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La Esposa Que Despertó al Heredero

La Esposa Que Despertó al Heredero

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Venganza de la protagonista / Casada con el millonario / Enfermizo
Popularitas:27.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Ximena Salcedo fue entregada a la familia Alcázar como parte de un trato: casarse con Héctor, el heredero que llevaba meses inconsciente, a cambio de recuperar la casa de su madre y pagar el tratamiento de su hermano.

Ella pensó que solo tendría que cuidar a un hombre que nunca volvería a abrir los ojos. Pero en la noche más inesperada, Héctor despierta.

Desde entonces, Ximena queda atrapada entre una familia poderosa que la vigila, secretos que nadie quiere revelar, una exnovia decidida a volver, enemigos dispuestos a destruirla y un esposo que parece frío, pero que cada vez la mira con menos distancia.

Lo que empezó como un matrimonio arreglado se convierte en una guerra de orgullo, deseo y confianza, donde Ximena tendrá que decidir si Héctor Alcázar es su salvación… o la mentira más peligrosa de su vida.

NovelToon tiene autorización de Galaxy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Capítulo 18

Héctor volvió a disculparse.

Ximena aprovechó la salida y bajó el tono.

-Entonces yo tendría que...

No terminó la frase.

El celular sonó.

Era un número desconocido, pero contestó.

-Bueno, buenas tardes.

-¿Ximena Salcedo?

-Soy yo.

-Le llamamos del equipo de entrevistas del Grupo Alcázar. Por ajustes internos de personal, necesitamos realizar una nueva entrevista. Si sigue interesada en ingresar al grupo, prepare su documentación y preséntese nuevamente dentro de tres días.

Ximena miró a Héctor.

Él negó con la cabeza, indicando que no sabía nada.

Ximena valoraba mucho esa oportunidad.

Era su primera entrevista en la vida.

-Claro. Muchas gracias. Me prepararé bien para volver.

-Perfecto.

Al colgar, la persona del equipo de entrevistas tenía la frente llena de sudor.

Miró a Bruno con ansiedad.

-Asistente Bruno, de verdad no sabíamos que era alguien del señor Alcázar. Por favor, explíquenos con él.

-El señor está muy molesto. Si decide descargarlo con ustedes o no, ya depende de su suerte.

Bruno se dio la vuelta y caminó hacia el elevador.

El jefe de entrevistas lo siguió unos pasos.

-Asistente Bruno, no volveremos a cometer un error tan básico. Por favor, ayúdenos con el señor Alcázar.

Bruno no respondió.

Entró al elevador.

Los entrevistadores se limpiaron el sudor de la frente.

El ánimo de Ximena por fin mejoró un poco.

-Si hubiera sabido que entrar al Grupo Alcázar era tan difícil, y que ni tener esposo director servía, no me habría metido en esto. Ahora ya me subí al barco. Si me vuelven a rechazar, me voy a morir de pena.

La mano de Héctor le acariciaba la espalda, suave, una vez y otra.

-¿No tienes confianza?

-Yo creía que había palanca y por eso venía muy confiada. Pero si hay que pasar por proceso normal, ¿de dónde saco confianza? Ni siquiera me he graduado.

Ximena fue honesta.

-Entonces no hagas entrevista. Entras directo.

Ximena negó con la cabeza.

-No. Ya acepté.

-Aunque hayas aceptado, puedo decidirlo yo.

Él sonrió. La mirada seguía fija en su cara bonita, llena de cariño.

-Ahora sí decides tú. ¿Dónde estabas antes?

Ximena hizo un puchero, todavía quejándose.

Para Héctor, eso ya era más berrinche que enojo.

La rabia de Ximena llegaba rápido y se iba rápido.

Y por más grande que fuera, una buena comida casi siempre podía resolverla.

Si una no bastaba, dos.

Tres días después, Ximena llegó a la entrevista muy preparada.

Sacó todos los premios que había ganado en la universidad y armó su portafolio.

La entrevista salió bien.

Pero no la mandaron a diseño.

La asignaron al área de secretaría ejecutiva, como asistente practicante.

