¡Al diablo con los protagonistas sufridos que lloran en un rincón! 💥
Dante era el Emperador del Caos, un dios místico que aplastaba deidades por diversión. Ahora reencarnó en el cliché más quemado de Internet: un yerno residente "bueno para nada". Su suegra le grita por no lavar los platos, los primos millonarios lo humillan y él... se está muriendo de la risa mientras hace breakdance con la escoba.
Para colmo, su alma despertó un Sistema que es un completo troll de internet. ¿La regla del juego? Entre más insoportable y predecible sea el villano, ¡más billones de dólares y poderes divinos recibe Dante por romperle el guion de la forma más ridícula posible!
⚡ En esta novela vas a encontrar:
Peleas brutales en sandalias de goma contra mafias armadas hasta los dientes.
Curaciones médicas milagrosas usando una tostadora vieja y un tenedor.
Una fría esposa CEO que no sabe si enamorarse de él o internarlo en un manicomio.
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Capítulo 16: El Falso Químico
El edificio corporativo de Cosméticos Vega era un monumento al minimalismo moderno: paredes de cristal, pisos de mármol blanco pulido y un aroma flotante a lavanda francesa y sándalo. Sin embargo, esa mañana el ambiente apestaba a pánico puro. Los empleados corrían de un lado a otro con carpetas de producción, las secretarias lloraban silenciosamente frente a sus monitores y los ejecutivos de finanzas se tragaban pastillas para la gastritis como si fueran dulces.
Dante Cruz caminaba por el pasillo principal justo al lado de Valeria. Su atuendo del día había alcanzado un nivel de vanguardia destructiva: se había puesto una bata de laboratorio blanca, impecable y almidonada, directamente encima de su saco de esmoquin. Por debajo de la bata sobresalían sus pantalones de pijama de ositos y, por supuesto, sus ruidosas chanclas verdes de goma, que emitían un aplauso plástico contra el mármol con cada paso.
—Clack... slap... clack... slap—
Dante se detuvo un segundo frente a las puertas dobles de la sala de juntas, se ajustó las solapas de la bata mística y se giró hacia ti con una sonrisa de absoluta superioridad.
—Muchachos, es hora de inaugurar este capítulo con el Cliché Número Doce de la literatura de contragolpe urbano: «El genio incomprendido que ridiculiza a la comunidad científica usando el poder del descaro» —te susurró Dante, guiñando un ojo— En el mundo de los mortales, crear una fórmula cosmética de alta gama requiere laboratorios multimillonarios, pruebas de estabilidad de seis meses y científicos con tres doctorados en Suiza. En mi mundo, solo necesito un Sistema Troll, un par de electrodomésticos comunes y una total falta de respeto por las leyes de la termodinámica. Observen cómo entramos a domar a los intelectuales.
Dante abrió las puertas de la sala de juntas de un solo golpe.
Dentro de la habitación, la atmósfera estaba a punto de ebullición. Alrededor de la mesa de caoba se encontraban los miembros del consejo de administración y, al fondo, el equipo de científicos principales de la empresa, liderados por el Dr. Augusto Valenzuela, un hombre con el cabello canoso perfectamente peinado, gafas con montura de oro y un ego tan grande que necesitaba su propio código postal.
—¡Es un desastre total, Valeria! —gritó uno de los inversionistas principales, golpeando la mesa— Los camiones de polímeros orgánicos no van a llegar. Los laboratorios alemanes nos cerraron la puerta por órdenes de Mauricio Vega. ¡El lanzamiento de mañana está cancelado y nuestras acciones van a caer al subsuelo!
Valeria tomó aire para intentar calmarlos, pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, Dante dio un paso al frente, haciendo sonar su chancla verde con fuerza mística. Se cruzó de brazos, paseó su mirada oscura por toda la sala y soltó su declaración con una tranquilidad exasperante.
—A ver, dejen de llorar por un par de químicos de segunda categoría —anunció Dante, arrastrando las palabras— El desbasto de materia prima se terminó. Yo mismo voy a diseñar y sintetizar un producto sustituto para el lanzamiento estrella de mañana. Y para que no se aburran esperando... lo tendré listo en exactamente diez minutos.
Un silencio sepulcral cayó sobre la sala de juntas. Los inversionistas se quedaron con la boca abierta, Valeria se llevó una mano a la frente conteniendo un suspiro de resignación, y el Dr. Augusto Valenzuela parpadeó tres veces antes de romper en una carcajada histérica que contagió a todo su equipo de químicos.
—¡¿Diez minutos?! ¡¿Tú?! —aulló el Dr. Augusto, limpiándose una lágrima de la risa mientras señalaba los pantalones de pijama de Dante— Escúchame bien, muchacho vago. He pasado los últimos veinticinco años de mi vida en laboratorios de París y Nueva York. Desarrollar nuestra crema hidratante antienvejecimiento tomó dos años de investigación molecular, simulaciones cuánticas y un presupuesto de cinco millones de dólares. ¿Y tú, un tipo que viene en pijama y pantuflas de hule, nos dices que vas a romper la ciencia moderna en diez minutos? ¡Esto es un insulto a la bioquímica!
—La bioquímica que tú estudiaste me parece un excelente cuento de hadas para dormir, doctor —respondió Dante con una sonrisa cínica— Pero mientras tú dependes de que un barco alemán te mande un frasco de colágeno, mi ciencia opera bajo leyes bastante más... eficientes.
En ese preciso instante, la interfaz del Sistema apareció flotando en el aire frente a los ojos de Dante, parpadeando en un tono violeta místico que denotaba el inicio de la diversión.
🖥️ [SISTEMA DEL CAOS: ENTRANDO AL MODO ALQUIMIA DEL VAGO]
[MISIÓN ACTUAL]: Humillar al gremio científico convencional y salvar la empresa de la [ESPOSA CEO].
[ESTADO DEL DESAFÍO]: 10 minutos en el reloj místico.
[PROSPECCIÓN DE LOGRO]:
Probabilidad de que los científicos sufran un colapso mental: 99.8%.
Puntos de Descaro en juego: +15,000 puntos.
El Dr. Augusto se levantó de su asiento, arrojando su carpeta sobre la mesa con pura indignación profesional.
—¡Valeria, si dejas que este payaso juegue con los tanques de mezcla del laboratorio principal, mi equipo y yo presentaremos la renuncia en este mismo instante! —amenazó el doctor, inflando el pecho— ¡Esto es una falta de respeto científica!
Dante Cruz ni siquiera se inmutó. Caminó hacia la salida de la sala de juntas, dándose la vuelta por última vez para mirarte con su desvergüenza habitual mientras le dedicaba un guiño cargado de malicia mística.
—Muchachos, preparen los cronómetros —te susurró Dante en un tono confidencial— El Dr. Augusto piensa que la ciencia es una cuestión de diplomas y reactivos caros. Es hora de demostrarle que, con un Sistema hackeado por el Caos, una licuadora común y un poco de energía espiritual, puedo hacer que el agua del grifo deje en vergüenza a la mejor fórmula de París. Acompáñenme al laboratorio... el espectáculo de magia química oficialmente va a comenzar.