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Cenizas De Seda: El Rostro De La Venganza

Cenizas De Seda: El Rostro De La Venganza

Status: Terminada
Genre:Venganza / CEO / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:411.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

​Elena San Román es la esposa abnegada de Julián Ferrara, el heredero de un imperio hotelero. Ella lo dio todo: dejó su carrera como arquitecta para apoyarlo y cuidó de su madre enferma. Sin embargo, el día de su tercer aniversario, Elena descubre que Julián nunca la amó. Él solo se casó con ella para cumplir una cláusula del testamento de su abuelo y así obtener la presidencia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La traición de Sofía

Punto de vista de Sofía

Me quedé pegada a la pesada puerta de madera del despacho, con el corazón martilleando contra mis costillas como un animal enjaulado. Había seguido a Julián en silencio, ocultando mi rastro entre las sombras del pasillo, solo para confirmar lo que mi instinto me venía gritando desde que Rosa se esfumó: Julián Ferrara estaba perdiendo la cordura, y en su caída, planeaba arrastrarnos a todos al abismo.

Escuchar su voz, esa voz que alguna vez me susurró promesas de lujo y poder, ordenando "asegurarse de que Rosa no vuelva a hablar", me heló la sangre. No era solo una amenaza; era una sentencia. Y si era capaz de hacerle eso a la mujer que lo sirvió estos años, ¿qué me esperaba a mí cuando los Valenzuela terminaran de desmantelar su imperio?

Esperé a que el sonido del cristal chocando contra la mesa me indicara que se estaba sirviendo otro trago. Sabía que el alcohol y la paranoia lo mantendrían pegado a esa silla por un rato, o al menos hasta que el sueño lo venciera.

Regresé a nuestra habitación con las piernas temblando. Me miré al espejo y, por primera vez, no vi las joyas ni el maquillaje caro. Vi a una mujer que estaba a un paso de quedar en la calle o, peor aún, en una zanja. Julián me llamaba "vulgar", me comparaba con el fantasma de Elena y me despreciaba en cada cena. Yo no era su esposa; era su coartada, su trofeo de consolación.

—No voy a ser la siguiente, Julián —susurré, limpiándome una lágrima de rabia que amenazaba con arruinar mi máscara facial—. Si este barco se hunde, yo tendré el único bote salvavidas.

Esperé tres horas. Tres horas de absoluto silencio, interrumpidas solo por el rugido lejano de un trueno sobre el Lago. Cuando estuve segura de que la casa dormía, me puse una bata oscura y bajé las escaleras descalza, evitando cada tabla que pudiera crujir bajo mi peso.

La puerta del despacho estaba entornada. Un hilo de luz amarillenta escapaba de la lámpara del escritorio. Me asomé con cautela. Julián estaba desplomado sobre el sillón orejero, con la cabeza hacia atrás y una botella de whisky casi vacía a sus pies. Su respiración era pesada, ruidosa.

Entré conteniendo el aliento. El olor a tabaco rancio y alcohol era asfixiante. Me acerqué al escritorio de caoba, ese mueble que él protegía como si fuera un altar. Mis manos temblaban mientras buscaba el tercer cajón del lado derecho.

"Debajo del tercer cajón... un listón que se desliza", recordé haberle oído mascullar en sus delirios de borracho meses atrás.

Saqué el cajón con una lentitud agónica. Mis dedos tantearon la madera fría del fondo hasta que sentí una pequeña muesca. Presioné. El listón cedió con un chasquido que, en el silencio de la noche, sonó como un disparo. Me quedé petrificada, mirando a Julián. Él se movió ligeramente, soltando un gruñido, pero no despertó.

Allí estaba. Un sobre de manila amarillento, gastado por los años.

