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¡FUERA CUCARACHO 5 LA MAMÁ GORDITA ES LA JEFA DEL CLAN MAFIOSO!

¡FUERA CUCARACHO 5 LA MAMÁ GORDITA ES LA JEFA DEL CLAN MAFIOSO!

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Autosuperación / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Eliana Casillas nunca soñó con gobernar un imperio criminal. Gordita, bondadosa y aparentemente inofensiva, siempre prefirió mantenerse al margen de las luchas de poder de su familia. Pero cuando las traiciones amenazan con destruir al clan Casillas y la vida de su pequeña hija Chloe corre peligro, descubre que su mayor fortaleza no está en las armas, sino en su inteligencia.
Entre enemigos disfrazados de aliados, secretos familiares y una conspiración que pretende arrebatarle todo, Eliana tendrá que demostrar que subestimarla fue el peor error de sus adversarios.
Con el destino de su hija en juego y la lealtad de los suyos puesta a prueba, la heredera inesperada deberá tomar el control del imperio.
Porque ser gordita no significa ser débil, y tocar a su familia tiene un precio.
¡Fuera cucarach@s! La nueva jefa ha llegado, y no piensa pedir permiso.

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La trampa en el camino

A las cinco de la mañana, la ciudad todavía dormía bajo un manto de silencio y niebla suave que cubría las calles como un susurro. Eliana se despertó antes de que sonara su alarma. Se vistió con ropa cómoda y oscura, se miró en el espejo del baño y respiró hondo tres veces. No era miedo lo que sentía en el pecho, sino esa tensión clara y alerta que le recordaba que cada paso contaba. Guardó las escrituras originales dentro de una carpeta resistente al agua, que metió en una mochila sencilla cruzada al pecho. Antes de salir, se detuvo un instante junto a la puerta de la habitación donde dormía Chloe. Se quedó quieta, escuchando la respiración suave de su hija, y envió una oración silenciosa al universo: "Por favor, cuídala si algo me pasa hoy. Ella merece crecer en un mundo donde la bondad no sea una debilidad." Cerró la puerta con cuidado tras de sí y bajó las escaleras. Marcos la esperaba en la cocina con una taza de té caliente sobre la mesa, sin hablar, solo asintiendo con la cabeza cuando ella entró. Leonardo y Santiago estaban ya en la sala, revisando que las puertas traseras y ventanas quedaran bien aseguradas.

—Tomen la ruta del valle —les indicó Santiago en voz baja, como si las paredes pudieran escuchar—. Es más larga, pero tiene menos curvas peligrosas y se ve venir cualquier vehículo que los siga desde lejos. No pasen por el puente viejo. Es muy estrecho y si alguien los corta ahí, no tienen salida. Y por favor, si ven algo fuera de lugar, den media vuelta. No intenten ser valientes. La seguridad vale más que llegar a tiempo.

—Lo sabemos —le respondió Eliana con una sonrisa breve—. Nos veremos en unas horas. Manténganse cerca del teléfono. Si no les escribo antes de las seis y media, sabrán que algo salió mal. Y si eso ocurre, no vengan buscándonos. Vayan directo a la jefatura de policía con la copia de respaldo. Esa es la orden, ¿de acuerdo? No discutan conmigo ahora. Solo prométanmelo.

Los tres asintieron con expresiones serias. No les gustaba separarse, pero sabían que dividirse era la única forma de garantizar que al menos una copia de las pruebas quedara a salvo pase lo que pase. Eliana y Marcos salieron por la puerta lateral y subieron al auto estacionado a dos cuadras de distancia. Condujo Marcos, con calma, respetando los límites de velocidad, como si fueran dos personas cualquiera que salían temprano de casa. Eliana vigilaba los retrovisores constantemente. Durante los primeros diez minutos no vieron nada inusual, pero al incorporarse a la carretera que bordeaba el río, notó que un vehículo oscuro había aparecido detrás de ellos, manteniendo una distancia prudente pero sin adelantar ni perderse de vista.

—¿Lo ves? —le preguntó ella en voz baja—. Tercer auto que nos sigue desde que salimos del pueblo. Mantén la velocidad. No aceleres ni frenes de golpe. Que no noten que los hemos visto. Si pasamos la curva de la montaña y siguen ahí, sabremos con seguridad que nos esperan al final del camino.

Marcos asintió, apretando ligeramente el volante. Cuando llegaron a la curva pronunciada cerca del bosque, el camino se estrechó y en ese momento dos autos salieron de entre los árboles y se colocaron bloqueando ambos carriles, obligando a Marcos a frenar con fuerza. El motor se detuvo en medio de la calzada. El auto que los había seguido desde atrás se detuvo también, cerrando cualquier posibilidad de retroceder. Estaban rodeados. No había salida.

