Theo sabe exactamente cuándo perdió a Alex.
El problema es que no entiende por qué.
Alex no se defiende. No explica. Solo acepta el odio como si fuera algo que ya había previsto desde el principio.
Pero el desprecio es difícil de sostener cuando la mente empieza a recordar quién era Alex antes de la traición, y cuando las respuestas que faltan empiezan a doler más que la propia herida.
Porque hay personas que no traicionan por falta de amor.
Sino porque aprendieron a resolverlo todo solos, incluso lo imposible.
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Capítulo 17
Alex
Lo veo salir del aula, caminando como si no hubiera entrado en otra clase solo para hablar con alguien.
Una vez que la puerta se cierra, todos empiezan a murmurar y a mirarme, y no los culpo. Después de todo, Theo y yo no encajamos.
El profesor llama al silencio y continúa con la clase, pero ya no puedo concentrarme.
Cuando lo miré todo este tiempo, nunca se me pasó por la cabeza que pudiera descubrirlo.
Es cierto que no fui particularmente cuidadoso, pero, por lo que he visto, mucha gente lo observa y habla de él. No pensé que se fijaría en quién lo hace y quién no.
Fue un error de mi parte subestimarlo y asumir que estaba demasiado centrado en sus propios asuntos.
Y debido a mi error, ahora me vi involucrado con él.
La idea de que el accidente pudo no haber sido una casualidad cruza mi mente, pero la descarto inmediatamente. Por las fotos que he visto, Theo aprecia especialmente su moto. No la destruiría a propósito.
Creo que haber vuelto a trabajar para Benjamín me tiene con la guardia demasiado alta, incluso cuando no es necesario.
Durante el resto del día me debato entre ir a esa cafetería o no. Pero al final, si quiero que estas interacciones con Theo se queden en una anécdota, necesito zanjar la razón que tiene para acercarse.
Y esa razón es mi deuda por el choque.
Porque él y yo pertenecemos a mundos distintos y no quiero que la oscuridad del mío salpique al suyo.
Incluso aunque me gustaría ser el tipo de persona que pudiera pertenecer a ese lugar.
Así que aviso a James que la clase se alargará y que venga una hora más tarde a recogerme.
Y entonces entro en la cafetería.
Inmediatamente lo veo.
O, más exactamente, no puedo evitar verlo.
Está sentado en una esquina, tomando café de una taza mientras escribe en su celular.
Reviso el lugar y está medio lleno.
Me hubiera gustado que no hubiera tantas personas presentes, pero no se puede evitar cuando estamos justo frente a la facultad.
Voy hacia allí y me siento frente a él.
Theo levanta la mirada y sonríe mientras guarda su teléfono.
—Sabía que vendrías.
—Vine solo para solucionar lo del accidente —respondo.
Él se inclina hacia adelante.
—¿Qué? Puedes mirarme, pero cuando me acerco, ¿por qué intentas alejarme?
Pienso en qué responder, pero tiene razón, así que decido quedarme en silencio.
Él levanta una mano para llamar a la camarera.
—Buenas tardes —me saluda—. ¿Qué desea pedir?
—Quiero un latte. Solo eso —respondo.
Theo sonríe al escucharlo.
Lo miro, retándolo a decir algo.
Él levanta las manos con inocencia.
Si estuviera cerca de Benjamín o trabajando para él, elegiría un espresso o un americano, pero... Theo no parece el tipo de persona que me juzgaría por el tipo de café que tomo.
—Quiero disculparme por haberte estado observando. Lamento si fue incómodo para ti —decido abordar primero la parte incómoda.
—Oye, nunca dije que estuviera incómodo con ello. Solo no entiendo la insistencia en querer alejarme —dice antes de tomar un sorbo de café mientras me estudia.
—Nunca fue mi intención acercarme ni que tú te acercaras. Observaba porque sentía curiosidad por tu habilidad para interactuar con las personas —explico.
—Espera. ¿Dices que me mirabas solo por eso? —pregunta, llevándose una mano al pecho.
—Sí.
—Qué cruel eres.
—¿Por qué lo dices? —pregunto, recordando si en algún momento mis palabras o actitudes lo fueron, pero no puedo pensar en nada.
En ese momento llega mi café y le agradezco a la camarera.
Tomo un pequeño sorbo, tomando nota del sabor.
Luego dejo el vaso sobre la mesa.
Es suficiente.
Si tomo más, terminará gustándome demasiado.
Lo mismo que con Theo.
Este momento en que pude intercambiar una conversación con él es todo lo que tendré.
Todo lo que debo permitirme tener.
Respiro hondo, endureciendo mi resolución.
—Quiero que me digas cuánto debo compensarte por chocar tu moto.
—¿Por qué tanta prisa? Dijiste que sentías curiosidad por mí. Este es un buen momento para conocerme.
—Si no vas a darme un monto, daré por terminado el tema por mi cuenta —insisto.
Él me mira serio y odio haber sido yo quien borró su sonrisa.
—Invítame a tu casa —responde.
Parpadeo, confundido.
No puedo haber escuchado bien.
—¿Bromeas? —pregunto.
—No. Invítame a tu casa una tarde y daré por terminado el tema de la moto.
—No puedo —digo honestamente.
Es imposible llevarlo a mi casa.
—¿Por qué?
¿Por qué?
¿Quizá porque, en el segundo en que pise la entrada, habrá entrado en el radar de Benjamín y eso es peligroso para él?
No puedo explicar eso.
Él toma su celular, quitándome su atención.
—Tú eliges. Me invitas a tu casa y terminamos esto de una vez, o me verás constantemente metiéndome en tu vida.
Se pone a chatear en ese momento, como si ya hubiera terminado conmigo.
Y no estoy seguro de qué hacer cuando ambas opciones tienen riesgos.
—Lo pensaré —respondo finalmente mientras me levanto.
Él asiente.
Espero algo más, pero no lo obtengo.
Así que me dirijo al mostrador para pagar y salgo de allí.
pero continuemos a ver si la pego o es otra xosa😂😂😂