Lo saqué con cuidado y lo abrí apenas lo suficiente para ver el contenido. Mis ojos recorrieron términos médicos que apenas comprendía, pero el logo de la "Clínica del Norte" y el nombre de Elena San Román resaltaban como brasas encendidas. Había notas manuscritas, recetas de medicamentos que no coincidían con elnestado de salud de ella y una carta firmada por un médico que mencionaba "dosis elevadas de sedantes no autorizados".

—Hijo de puta... —mascullé. No era solo un fraude financiero; Julián había estado matando a Elena mucho antes del accidente en el lago.

Guardé el sobre entre mi bata y cerré el compartimento secreto. Estaba a punto de salir cuando un brillo en el tarjetero de Julián me llamó la atención. Era la tarjeta personal de Alix Thorne. La tomé también. Si quería salvar mi pellejo, necesitaba hablar con la mujer que estaba moviendo los hilos de esta tragedia.

Salí del despacho con el corazón en la garganta y subí a mi habitación. Me encerré con llave y me senté en el suelo, abrazando el sobre. Ya no sentía miedo, sentía una adrenalina helada. Julián pensaba que yo era estúpida, que solo servía para gastar su dinero. Pero se le olvidó que las hienas son las que mejor saben cuándo el león está herido.

Mañana, antes de que él despertara y notara la ausencia del sobre, yo haría mi jugada. No buscaría a la policía; ellos se venden al mejor postor. Buscaría a Alix. Le entregaría la cabeza de Julián en una bandeja de plata a cambio de mi libertad y una cuenta bancaria que él no pudiera tocar.

Miré por la ventana hacia la oscuridad de la noche. La tormenta finalmente había estallado sobre la ciudad. Los relámpagos iluminaban la habitación por fracciones de segundo.

—Elena murió por ser una santa —dije, mirando el sobre—. Yo voy a vivir por ser una perra.

Me acosté en la cama, pero no dormí. Me quedé escuchando la lluvia, esperando el amanecer, planeando cada palabra que le diría a la misteriosa señora Thorne. Julián Ferrara me había enseñado a ser ambiciosa, y ahora, yo usaría esa ambición para enterrarlo vivo.

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Rosma Rivera
muchas felicidades estuvo muy buena
Cliente anónimo
Bueno Julián eso es verdad nuestra conciencia es nuestro propio juez
Cliente anónimo
Elena recuperó su libertad y su dignidad muy inteligentemente 👏👏
Cliente anónimo
Autora cada vez me deja con esa cosquillas qué se sienten en el estómago que linda tus historia 🥰🥰🥰🥰
Cliente anónimo
Julián pudiste tenerlo todo pero la ambición te destruyó
Cliente anónimo
Par de arpías juntos ahora jugando al depredador pero los dos se van a comer los dos jugaron con la vida de inocentes
Cliente anónimo
Qué descarado este Julián su imperio?
Cliente anónimo
Bueno Adrián llegó el momento de la verdad Julián y Sofía ahora tomarán de su propio chocolate
Cliente anónimo
Al mal paso darle prisa esté Julián tiene qué pagar toda su arrogancia
Nora Sophia Y Rafael
felicidades excelente novela 👏👏👏👏 estuvo genial ....
San Aguirre
Normal.
San Aguirre
🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️
Cliente anónimo
La historia se torna muy interesante ☺️👏
Cliente anónimo
Bueno el mantuvo la máscara delante de la víbora pero Le ganaron los celos y es valido se enamoro de alix
Blacina Calvo Fernández
Excelente historia, Felicidades AUTORA.
Cliente anónimo
Autora una vez más te felicito cada historia qué leo es interesante y eres muy tenaz para redactar y llevar hasta el límite a los malos está pareja se volvió uno sólo en poder ☺️
Cliente anónimo
Está Sofía está jugando con fuego y se va a quemar por venenosa 🤭
Cliente anónimo
Pobre hombre esté Julián
Cliente anónimo
Bueno Julián llego la hora de tú caída y tengo el presentimiento qué será más rápida qué la qué tú tramaste pará Elena
Cliente anónimo
Esa es la actitud Elena 👏
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