—No salgas —le dijo Marcos poniendo una mano sobre la suya—. No abras la puerta sin que yo lo diga. Mantén las ventanas cerradas.

Cuatro hombres con el rostro parcialmente cubierto bajaron de los vehículos. Uno de ellos se acercó al lado del copiloto donde iba Eliana y golpeó el cristal con los nudillos, sin violencia pero con autoridad clara. Eliana bajó la ventana unos centímetros solamente.

—Bajen y entréguennos lo que llevan —dijo el hombre sin rodeos, sin intentar fingir—. No queremos hacerles daño. Solo queremos la caja con los documentos. Entréguenla y pueden irse de vuelta a casa. Nadie tiene que lastimarse hoy. Esos papeles no valen la pena que arriesguen sus vidas.

—¿Y por qué deberíamos confiar en ustedes? —preguntó Eliana con voz tranquila—. Si se los entregamos, ¿qué nos garantiza que nos dejarán ir? Ustedes mismos saben que sin esas pruebas no tenemos nada que hacer en el tribunal. Sin nosotros, su jefe no tiene con qué defenderse legalmente. ¿Por qué nos dejarían vivos si les damos lo que quieren?

El hombre guardó silencio un instante, como si no hubiera esperado que ella razonara con tanta claridad.

—Porque no recibimos órdenes de lastimar a nadie. Solo de recuperar lo que por derecho no debería estar en sus manos. Entréguenlo ahora o nos veremos obligados a quitárselos por la fuerza. Tienen diez segundos.

Marcos miró a Eliana. Ella negó levemente con la cabeza. No iban a entregar lo que habían recuperado con tanto sacrificio. En ese momento, el teléfono de Eliana vibró en su bolsillo. Era un mensaje del fiscal: “No vengan. Me acaban de avisar que hay movimiento inusual cerca de la cabaña. No entren al valle. Aléjense ahora mismo.” Levantó la vista hacia los hombres que esperaban afuera y comprendió de golpe: la cabaña era una trampa. Nunca tuvieron intención de dejarlos llegar. La emboscada estaba en todos los caminos. No solo en este punto. Si hubieran logrado pasar, los habrían estado esperando más adelante. Ramiro había cerrado todas las salidas.

—No tenemos los documentos aquí —dijo de pronto, alzando la voz para que todos la escucharan—. Los dejamos en un lugar seguro con otras dos personas. Si no regresamos en una hora, esas personas entregan todo al tribunal junto con una declaración jurada describiendo exactamente este encuentro, sus rostros, sus autos y cómo nos interceptaron en esta carretera. ¿Creen que su jefe querrá que sepan que intentó secuestrarnos para destruir pruebas? Déjennos pasar ahora mismo y olvidaremos que estuvieron aquí. Si no, todos terminan detenidos antes de que caiga la tarde. Es su decisión.

Los hombres se miraron entre sí, dudando. No sabían si ella decía la verdad o si era una maniobra para ganar tiempo. El líder del grupo se quedó pensativo, mirando el teléfono que ella sostenía en la mano y la calma con la que lo decía.

—Retirémonos —ordenó finalmente, visiblemente frustrado—. Pero díganle a su padre que esto no ha terminado. Cada vez que intenten acercarse a ese juicio, nos encontrarán en el camino. No nos rendiremos tan fácil como ustedes creen. Suban a sus autos y déjennos pasar. Ahora.

Los vehículos se apartaron lentamente, abriendo el paso. Marcos arrancó el auto sin dudar y aceleró alejándose por la carretera contraria a la cabaña, tomando el camino de regreso sin mirar atrás. Solo cuando perdieron de vista los árboles donde los habían esperado, Eliana dejó caer la cabeza hacia atrás y soltó el aire que había estado conteniendo durante toda la confrontación.

—Nos dejaron ir —susurró, todavía incrédula—. Pero volverán. Saben que no nos rendimos. Y sabemos que nos vigilan. El enfrentamiento real… está cada vez más cerca. Y la próxima vez, no nos dejarán ir con solo palabras.

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Ivyta🇦🇷💙💛💙
amo tus novelas! te falta uno de amor entre mujeres 🙏🏾 porfis! ❤️
Ivyta🇦🇷💙💛💙: la que se te ocurra! tenés una escritura que me atrapa y varias veces me he ido a dormir tarde🤣
total 2 replies
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