Lucía Reyes se puso feliz al verla entrar al mismo departamento.

La tomó del brazo y empezó a preguntar.

-¿No habías aplicado a diseño? ¿Cómo terminaste aquí también?

Ximena tampoco lo entendía.

-Dijeron que secretaría necesitaba gente.

-Qué bueno. Ya vamos a poder trabajar juntas.

En ese departamento casi nadie sabía que Ximena tenía relación con Héctor.

Solo Bruno, que aparecía de vez en cuando.

Por eso, Ximena podía escuchar muchos chismes sobre él.

Lucía, que tenía una edad parecida, se convirtió en alguien con quien Ximena podía hablar.

Un día, una compañera habló en voz baja, pero con emoción:

-Dicen que ya eligieron a la imagen del próximo trimestre. ¿Adivinen quién?

Otra compañera, todavía más chismosa, se acercó.

-¿Quién? ¿No será Sofía?

-Shh. Habla bajo. Dicen que sí. Está más guapa que Valeria Robles. ¿Crees que con nuestro jefe pueda salir un escándalo rico para chisme?

-Pues sí. Al director siempre le han gustado las actrices. Valeria antes, Paola Torres antes de ella, y Daniela Vega antes todavía. Todas guapísimas.

Aunque hablaban en voz baja, no se cuidaban de Lucía ni de Ximena, las dos nuevas.

Lucía tocó el brazo de Ximena.

-¿Tú crees?

-¿Qué cosa?

-¿Crees que el jefe tuvo tantas historias con actrices?

Ximena no lo sabía.

No conocía tanto a Héctor.

Lo único seguro era que Valeria sí había sido su novia, la única que él reconoció.

De Paola y Daniela nunca había oído nada. Además, esas actrices ya estaban casadas. Inventarles chismes tampoco estaba bien.

-Rumores, supongo.

-Yo también creo. El jefe se ve tan frío y tan metido en su trabajo que no parece de los que andan con actrices por todos lados.

A Ximena le sorprendió que Lucía tuviera tan buena opinión de Héctor.

Pensó que también le gustarían los chismes.

-No siempre se conoce a alguien por la cara.

Antes de que Lucía respondiera, las compañeras que hablaban de Héctor intervinieron.

-Eso es porque ustedes no lo conocen. Con esa cara y ese dinero, él ni siquiera tiene que buscar. Las actrices se le pegan solas. Antes venían seguido por aquí.

Ximena no dijo nada.

Lucía negó con la cabeza.

Como las nuevas no parecían creerles, la compañera sacó el celular y buscó un video publicitario.

-Miren. Hace unos años, el director salió personalmente en una campaña del grupo con la imagen de ese entonces. Vean.

El anuncio contaba una historia de amor entre un hombre y una mujer jóvenes.

Y una historia de amor siempre tenía escenas de cercanía y tensión.

La mujer del video era Valeria Robles, cuando estaba en pleno ascenso.

Después, se convirtió en novia de Héctor.

-Cuando grabaron esto, Valeria todavía no era su novia -dijo la compañera-. Dicen que se metió en su cama y por eso se volvió la única mujer que reconoció. Y también escuché algo más...

La compañera hizo una seña.

Varias cabezas se juntaron.

-Dicen que Valeria tiene un hijo escondido. Y que es del jefe.

-¿Qué?

Ximena reaccionó demasiado fuerte.

La compañera le hizo señas de silencio.

-Baja la voz. Unos fotógrafos la captaron llevando a un bebé de menos de un año al hospital. Por las fechas, ese niño pudo haberse concebido cuando ella y el jefe todavía estaban juntos.

Lucía chasqueó la lengua.

-Si fuera hijo del jefe, ¿no habría ido ya a reclamar padre? ¿Para qué esconderlo? Valeria no es tonta.

-Tal vez no era el momento. Pero yo creo que pronto va a pasar algo.

La compañera lo dijo con misterio y se fue.

Ximena no esperaba escuchar algo así.

Perdió el piso.

Si era cierto, Valeria tenía un hijo.

