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Poseída Por El Diablo. Imperio De Pasión

Poseída Por El Diablo. Imperio De Pasión

Status: Terminada
Genre:CEO / Posesivo / Mafia / Completas
Popularitas:13.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Tradición, armas y sangre: la mafia tiene reglas claras, y la primera es que ninguna mujer gobierna. Valeria Rossi vino a destruirlas todas. Acostumbrada a dominar el mundo empresarial, su vida da un vuelco cuando cae en las garras de Dante Volkov, un líder despiadado que no perdona ni comparte lo que es suyo. Entre noches de placer salvaje que le hacen olvidar a su novio y una posesión rabiosa que la quema por dentro, Valeria y Dante transformarán la atracción en una guerra de poder. Porque ella no se rinde ante nadie... y si Dante la quiere a su lado, tendrá que aprender a gobernar con una reina por delante.

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CAPÍTULO 13: Las reglas de la heredera y la advertencia de la Bratva

Valeria terminó de ajustarse la chaqueta del traje azul frente al espejo del antebaño, respirando hondo para devolverle la firmeza a su pulso. El ardor en sus labios y la humedad que aún le recorría las piernas eran los vestigios del ataque de Dante en el pasillo, pero la fragilidad había desaparecido. Se limpió la mancha casi imperceptible de labial corrido, se acomodó el cabello sobre los hombros y dibujó una sonrisa gélida, calculada. El ruso creía que la tenía acorralada en su red; ahora iba a aprender lo que significaba meterse con la heredera de los Rossi.

Al cruzar la puerta doble del comedor privado, la conversación en la mesa continuaba con la falsa cordialidad de siempre. Carlos discutía con Martín sobre los permisos de embarque, mientras Elena trataba de remontar el ánimo de una Gianna que permanecía cabizbaja, sumida en una vergüenza rabiosa.

Dante, reclinado en su silla con la copa de vino en la mano, levantó la vista al ver ingresar a Valeria. Esperaba encontrar a la mujer acorralada, temblorosa, masticando la culpa de la agresión sensual a la que acababa de someterla.

Pero Valeria no agachó la cabeza.

Avanzó con paso elegante, firme y sensual, haciendo sonar sus tacos sobre el piso de madera pulida. Se aproximó a la cabecera, le dedicó a Dante una mirada directa, cargada de un fuego desafiante y una malicia sutil que tomó por sorpresa al capo ruso, y rodeó la silla de su prometido. Sin pedir permiso, le pasó una mano por la espalda a Martín, apoyando la barbilla cerca de su hombro con un gesto de intimidad calculada.

—Perdón por la demora, mi amor —dijo Valeria con una voz dulce, clara, que resonó en todo el comedor—. Me quedé acomodándome un poco. ¿De qué hablaban?

Martín se sorprendió gratamente por la demostración de afecto. Sonrió complacido y le cubrió la mano con la suya, apretándola con cariño.

—Le contaba a tu padre sobre el viaje que tenemos planeado para el mes que viene a Miami, a la propiedad de mi familia —respondió Martín, mirándola con devoción—. Nos va a venir bien desconectar un poco de la rutina del puerto.

—Me parece una idea fabulosa —aseguró Valeria, clavando sus ojos en Dante sin pestañear. Esbozó una sonrisa lenta, provocativa, mientras con el pulgar le acariciaba la mejilla a Martín a la vista de todos—. Necesitamos un tiempo a solas, lejos de los negocios... y de las interrupciones.

A dos metros de distancia, el nudillo de la mano derecha de Dante crujió al apretar el tallo de la copa de cristal.

Los ojos del magnate se oscurecieron hasta parecer dos pozos de agua helada. La provocación de Valeria le dio de lleno en la yugular. Ella no estaba sumisa; estaba jugando. Utilizaba a su novio como un escudo y como un dardo venenoso, demostrándole que el control de la situación no era únicamente suyo. Dante masticó la rabia en silencio, sintiendo cómo los celos primitivos le quemaban las tripas, mientras Valeria continuaba la cena sosteniéndole cada mirada, rozando la mano de Martín cada vez que el ruso intentaba intervenir en la conversación corporativa.

Cuando el almuerzo llegó a su fin y los compromisos de la tarde obligaron a despedirse, la comitiva del Grupo Volkov abordó la camioneta blindada que los aguardaba en la entrada del club. Durante todo el trayecto hacia el hotel, Dante no pronunció una sola palabra. El aire dentro del vehículo era tan denso que ni Nicolás se atrevió a tirar un chiste.

Al llegar a la suite presidencial del hotel, Dante se despojó del saco arrojándolo con violencia sobre un sillón, caminó hacia la barra de tragos y sirvió whisky puro hasta el borde del vaso.

