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EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Traiciones y engaños / CEO
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

⚠️NOVELA +18⚠️🔞

Tras la explosiva revelación de su verdadera identidad, Mía ha huido de la mansión Montenegro para refugiarse bajo la protección de su tía Beatriz, dispuesta a reconstruir su vida lejos del apellido que la destruyó y de la sombra de un padre al que solo puede ver como a un desconocido. Sin embargo, liberarse del linaje más poderoso del país no será una tarea sencilla.

En la cúspide del escándalo mediático y con su vida sentimental hecha pedazos tras la partida de Aitana, Henrry se enfrenta al abismo más oscuro de su existencia. Abandonado y acorralado por la opinión pública, su mundo colapsa definitivamente con la llegada de una nueva amenaza: Norma se presenta reclamando llevar en su vientre a un nuevo heredero Montenegro, respaldada por la despiadada Leonora, quien no dudará en usar a este futuro bebé como su última pieza de ajedrez para tomar el control definitivo de la familia.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16

...AITANA...

—¿Ya te volviste loco, Camilo? ¿Te piensas lanzar a la boca del lobo?

Las palabras me salieron en un arranque de pura frustración. Ya habíamos dejado atrás el campus y caminábamos por las calles del barrio, pero yo no había parado de regañarlo en todo el trayecto desde que salimos de la universidad. La rabia, el cansancio y el miedo me tenían con los nervios de punta, y ver a Camilo tan tranquilo después del encontronazo con Henrry solo me sacaba más de quicio.

—Es mejor cortar el problema de raíz, ¿no crees? —me contestó Camilo con una calma exasperante, metiendo las manos en los bolsillos del pantalón—. Debería ir a buscar a esos maleantes de una vez por todas y encararlos.

Me frené en seco en la acera y lo obligué a mirarme, tomándolo del brazo con fuerza.

—¿Y qué vas a hacer, ah? ¿Los vas a matar? —le espeté, sintiendo un nudo en la garganta—. ¡Aterriza, Camilo! Te lo he dicho mil veces: tienes que largarte de este barrio. No te queda otra opción si quieres salir vivo de esto.

Camilo soltó un suspiro pesado, desviando la mirada hacia las casas de la cuadra antes de volver a clavarla en mí. Se notaba el peso de la situación en sus ojos, pero la terquedad no se le quitaba de encima.

—Aitana, si me voy, esos tipos no van a decir "bueno, ni modo" y se van a olvidar del tema —dijo con la voz grave—. Van a buscar por dónde presionarme, y tú sabes muy bien a quién van a ir a buscar primero. A Mía. O a ti. No me voy a ir como un cobarde dejándoles la puerta abierta.

El nombre de Mía en la ecuación me hacía recordar cada una de las amenazas de Henrry.

—Si te quedas jugándole al valiente, te van a matar antes de que puedas proteger a nadie —le advertí en un susurro desesperado, bajando la voz al ver que pasaba un vecino por la otra acera—. Henrry sabe exactamente en qué estás metido y no va a dudar en usarlo para aplastarte. Tienes que pensar con la cabeza fría por una vez en tu vida.

De repente, el teléfono de Camilo empezó a vibrar en su bolsillo. Sacó el aparato, miró la pantalla y, de la nada, toda la tensión de su rostro se borró por completo.

Una sonrisa genuina, le iluminó la cara.

—Dame un segundo —me dijo, alejándose unos pasos hacia la esquina para contestar.

Lo quedé mirando desde lejos. Daba vueltas despacio mientras hablaba, pasándose la mano por el cuello, riéndose de lo que le decían al otro lado de la línea. Verlo así, tan ridículamente feliz solo por escuchar la voz de Mía, me dio un apretón agridulce en el pecho. Hacía tiempo que no lo veía sonreír de esa manera. Era la cara de un hombre enamorado, de alguien que sentía que tenía algo por lo que valía la pena pelear... o morir.

Apreté los puños y solté un largo suspiro. No podía dejar que lo destrozaran. Si Camilo no se iba a ir del barrio, si estaba dispuesto a arriesgarlo todo por esa niña, entonces a mí no me quedaba de otra.

Tenía que meter las manos en el fuego por él.

Camilo guardó el celular y caminó de vuelta hacia mí. La sombra de la discusión anterior había desaparecido de sus ojos, reemplazada por un brillo de alegría.

—Bueno, Aitana... me tengo que ir —me dijo, guiñándome un ojo con una chispa juguetona que no podía ocultar—. Mi princesa me espera.

