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Renací para Coronar al Príncipe que Todos Dieron por Muerto

Renací para Coronar al Príncipe que Todos Dieron por Muerto

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Multi-reencarnación / Amor tras matrimonio / Época / El Ascenso de la Reina / Completas
Popularitas:164.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Liora Valcendra

Morí anciana, después de gobernar el reino cincuenta años como reina regente: la mujer más poderosa que ha visto esta corte. Y desperté de golpe con dieciséis, el día en que el rey lee el decreto de mi boda.
Lo recuerdo todo. En mi vida pasada tomé a un sexto príncipe sin nombre ni futuro y, con mis propias manos, lo convertí en rey. Me pagó con la traición. Así que lo enterré y goberné en su lugar medio siglo.
Mi hermana Rosalía también renació. Y cree que el secreto de mi poder fue el hombre. Por eso corre a arrodillarse ante el rey para quedárselo.
Pobre tonta. Nunca entendió nada. Al trono no lo hizo el príncipe. Lo hice yo.
A mí me casan con Adrián, el cuarto príncipe: el favorito del rey, envenenado en secreto por la reina, agonizando mientras toda la corte espera la noticia de su muerte. Me miran con lástima, como si me mandaran a un entierro.
No saben que acaban de entregar al príncipe moribundo a la única persona capaz de salvarlo. Sé de medicina. Sé de venenos. Y esta vez no pienso levantar a un traidor: voy a coronar al hombre que todos dieron por muerto.
Quédate con tu príncipe, hermana. Yo hago reyes.

NovelToon tiene autorización de Liora Valcendra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Capítulo 11 — Tú sí que eres una mujer de buen corazón

La reina cierra los ojos y reflexiona.

Si Isabela abriga de veras el propósito de vengarse del marqués, quizá pueda sacarle partido.

Que una mujer tenga la sangre rebelde no es gran cosa. Si sirve para derribar al palacio Montenegro, o para poner al marqués al servicio del heredero, entonces a ella, como reina, no le cuesta nada tolerarla un poco.

Ahora bien, si Isabela no es más que una insolente sin más…

Por los labios de la reina cruza una curva apenas perceptible, y en el fondo de sus ojos aflora un brillo cortante como el filo de un cuchillo.

Abre los ojos. Deja caer sobre la cabeza de Rosalía una mirada de desdén, y luego mira a Damián, arrodillado a un lado, inmóvil. Aparta la vista con asco, como si mirarlo un instante más le ensuciara los ojos.

—Retírense —dice, con voz fría—. Y recuerden cada uno su lugar. Cuando toque estarse quieto, se están quietos. Nada de hacer cosas impropias de su condición…

—Majestad. —El ama Néstora se acerca al costado de la reina y le murmura algo al oído.

A la reina le brillan un instante las pupilas.

—Rosalía —dice, con voz plana—. ¿Alguna de tus doncellas de dote sabe pelear?

—¿Pelear? —Rosalía se sobresalta y niega enseguida con la cabeza—. No, no, señora. Mi padre jamás permitiría que yo… que esta sierva trajera doncellas que supieran pelear. Yo…

—Basta. —La reina se impacienta—. Retírense.

—Sí.

Damián y Rosalía golpean la frente contra el suelo, se despiden y se retiran de rodillas unos pasos; solo después se atreven a levantarse y salir.

La reina tiene el rostro helado.

—¿Cómo es que la hija legítima del marqués parece un pelele sin espinazo?

—El marqués es un general, aun así. Quién iba a decir que criaría una hija tan pusilánime. —El ama Néstora le da un masaje en los hombros, también con desdén hacia Rosalía—. Aunque el sexto príncipe es de cuna baja de por sí; solo una mujer como Rosalía le viene bien.

La reina recuerda la actitud aterrada de Rosalía y desprecia:

—Por cómo reacciona, cualquiera diría que soy una asesina desalmada. Menudo susto llevaba encima.

—Es que Su Majestad tiene una autoridad natural imponente. ¿Cómo va a ser tan terrible como ella se imagina? —El ama Néstora sonríe, aduladora—. El príncipe Damián teme por su vida, y resulta que la mujer del príncipe Damián es igual de cobarde. Desde luego, hacen buena pareja.

La reina no dice nada.

Rosalía es una cobarde, cierto, no merece que malgaste ni un pensamiento en ella. Ya que se ha casado con Damián, que se pudra en ese palacio miserable junto a ese don nadie.

La que le interesa es Isabela. Sea cual sea su intención, desobedecer un decreto tan abiertamente es buscarse la muerte.