Y si Valeria regresaba con el peso de un hijo, entonces ella, la esposa que entró por un arreglo, ¿tendría que hacerse a un lado?

Ximena se quedó triste.

Todo el día estuvo distraída.

Al volver a la residencia Alcázar, la casa se sentía fría y vacía.

Lourdes había ido a la iglesia. Tomás la acompañó.

El pecho de Ximena también estaba hueco.

Los empleados no salían a caminar si no tenían qué hacer.

Ximena se hizo bolita en el sofá y de pronto se sintió sola.

Afuera empezó a caer una lluvia helada.

Eso la puso más sensible.

Parecía que todos lados podían ser casa.

Y al mismo tiempo, ninguno era suyo.

Héctor tenía otra junta esa noche.

Desde que Ximena empezó prácticas en el Grupo Alcázar, los días parecían así.

Él siempre estaba ocupado.

Pocas veces salía a tiempo por la tarde.

No era que ella quisiera hacer drama.

Solo quería tener a alguien cerca cuando el ánimo se le caía.

Alguien en quien apoyarse, con quien quejarse, a quien aventarle un berrinche.

Ximena suspiró.

Qué fastidio.

Al caer la tarde, tomó un coche y salió.

No tenía destino.

Solo manejó.

Lo malo fue que, a medio camino, la lluvia se volvió más intensa y empezó a caer granizo.

El pavimento empezó a ponerse resbaloso.

Cuando Ximena decidió dar vuelta para regresar, un coche la golpeó con violencia desde atrás.

El vehículo que manejaba dio varias vueltas por el impacto y cayó pesado contra el suelo.

Del cofre empezó a salir humo negro.

El ruido del choque, la lámina raspando el pavimento, los cables chispeando.

Todo sonaba a la vez junto a sus oídos.

Ximena no perdió la conciencia.

Pero no podía moverse.

Estaba atrapada entre el asiento y la bolsa de aire.

Dolía.

Muchísimo.

-Auxilio... ayu... da...

Intentó gritar.

Golpeó la puerta con todas sus fuerzas, pero el coche no cedió.

Unos tacones rojos aparecieron en su campo de visión.

Antes de que Ximena entendiera quién era, el rostro de Patricia se acercó.

-Ximena. Sí eres tú. Te lo mereces.

-Patricia... ¿tú me chocaste? ¿Fuiste tú?

Ximena volvió a empujar la puerta.

Nada.

-¿Y si fui yo qué? ¿Y si no fui yo qué? De todos modos hoy te vas a morir aquí.

La noche caía.

El camino era apartado y el granizo, mezclado con lluvia, tapaba casi todo.

Un coche accidentado en un tramo sin cámaras podía pasar por un derrape por clima.

Nadie pensaría en un choque provocado.

-Patricia, sé que me odias. Pero odiar a alguien y dejarla morir, ¿no te parece demasiado? ¿Piensas vivir huyendo?

-Eso no te toca a ti.

Patricia se enderezó para irse.

Ximena la llamó:

-Patricia, no te vayas.

-¿Para qué me quedo? ¿Para verte dejar de respirar?

Patricia pateó dos veces el coche.

-Ximena, arréglatelas sola.

El coche de Patricia se fue.

Ximena seguía atrapada.

No podía moverse.

El sistema de combustible estaba dañado. El coche podía explotar en cualquier momento.

Sin nadie que la escuchara, solo podía salvarse ella misma.

El viento, la lluvia y el granizo le congelaban los dedos.

La sangre de su frente, ya rota, empezó a endurecerse con el frío.

No sabía dónde más estaba herida.

Solo tenía una idea:

vivir.

La suerte, al final, no la abandonó.

Cuando Ximena logró arrastrarse fuera del coche, cubierta de sangre, el vehículo empezó a soltar más humo.

Dio unos pasos tambaleantes.

Entonces el coche explotó.

La onda la lanzó lejos.

Ximena cayó sobre el pavimento helado por el granizo.

No supo cuánto tiempo pasó ahí, boca abajo, hasta que el frío la despertó con las extremidades tiesas.

¿Se iba a morir?

Si moría así, qué vergüenza.

