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Bajo El Yugo Del Comandante

Bajo El Yugo Del Comandante

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Suspenso
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

En la ciudad de Asque, el Comandante William rige con un puño de hierro que no conoce la misericordia. Tras años de guerra y traiciones, ha olvidado al niño que alguna vez juró proteger a una pequeña de ojos dulces. Evelyn, por su parte, ha crecido bajo la sombra de la tiranía, convirtiéndose en una mujer que arriesga su vida en los barrios bajos para salvar a los inocentes que el régimen de William castiga.

​Cuando Evelyn es capturada durante una redada rebelde, William queda cautivado por su mirada desafiante. Sin reconocerla, la convierte en su prisionera personal, desatando una obsesión oscura que lo consume. Ella odia al monstruo en el que él se ha convertido; él desea doblegar la voluntad de la única mujer que no le teme. Pero entre enfrentamientos y castigos, los ecos de una promesa de infancia comienzan a surgir, revelando que el hombre más temido de Asque es el mismo que juró ser su refugio.

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capitulo 14

​La oportunidad de oro se presentó a la mañana siguiente, envuelta en el estruendo de cascos de caballo sobre el pavimento y órdenes gritadas a lo lejos.

​Desde el ventanal de su habitación, resguardada tras la caída de las cortinas de terciopelo, Evelyn observó la partida de la comitiva principal. Cuatro carruajes blindados, escoltados por una sección completa de la Guardia Pretoriana, atravesaron el portón de hierro de la residencia. Un inspector de la capital había llegado a las instalaciones militares del sector norte, un evento oficial que mantendría al Comandante ocupado fuera de la mansión durante casi todo el día.

​A mediodía, la rutina de la casa continuó con su precisión autómata. Cuando la sirvienta entró a dejar la bandeja del almuerzo, Evelyn aprovechó la brevedad de su movimiento para deslizarse por su costado. Con la agilidad de quien ha pasado años esquivando patrullas en los callejones de Asque, se ocultó en el espacio estrecho detrás de un pesado tapiz de pared en el pasillo principal. La joven sirvienta, sin sospechar nada, cerró la puerta con doble vuelta de llave, creyendo que la prisionera descansaba tras el biombo.

​Evelyn esperó a que los pasos de la chica se extinguieran antes de salir de su escondite.

​Estaba libre en el corazón del ala ejecutiva, pero el tiempo jugaba en su contra; las patrullas internas realizaban rondas por la galería cada quince minutos. Se movió pegada a la piedra fría de las paredes, evitando las áreas expuestas a los grandes ventanales. Su objetivo era claro: el despacho privado de William. Si existía en esa fortaleza un plano de las alcantarillas, una ruta de escape hacia los bosques del sur o un pase de salvoconducto firmado, tenía que estar allí.

​Se detuvo frente a las pesadas puertas dobles de caoba que custodiaban el despacho del Comandante. La cerradura era un mecanismo antiguo de latón macizo. Evelyn buscó en el bolsillo de su falda el pequeño alambre que había logrado soltar del marco de hierro de su cama la noche anterior.

​Con el oído pegado a la madera y las manos temblando levemente por el torrente de adrenalina, introdujo el pasador de metal en el ojo de la cerradura. Sus dedos, acostumbrados a la precisión de cortar raíces y medir dosis en la botica, tantearon los pernos internos.

​Un chasquido seco. Un segundo clic.

​Con un suspiro de alivio contenido, forzó el mecanismo hasta que el pestillo cediós. Evelyn se deslicó hacia el interior y cerró la puerta a sus espaldas, sumergiéndose en la quietud de la estancia.

​El despacho de William olió de inmediato a cuero viejo, papel de cera, tinta de imprenta y un rastro tenue de tabaco seco. Un enorme escritorio de obsidiana dominaba el centro de la habitación, cubierto de informes militares ordenados con una simetría obsesiva, mapas de despliegue territorial y sellos de cera roja. Las paredes estaban flanqueadas por estanterías de roble cargadas de volúmenes tácticos.

​Evelyn no perdió un segundo. Corrió hacia el escritorio y comenzó a revisar los cajones superiores con rapidez, procurando no alterar el orden exacto de los documentos para no dejar huellas. Encontró listas de suministros, registros de impuestos, expedientes de sospechosos del sector sur —entre los cuales vio su propio nombre subrayado en tinta roja— y mapas de las provincias norteñas, pero ningún plano detallado del subsuelo de la ciudad.