Me quedé parada en la acera como una completa idiota, viendo a Camilo perderse a toda prisa por la esquina con una sonrisa de enamorado que ni él se creía.

Negué con la cabeza, medio divertida y medio resignada, y retomé el camino hacia mi casa. Tenía la cabeza hecha un lío pensando en cómo carajos iba a meterme en la boca del lobo con Henrry para salvarle el pellejo a ese muchacho, preparando el drama del siglo en mi mente.

Pero la vida tiene un sentido del humor bastante retorcido.

Al doblar la calle de mi casa, el drama se me cayó a pedazos. Estacionado justo enfrente de mi fachada estaba el lujoso deportivo de Henrry, desentonando con todo el barrio como un diamante en un tazón de sopa.

Apuré el paso, sintiendo el corazón latiéndome en el cuello, y empujé la puerta de entrada lista para el combate.

Lo que vi adentro me obligó a pararme en seco. Parpadeé dos veces para asegurarme de que no me estaba dando un delirio por el calor.

Allí, en la diminuta cocina, estaba Henrry. El mismísimo multimillonario, el hombre más problemático y territorial que conocía, con las mangas de la camisa de diseñador arremangadas hasta los codos, el reloj de miles de dólares brillando entre la harina y un delantal floreado de mi mamá puesto al revés.

Estaba aplastando masa en la mesa, mientras mi mamá armaba las empanadas y Paola, mi hermana menor, pasaba las papas rellenas hacia la paila de aceite hirviendo.

—Le falta un tris de sal a esta masa, doña suegra, no me vaya a hacer quedar mal con la gente del pueblo —decía Henrry super concentrado, dándole unos golpecitos a la masa como si fuera un chef profesional.

—Ay, mijo, no sea exagerado que eso está en su punto —se reía mi mamá, dándole un palmetazo juguetón en el brazo—. Más bien pasame los listos que ya se nos va a hacer tarde para dejar la masa lista para mañana.

Paola soltó una carcajada mientras volteaba los fritos.

—Aitana, ¡llegaste! Mira quién resultó ser el maestro empanadero del año —me gritó mi hermana, muerta de la risa.

Yo me quedé petrificada en la puerta, con la boca abierta y el bolso colgándome del hombro.

¿Pero qué clase de dimensión desconocida es esta?

¿Éstos ya se reconciliaron o qué?

¿En qué momento pasó de amenazar con destruirle la vida a Camilo a ayudar a preparar los fritos para el viaje de mi mamá hacia el pueblo?

Es la escena más ridícula y extraña que he visto en toda mi vida. Henrry me miró por encima del hombro, secándose la frente con el antebrazo y dejando una mancha blanca de harina justo en la mejilla, luciendo la sonrisa más fresca y tranquila del mundo.

—¿Qué? ¿Te vas a quedar ahí parada con cara de espasmo o vas a entrar a ayudar? —me soltó Henrry, alzando una ceja y mostrándome las manos cubiertas de masa—. Tu mamá me tiene trabajando a marcha forzada. Si no completamos la meta de fritos, dice que no me da del picadillo de carne.

Mi mamá se echó a reír con ganas, dándole un codazo en las costillas.

—¡Déjamela en paz, Henrry! Mírala, viene cansada de trabajar —dijo mi mamá, limpiándose las manos en la bayetilla—. Además, tú dijiste que querías aprender la receta de la masa suave, así que no te me quejes tanto.

Yo seguía parada en el marco de la puerta, procesando la imagen. El tipo que hace unas horas parecía un capo mafioso amedrentando a Camilo en el parqueadero de la universidad, ahora tenía una mancha de harina en la punta de la nariz y discutía sobre la sal del rebozado de las papas.

Definitivamente este hombre tiene un desorden mental grave.

—Hola, ma —alcancé a decir, tratando de disimular el choque térmico emocional—. No sabía que teníamos... chef invitado.

—Llegó hace unas hora, mi amor —respondió mi mamá con una sonrisa radiante—. Vino muy educadamente y se disculpó conmigo haciéndome una promesa. Yo le dije que ya no estoy enojada con mi yerno. Y después salimos a comprar estas cosas porque le había comentado que iba a donde tu tía y quiso ofrecerse a comprarlas. ¡Hasta me dijo que mañana me enviaba un vehículo para que esté más cómoda llevando todo esto y no me vaya en bus!