Escuchó voces.

¿Eran voces?

¿Estaba viva o muerta?

Alguien la levantó en brazos.

Ximena quiso ver quién era, pero los ojos parecían congelados. No podía moverlos.

Tampoco podía hablar.

Los párpados ya no aguantaban.

-Ximena... No te duermas. No te duermas. Abre los ojos.

Esa voz conocida...

Parecía Héctor.

¿Era él?

La subieron a una ambulancia.

Héctor estaba a su lado, tenso hasta los huesos.

Los médicos y enfermeros le pusieron oxígeno y suero. Héctor le sostuvo la mano todo el tiempo.

La mano de Ximena estaba helada.

Los dedos, rígidos.

Él soplaba aire caliente sobre ellos, intentando calentarlos, frotándolos sin parar.

-Señor Alcázar, los signos de su esposa no están bien. Necesitamos atenderla. Siéntese a un lado, por favor.

El corazón de Héctor se hundió.

El cuerpo de Ximena estaba frío.

Tenía heridas en la cabeza, los brazos y las piernas. No se distinguía dónde empezaba una y terminaba otra, pero había sangre por todos lados.

La ambulancia avanzó mientras seguían trabajando sobre ella.

Apenas llegaron al hospital, la metieron a urgencias.

Era la segunda vez que Ximena entraba ahí.

El corazón de Héctor pesaba como piedra.

Bruno llegó con una tableta.

-Señor, la calle donde ocurrió el accidente no tiene cámaras. Revisé las grabaciones del cruce anterior y localicé dos coches.

-Uno es un Honda plata con placas terminadas en 2563. El otro, un BMW rojo con placas 5566. El Honda siguió el coche de la señora hacia esa vía. El BMW entró diez minutos después.

-¿Ya identificaron a los dueños?

La voz de Héctor fue baja.

-El Honda plata trae placas falsas. El BMW rojo está a nombre de Rodrigo Téllez, pero quien manejaba era una mujer. En la imagen parece Patricia Galván.

Bruno siguió:

-Revisé el punto de impacto en el coche de la señora. Hay pintura plata. Creo que el Honda fue el que la volcó. Para cuando Patricia pasó en el BMW, el Honda ya se había ido. La señora debió pedirle ayuda, pero Patricia tiene problemas con ella. Es probable que decidiera no ayudar y se fuera.

-Usa todos los recursos que tengamos para encontrar ese Honda. Hasta que aparezca.

Héctor cerró los puños.

-Quiero saber quién se atrevió a tocar a mi mujer.

Aunque hubiera que voltear la ciudad entera, encontraría al culpable.

Ximena seguía en cirugía.

Esta vez era más peligroso que la droga.

El tiempo pasó lento y rápido al mismo tiempo.

Héctor no sabía cuántas veces miró el reloj.

Bruno estaba a su lado, sin encontrar una palabra que sirviera.

La cirugía duró toda la noche.

Héctor no cerró los ojos.

Por fin se apagó la luz de urgencias.

Sacaron a Ximena.

El médico explicó que, por el tiempo que estuvo sobre el hielo, la hipotermia y las lesiones por frío eran serias. Sumado al accidente, la situación había sido crítica.

Por suerte, el resultado final era bueno.

Habían logrado salvar los dedos, los más afectados por el frío y la humedad.

Los órganos principales tampoco tenían daño grave.

Héctor soltó un respiro profundo.

Ximena despertó tres días después.

Movió apenas el cuerpo.

Estaba envuelta en vendas como momia.

Héctor se acercó de inmediato.

-No te muevas.

-Me pica. Se siente horrible.

-En unos días te las quitan.

Él sostuvo su mano vendada.

-Aguanta un poco más.

Ximena le pidió que la ayudara a incorporarse.

Héctor la acomodó contra la cabecera.

-Pensé que me iba a morir.

-¿Cómo terminaste en ese camino?

Ximena no lo sabía bien.

En ese momento traía el ánimo mal y solo manejó sin rumbo.

-Tal vez me perdí.

-De ahora en adelante, cuando salgas, que maneje el chofer.