Las puertas de la suite se cerraron con fuerza tras la entrada de Damián y Nicolás. Esta vez no había sonrisas socarronas ni ironías. La comedia de la mañana había muerto.

—Se acabó la joda, Dante —sentenció Damián Meddis, dándole una orden seca a los guardias de la puerta para que se retiraran al pasillo. Se quitó los lentes, los dejó sobre la mesa y encaró a su jefe con una autoridad ruda—. Necesitamos saber a qué mierda estás jugando antes de que esta locura nos vuele la cabeza a todos.

Dante ni se volteó. Le dio un trago largo al vaso, sintiendo la quemadura del alcohol en la garganta.

—No se metan en lo que no les importa.

—¡Nos importa y mucho! —intervino Nicolás Vane, dando dos pasos al frente, con el rostro endurecido por la preocupación real—. Lo que hiciste hoy en el restaurante no fue un juego de seducción, Volkov. Tuvimos que pisarte el zapato para que no le pegaras un tiro en la cabeza al novio de la mujer en el medio de un almuerzo público. ¿Te volviste demente?

—Ese imbécil le estaba poniendo las manos encima —siseó Dante entre dientes, girándose al fin, mostrando una mirada salvaje que daba miedo.

—¡Es su prometido! —remató Damián con un golpe en la mesa—. ¡Valeria Rossi no es una cualquiera de la noche a la que podés arrastrar a tu cama y dejar tirada! Es la heredera de una de las familias ejecutivas más influyentes de Estados Unidos con representación en el cono sur. Está comprometida con el hijo de una dinastía bancaria con conexiones en Washington. ¿Tenés idea del desastre político y económico que se arma si te metés en medio de ese compromiso por un capricho personal?

Dante dio un paso hacia ellos, masivo, amenazante.

—No es un capricho.

—Peor todavía si no lo es —retrucó Nicolás, clavándole el dedo en el pecho a su jefe sin achicarse ni un milímetro—. Si cruzás la línea roja con ella, estás poniendo en riesgo el acuerdo de la flota, el desembarco de la Bratva en esta zona del continente y la seguridad de todos nosotros. ¿Creés que el viejo Rossi te va a firmar las concesiones si se entera de que te estás acostando con la hija y apretándola en los pasillos? ¿Pensás que los socios de Moscú van a aplaudirte si echás a perder un negocio de cincuenta millones por una gringa?

El silencio cayó pesado en la suite. Damián y Nicolás sostenían la postura, enfrentando al hombre que lideraba sus operaciones con la crudeza que solo los verdaderos aliados de sangre podían permitirse.

Dante apretó el vaso hasta que el cristal crujió bajo la presión de sus dedos. Sus ojos recorrieron las caras de sus dos hombres, comprendiendo el peso de las advertencias, pero la posesión enfermiza que se le había instalado en la sangre con Valeria no atendía a razones financieras ni a mapas geopolíticos.

—Ya los escuché —habló Dante con una voz helada, rasposa y carente de cualquier margen de negociación—. Ahora escúchenme ustedes a mí. El contrato del puerto se va a firmar como está previsto porque a Carlos Rossi le conviene más mi dinero que su orgullo. Y con respecto a Valeria... ningún banco de Estados Unidos, ninguna familia influyente y ningún mamarracho de traje me va a sacar lo que es mío.

Damián suspiró, negando con la cabeza.

—Dante, esto va a terminar mal. Muy mal.

—Se termina cuando yo lo diga —sentenció Dante, dándoles la espalda y mirando hacia el ventanal que dominaba la ciudad—. Salgan de mi suite. Ahora.

Nicolás y Damián se miraron en silencio. Sabían que cuando al oso ruso se le metía una presa en la cabeza, no había fuerza humana capaz de frenar el impacto. Sin agregar una sola palabra, caminaron hacia la salida, dejando a Dante a solas con la penumbra de la tarde, su vaso de whisky y la imagen fija de la sonrisa desafiante con la que Valeria le había declarado la guerra.

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Mine Romero
Excelente novela, muchas gracias por actualizar 🙂🙂
Dulce maria Canelon
pobre Dante te compadezco cariño😘😘😘
Maria Mongelos
Par de idiotas, no saben con quien se mete
Isabel Fernández
Me gusta Dante 🤣🤣
Milagros Medina
Dios mío me tenéis sufriendo esa novedad buenísima más capítulo
Maria Mongelos
Gianni, ese hombre ya tiene dueña, él la eligió, llegaste tarde
Maria Mongelos
Está muy buena esta historia
Maria Mongelos
Interesante comienzo 💕
Yura Ran
😁😁😁😁😁😁😁🤪🤪🤪 dale pues lo suyo
Milagros Medina
me encanta cada capítulo mas xfa
Milagros Medina
Buenos días más capítulo está buenísima la novela
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