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¡EMPERADOR CASATE CONMIGO!

¡EMPERADOR CASATE CONMIGO!

Status: En proceso
Genre:ABO / Amante arrepentido / Viaje a un mundo de fantasía
Popularitas:11.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabitha

Bruno, un joven omega y estudiante apasionado por la historia china, siempre creyó que el pasado debía permanecer intacto… hasta que el pasado lo eligió a él.
Durante una excursión, descubre que el antiguo collar que ha llevado toda su vida perteneció al emperador Cheng, una joya entregada a su prometido como símbolo de un amor eterno. Un amor que, sin embargo, fue rechazado por orgullo, odio y la sombra de otro hombre.
Pero el destino le concede a Bruno una oportunidad que jamás imaginó.
Transportado a la era imperial, Bruno no solo conocerá al emperador que siempre admiró… sino que también tendrá la oportunidad de cambiar su historia, sanar sus heridas y reclamar el lugar que siempre le ha pertenecido.
Aunque el pasado guarda secretos, errores y decisiones que aún pueden destruirlo todo.
Esta vez, Bruno no huirá.
Esta vez, luchará por su emperador.
—¡Emperador, cásate conmigo!

NovelToon tiene autorización de Gabitha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL DESPERTAR DE UN PASADO

Hacía unos minutos atrás…

—Joven señorito, es hora de levantarse. Hoy hará un buen día.

La voz suave de una joven sirvienta atravesó la penumbra.

Bruno abrió los ojos sin miedo.

No había luz blanca.

No había museo.

No había mármol.

Solo un techo tallado en madera fina y seda azul ondeando suavemente sobre su cabeza.

Observó todo a su alrededor.

Una cortina de telas azuladas cubría su cama, bordadas con delicados patrones de nubes y grullas.

El aire olía a incienso de loto.

“¡¿DÓNDE DEMONIOS ESTOY?!”, pensó Bruno, desconcertado.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

Escuchó el sonido de pasos ligeros alejándose.

—Traeré agua para que el joven señorito lave su rostro —dijo la sirvienta antes de salir.

Bruno se incorporó lentamente.

Sus manos…

No eran exactamente las suyas.

Más finas.

Más pálidas.

Más delicadas.

Se levantó con cautela y caminó hacia un espejo de bronce pulido apoyado sobre una mesa baja.

Cuando levantó la vista...

Su respiración se detuvo.

“¡Imposible… este es el hijo del primer ministro!”

El rostro que lo miraba era el mismo de la pintura.

Los ojos negros profundos.

Los labios suaves.

La piel clara.

Con manos temblorosas tocó su propio rostro.

Era real.

—No somos tan diferentes… —susurró en un murmullo apenas audible.

La puerta comenzó a abrirse.

La sirvienta regresaba.

Pero antes de que pudiera hablar...

El tiempo se detuvo.

El sonido desapareció.

Las aves dejaron de volar.

Los sirvientes en el patio quedaron congelados en pleno movimiento.

Incluso la suave brisa que corría se paralizó en el aire.

El silencio fue absoluto.

Un dolor agudo atravesó la cabeza del omega.

—¡Ah…!

Cayó de rodillas, sujetándose el cráneo.

Imágenes.

Voces.

Recuerdos que no eran suyos… pero lo eran.

—¡Mamá! —gritó el cuerpo que poseía.

Un recuerdo.

Un niño llorando.

—Padre, por favor, no quiero casarme con el príncipe heredero…

Un joven arrodillado frente a un hombre severo.

—Mi vida no merece estar atada a ese monstruo.

Desprecio.

Orgullo.

Rabia.

Un estruendo sacudió la habitación.

Bruno jadeó.

Entonces, poco a poco…

Recordó quién era realmente.

No Bruno.

No solamente.

—El hijo del primer ministro Lang…

Su voz salió temblorosa.

—Es cierto… mi alma viajó hasta otra vida, llenándose de conocimientos que podrían ayudar al nuevo futuro emperador…

Sus manos apretaron las telas de su túnica.

—Mi alma viajó cientos de años en el futuro solo para enterarse de que el hombre que decía amarme me traicionó… y el hombre que desprecié no dejó de amarme hasta su último aliento.

El emperador Cheng.

Recordó su muerte.

Su soledad.

Su dolor.

Lágrimas comenzaron a caer por su rostro sin control.

—Yo… fui tan cruel…

El antiguo Luo Lang había amado a otro.

Había despreciado al príncipe heredero.

Había conspirado.

Había sido manipulado.

Había traicionado.

—No… —susurró, apretando los dientes—. No debo decaer.

Se puso de pie con esfuerzo.

—Si el cielo me ha concedido volver a este tiempo es por algo. Si mal no recuerdo, volví justo después de encerrarme como amenaza a mi padre, para que no me casara con el príncipe heredero, quien aún no asciende como emperador…

Se llevó la mano al mentón.

Pensando.

Analizando.

De pronto...

El espacio a su alrededor cambió.

La habitación desapareció.

Apareció en un lugar inmenso.

Filas interminables de estanterías.

Alimentos.

Medicinas.

Armas antiguas y modernas.

Libros.

Ropas.

Herramientas imposibles para esa época.

—Esto es… ¿una bodega? —dijo, maravillado.

Caminó entre los largos pasillos.

Su corazón latía ahora por emoción.

—Ya entiendo… —murmuró—. Es como… un espacio propio.

Tomó una caja metálica.

