SIN SPOILER
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NO CONFUNDAS LAS COSAS
La mañana siguiente llegó envuelta en una ligera neblina.
La Mansión Torres ya estaba completamente despierta.
Guardias recorriendo los pasillos.
Empleados moviéndose en silencio.
Y Valentino Volkov…
intentando reunir valor.
El joven llevaba varios minutos caminando por el jardín principal sosteniendo una pequeña caja negra entre las manos.
Elegante.
Costosa.
Y dentro…
una gruesa cadena cubana de oro blanco, completamente incrustada con pequeños diamantes que brillaban incluso bajo la luz opaca de la mañana.
Una pieza pesada.
Lujosa.
Imposible de ignorar.
Valentino respiró profundo.
Sabía perfectamente que agradarle al heredero Torres no sería sencillo.
Pero aun así quería intentarlo.
Porque llevaba años enamorado de él.
Años observándolo desde lejos.
Incluso cuando Kain jamás le prestó atención.
Finalmente lo vio.
Kain estaba cerca del jardín entrenando con uno de sus hombres.
Vestido completamente de negro.
Guantes oscuros.
La mirada fría de siempre.
El sonido seco de los golpes hacía evidente el mal humor que cargaba desde el día anterior.
El guardaespaldas terminó prácticamente en el suelo.
Agitado.
Mientras Kain apenas respiraba más fuerte.
—Otra vez.
Su voz fría hizo que el hombre tragara saliva nerviosamente.
Valentino observó la escena en silencio.
Y honestamente…
entendía perfectamente por qué tanta gente le tenía miedo.
Kain daba la impresión de ser alguien imposible de acercar.
Aun así reunió valor y caminó hacia él.
Uno de los guardias lo notó enseguida.
—Joven maestro, el señor Volkov está aquí.
Kain giró lentamente la mirada.
Y apenas vio a Valentino…
su expresión mostró un claro fastidio.
—¿Qué quieres?
Valentino intentó mantener la calma.
—Solo quería hablar contigo un momento.
Kain tomó una toalla negra y limpió lentamente sus manos.
—Habla.
El tono seco hizo que Valentino se pusiera un poco nervioso.
Pero aun así abrió cuidadosamente la pequeña caja.
Dentro descansaba la cadena.
Los diamantes incrustados brillaron de inmediato.
La pieza tenía un diseño cubano grueso y elegante, completamente plateado, con un acabado tan perfecto que dejaba claro que había costado una fortuna.
Valentino habló suavemente:
—La mandé hacer especialmente para ti.
Kain observó la cadena unos segundos.
Sin emoción.
Sin interés.
Y luego levantó la mirada otra vez.
—No necesitabas hacer eso.
Valentino intentó sonreír apenas.
—Quería hacerlo.
Kain estaba a punto de rechazarla directamente…
cuando notó algo.
Bella acababa de aparecer cerca del jardín.
Observándolos.
El joven maestro apretó ligeramente la mandíbula.
Molesto.
Porque entendió inmediatamente que su madre estaba vigilando todo.
Valentino también la notó.
Y el ambiente se volvió incómodo.
Kain soltó un pequeño suspiro irritado antes de tomar la caja de mala gana.
—Gracias.
La respuesta sonó tan forzada que prácticamente dolió.
Pero aun así Valentino pareció feliz solo porque aceptó el regalo.
Bella sonrió discretamente desde lejos.
Satisfecha.
Kain notó esa sonrisa y eso solo empeoró su humor.
Entonces Valentino habló con cuidado:
—Pensé que ese estilo combinaría contigo.
Kain abrió apenas la caja otra vez.
Las piedras brillaban sobre el oro blanco.
Frío.
Costoso.
Imponente.
Exactamente el tipo de accesorio que alguien como Kain usaría.
Pero aun así…
él no parecía interesado.
Entonces levantó la mirada hacia Valentino.
—No confundas las cosas.
La sonrisa de Valentino se debilitó apenas.
Pero intentó mantener la compostura.
Kain cerró la caja nuevamente.
—Aceptar esto no significa nada.
Valentino bajó un poco la mirada.
Aunque asintió suavemente.
—Lo sé.
Y honestamente…
sí lo sabía.
Sabía perfectamente que Kain no sentía nada por él.
Pero aun así no podía evitar seguir intentándolo.
Porque el heredero Torres era la única persona que logró hacer latir su corazón.
Aunque fuera cruel.
Aunque jamás pudiera amarlo de regreso.
Entonces Kain habló otra vez:
—Además…
Sus ojos se desviaron inconscientemente hacia una ventana del segundo piso.
La habitación de Adaline.
Y Valentino notó inmediatamente aquel pequeño detalle.
Kain continuó:
—No me interesa una relación con nadie.
Pero Valentino sintió algo extraño en el pecho.
Porque la manera en que Kain miró aquella ventana…
decía otra cosa.
que va a pasar en el cielo
que pasará con ese embarazo ?