NovelToon NovelToon
La Tentación Del Capo

La Tentación Del Capo

Status: Terminada
Genre:Mafia / Posesivo / Completas
Popularitas:887.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Salvatore Greco nunca tuvo problemas con la tentación.
Hasta que una mujer que no lo necesita se cruza en su camino.

Elira Rama es una sobreviviente.
No cree en rescates ni en promesas. Ha pasado su vida cuidando a otros y luchando por no perder el control de la suya.

Mientras él intenta protegerla y mantenerla a salvo, ella lucha por no depender de nadie.
Y cuando el deseo, el pasado y la ambición chocan, ambos deberán decidir si la tentación es una promesa… o una condena.

Porque no todas las mujeres quieren ser rescatadas.
Y no todos los capos sobreviven a aquello que no pueden dominar.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Despertar

Elira

Cuando abro los ojos me doy cuenta de inmediato que no estoy en mi caravana. El lugar no huele a lavandas y no escucho el leve crujido metálico cuando el viento sopla contra mi hogar.

Mi cuerpo desnudo es lo siguiente que noto.

Luego lo veo a él, desnudo también.

–¿Qué…? –empiezo a preguntar, pero me detengo.

Esto tiene que ser un sueño. Lo último que recuerdo es maquillarme para subirme al escenario, ansiosa por poder apagar mi mente de todo lo que me atormentaba, del silencio que sentí cuando Salvatore estaba cerca. De esa comodidad que me aterró lo suficiente como para tener que huir.

Esto tiene que ser un sueño.

Trato de moverme, pero mis muslos están temblando. Mi respiración es pesada. Mi pecho se infla dolorosamente, como si hubiese estado corriendo hace poco. Mi piel quema y mi vientre duele.

Miro mis muslos y veo la humedad en ellos.

Todo dentro de mí se enfría cuando recuerdo sus labios sobre los míos, pero es extraño. Es como si no fueran mis recuerdos, no del todo. Puedo vernos juntos, puedo ver sus labios probando mi piel, pero no puedo recordar la sensación.

Miro al hombre frente a mí, demasiado quieto.

–No te me acerques –exijo. Aunque es innecesario. Salvatore apenas está respirando. No podría estar más quieto ni aunque se transformara en una piedra.

Paseo mis ojos por su pecho y puedo recordar su cuerpo contra el mío. Su boca en mis pechos, en mi coño… El dolor quema mi garganta cuando comienzo a entender que no estoy soñando.

Esto es real.

Él es real.

Jadeo cuando una ola de recuerdos me golpea, devolviéndome las sensaciones.

Puedo recordar su peso contra mi cuerpo. La sensación de su piel contra la mía. Mi boca buscando la suya, rogándole por más.

Mi estómago se contrae.

–Yo quería…–susurro, pero me detengo para tragar saliva–, que no te detuvieras.

La confesión cae en la habitación, como algo frágil, como la vida de un pájaro que se lanza a su primer vuelo, pero cae sobre el pavimento.

Débil. Mortecino. Agonizante.

–Sí –dice antes de acercarse un paso y tomar mi mano.

Siento el calor de sus dedos tomando los míos y más recuerdos me golpean.

El calor sube a mi rostro cuando recuerdo su lengua enterrada en mi coño. Besos ardientes en mi camerino. Su boca en mis pechos… Todavía puedo sentir el eco del orgasmo vibrando en mi piel.

El recuerdo trae un nuevo calor, que tensa mi vientre de una manera dolorosa.

–No sé qué está pasando –susurro asustada–. ¿Estoy loca?

Mi respiración se quiebra cuando todo comienza a volver a mí.

–¿Qué pasó?

Mi voz suena distante. Desorientada.

Salvatore baja la mirada un segundo, como si midiera cada palabra antes de usarla.

–No te hice daño.

–No es lo que pregunté. ¿Qué pasó? –repito luchando contra la presión en mi pecho.

Se acerca un poco más, sin soltar mi mano.

–Estabas aquí. Conmigo. Pero no estabas tú.

Mi ceño se frunce. –Eso no tiene sentido.

Mi mente de médica empieza a trabajar a toda velocidad.

Disociación episódica.

Amnesia parcial.

Compartimentación emocional bajo estrés.

Pienso en todas las opciones. Necesito saber si estoy loca, si necesito medicación.

Mi respiración se acelera.

–¿Perdí el conocimiento?

–No.

–¿Estaba drogada?

–No –responde en apenas un susurro.

Su calma me irrita.

–Entonces explícame qué demonios significa esto –suelto con más rabia de la que pretendía, apuntándolo a él desnudo y a mí en las mismas condiciones.

Mi pecho sube y baja con rapidez.

Y entonces… la escucho.

La voz. Mi voz.

Suave.

Desde adentro.

No tengas miedo.

Me quedo inmóvil.

–No… –susurro.