Reconoció latas de conserva.

Antibióticos.

Objetos del futuro.

—Con esto… podría evitar guerras… salvar vidas…

Sonrió levemente.

—¿Pero ahora cómo hago para salir?

Pensó en su habitación.

En la cama azul.

En el incienso.

Y en un parpadeo

Reapareció en el cuarto donde estaba anteriormente.

Bruno jadeó.

—Entrar.

Regresó a la bodega.

—Salir.

Volvió a la habitación.

Sus ojos brillaron.

—Lo tengo.

Una herramienta del cielo.

Una oportunidad.

—Ahora lo primero que debo hacer es disculparme con mis padres.

El tiempo volvió a correr con normalidad.

El canto de las aves regresó.

La brisa se movió.

La sirvienta terminó de entrar sin notar nada extraño.

—Señorito, traje agua tibia para lavar su rostro y sus manos.

Bruno respiró profundo.

Ya no era Bruno.

Era Luo Lang.

—Gracias, Xiao —dijo ahora con serenidad.

La sirvienta se quedó petrificada.

Su señorito… no era de dar gracias.

—¿Mis padres ya están desayunando? —preguntó Luo.

—Sí, señorito. Permítame decirle que el señor aún está algo enojado por lo ocurrido hace unos días.

Xiao bajó la mirada.

Se arrodilló instintivamente.

Esperando una bofetada.

Esperando un grito.

—Lo sé —respondió Luo con calma—. Alista mis ropas. Hoy saldré de mi habitación, por favor.

Más impresión no cabía en la joven sirvienta.

Su señorito nunca decía “por favor”.

—S-sí… como ordene.

Se levantó con cautela, acomodo sus ropas en total silencio, temiendo que en cualquier momento desatara la ira que solía caracterizarlo.

Pero Luo solo miraba por la ventana.

Pensativo.

Xiao lo observó por última vez, recordando cuando eran niños.

Tal vez la propia reclusión había hecho madurar la mentalidad de su amo.

O tal vez…

Algo más había cambiado.

Se alejó rumbo al jardín, donde la familia del joven señorito se encontraba desayunando.

El jardín estaba lleno de flores de ciruelo.

La mesa era larga, elegante.

—Xiao, no me digas que Luo te ha mandado otra vez para intentar convencerme de romper su compromiso —dijo el primer ministro con algo de fastidio.

Su hijo se había recluido en protesta tras el anuncio de su compromiso con el príncipe heredero.

—En esta ocasión no, mi señor —respondió Xiao con una leve reverencia—. Mi joven amo me pidió colocar su asiento.

Todos la miraron con sorpresa.

—¿Planea salir de su reclusión? —preguntó la señora Jiao, la segunda esposa del primer ministro.

—Así es. Hoy mi señorito parece… otra persona —dijo Xiao con emoción.

—Entonces apresúrate —dijo Chao, el omega y esposo principal del primer ministro—. Debe estar hambriento.

Sus ojos se suavizaron.

Su hijo por fin saldría a ver a su familia después de días de estar recluido.

—Xiao, ve por nuestro hermano —dijeron los gemelos Lang, Kao y Lao.

Uno era maestro en la academia real.

El otro, un experto en artes marciales dentro del ejército.

Ambos miraban con interés.

—Sí, Xiao, ve rápido —dijo Wei, la hija de la segunda esposa.

Sonreía dulcemente.

Pero por dentro…

La ira carcomía sus entrañas.

Llevaba días intentando convencer a su padre de dejarle a ella estar con el príncipe heredero en lugar de su hermano.

“¡MALDICIÓN! Tenía que salir justo hoy”, pensó Wei con rabia.

Con una falsa sonrisa despidió a la sirvienta, deseando que en el camino algún accidente le ocurriera.

Sin saber…

Que el Luo que estaba por aparecer…

Ya no era el mismo.

1
Nidia Mojica
Muy buen inicio, es el amor del emperador de un futuro.
Nilda Ayala
me encantooo
inuyasha/ Tomoe🦊
uhhhh ahí tené, AHHH más capítulos gracias autora
inuyasha/ Tomoe🦊
ansiaba tanto volver a leerte ahhh más capítulos plissss
Nilda Ayala
me encanta esperando por más capitulos
inuyasha/ Tomoe🦊
maratón ya plis
inuyasha/ Tomoe🦊
un Omega en acción ahh
Sody
Que buenas imágenes 🥰🥰🥰
inuyasha/ Tomoe🦊
nahhh tremenda marca, pero para sería que el mismo corre riesgo luo? o sería peligro en general de personas a la zar?
La fantasma sin rostro
😍😍😍
La fantasma sin rostro
interesante
inuyasha/ Tomoe🦊
🔥🔥🔥🔥
inuyasha/ Tomoe🦊
ahhh necesito más capítulos diosss maratón o algo 🥰
Annyely
me encanto tu historia, muy atrapante y atractiva🥰🥰
inuyasha/ Tomoe🦊
AHHHH necesito maratón yaaa
fryda~
La tuya por si acaso 😭🤣
Nilda Ayala
Autoraaa me encanta su historia estaré a la espera de más capitulos
inuyasha/ Tomoe🦊
AHHHHH necesito más más capítulos plissss 🫠 luo va a dar su vidaa por su cuñada 🥰
Katori
Dios ya quiero saber que pasara, siempre dejan con la duda😔 sjsjsk
Katori
amo jaksks
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