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TODOS LLORARON EN MI FUNERAL… EXCEPTO ÉL

TODOS LLORARON EN MI FUNERAL… EXCEPTO ÉL

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Jonathanf

Todos lloraron cuando Isabella Morel murió. Todos… excepto su esposo. Alexander Vega, el hombre más poderoso y temido de la ciudad, permaneció inmóvil frente al ataúd de la mujer que juró amar para siempre. Sin lágrimas. Sin dolor. Sin explicaciones. Pero lo que nadie sabe… es que Isabella sobrevivió. Ahora, escondida bajo una nueva identidad, regresará para descubrir quién intentó matarla y por qué el hombre que aún ama parece ocultar secretos capaces de destruirlo todo. Porque detrás del imperio Vega hay mentiras, traiciones y una verdad tan peligrosa… que alguien estuvo dispuesto a enterrarla viva para mantenerla oculta. Y esta vez, Isabella no volverá como víctima. Volverá para hacerlos caer a todos.

NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La verdad que Isabella jamás debía escuchar

La lluvia seguía cayendo violentamente sobre la ciudad.

Pero dentro del estacionamiento subterráneo el verdadero caos acababa de comenzar.

Alexander Vega permanecía completamente inmóvil después de escuchar las palabras de Viktor Karev.

“Isabella recordó dónde escondió la segunda USB.”

Emma observó inmediatamente el rostro de Alexander.

Y el miedo que vio en él…

la destruyó todavía más.

Porque ya no quedaban dudas.

Esa segunda memoria escondía algo muchísimo peor.

Algo que Alexander llevaba años aterrado de revelar.

Gabriel frunció el ceño mirando a todos.

—¿Qué contiene esa maldita USB?

Nadie respondió.

Y el silencio comenzó a volverse más sospechoso que cualquier confesión.

Viktor sonrió lentamente.

Disfrutando claramente el momento.

—Díselo tú, Alexander.

Alexander apretó violentamente la mandíbula.

—Cállate.

Pero Viktor continuó.

—O quizás prefieres que Isabella lo descubra sola.

Emma comenzó a respirar agitadamente.

Porque ella sí sabía.

Y si Isabella llegaba a ver aquellos archivos…

todo terminaría.

Alexander dio un paso adelante lentamente.

—Viktor.

La advertencia fue clara.

Peligrosa.

Pero Viktor ya no parecía temerle.

—¿Sabes qué es lo más divertido de todo esto? —preguntó con una pequeña sonrisa fría—. Pasaste años intentando protegerla… y al final será ella quien termine destruyéndote.

Gabriel observó cuidadosamente a Alexander.

Y por primera vez desde que lo conocía…

vio algo cercano a desesperación real.

No miedo por sí mismo.

Miedo por Isabella.

Emma finalmente habló.

La voz quebrándose.

—No le digas…

Viktor giró lentamente hacia ella.

—¿Todavía quieres protegerlo después de todo?

Emma bajó la mirada inmediatamente.

Y aquello confirmó algo doloroso.

A pesar de todo…

seguía amándolo.

Gabriel sintió un vacío extraño dentro del pecho.

Porque toda aquella historia comenzaba a parecer una tragedia imposible de arreglar.

Entonces Alexander tomó una decisión.

Guardó lentamente el arma.

Y eso sorprendió a todos.

Incluso a Viktor.

Alexander levantó la mirada hacia Gabriel.

—Necesito que escuches algo con mucha atención.

Gabriel permaneció completamente inmóvil.

—Si encuentras a Isabella antes que ellos…

no dejes que vea la segunda USB.

El silencio cayó brutalmente.

Gabriel frunció inmediatamente el ceño.

—¿Por qué?

Alexander no respondió de inmediato.

Y eso solo empeoró todo.

Emma cerró lentamente los ojos.

Porque sabía exactamente lo que él estaba pensando.

Finalmente Alexander habló.

Y la voz le salió más baja que nunca.

Más cansada.

—Porque hay cosas que no podrán arreglarse después de eso.

En el motel, Isabella seguía observando la pequeña llave metálica sobre la mesa mientras intentaba organizar todos los recuerdos que regresaban violentamente.

Dos USB.

Una con los secretos de la organización.

Y otra…

sobre Alexander.

Marco permanecía de pie junto a la ventana observándola cuidadosamente.

Dante seguía en silencio.

Tenso.

Demasiado tenso.

Eso comenzó a inquietar todavía más a Isabella.

Porque cada vez que se mencionaba aquella segunda memoria…

todos reaccionaban igual.

Como si escondiera algo peor que asesinatos.

—Quiero verla —dijo Isabella finalmente.

Marco levantó inmediatamente la mirada.