Ximena lo miró con una curiosidad triste.

-Héctor, cuando tuve el accidente estaba mal de ánimo. ¿Sabes por qué?

-¿Por qué?

-Porque escuché chismes tuyos.

Él frunció el ceño.

-¿Qué chismes?

-Que te gusta meterte con actrices. También vi el video publicitario que grabaste con Valeria. Besabas muy bien. Como para que a cualquiera le diera calor verlo.

Ximena lo dijo mirándolo de frente.

Creyó que Héctor se incomodaría o la interrumpiría.

Pero no.

Él le sostuvo la mirada.

-¿Y luego?

-La amabas mucho, ¿verdad?

Quería encontrar la verdad en sus ojos.

-¿Qué respuesta quieres oír? ¿O crees que haber tenido una relación antes de ti es un pecado?

Ximena bajó la mirada.

-No dije eso.

-Entonces, ¿por qué te dolió tanto?

-¿Por qué?

La voz de Ximena subió un poco.

-¿Quieres la verdad? Porque te amo. Por eso me dan celos. Por eso me duele ver que besaste a otra mujer, aunque haya sido antes. Aunque ya haya pasado.

Al emocionarse, las lágrimas se le salieron.

Ella no sentía que hubiera sufrido una gran injusticia.

Solo quería decir la verdad.

Pero para Héctor, se veía demasiado lastimada.

-No llores.

Él quiso limpiarle las lágrimas.

Ximena giró la cara y lo detuvo con la mano vendada.

-No me toques.

-Vaya carácter.

Héctor le sujetó los hombros con cuidado para que lo mirara.

-Si no recuerdo mal, ya te dije que no la amo. ¿Para qué te atormentas con el pasado? El yo de ahora te quiere a ti.

-Solo me quieres, ¿no?

Querer y amar no eran lo mismo.

Ella no era una niña. Sabía distinguir.

-Entonces lo digo de nuevo.

Héctor la miró.

-Te quiero y te amo. Ximena, te amo.

Era la primera vez en su vida que decía esas palabras.

Le cayeron a Ximena en el pecho como un golpe pesado.

Lo miró, aturdida, mientras él se inclinaba y la besaba con suavidad.

Ximena pasó la lengua por sus labios secos.

Él atrapó ese gesto.

El beso fue a ratos ligero, a ratos más profundo. Héctor temía lastimarla y no se atrevía a usar demasiada fuerza.

Cuando ya no pudo aguantar más, se apartó.

Con sus dedos largos rozó sus labios un poco hinchados.

-No pienses cosas raras.

-¿Puedes prometer que en adelante solo me vas a amar a mí?

Ximena se puso caprichosa.

Héctor sonrió.

-Lo prometo. Ahora acuéstate.

Ximena quedó satisfecha y le apretó la mano.

-Quédate conmigo, ¿sí?

-Sí.

Él la arrulló con paciencia.

Ximena durmió tranquila.

Julián tocó la puerta de la habitación.

Héctor volteó.

Julián le hizo una seña.

Afuera, Julián sostenía un expediente.

-Ya hay resultado.

Movió la carpeta.

-¿Qué dice?

-Es complicado. Pero el niño que Valeria tiene con ella no es tuyo.

Julián sacó una prueba de ADN.

-¿Sabes de quién es?

-¿De Darío?

Julián le dio una mirada de confirmación.

-Exacto. Ese niño es de él. Pero hay más. Valeria tuvo gemelos. Uno desapareció.

-¿Desapareció?

Héctor no entendió.

-Sí. Dicen que se lo llevaron al nacer. Esta prueba que tengo es una que Valeria mandó hacer con una institución el mismo día del parto. Lo más raro es que esos gemelos tenían padres distintos.

Héctor guardó silencio.

-Encontré el certificado de nacimiento de Valeria. Hay una anotación manuscrita: gemelos de distinto padre.

Julián siguió:

-Es posible que Valeria haya hecho ADN a los dos bebés y por eso obtuvo esa conclusión. El niño que se quedó con ella sabemos de quién es. El otro, quién es, dónde está y quién se lo llevó... tal vez solo Valeria lo sabe.

