Amor, venganza y secretos destruyen corazones destinados a reencontrarse nuevamente.
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Capítulo 20
Esa noche…
Omar condujo hasta la casa de Muriel con el corazón inquieto.
La conversación pendiente entre ambos llevaba horas rondándole la cabeza.
Cuando llegó, observó unos segundos la pequeña casa iluminada tenuemente.
Acogedora.
Muy distinta a la enorme propiedad donde ella creció.
Pero extrañamente… podía verla a ella en cada detalle.
Tocó la puerta.
Muriel tardó apenas unos segundos en abrir.
Llevaba ropa cómoda, el cabello ligeramente húmedo y el rostro cansado.
Al verlo, suspiró apenas.
—Pasa.
Omar entró lentamente.
Sus ojos recorrieron el lugar de arriba abajo.
Todo tenía la esencia de Muriel.
—Es muy tú —murmuró.
Muriel cerró la puerta detrás de él.
—¿Aburrido?
Omar negó suavemente.
—No.
La miró directamente.
—Se nota que fuiste tú quien eligió cada cosa… quien decoró toda la sala.
Muriel apartó la mirada un instante.
Aquello le afectó más de lo que quería admitir.
Porque Omar siempre había sido el único capaz de verla realmente.
Ella caminó hasta la sala intentando recuperar la distancia.
—Querías hablar.
Omar se acercó despacio.
—Sí.
El silencio entre ambos volvió a sentirse íntimo.
—¿Qué haremos ahora que estamos casados?
Muriel cruzó los brazos.
Como si necesitara protegerse de él.
—Omar… no cambiará nada entre nosotros.
Su voz salió firme.
—Tú por tu lado y yo por el mío.
Omar soltó una pequeña risa incrédula.
—Estamos casados.
Dio un paso más hacia ella.
—Lo más lógico es que vivamos juntos.
Muriel levantó apenas una ceja.
—¿Y dónde exactamente?
—Obviamente mi casa es la indicada.
Muriel lo observó unos segundos antes de responder.
—Está bien.
Aquello sorprendió incluso a Omar.
—¿Así de fácil?
Ella suspiró cansadamente.
—Me mudaré en unos días.
Luego añadió con frialdad:
—Así que manda a preparar una habitación.
Omar negó lentamente.
—Eres mi esposa.
Su voz se volvió más grave.
Más íntima.
—Y compartiremos habitación.
Muriel sintió un pequeño escalofrío recorrerle la espalda.
Omar se acercó despacio.
—Ya sé que nos casamos de una forma extraña…apresurada...y por razones incorrectas.
Levantó una mano lentamente y apartó un mechón de cabello de su rostro.
El roce fue suave.
Peligrosamente suave.
—Pero yo te amo.
Muriel levantó la mirada.
Y por un instante ambos quedaron atrapados en los ojos del otro.
La respiración de ambos comenzó a mezclarse lentamente mientras se inclinaban apenas.
Pero Muriel reaccionó.
Lo apartó suavemente.
—No.
Retrocedió un paso inmediatamente.
—No volveremos a estar juntos de esa forma.
Su voz empezó a quebrarse apenas.
—Tú no tienes idea de todo lo que pasé cuando te fuiste.
Omar frunció el ceño.
—Miel…
Ella negó rápidamente.
—Aún quedan secuelas de tu abandono.
Aquellas palabras golpearon a Omar con fuerza.
Porque aunque había intentado justificarse durante años…
Jamás dejó de sentirse culpable.
Él respiró profundamente antes de hablar.
—Tuve que irme.
Su mandíbula se tensó.
—Asesinaron a mi papá.
El dolor en su voz era evidente.
—Nos quedamos sin nada… tenía que pensar en mamá.
Muriel lo observó en silencio.
Y Omar terminó confesando lo que llevaba años guardando.
—No quise dejarte atrás.
Sus ojos brillaron apenas.
—Fue lo más doloroso que hice en mi vida.
Muriel tragó saliva.
Porque una parte de ella siempre había querido escuchar aquello.
Pero ya era demasiado tarde.
—Como haya sido… no puedes cambiar el pasado.
La tristeza en su voz era insoportable.
—No pudiste evitar que sufriera de la peor manera.
Sus ojos comenzaron a llenarse lentamente de lágrimas.
—Y que perdiera a mi…
Se detuvo abruptamente.
Como si hubiera estado a punto de decir demasiado.
