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Él Destruyó Mi Amor Y Destruiré Su Mundo

Él Destruyó Mi Amor Y Destruiré Su Mundo

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Venganza de la protagonista / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Después de entregarle su fortuna, su corazón y su futuro a Matías, Bianca Ferrer descubre que cada palabra fue una mentira: él planeaba despojarla de todo y desaparecer. En lugar de romperse, ella endurece su alma. Reúne pruebas silenciosamente, reclama su lugar como heredera legítima del imperio Ferrer Group, y lo expone ante toda la alta sociedad en la gala más importante del año. Consigue un divorcio fulminante, recupera la empresa que juntos construyeron y lo deja sin un centavo, sin nombre y sin el mundo que él creía haber conquistado. Ella no solo recupera lo suyo: destruye todo lo que él amó, tal como él destruyó su amor.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: Amores falsos, verdades crudas

La puerta se abrió antes de que ella llegara a tocar. Matías estaba en el umbral, con la mirada ya sin el brillo duro de la noche anterior, suavizada, casi tierna. Llevaba una camisa limpia, el cabello peinado, y en la mano una caja pequeña de terciopelo. Bianca se detuvo en seco. Reconoció la actuación. La había visto muchas veces antes.

—Bianca —dijo, con voz baja y cálida, dando un paso hacia ella—. No duermí en toda la noche. Pensé en todo. En nosotros. En lo que hemos construido.

Ella no entró de inmediato. Lo observó, serena, sin bajar la guardia.

—¿En serio?

—Sí —se acercó más, con gesto arrepentido—. Me equivoqué. Me dejé cegar por la ambición, por el miedo a no estar a la altura. Pero nunca dejé de amarte. Todo lo que hice… fue para ti. Para darte la vida que mereces.

Le tomó la mano. Ella no la retiró, pero tampoco la apretó. Sentía el contacto frío, repulsivo, como tocar algo que ha perdido su naturaleza. Pero mantuvo la expresión suave, levemente confundida.

—¿Para mí? —repitió, con voz suave.

—Sí —abrió la caja: un anillo con un diamante grande, brillante—. Esto es un símbolo. Quiero que olvidemos todo. Que empecemos de nuevo. Te lo suplico: retira los documentos. Hablemos entre nosotros. Sin abogados, sin gente que nos meta ideas. Solo tú y yo. Como siempre debimos ser.

Le puso el anillo en la palma. Bianca lo miró. No era regalo. Era trampa. Creía que con brillo y palabras dulces podría borrar años de engaño. Creyó que la mujer que amaba sonreír y perdonar seguía ahí, bajo la superficie.

—¿Crees que un anillo borra las cuentas vaciadas? —preguntó ella, sin levantar la voz.

Matías apretó su mano, cerrándola sobre la joya.

—No hables así. Somos familia. Tú y yo contra el mundo. ¿De verdad vas a dejar que otros destruyan lo nuestro?

Se acercó para abrazarla. Ella sintió su pecho contra el suyo, el olor a perfume que le regaló, la mano en su espalda intentando reconquistar terreno perdido. Le revolvió el estómago. Pero no se apartó. Dejó que la abrazara. Dejó que le susurrara promesas vacías. Y mientras él hablaba, activó discretamente la grabadora que llevaba en el bolsillo.

—…Te daré todo, Bianca. Lo que quieras. Solo retira la denuncia. Manejaré las cuentas como tú digas. Te entregaré los papeles. Todo a tu nombre. Solo no me expongas. No me dejes solo.

—¿Entonces admites que hay algo que arreglar? —preguntó ella, con voz apenas audible.

Matías no dudó. La urgencia lo desbordó:

—Sí, sí… hubo desviaciones, pero fue para proteger el capital. Si lo devuelvo, ¿me perdonas? ¿Nos quedamos juntos?

—¿Devolverás todo? —insistió ella—. Lo que sacaste, lo que escondiste…

—Todo —prometió, besándole la sien—. Pero hay que hacerlo rápido. Antes de que el juez congele las cuentas. Si lo movemos ahora, podemos esconderlo en una reestructuración y nadie se entera. Tú y yo, igual que siempre.

Bianca sintió asco. Profundo, limpio. No la repelía el tacto de él, sino la facilidad con la que mentía. Cómo usaba el amor que ella le tuvo como herramienta. Cómo pedía perdón para volver a robar.

—¿Y los demás? —preguntó, apartándose suavemente—. Los que te ayudaron. ¿También los delatas?

Matías titubeó un instante.

—No es necesario involucrar a nadie. Nosotros solos lo arreglamos.

—¿Por qué no? —lo miró fijamente—. Porque ellos también tienen que devolver lo que tomaron.

La sonrisa se le congeló.

—Bianca, no compliques las cosas. Acordamos olvidar.

—Tú quieres olvidar —dijo ella, dando un paso atrás—. Yo quiero que se haga justicia.

