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NO ME ARRODILLARÉ ANTE EL REY

NO ME ARRODILLARÉ ANTE EL REY

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Mundo mágico / Viaje a un mundo de fantasía / Completas
Popularitas:28.2k
Nilai: 5
nombre de autor: andrea

Dicen que el Rey de Varken nunca ha tenido que repetir una orden dos veces.

Dicen que con una sola mirada puede hacer temblar a generales experimentados, que ministros con décadas de servicio pierden la voz en su presencia, que incluso los nobles más altivos agachan la cabeza cuando él entra a una habitación. Dicen que es frío como el mármol de su trono, calculador como un ajedrecista que ya vio el final del juego antes de que el rival mueva su primera pieza.

Lo dicen con miedo. Lo dicen en susurros.

Y tienen razón.

Todo el mundo le teme.

Todo el mundo, excepto ella.

NovelToon tiene autorización de andrea para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 2

—¡Mi niña! —La voz de mi madre, Elowen, llegó antes que ella misma, seguida del sonido de pasos apresurados por el corredor—. ¡Despertaste!

Apenas tuve tiempo de procesar la habitación cuando la Duquesa de Hawthorne entró como un torbellino de seda lavanda y me envolvió en un abrazo que casi me sacó el aire. Detrás de ella venía un hombre alto, de cabello oscuro con canas en las sienes y una expresión que pasó del alivio a la emoción en cuestión de segundos.

—Rodrick, mírala, está despierta —dijo mi madre, sin soltarme—. El médico decía que la fiebre tardaría días en bajar y aquí está, perfecta.

Mi padre se acercó y me tomó la mano con una delicadeza que no esperaba de alguien con esa presencia tan imponente.

—Nos tenías muy preocupados, Evelyn —dijo, y había algo genuino en su voz que me tomó por sorpresa. En mi vida anterior, "padres" significaba llamadas cada dos semanas y cenas de Navidad incómodas. Esto era distinto. Esto se sentía real.

—Estoy bien, en serio —respondí, y descubrí que no estaba mintiendo del todo.

Mi madre se sentó al borde de la cama, todavía sujetando mis manos como si temiera que fuera a desaparecer.

—Tienes que descansar, pero no demasiado —dijo, con una sonrisa que no terminaba de ocultar la emoción—. En unos días es el baile real. Y hoy, mi amor, tienes que ir al palacio.

Ahí estaba. La parte que mis recuerdos prestados ya sabían pero que mi cabeza seguía intentando rechazar.

—¿Hoy? —pregunté, sin poder esconder del todo el fastidio en la voz.

—El rey solicitó conocerte antes del baile —explicó mi padre—. Es una formalidad, pero también una cortesía. Ustedes se comprometieron hace meses y nunca se han visto en persona.

*Genial,* pensé. *Justo lo que necesitaba después de morir por una pastilla para la tos: conocer a mi futuro esposo arrogante el mismo día que desperté de un coma de fiebre.*

—Por supuesto —dije en voz alta, con una sonrisa que esperaba pareciera convincente—. Será un placer.

Mi madre no notó la ironía. Mi padre, en cambio, me miró un segundo de más, como si algo en mi tono le resultara extrañamente familiar y a la vez completamente nuevo.

Marta entró apenas mis padres salieron, con los brazos llenos de telas y una expresión de quien ya tenía un plan trazado desde hacía horas.

—Pensé en el verde claro, mi lady —dijo, extendiendo un vestido de seda que parecía atrapar la luz de una manera casi líquida—. Combina con sus ojos.

El vestido tenía un escote en uve, sencillo pero elegante, de esos que no necesitan exagerar para verse bien. Me dejé vestir sin protestar demasiado, todavía adaptándome a la idea de que ahora tenía gente cuyo trabajo era ayudarme a ponerme la ropa.

—¿El cabello recogido, mi lady?

—No —dije, casi sin pensarlo—. Suelto. Con ondas.

Marta levantó una ceja pero no discutió. Cepilló mi cabello rubio hasta dejarlo cayendo en ondas suaves sobre mis hombros, y cuando terminó, me miré al espejo una vez más.

No sé qué esperaba sentir. Tal vez nervios. Tal vez ese tipo de ansiedad que uno siente antes de una entrevista de trabajo importante. Pero lo que sentí, mientras alisaba la tela del vestido sobre mis caderas, fue algo más parecido a la resignación con un toque de desafío.

Vamos a conocer al señor arrogante, pensé. Que sea lo que tenga que ser.

El trayecto en carruaje fue más largo de lo que esperaba, y tuve demasiado tiempo para pensar.

Iba a conocer al rey. Al hombre con el que, si todo seguía su curso, terminaría casada. Un hombre del que solo sabía, por los retazos de memoria de Evelyn, que era frío, calculador, y que probablemente me vería como una pieza más en algún tablero político.

Miré por la ventana del carruaje, viendo pasar los campos verdes de Varken, las casas de piedra, la gente que se detenía a observar el escudo de los Hawthorne pintado en la puerta. Hace apenas unos días yo estaba en mi sofá, ardiendo en fiebre, contando los días de mis vacaciones arruinadas. Ahora estaba en un carruaje, vestida de seda, camino a conocer a un rey.