Luego respiró profundo.
—Ya no hay más nada que hablar.
Se apartó completamente.
—En dos días me mudaré a tu casa.
Evitó mirarlo.
—Ahora vete. Estoy cansada.
Omar permaneció inmóvil unos segundos.
Como si quisiera decir algo más.
Pero terminó guardando silencio.
Porque entendió que aquella noche ella estaba demasiado rota para seguir.
Sin decir una palabra, caminó hacia la puerta y salió de la casa.
La puerta se cerró lentamente detrás de él.
Y apenas Muriel quedó sola…
Las lágrimas comenzaron a caer.
Se llevó una mano a la boca intentando contener el llanto.
Pero los recuerdos llegaron de golpe.
Violentos.
Dolorosos.
Imposibles de detener.
...****************...
BLACKBACK...
—Estás embarazada.
La voz de su padre todavía resonaba en su memoria.
Muriel lo miraba aterrada desde la cama del hospital.
—Papá…
Sus manos temblaban.
—No tendrás a ese bebé.
Aquellas palabras destruyeron algo dentro de ella.
Muriel comenzó a llorar desesperadamente.
—Papá, por favor…
Se aferró a la mano de él.
—Te prometo que no será un problema.
Lauro evitó mirarla directamente.
—Lo hago por tu bien.
Su voz sonaba dura.
Pero también quebrada.
—Eres muy joven para esa responsabilidad.
Muriel negó desesperadamente.
—¡Papá, no!
Las lágrimas corrían sin control por su rostro.
—Por favor…
La anestesióloga preparaba lentamente la anestesia mientras Muriel comenzaba a alterarse más.
—¡Papá, por favor!
Intentó levantarse.
—¡No me lo quites!
Pero Lauro sostuvo su mano con fuerza.
Y Muriel sintió el efecto de la anestesia entrar lentamente en su cuerpo.
La habitación comenzó a volverse borrosa.
Pesada.
Lejana.
Sus lágrimas seguían cayendo.
—Pa...pá…
Su voz salió cada vez más débil.
—Por... favor…
Lo último que vio antes de quedarse dormida fue el rostro endurecido de su padre.
Y el dolor más grande de toda su vida comenzando.
FIN DEL BLACKBACK.
...****************...
Dentro del auto, Omar conducía en silencio por las calles casi vacías de Valle Escondido.
Pero su mente seguía en aquella casa.
En Muriel.
En sus ojos llenos de dolor.
Apretó ligeramente las manos sobre el volante mientras recordaba cada palabra que ella le dijo.
"Aún quedan secuelas de tu abandono."
Aquello seguía golpeándolo por dentro.
Porque sí… él había sufrido cuando se marchó.
Pero ahora comenzaba a entender que Muriel había vivido un verdadero infierno durante su ausencia.
Y uno mucho más profundo de lo que imaginaba.
Omar soltó lentamente el aire.
¿Qué había pasado realmente con ella?
Porque la mujer que tenía delante ahora…
No se parecía absolutamente en nada a la chica que dejó atrás nueve años antes.
La Muriel adolescente amaba la vida.
Reía por cualquier cosa.
Soñaba despierta.
Tenía los ojos llenos de ilusión cuando hablaba del futuro, de la editorial que algún día quería construir.
Y ahora…
Ahora había tristeza en su mirada.
Cansancio.
Heridas invisibles que parecían demasiado profundas.
Omar tragó saliva lentamente.
Porque incluso cuando ella intentaba parecer fuerte…
Él podía notar el dolor escondido detrás de cada palabra.
Detuvo el auto unos segundos frente a un semáforo y apoyó la cabeza contra el asiento.
¿Qué demonios había tenido que vivir Muriel mientras él no estaba?
La culpa empezó a apretarle el pecho lentamente.
Porque durante años creyó que la había dejado atrás sufriendo únicamente por la separación.
Pero ahora sabía que había algo más.
Algo oscuro.
Algo que ella todavía no se animaba a decirle.
Y por primera vez desde que regresó…
Omar sintió miedo.
Miedo de descubrir cuánto daño le habían hecho a la mujer que amaba.
nada más quiere tantito para estar con el..
es hora de ser feliz mujer y más con el hombre que te ama ..
O Lauro se enredó con la mamá de Omar o la mamá de Muriel se enredó con el papá de Omar ......🧐🤔🤨🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