La reina decide, para empezar, darle una lección.

—Anselmo.

—A sus órdenes.

—Escoge el momento oportuno y tráeme las cabezas de las dos doncellas de dote de la princesa —ordena la reina con voz plana, como quien da la más trivial de las órdenes—. Otro día ya le devolveré yo a la princesa un par de doncellas nuevas.

—Sí.

Al salir del ala real de la reina, Damián y Rosalía no cruzan palabra en todo el camino, con la cabeza gacha y la vista baja, hasta que traspasan las puertas del palacio y suben al carruaje. Solo entonces Damián se atreve a mirar a Rosalía.

—¿Estás bien? —Le mira la cara roja e hinchada, con la culpa pintada en el rostro—. Soy un inútil. No he podido protegerte.

Rosalía está convencida de que Damián solo se hace el débil, de que aún no ha llegado el momento de mostrar su verdadera fuerza. Así que niega con fingida entereza y, al revés, es ella quien lo consuela.

—No te preocupes por mí, esposo. Entiendo tu situación. La reina es la señora de la corte, y el heredero es su propio hijo. De momento no puedes plantarle cara a la reina; lo entiendo.

¿De momento?

A Damián le nace la duda. ¿Quiere decir que de momento no puede plantarle cara, pero que más adelante sí?

¿Más adelante cuándo?

¿No será que el marqués de Montenegro está pensando de veras en apoyar a otro príncipe?

Rosalía no imagina las cavilaciones de Damián. Descorre la cortinilla del carruaje y le da una orden a su doncella:

—Manda a alguien a averiguar si anoche, en la boda del cuarto príncipe, mi hermana sufrió algún desaire.

—Sí.

Damián alza el brazo y la estrecha contra su pecho.

—Rosalía, tú sí que eres una mujer de buen corazón.

Incluso después de que la reina la reprendiera, no se olvida de preocuparse por su hermana. Se ve que las dos hermanas se quieren de verdad, y eso da envidia. Comparado con las intrigas y las carnicerías entre los hermanos de la familia real, el afecto entre las dos hijas del marqués resulta admirable.

A Rosalía se le tensa un instante el rostro. Enseguida sonríe como si nada.

—Al fin y al cabo es mi hermana mayor; es normal que me preocupe por ella. Solo que hoy, delante de la reina, no me quedó más remedio que hablar así. ¿Lo entiendes, esposo?

Damián asiente.

—Lo entiendo. Querías proteger al palacio Montenegro, que la conducta de la princesa no salpicara a la casa.

—Así es. —Rosalía se recuesta en su pecho y suspira hondo—. Mi padre tiene el mando del ejército; ya de por sí muchos lo miran con recelo. Si a la reina le da por sospechar que no es leal, las consecuencias serían terribles. En cambio, mi hermana tiene al cuarto príncipe para protegerla; aunque falte un poco al respeto, con lo mucho que el rey lo quiere, sabrá disculparla.

A Damián se le oscurece la mirada.

Es cierto. Por muy enfermo que esté Adrián, tiene un rostro clavado al de su madre, y el padre, por amor a ella, lo adora hasta los huesos. Aun cuando de niños se peleaban a golpes, el rey siempre protegía a Adrián sin razón alguna, sin escuchar a nadie más.

Así que, si Adrián yace hoy postrado, el rey también tiene su parte de culpa. De no haber sido tan parcial, ¿quién se habría atrevido a envenenar a Adrián?

Aunque… ¿no están ahora Adrián y él, de algún modo, en el mismo barco?

Las dos hermanas Montenegro, casadas con dos príncipes. Adrián enfermo. Si unieran fuerzas…

En el pecho de Damián brota de pronto una ambición que jamás había sentido.

Es cierto que es de cuna baja. Su madre no era más que una bailarina de la corte. Pero fue el propio rey quien la buscó. Y las reinas y favoritas de noble linaje despreciaban a madre e hijo, los atormentaban sin tregua, y el rey ni se dignó a intervenir, hasta que su madre murió antes de tiempo.

Damián juró un día vengar a su madre. Pero, débil y solo, gastaba todas sus fuerzas en sobrevivir a duras penas ante la reina y sus hermanos. ¿Cómo iba a hablar de venganza?

Que el rey concertara ahora esta boda es lo último que esperaba. Con el marqués de Montenegro por suegro, es como si del cielo le hubiera caído un sostén.

A Damián le nacen ideas que nunca antes había tenido.

—Rosalía.

—Dime, esposo.