La vida es absurda, pensé. La muerte, más.

No sentía miedo. Eso era lo curioso. Sentía algo más parecido a curiosidad mezclada con una pizca de fastidio. Si este hombre esperaba una prometida dócil que se desmayara de la emoción al verlo, se iba a encontrar con una sorpresa bastante desagradable.

El palacio era exactamente tan imponente como había imaginado: piedra gris, torres que se perdían entre las nubes, guardias en cada esquina con armaduras que brillaban más de lo que parecía razonable para un día normal. Una sirvienta del palacio me guio por corredores interminables hasta una antesala cerca del salón del consejo, donde me indicó que esperara.

—Su Majestad está en una reunión, mi lady. No debería tardar.

La puerta del salón contiguo no estaba del todo cerrada, y antes de que pudiera evitarlo, las voces de adentro llegaron con total claridad.

—Modric, no me interesa hablar con esa tal Elena.

La voz era profunda, cortante, con ese tono de quien está acostumbrado a que nadie le lleve la contraria.

—Evelyn, Majestad —corrigió otra voz, más calmada, casi con resignación, como quien ya había hecho esa corrección antes sin éxito.

—No me interrumpas —respondió el rey, seco—. Como decía, no me interesa hablar con esa chica. No necesito perder mi tiempo con alguien que solo va a hablar de vestidos y bailes.

Sentí que algo en mi pecho se tensaba. No dolor exactamente. Más bien esa sensación familiar de cuando un jefe insufrible decide hablar mal de ti pensando que no estás escuchando.

Sin pensarlo demasiado, empujé la puerta y entré.

El salón se quedó en silencio. Varios hombres del consejo me miraron con sorpresa, pero mis ojos fueron directo al hombre sentado en la cabecera de la mesa: cabello oscuro, mandíbula afilada, una expresión que ya estaba cambiando de fastidio a un desconcierto que intentaba disimular sin éxito.

—¿Y usted quién es, y por qué se mete en mi camino? —preguntó él, con esa voz que segundos antes había sonado tan despectiva

Hice una reverencia breve, lo justo para cumplir el protocolo y nada más.

—Soy Evelyn, Majestad —dije—. Su prometida.

El silencio que siguió fue casi satisfactorio.

—Y con todo respeto —continué, antes de que él pudiera responder—, a mí tampoco me interesa hablar con usted. Así que ya me voy.

Me di la vuelta y caminé hacia la puerta, dejando detrás un salón en silencio absoluto, un consejo completamente atónito, y a un hombre llamado Modric que, por la expresión en su rostro cuando lo vi de reojo, estaba conteniendo la risa con todas sus fuerzas.

No llegué muy lejos.

—Creo que es usted muy grosera, señorita Elena —dijo el rey detrás de mí, su voz recuperando la compostura con una rapidez molesta.

Me detuve. Me giré despacio.

—Evelyn —corregí—. Mi nombre es Evelyn.

Él entrecerró los ojos, estudiándome con una mezcla de irritación y algo que no supe identificar del todo.

—No me vuelvas a interrumpir, Lady Evelyn —dijo, remarcando mi nombre con un desdén casi artístico—. Qué nombre tan simple.

Lo miré directamente, sin parpadear, sin la más mínima intención de agachar la cabeza.

—Pues qué lástima —respondí—, porque es el único que tengo.

1
Vanessa Ibáñez Fernández
jajajajajajajajajaja esta es de las mías cuando llega el verano
Tinita77797
cómo le paró el carro al rey jaja
Del Valle TG
ya no se quien es la protagonista, Daphne o Evelyn? porque Evelyn parace una boba insípida
Luisa Esperanza Bautista Angarita
felicitaciones
Luisa Esperanza Bautista Angarita
excelente
Yesenia Hernandez
Excelente novela me encanta
Yesenia Hernandez
🤭🤣🤭🤭Ya quiero ver al rey ajajajau
Bea Ro
espectacular la novela
Maru Parera
esta muy linda, pero me falto más acción entre la pareja
luzceidy lovera
un enredo total con el nombre del protagonista
luzceidy lovera
es kael Modric o Rodrigo
Franshesca Acosta
En realidad confundió el "plan" con el "flan", sin embargo eso no quita que no podía sacar a cierta Rubia de ojos azules de su cabeza 🤣🤣🤣🤣
Luisa Esperanza Bautista Angarita
excelente
Alma Morales
Esamuchacha tiene alma de detective 👍👍👍👍
Maru Parera
que vanidosa 🤣🤣🤣
Alma Morales
Se quedo con las ganas de besarla y por eso el humor de perros que trae😂😂😂😂
Alma Morales
ME LATE QUE DAF SERA LA FUTURA REINA DE AQUEL REINO😂😂😂
vale...🤍
Me encantan ellos dos son super lindos ❤️
Empoderada
haber Cassandra bruja como te vas a defender mostraste las cartas y no había terminado el juego
Alma Morales
Inteligente la hermanita 👍👍👍
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