​Frustrada, apretó los dientes. Apoyó las rodillas sobre la alfombra para revisar el cajón inferior del lado derecho, el más voluminoso. Estaba protegido por una pequeña cerradura de bronce cuya llave, por un descuido inusual o por la prisa de la partida de esa mañana, había quedado colocada en la ranura.

​Evelyn giró la llavecita y tiró del cajón hacia fuera.

​No había documentos militares. No había mapas ni correspondencia oficial. En el fondo del compartimento, descansando sobre la madera desnuda, solo había una caja de roble viejo, de bordes desgastados por los años y sin ningún emblema ni grabado de la Unión.

​Evelyn vaciló. El sonido distante de unos pasos en la galería exterior la hizo contener el aliento, pero el silencio regresó rápidamente. La curiosidad pudo más que su prudencia. Extendió las manos y sacó la caja; era extrañamente liviana. Levantó la tapa barnizada, esperando encontrar valiosos secretos de estado o documentos de chantaje.

​Lo que vio dentro hizo que su corazón se detuviera de golpe.

​Sobre un fondo de terciopelo raído no había papeles de gobierno. Había únicamente dos objetos conservados con un cuidado minucioso.

​El primero era un dibujo infantil hecho a carbón sobre un pedazo de papel amarillo y gastado por el tiempo. Mostraba la figura torpe de dos niños tomados de la mano bajo las ramas caídas de un árbol que pretendía ser un sauce. En la esquina inferior, con la caligrafía torpe de un niño de diez años, se leía en trazos irregulares: "Will y Evie".

​El segundo objeto hizo que a Evelyn se le cortara el aire en la garganta.

​Era un lazo para el cabello. Un pedazo de cinta de tela rosa, descolorida por los años, con los bordes deshilachados y pequeñas manchas de tierra seca que la lluvia de hace una década no había logrado borrar del todo.

​Evelyn extendió una mano temblorosa y tomó la cinta entre sus dedos. La textura de la tela rasposa le resultó de inmediato y dolorosamente familiar. Llevó el lazo hacia su pecho, sintiendo un vuelco violento en el estómago al recordar con nitidez el día en que lo había perdido en las ruinas del orfanato, la tarde de la gran tormenta, cuando Will se lo había quitado de la cabeza en medio de un juego para guardárselo en el bolsillo como "un recuerdo de su dama".

​Él lo había conservado.

​Durante diez años de guerra, sangre, ascensos militares y gobierno despiadado, el hombre más temido de Asque había guardado esa pequeña caja de madera en el cajón más profundo de su escritorio personal. No era un trofeo de guerra ni un documento de estrategia; era su único tesoro.

​Evelyn sintió que una lágrima traicionera se le escapaba, cayendo directamente sobre la cinta rosa. Las piezas en su mente chocaron con una fuerza devastadora. El tirano que la mantenía encerrada en una jaula de oro, el Comandante que la obligaba a obedecer y el niño que había dejado que sus manos se quemaran en el incendio para intentar sacarla del fuego eran exactamente la misma persona.

​El sonido brusco de unas botas pesadas resonando por el pasillo exterior la sacó bruscamente de su trance.

​—Comandante, la inspección en el sector norte se pospuso para la tarde —se escuchó la voz de un guardia al otro lado de la puerta.

​Evelyn se congeló en el sitio, con la caja de madera entre sus manos y el lazo rosa apretado contra su corazón, mientras el sonido de la llave de la entrada principal del despacho comenzaba a girar con un chasquido metálico en la cerradura.

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Celina Espinoza
💯💯💯
Fernanda
super 👍
Celina Espinoza
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celimar
💯💯👏👏
celimar
excelente 💯💯💯gracias por compartir
Fernanda
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Celina Espinoza
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celimar
👏👏👏🥰🥰💯💯
Fernanda
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Celina Espinoza
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Fernanda
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Celina Espinoza
exelente capitulo 💯
Celina Espinoza
exelente capitulo 💯
Fernanda
muy bien 💯
Celina Espinoza
👏👏👏💯
Fernanda
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Fernanda
💯👍
Claudia Torres
me encanta tu historia .....quiero ver cómo will poco a poco va siendo ante ivy q emoción 💪💝😘😘💘
celimar
👏👏
Celina Espinoza
💯💯
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