Julián miró a Héctor con intención.

-¿Y si ese otro niño es tuyo?

-No debería serlo.

Pero Héctor no sonaba completamente seguro.

-¿Cómo puedes estar tan seguro? En ese tiempo todavía no habías terminado con Valeria. La posibilidad existe.

Julián quería que fuera prudente.

Al final, era un niño.

Una vida.

-Yo siempre me cuidaba -dijo Héctor-. A menos que ella hubiera tomado algo mío.

-¿Y si sí lo hizo?

Julián veía esa posibilidad.

Héctor lo miró.

Si Valeria lo había hecho...

Tampoco lo sabía.

Después de siete días en el hospital, a Ximena le quitaron las vendas.

Era joven y se recuperaba rápido.

Pero una duda seguía rondándole.

¿La había chocado Patricia?

Si era Patricia, podía entenderlo.

Si no, ¿quién?

Cuando vio a Héctor, le preguntó:

-¿Ya encontraron a quien me chocó?

-Seguimos investigando.

-¿Fue Patricia?

-Probablemente no. Pero no ayudarte no tiene perdón.

Ximena entendía el comportamiento de Patricia.

-Tiene problemas conmigo. Que no ayudara era normal.

-Ya. No pienses en eso. Primero recupérate bien.

Ximena asintió.

-Sí.

Durante su hospitalización, Julián pasó a verla.

Él era muy distinto de Héctor.

Siempre traía una sonrisa. Se veía amable, fácil de tratar.

-Doctor Rivera, ¿tiene novia?

Julián se interesó de inmediato.

-¿Me vas a presentar a alguien?

-Sí. Tengo una amiga, Renata Núñez. Es bonita, adorable. Siento que ustedes tienen caracteres parecidos. ¿Quiere que se la presente?

Ximena lo miró con expectativa.

Julián no conocía a Renata, pero sabía la relación entre ella y Santiago.

-Una muchacha bonita y adorable suena muy bien.

Ximena sonrió y asintió.

-Sí. ¿Le interesa?

-Claro. Aunque los médicos somos pobres. Pregúntale si no le molesta.

-No le molestaría. Mi amiga no es interesada.

-Entonces seguro habrá destino.

Al salir de la habitación, Julián respiró hondo.

Con un hermano como Santiago, la hermana...

Se estremeció.

Al pensar en Renata, con quien seguía sin poder comunicarse, Ximena volvió a marcarle.

La línea seguía sin existir.

Ximena regresó a trabajar medio mes después.

Apenas se presentó, Recursos Humanos le informó que la transferían al área de diseño.

1
Emily Morillo ♥️
si se pasa ximena tiene que ser más humana🤭
Bienaventurada
Es enserio? 😒esa Ximena es fea 😏
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂😂
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂😂😂
Bienaventurada
jajaja 😂ese Héctor 😂😂😂
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂😂
Bienaventurada
Cómo no se va😏a dar cuenta que tuvo relaciones?😒no va sentir la fricción 🤷
y tampoco que tuvo un aborto?
Bienaventurada
jajaja 😂
Bienaventurada
jajaja 😂Esa Ximena, y a quien no le gusta el dinero 😂😂😂
Bienaventurada
jajajaja 😂
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂😂 esa Ximena es avara
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂 Héctor está mintiendo?🙄
Adriana De Fátima Lopera Gómez
quiero seguir.deseo ver q pasa con Hector
Adriana De Fátima Lopera Gómez
es muy entretenida
Adriana De Fátima Lopera Gómez
me gusta
Felicia Garcete nuñez
no puede ser que no haga más capítulo!!!!!
Marisol grez castro
es una mujer terca, porfiada ...😧
Llessica Ospina
donde encuentro la otra parte para terminar la novela ?
Felicia Garcete nuñez: quiero leer los capítulos siguientes
total 1 replies
Llessica Ospina
super
Marisol grez castro
ahora comienza a esclarecer todo... quien mató a Elena?
y esas zorrascaeran por ladronas y puras.🤭😂
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