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Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Status: En proceso
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Reencuentro
Popularitas:10.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Victoria no huyó por falta de amor, sino por instinto de supervivencia. Al descubrir que el hombre que amaba, Dante Moretti, era el heredero de un imperio manchado de sangre, decidió que sus hijos no nacerían en una jaula de oro rodeada de enemigos. Cinco años después, bajo una identidad falsa y en la humildad de un pueblo costero, Victoria cría a León y Cristo. Los gemelos son el vivo retrato de Dante: poseen su mirada gélida y un temperamento indomable que ella lucha por suavizar.
​Dante, consumido por la amargura y la creencia de que Victoria lo abandonó por traición, ha pasado media década buscándola. Cuando una filtración de seguridad en su organización revela el paradero de su "única debilidad", Dante llega dispuesto a cobrar venganza. Sin embargo, el impacto de ver a dos pequeños guerreros con sus propios ojos cambia las reglas del juego. Ahora, Victoria debe volver al mundo que odia para proteger a sus hijos, mientras Dante descubre que el mayor peligro para su familia no está

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Capitulo 19

​La Mansión Moretti resplandecía bajo la luz de mil cristales, pero para Victoria, el brillo era el de una pira funeraria. En su suite, rodeada por tres esteticistas que se movían con la eficiencia de soldados, se sentía como un objeto siendo restaurado para su exhibición. Llevaba un vestido de seda líquida en color azul noche, con un escote que dejaba al descubierto la fragilidad de sus clavículas y la fuerza de su cuello.

​—Está perfecta, señora —susurró una de las mujeres.

​Victoria no se miró al espejo. No quería reconocer a la mujer que Dante había moldeado de nuevo. Salió al pasillo y encontró a León y Cristo esperándola. Los niños, vestidos con trajes a medida que los hacían parecer príncipes de una dinastía oscura, se enderezaron al verla.

​—Pareces una reina, mamá —dijo Cristo, aunque sus ojos analizaban el peso de las joyas en su cuello—. Pero tus ojos dicen que quieres correr.

​—Siempre quiero correr, mi amor —respondió ella, dándole un beso en la frente—. Pero hoy caminaremos con la cabeza alta.

​Al bajar la gran escalinata, el murmullo de los invitados —capos, políticos y aliados de la "familia"— se extinguió de golpe. Dante estaba al pie de los escalones, vestido con un esmoquin negro que acentuaba su figura imponente. Al ver a Victoria, sus pupilas se dilataron, una reacción física que ninguna disciplina podía contener.

​Él extendió su mano. Ella dudó un segundo, sintiendo el peso de cientos de miradas inquisidoras, y finalmente la tomó. La piel de Dante estaba caliente, un contraste violento con el frío de sus propios dedos.

​—Estás exquisita —susurró él al oído de ella, su aliento rozando su lóbulo—. Casi haces que me olvide de que me odias.

​—No lo olvides nunca, Dante —replicó ella con una sonrisa gélida para los fotógrafos—. Es lo único que me mantiene despierta en esta casa.

​La cena fue un desfile de hipocresía. Dante presentaba a Victoria como la esposa que había estado "ausente por motivos de salud", una mentira elegante que todos aceptaban por temor. Los niños estaban sentados a su lado, observando a los invitados con una desconfianza que hacía que los hombres más rudos de la sala se sintieran incómodos.

​Cuando la orquesta comenzó a tocar un vals lento y menor, Dante se levantó y ofreció su mano de nuevo.

​—Es el protocolo, Victoria. Los dueños de la casa deben abrir la pista —dijo, con un tono que no admitía réplica.

​Se movieron hacia el centro del salón. En el momento en que él la rodeó por la cintura y ella apoyó la mano en su hombro, la electricidad entre ambos estalló. Era una tensión que iba más allá del conflicto; era una memoria celular de los años en que fueron uno solo, antes de que la sangre los separara.

​—Bailas como si esperaras que te apuñale —dijo Dante, guiándola con una fuerza fluida.

​—He aprendido que en tus brazos siempre hay un arma escondida —respondió ella, mirándolo fijamente a los ojos. El gris de Dante estaba encendido, una tormenta de posesión y arrepentimiento—. ¿Por qué haces esto, Dante? ¿Por qué exhibirnos así?

​—Porque necesito que el mundo sepa que lo que es mío ha vuelto —él la atrajo más hacia sí, eliminando el espacio entre sus cuerpos. Victoria sintió el latido errático del corazón de él contra su pecho—. Porque cada noche que paso en la habitación de al lado, imaginando que estás ahí, a solo un muro de distancia, me vuelvo loco.