Salvatore da un paso instintivo hacia mí cuando ve el miedo en mi rostro.

Trato de alejarme, pero me detiene.

–¿No qué?

–No te estoy hablando a ti –digo, casi sin aire.

Su rostro cambia. No con miedo. Con comprensión.

Yo puedo sostener esto, susurra la voz dentro de mí.

Mi garganta se seca.

No es un sonido externo. No es una alucinación auditiva clásica.

Es… familiar.

Como si siempre hubiera estado ahí, solo que ahora la estoy escuchando.

–Estoy generando una estructura protectora –murmuro, tratando de ordenar la información–. Una fragmentación funcional del deseo. Es un mecanismo de defensa.

No soy un mecanismo, responde la voz. Soy parte de ti.

Las lágrimas aparecen sin permiso. Salvatore recoge su camisa y la extiende sobre mi cuerpo.

El gesto es tan simple que me desarma más que cualquier explicación.

–Respira –dice–. No estás perdiendo la cabeza.

Lo miro.

–Entonces, ¿qué soy? ¿Un caso clínico interesante?

Niega despacio.

–Eres una mujer que tuvo que aprender a dividir lo que siente para sobrevivir.

La frase atraviesa algo profundo.

Recuerdo. No todo. Pero suficiente.

Recuerdo querer. Recuerdo no huir. Recuerdo pedirle que no se detuviera.

Mi rostro arde.

–Yo… lo deseé.

No es pregunta. Es horror mezclado con descubrimiento.

–Sí –responde él sin triunfalismo.

–No soy así.

Sí lo eres, susurra la voz.

–Cállate –murmuro.

Salvatore me observa con una mezcla de dolor y paciencia.

–No te estoy hablando a ti –trato de explicarme mientras las lágrimas que nunca me permito derramar caen en espirales por mi rostro.

Salvatore sostiene mi rostro y pega nuestras frentes.

–No quiero que desaparezca ninguna parte de ti –dice–. No quiero solo la parte que puede mirarme sin quemarse.

Trago saliva cuando entiendo lo que está tratando de decirme.

Si esto es verdad, si mis recuerdos lo son, mi mente se dividió. No sé por cuánto tiempo, solo sé que ahora me siento diferente.

Todo me duele. Y lo más aterrador es que puedo sentir.

–Eso no es posible –digo más por costumbre, tratando de aferrarme a mi escudo que bloquea cualquier dolor, cualquier sufrimiento.

–¿Por qué no?

–Porque esa parte… –Mi voz se quiebra–, fue la que me mantuvo intacta.

Salvatore enreda sus dedos en mi pelo y vuelve a juntar nuestros rostros. Su aliento se mezcla con el mío creando algo nuevo.

–No intacta –corrige suavemente–. Te mantuvo viva.

Esa diferencia es devastadora.

1
Andrea Nardelli
extraordinaria exelentemente escrita
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Liseth 🐝
Si tuviera diez estrellas te darías las diez!! que hermosa historia felicidades 😍👏🏻
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Yolimar Chiquita
estoy leyendo la saga y hasta ahora me he enamorado de la saga felicidades Dios bendiga cada novela que comienzas , cada escritura eres excelente escritora
Yesenia Bello González: Gracias 😊♥️
total 1 replies
susana soto
Él conocía a la tía????
Maria Diosdado Velázquez
Ella se refugia en Katrina, porque así deja salir un poco lo que no ha vivido y como no tiene a alguien a quien amar a quien darle su amor porque no sabe cómo 🤔🤔🤔🤔
Maria Diosdado Velázquez
pero se supone que está escribiendo está novela, no tiene que meter para nada lo de otra novela porque no entendemos🤔🤔🤔🤔🤔
Maria Diosdado Velázquez
No lo pusieron en claro, más que nada parece un trabalenguas y no alcance a ver claro a lo que se refiere y eso que volví a leer el capítulo 🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Hilda Estrada
muchas gracias escritora, me sentí atrapada en cada capítulo 🥰
Yesenia Bello González: 😊😊😊😊😊😊
total 1 replies
Hilda Estrada
asu, no aguanto la cuarentena /Facepalm/
Hilda Estrada
escritora: estoy emocionada, gracias 😊
Hilda Estrada
bebé en camino 🥰😃
Hilda Estrada
uuff es la venganza que ella no hizo😢
Hilda Estrada
hermoso capítulo 🥰
Hilda Estrada
este relato es la vida diaria 😢
Griselda Enrique
🤪🤪🤪🤪 a 150km x hora es muy rápido se nota que el amigo esta despertando
Magnolia
se durmió sin comer...
está desvariando...
Hilda Estrada
desgraciado 😡
Magnolia
me gustó...
muy buen comienzo...
veamos cómo se desarrolla la trama...
Graciela Salazar Rojas
Hermosa historia me encantó
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Graciela Salazar Rojas
Hermosa historia me encantó.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play