Sí, claro, ahora es la persona más generosa, pensé, rodando los ojos disimuladamente mientras asimilaba el espectáculo.

Henrry me miró de lado, con una chispita de burla pura en los ojos. Sabía perfectamente lo que me estaba pasando por la cabeza y disfrutaba ver mi cara de desconcierto.

—A ver, Aitana —dijo él, dando un paso hacia el perol de aceite con una soltura absurda—. Pásame la espumadera, que estas empanadas se van a pasar de tueste y tu mamá me va a regañar.

Paola no aguantaba la risa, grabando disimuladamente a Henrry con el teléfono desde la esquina del mesón.

—Si los ejecutivos de tu empresa te vieran ahora mismo, Henrry, se mueren del impacto —le dije en voz baja, acercándome a la mesa para entregarle el utensilio.

Henrry agarró la espumadera, rozándome los dedos "sin querer", y se inclinó apenas hacia mi oreja mientras sacaba una empanada doradita.

—Aprende, mi amor —me susurró con tono engreído y divertido, para que solo yo escuchara—. Un hombre de negocios debe saber dominar todos los terrenos: las finanzas y a la suegra... Así que relaja esa cara rabiosa, que hoy vine en plan familiar.

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Ely Barceló
Yo lo sabía,Henrry se creé el dueño del Universo.... Y es un hombre manipulable, no es dueño ni de su propia vida.
veritoo❤️
sabía....el padre es el rector dla universidad d mia..y la vieja madre d el si es q se le puede llamar así sabe..mía heredo la cobardía d Henry xq cuando vivió un tmpo con Aitana ella le hablo y le enseño muchas cosas...si ella se volvió así cmo está destruyendose es xq qre..si influye el q el padre no le preste tanta atención..pro ella lo conoció cmo hermano primero .sabía cmo era el ..en lugar d buscar su bien viviendo con su tía busco su mal x cobardía xq es igual a el..lo q da impotencia dolor y bronca es q sabe que se está cagando en mucha gente al arrastrarla a su abismo y se está cagando ella y sigue buscando culpables 😡la tnen q internar a ver si el irresponsable del padre lo hace
Alina Maria Velez Ospina
Yo lo sabía que ese niño no era de el si no que ellas son unas arpias 🤭🤭🤭
Alina Maria Velez Ospina
Para mi que David y Dilan los están pagando esas viejas 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
gracias querida yazz García por las actualizaciones 👍👍
Ana Elena Jiménez
y el de carmen que creía que no era de camilo resulta que si es , incluso llegue a pensar que Carmen se había confabulado con el hermano, pero al parecer no es así 🤭🤭🤭que horror yo sacando conclusiones 🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
Dios mío estoy hecha bolas ya me había acostumbrado que Tobías era hijo de Henry y ahora la víbora sale de que no lo es
Ana Elena Jiménez
😱😱 será cierto o solo será otra patraña de ella 🤦
Ana Elena Jiménez
ojalá logren la custodia del niño
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺 Mía me da un gran pesar , pobrecita tras que ella a tenido una vida difícil nunca a tenido a nadie realmente que le haya indicado el camino que la haya guiado realmente, siempre a terminan abandonando
veritoo❤️
la verdad es q siempre fue un pusilánime dejándose manipular x su madre..sabe lo q la vieja qre y el se deja hacer todo y después va y se desquita con quien nada tne q ver..x eso Aitana lo dejo..no tne carácter x eso su hija no vuelve xq deja q su vida la dictamine la vieja sigue siendo un irresponsable 😡
Ana Elena Jiménez
este capítulo me hizo llorar los dos me dan mucho pesar
Ana Elena Jiménez
aayyyy 🥺🥺🥺🥺 que pesar
Ana Elena Jiménez
osea que si es su hijo y ella le ha negado ese derecho
Liliana Torres
Noooo que no sea de Camilo . que estrés
Ana Elena Jiménez
y ahora nos dejó colgadas, yazz García por favor esto no es justo, iba a toda velocidad y puff y de repente frenó en seco y nosotras quedamos en el aire 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
oohhh oohhh Camilo ahora sí que la resaca se fue a la Patagonia 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬😬😬
Ana Elena Jiménez
será que el pequeñín si es tu hijo y carmen no te lo ha querido decir 🤦🤦
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦 Dios mío camilo estás metido en la grande,y tú única salvación es Mía, pero ahora mismo no creo que te quiera ayudar después de lo que le dijo el desgraciado de David 😡
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