​—Me tienes encerrada, me tienes vigilada... ¿y hablas de locura? —Victoria sintió que el deseo reprimido comenzaba a mezclarse con su rabia, una mezcla tóxica que la hacía sentir viva y miserable a la vez—. Me quitaste mi vida en el pueblo. Me quitaste la paz de mis hijos.

​—Te di un imperio —gruñó él, sus dedos presionando ligeramente la seda de su espalda—. Te di la seguridad de que nadie volverá a tocarte.

​—Yo no quería un imperio, Dante. Te quería a ti. Al hombre, no al Capo. Pero mataste al hombre hace mucho tiempo.

​Dante detuvo el movimiento del baile por un segundo, quedando ambos en el centro de la pista, rodeados por el resto de las parejas que se movían como sombras. El tiempo pareció detenerse. Sus rostros estaban tan cerca que ella podía ver las pequeñas cicatrices en la comisura de sus ojos.

​—El hombre sigue aquí, Victoria —susurró él, y su voz sonó por primera vez vulnerable, rota—. Está aquí, muriéndose de hambre porque su mujer lo mira como a un extraño. Me odias por lo que soy, pero me deseas por lo que fuimos. Lo siento en tu pulso. No puedes mentirme.

​Victoria no pudo negarlo. Su cuerpo la estaba traicionando; la forma en que su piel hormigueaba bajo el contacto de él, la manera en que su respiración se sincronizaba con la suya. El deseo era un hilo invisible que la ataba a su carcelero, una humillación que le quemaba por dentro.

​—Deseo al hombre que creía que eras —corrigió ella, aunque su voz temblaba—. A este hombre... a este dueño de esclavos y mansiones... solo le tengo asco.

​Dante apretó la mandíbula. En lugar de soltarla, la obligó a seguir el ritmo de la música con una brusquedad que era casi un abrazo.

​—Entonces vive con ese asco —sentenció él, con una mirada feroz—. Pero vívelo en mi cama. Vívelo en mi mesa. Porque prefiero tu odio a tu ausencia. Prefiero que me desprecies cada mañana mientras sientas el calor de mi cuerpo junto al tuyo.

​Desde la mesa de honor, León y Cristo observaban el baile. No veían romance; veían una negociación de guerra.

​—Mamá está sufriendo —dijo León, apretando el mango de su cuchillo de plata.

​—No —corrigió Cristo, ajustándose la corbata con una calma aterradora—. Mamá está luchando. Y el hombre de la foto está perdiendo, aunque no lo sepa. Está tratando de comprar lo que ella ya no le pertenece.

​El baile terminó con una nota sostenida de los violines. Dante se inclinó y besó la mano de Victoria, un gesto de sumisión pública que ocultaba una orden de propiedad privada. Ella retiró la mano con una lentitud que gritaba desprecio, pero sus ojos estaban encendidos con un fuego que ambos sabían que terminaría consumiéndolos esa misma noche.

​Victoria caminó de regreso hacia sus hijos, sintiendo que el vestido azul noche era ahora una armadura pesada. La cena de gala había cumplido su propósito: el mundo sabía que los Moretti estaban completos. Pero dentro de las paredes de la mansión, el incendio entre el odio y el deseo acababa de declararse incontrolable.

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Lobe ❣️
👍❤️😘
Sofia Chavez Gutierrez
está de infarto!
casi me termino las uñas 😂
Jos Qui
porfavor sigue subiendo más capítulos porfavor ahorita también
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita
Estela Alfonzo
la historia es muy atrapante y me encanta los hijos como son unos genios y a la vez tan protectores. espero con ansias los capitulos
Jos Qui
hola excelente capítulos porfavor suba más capítulos ahorita
Jos Qui
para ver que más va pasar con ellos
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita también
Estela Alfonzo
me tiene atrapada la historia 🥰
Celina Espinoza
🥰🥰
Celina Espinoza
me gusta los niños son muy protectores con su madre 🥰
María Serafina Abzueta Salazar
encantada con esta historia,su ingenio y creatividad mostrada en los personajes,sin repetir las aburridas víctimas, con personajes más audaces y
Maria de los Angeles Vega
Ya por favor , los dos son sufriendo bastante , es justo que triunfe el amor.
Y están los niños sus hijos..
Ella se equivocó el también.
Su amor está ahí , a pesar de todo .
El que perdona , es el que más ama..
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita también leerlos 👏👏👏
María Serafina Abzueta Salazar
que niños ☺️🥰👏👏 ése padre no la tiene fácil, parece que son reyes viejos en cuerpo infantil 🤭☺️.. encantadores...
Celina Espinoza
me parece interesante me gusta 🥰
Celina Espinoza
me gusta mucho 😘🥰los niño son muy inteligentes y protectores
Anacelimar Franco
me gusta tu historia
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