Ella comienza a tener sueños de otra vida.. y cuando reencarna, se da cuenta, que al parecer, esos sueños son ahora su propia vida.. así que decide cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Berys
El carruaje finalmente se detuvo frente a la residencia ducal de Ivan Farrel.
Adele descendió lentamente mientras una suave brisa nocturna movía apenas su velo blanco.
Y lo primero que pensó al mirar la mansión fue..
[…Sí. Esta definitivamente es la casa de un hombre soltero.]
La residencia era elegante.
Muy elegante.
Pero también increíblemente sobria.
No había jardines extravagantes ni decoraciones innecesarias como en otras mansiones nobles.
Todo parecía ordenado de manera casi obsesiva.
Líneas rectas.
Piedra oscura.
Ventanas enormes.
Y una cantidad sospechosamente pequeña de adornos.
Incluso desde afuera el lugar parecía silencioso.
Demasiado silencioso.
Cuando entró, esa sensación aumentó todavía más.
El interior era impecable.
Hermoso.
Pero minimalista.
Casi todo estaba decorado en tonos negros, grises, blancos y algunos detalles oscuros de madera.
Muy pocos colores.
Muy pocas cosas personales.
Nada de flores decorativas.
Nada de cuadros innecesarios.
Nada que gritara “hogar”.
Adele miró alrededor mientras caminaba lentamente.
[Definitivamente aquí vive alguien que jamás invita personas.]
Y aun así…
El lugar no era frío exactamente.
Solo solitario.
Como si hubiera sido diseñado para una persona acostumbrada a vivir aislada.
Eso hizo que Adele sintiera una pequeña tristeza inesperada.
Entonces una mujer mayor se acercó elegantemente hacia ella.
Tenía el cabello gris cuidadosamente recogido y llevaba un vestido oscuro impecable.
Su postura era recta y profesional.
—Bienvenida a la residencia ducal.
La mujer hizo una reverencia elegante.
—Soy Berys, ama de llaves de esta casa.
Adele sonrió suavemente.
—Mucho gusto.
La mujer levantó apenas la mirada.
Y habló con absoluta formalidad..
—Bienvenida, duquesa.
Adele sintió una incomodidad inmediata.
Duquesa.
Seguía sonando demasiado importante para alguien que todavía estaba intentando procesar que técnicamente se había casado con una bandera horas antes.
—Todavía me estoy acostumbrando al título… —murmuró con una sonrisa nerviosa.
Berys no reaccionó demasiado, aunque sus ojos mostraron apenas un destello divertido.
—Es normal.
Luego continuó profesionalmente..
—Todo ya está preparado para su llegada.
La ama de llaves hizo un pequeño gesto hacia una doncella cercana, quien inmediatamente tomó parte del equipaje de Adele.
—Hemos acondicionado la habitación del duque para ambos. Sin embargo…
Berys dudó apenas antes de continuar.
—También preparamos una habitación privada para usted por si deseaba más privacidad o comodidad durante los primeros días.
Adele parpadeó sorprendida.
Honestamente no esperaba tanta consideración.
Pero inmediatamente recordó las palabras de Lady Inessa.
“Sería mejor que compartieras la habitación del duque.”
Además…
Adele realmente no tenía problema en dormir allí.
Ivan seguía inconsciente.
Y aunque toda la situación era extraña, ya era oficialmente su esposa.
Así que negó suavemente con la cabeza.
—No será necesario.
Berys la observó atentamente.
—¿Está segura, duquesa?
Adele asintió.
—Sí. Por favor lleven mis cosas a la habitación del duque.
La ama de llaves hizo una pequeña reverencia inmediata.
—Como ordene.
Los sirvientes comenzaron a mover cuidadosamente las pertenencias de Adele mientras ella permanecía quieta observando el enorme vestíbulo silencioso.
Y de pronto pensó algo extraño.
[Esta casa realmente no parece tener vida.]
No había risas.
Ni conversaciones.
Ni movimiento innecesario.
Todo estaba demasiado calmado.
Como si la residencia hubiera estado esperando en silencio durante mucho tiempo.
Esperando que alguien despertara.
O quizá esperando dejar de sentirse vacía.
Adele tragó saliva lentamente.
Porque en pocos minutos finalmente conocería a Ivan Farrel.
Bueno…
“Conocer” quizá no era la palabra correcta.
Pero al menos lo vería por primera vez.
Y sinceramente no sabía por qué eso la ponía tan nerviosa.