—¿De verdad me vas a hacer esto? —su tono cambió, la dulzura resbaló revelando la dureza de siempre—. Después de todo lo que te di.

—No me diste nada —respondió ella con calma—. Me quitaste todo y me dejaste creer que me lo dabas.

Matías dio un paso hacia ella, la mano levantada, pero se detuvo. Vio algo en su mirada que lo frenó: no era miedo. Era claridad.

—Si no retiras la denuncia —amenazó, recuperando la voz áspera—, diré que eres inestable. Que inventaste todo por celos. Nadie te creerá.

—Ya lo oí —dijo Bianca, señalando su bolsillo—. Cada promesa, cada confesión, cada amenaza. Está todo grabado.

La cara de Matías se transformó. El color se le fue de las mejillas.

—¿Grabaste…?

—Me pediste que confiara en ti —dijo ella, sacando el dispositivo—. Tú me enseñaste que la confianza sin pruebas solo sirve para ser engañada. Gracias por la lección.

—Dámelo —exigió él, dando un paso hacia ella—. Eso es mío.

—Es la verdad —respondió ella, retrocediendo hacia la puerta—. Y no te pertenece.

Salió al pasillo. Matías la siguió, con la mano extendida, pero Elena apareció en el umbral, firme y decidida.

—Bianca, vamos. Julián nos espera.

Matías se detuvo, mirando a una y otra. Sabía que no podía alcanzarla. Que la grabación era la llave que cerraba su única salida.

—No creas que ganas —gritó mientras ella bajaba las escaleras—. Volverás. Nadie te va a querer como yo.

Bianca se detuvo en la puerta. Lo miró por última vez, con una compasión fría y definitiva.

—Nadie me querrá como tú. Porque nadie me amará solo por lo que tengo. Y eso, Matías, es la mayor suerte de mi vida.

Salió al sol. El aire fresco le llenó los pulmones. Elena le tomó el brazo.

—¿Estás bien?

—Sí —sonrió Bianca—. Mejor que nunca.

Subieron al coche. En el asiento trasero, Bianca reprodujo la grabación. La voz de Matías llenó el espacio: las súplicas, las confesiones, la urgencia por mover el dinero antes de que fuera tarde.

—Esto lo cierra todo —dijo Julián, escuchando desde el asiento delantero—. No hay defensa posible.

Bianca miró por la ventana. La ciudad pasaba, brillante y nueva.

—No fue mi intención grabarlo —dijo suavemente—. Pero él no pudo evitar confesarse. La codicia es más fuerte que la prudencia.

—Y el miedo —añadió Julián—. Sabía que se le venía encima y intentó la única carta que creía tener: tú. Tu cariño. Tu perdón.

Bianca apretó el dispositivo entre las manos.

—Ya no tiene poder sobre mí. Ni con besos ni con amenazas. Lo vi tal cual es. Y duele menos ver la verdad desnuda que cubierta de mentiras.

Escribió esa noche, antes de dormir:

Intentó seducirme para callarme. Me dio anillos y promesas viejas. Quiso comprar mi silencio con el mismo amor que robó. Pero vi cada gesto por lo que era: miedo. Y lo aproveché para atraparlo con sus propias palabras. No fue venganza. Fue justicia. Su propia voz lo entregó. Y por fin, nadie puede decir que no es verdad.

Apagó la luz. Por primera vez en años, durmió sin esperar nada de nadie. Solo paz.

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Teresa Espejo
la novela ,mala , no hay muchos argumentos 🙄😒
Teresa Espejo
buena la novela , pero muy extraña, veo un capitulo y luego se va.a otro capitulo ya leido 😒🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄
Eliana Angulo
está novela deja un excelente mensaje de amor propio, que amar alguien nunca debe significar dejar de amarte a ti misma. Entregar tu corazón no significa entregar tu identidad, tus sueños ni tu dignidad. Si alguien te pide que renuncies a ti misma para ser amada, no es amor. Es posesión.
Eliana Angulo
está novela deja un excelente mensaje de amor propio, que amar alguien nunca debe significar dejar de amarte a ti misma. Entregar tu corazón no significa entregar tu identidad, tus sueños ni tu dignidad. Si alguien te pide que renuncies a ti misma para ser amada, no es amor. Es posesión.
Tere Jimenez
muy bien gracias
Soledad Muñoz Vazquez
nunca hay que confiar completamente en tu pareja y menos cuando hay dinero por medio el amor vuelve ha mucha gente ciega oh mejor simplemente no quieres ver
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela corta pero muy interesante muchas felicidades y muchos éxitos más para ti
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Qué mensaje tan hermoso, de verdad me ha alegrado el día 🥹💛 Gracias por leer y por compartirme tu cariño. Me hace muy feliz saber que la historia te interesó. ¡Espero seguir contando con tu apoyo!
total 1 replies
Tere Jimenez
hermosa novela gracias por compartir
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