—Mañana, cuando volvamos de visita a tu casa, deberíamos llevar algunos regalos. Solo que mi palacio es tan pobre…

—No importa. Saco algo de dinero de mi dote y compras lo que quieras —dice Rosalía, solícita—. Marido y mujer son una sola cosa. Mi dinero es tuyo.

Cuanto mejor lo trate ahora, más tierna y desprendida le parecerá, más creerá que no busca nada a cambio, y más se lo agradecerá el día en que se siente en el trono.

Rosalía piensa en los siete años que faltan. Dentro de siete años, Damián será el hombre más poderoso del reino, y ella la mujer más poderosa. Un impulso le sube por el pecho.

Casi le entran ganas de decírselo: dentro de siete años serás rey, así que no te menosprecies…

Pero, pensando en la situación de ahora, se traga enseguida el impulso y vuelve a hacer de esposa tierna y sumisa.

No puede decírselo. Quiere que Damián crea que es tierna y buena por naturaleza, no porque él vaya a ser rey algún día. Cuanto más gratuita parezca su bondad, más la valorará, más lo conmoverá.

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nelida ballesteros
maravillosa novela felicitaciones 😍😘🇦🇷🇦🇷
Isa Moreno
un error muy grande ya que las mujeres Godoy fueron exiliadas por lo que no debería de estar en dicho evento
Jessy Grey
me encanta esta protagonista que no se deje de la Reyna y de nadie
Lucelus Acuña
no tiene sentido si dice que Isabela lo mato y gobernó ella sola
Ingrid R
Maravillosa novela cautivanty cautivante novela e
Ingrid R
Verdaderamente magnífica esta novela! Tiene de todo un poco.
Felicidades autora. 🙏🤗🌹🌹🌹
Omori
Muy buena historia, gracias, algunos detalles se le escaparon, cómo por que y como sus disque sirvientas sabían artes marciales y tenía guerreros sombra, fuera de y otros detalles, estuvo bien llevada.
Omori
Hay que celebrar, ha nacido el heredero 🧨🎉🧨🎉🧨🎉🧨🎉🧨🎉
Omori
Ambos son muy buenos reyes y que sean gemelos.
Omori
No hay nada más bello que la espera de un hijo y más cuando ambos se aman, se respetan y se complementan en todo y no habrá quien los separé aunque lo intenten
Omori
A pasado la seremonia de coronación y es más importante su amor que un reino. Felicidades 🫂
Omori
Hasta que el abrió los ojos e hizo algo bueno para el reino. Ahora si, Adrián e Isabel ya nadie los mueve.
Omori
Obtuvieron lo que ellos sembraron, el general que una vez fue su padre nunca dió la cara por Isabela, las dejo que hicieran maltrato y demás, es tan culpable cómo ellas, no tiene cara para reclamar. 🎉🧨🎉🧨🎉🧨 Seguro el Rey, va a pasar la corona a Adrián 👑 VIVA EL REY VIVA LA REINA 👑 LARGA VIDA A LA PAREJA REAL.
Omori
Ahí van las buconas, dales una buena arrastrada. Les digo la pareja perfecta, ahora van a ser cuñadas y hermanas.🧨🧨🧨🧨🎉🎉🎉🎉🎉
Omori
Guau que cambio tan drástico ha dado la historia, de una vida a otra felicidades ha roto uno de los cliché más repetido, hasta el hecho de que el hermano no le dirige la palabra, sino se dedica a la prueba y luego la explicación, el reencuentro será más emotivo y fraternal.
Omori
Teníamos razón es la princesa perdida y gracias a que Adrián tenía bien puestos los pantalones 👖 y los huevos en su lugar, serán la pareja imperial, nada ni nadie los va a separar. En su cara desgraciados busgueses. jajajaja
Omori
Estoy llorando 😭😭😭😭😭😭😭😭 quien no quiere un esposo o esposa así, los hay uno quizás cinco en un millón. La novela es fantasía pero me llegó como ninguna 😂😂 gracias 🫂 autora, ne hizo el día tan hermoso.
Omori
Ella es la princesa, está poniendo a prueba al principe heredero, si la merece o no, si su respuesta fuera que acepta, habría guerra.
Omori
Si es Isabela, va a ser su mayor apoyo, sera invencible
Omori
Las primas unidas jamás serán vencidas, siiiiiiiii 🎊🎊🎊🎊🎊🎇🎇🎇🎇🎇🎆🎆🎆🎆🎉🎉🎉🎉🧨🧨🧨👏👏👏👏👏👏👏
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