—No creo que sea buena idea.

—Ya estoy cansada de que todos decidan por mí.

El ambiente volvió a tensarse.

Dante avanzó lentamente.

—Bella…

—¡No! —interrumpió ella—. Llevo años viviendo una mentira. Ya no pienso seguir haciéndolo.

Las lágrimas comenzaron a acumularse nuevamente en sus ojos.

Pero esta vez había algo distinto.

Rabia.

Muchísima rabia.

—Quiero saber quién era realmente Alexander.

Silencio.

Marco pasó lentamente una mano por su mandíbula.

Pensando.

Finalmente habló.

—Entonces primero debes entender algo.

Isabella sostuvo la mirada.

Marco continuó.

—Alexander no nació dentro de esa organización.

Aquello sorprendió inmediatamente a Isabella.

—¿Qué?

Dante cerró los ojos frustrado.

Como si supiera exactamente que aquella conversación terminaría mal.

Marco se apoyó lentamente contra la pared.

—Hace muchos años, Alexander era diferente.

Isabella frunció el ceño.

Le costaba imaginar a Alexander siendo otra cosa que no fuera frío y dominante.

Marco continuó.

—Entró en la organización porque necesitaba dinero desesperadamente.

—¿Para qué?

Pequeña pausa.

Y entonces Marco respondió algo que Isabella jamás esperó escuchar.

—Para salvar a alguien.

El silencio llenó nuevamente la habitación.

—¿A quién?

Marco bajó lentamente la mirada.

Y cuando volvió a hablar…

su voz salió más seria.

—A su hermana menor.

Isabella abrió lentamente los ojos.

Porque Alexander jamás habló de una hermana.

Nunca.

Marco continuó.

—Estaba enferma. Muy enferma.

Dante permanecía completamente inmóvil ahora.

Y eso confirmó inmediatamente que todo era cierto.

—Alexander hizo trabajos para ellos durante años para pagar tratamientos y deudas médicas.

Isabella sintió algo extraño dentro del pecho.

Porque aquella historia…

humanizaba demasiado al hombre que intentaba odiar.

Marco respiró profundo.

—Pero después fue demasiado tarde.

Silencio.

—Ella murió igual.

Las lágrimas comenzaron a acumularse lentamente en los ojos de Isabella.

Porque por primera vez…

podía imaginar a Alexander antes de convertirse en el hombre frío que conoció.

Roto.

Solo.

Desesperado.

Marco continuó hablando.

—Después de eso dejó de importarle todo. Empezó a subir dentro de la organización… y terminó convirtiéndose en uno de los hombres más peligrosos que tuvieron.

Dante finalmente habló.

—Hasta que conoció a Isabella.

Marco asintió lentamente.

Y por un instante…

la habitación quedó completamente en silencio.

Porque todos entendían lo mismo.

Isabella fue probablemente la única cosa buena que Alexander tuvo en muchos años.

Y quizás por eso hizo cosas tan extremas para protegerla.

Entonces Isabella recordó algo más.

Una conversación antigua.

Alexander completamente borracho una noche.

Diciéndole algo mientras ella apenas entendía.

“Tú eres lo único que me queda limpio.”

Isabella sintió un fuerte nudo en el pecho.

Porque ahora aquella frase tenía sentido.

Muchísimo sentido.

Pero entonces algo oscuro volvió a aparecer dentro de su memoria.

La segunda USB.

Y una voz masculina diciendo claramente:

“Ella nunca debía enterarse.”

Isabella levantó rápidamente la mirada.

—Hay algo más ahí dentro.

Marco y Dante intercambiaron una mirada inmediata.

Demasiado rápida.

Eso bastó.

—¿Qué me están ocultando?

Nadie respondió.

El corazón de Isabella comenzó a acelerarse violentamente.

Porque ya podía sentirlo.

La verdad real todavía no había salido.

Y era muchísimo peor de lo que imaginaba.

Entonces el teléfono de Marco comenzó a sonar.

Número privado.

Marco respondió inmediatamente.

Pero apenas escuchó la voz…

su expresión cambió por completo.

—¿Qué dijiste?

Dante frunció el ceño.

—¿Qué pasa?

Marco bajó lentamente el teléfono.

Y por primera vez desde que llegó al motel…

pareció genuinamente preocupado.

Miró directamente a Isabella antes de hablar.

—Alexander viene hacia aquí.

Silencio.

Pero lo peor vino después.

—Y no viene solo.

1
Eliana Galann
muy buena! al final nadie murio de verdad? solo fingieron sus muertes? mas capitulos por favor
Eliana Galann
Que suspenso! lo leido hasta el momento esta muy bueno, felicitaciones
Georgetth Rosemary
maaasssssd
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