
Justo en ese momento siento el sonido de la puerta abrirse, me giro para ver quién era y veo que entra una enfermera, con una bandeja en sus manos para colocarle los medicamentos a Celene
📲 - Busquenla, no me importa cómo, pero deben encontrarla si o si. Yo tengo que cuidar de mí esposa que está internada, no puedo ir, por eso te encargue el trabajo a ti Héctor — le digo con bastante frustración
📲 - Lo sé, estamos haciendo todo lo que podemos Joel, sabes que no podemos movilizar a todo el personal sin autorización del jefe, mientras tanto seguiremos revisando las cámaras de la ciudad — me dice
📲 - Está bien, informenme sobre todo lo que pase — le digo antes de colgar
Después de cortar la llamada, vuelvo con Celene y la enfermera ya se había ido, me siento nuevamente a su lado para continuar comiendo. Cuando de repente Celene comenzó a sentirse mal
— ¿Qué te sucede amor? ¿Qué tienes? — preguntó con desesperación al ver qué se llevaba las manos al pecho
Se llevaba las manos al pecho y al cuello, respiraba de forma irregular, como si el aire no le alcanzara
Me levanté de golpe y salí corriendo a buscar a un médico a los gritos, no sabía lo que le pasaba a Celene y mis nervios y miedos ya me estaban consumiendo
Tanto el médico como las enfermeras corrieron a la habitación de Celene, quien había tirado la comida al piso y se sacudía los brazos gritando “bichos” “ saquenme estos bichos”
Rápidamente se llevaron a Celene con suma urgencia a no se dónde, supongo que a urgencias
— ¿Qué sucedió? ¿Que comió? — pregunta el médico con desesperación
— Nada, solo la comida que le dieron aquí en el hospital, no ha comido nada más que eso — le explico yo
— ¿Recibió alguna medicación hace poco? ¿Inyección, suero, pastilla? — vuelve a decir el médico
— Estábamos cenando tranquilos, yo recibí una llamada y caminé hasta la ventana para poder hablar. Mientras estaba en la llamada entró una enfermera a colocarle medicación a Celene y cuando finalice la llamada y volví al lado de ella, fue en ese momento que comenzó a sentirse así — le explico cada detalle de lo que había pasado
— ¿Cómo una enfermera? A esta hora no le toca ninguna medicación a Celene — dice mientras se va corriendo y mí corazón se detuvo por un instante
¿Cómo que no le tocaba ninguna medicación? ¿Quién era entonces esa enfermera? Mí corazón latía a mil por segundo cuando se me vino a la mente Beatriz y las palabras de Héctor, (Beatriz se escapó)
Corrí rápidamente hasta la oficina de seguridad del hospital, necesitaba revisar las cámaras con urgencia para saber si lo que yo realmente estaba pensando era cierto
Al llegar entro corriendo mostrándole mí placa al guardia y exigiéndole que me dejara ver las cámaras de seguridad de inmediato
En las cámaras se ve a la enfermera entrar a la habitación de Celene pero no se le ve la cara, ya que llevaba una mascarilla que le cubría el rostro y una cofia en la cabeza
La veo salir de la habitación de Celene apurada, la sigo con las cámaras hasta que la veo entrar a la sala de enfermería y minutos después la veo a Beatriz salir de ahí con mucha prisa
Rápidamente tomó mí teléfono y lo llamo a Héctor
📲 - Beatriz en el hospital, hace unos minutos, intentó matar a mí esposa, encuentrala rápido — le digo con desesperación
📲 - Bien, enseguida reviso las cámaras de la zona del hospital para ubicarla, mientras las patrullas van para allá, no te preocupes, la encontraré cueste lo que cueste — me dice Héctor del otro lado de la línea
📲 - No la lleves a la comisaría, llévala a la bodega abandonada, esa que desmantelamos el mes pasado — le digo con mucha ira corriendo por mis venas
📲 - De acuerdo — solo me respondió él para luego colgar la llamada
Salgo rápidamente de la sala de seguridad y corro nuevamente para urgencias para saber cómo estaba Celene
Al llegar le pregunto a una de las enfermeras que estaba ahí, pero me dice que aún la estaban atendiendo
Comencé a caminar de un lado hacia otro, me removía el pelo con brusquedad por los nervios que tenía
¿Y si le pasaba algo a Celene? ¿Y si en esta vida también la perdía? ¿Y si perdíamos a nuestro bebé?
No podía con tanta angustia, está incertidumbre me estaba matando y la ira de pensar que algo le podía llegar a pasar a Celene y a nuestro hijo por culpa de Beatriz, me estaba desbordando
Los minutos comenzaron a pasar y a pasar, y no había noticias de los médicos aún. Miraba la puerta del quirófano fijamente, ansioso a qué saliera el médico
Mí teléfono comenzó a sonar, era un mensaje de Héctor
📨 - Ya tenemos a Beatriz en la bodega. Esperamos instrucciones — me manda
📨 - Tengan la ahi hasta que yo les diga. No le den absolutamente nada, ni agua, ni comida — le respondo enseguida
📨 - Ok — solo respondió
Sigo impaciente esperando fuera del quirófano por varios minutos más. El reloj de la pared marcaba el paso del tiempo con un tic tac insoportable, como si se burlara de mí
Cada vez que una enfermera salía por la puerta, yo levantaba la cabeza con la esperanza de que fuera para darme alguna noticia, pero ninguna se detenía. Pasaban a mi lado sin mirarme, apuradas, concentradas, como si yo no existiera
Me apoyé contra la pared y dejé caer la cabeza hacia atrás. Cerré los ojos un segundo, solo uno, y la imagen de Celene comenzó a invadirme la mente
Su risa, su forma de mirarme cuando hablábamos del bebé, la ilusión que tenía de armar esa vida que tanto nos había costado recuperar
Y entonces el pensamiento que me partió en dos:
¿Si no hubiera atendido el teléfono?
¿Si no la hubiera dejado sola ni siquiera por unos minutos?
Me pasé ambas manos por el rostro con brusquedad, intentando sacarme esa idea de la cabeza. Culparme ahora no servía de nada, pero era imposible no hacerlo
Una camilla pasó a toda velocidad frente a mí. Un monitor pitaba con insistencia. Un médico habló en voz baja con otro, y aunque no pude escuchar lo que decía, su expresión no era buena
Mi estómago se cerró por completo.
— Por favor… — murmuré sin darme cuenta — Que estén bien
El silencio volvió a apoderarse del pasillo, un silencio pesado, denso, que me oprimía el pecho. Me senté en una de las sillas metálicas y comencé a mover la pierna sin control, mirando la puerta del quirófano como si pudiera abrirla con la mente
El teléfono vibró en mi mano, era Héctor, no respondí.
No podía escuchar nada más que no fuera la voz de un médico diciéndome que Celene y nuestro bebé estaban a salvo. Todo lo demás podía esperar
Pasaron otros minutos. O tal vez horas. Ya no lo sabía. Cuando finalmente, la puerta del quirófano se abrió, y me puse de pie de inmediato.