Adrien Laurent, 19 años, pensó que ser Beta era una bendición.
En una familia de Alfas, ser Beta significaba ser invisible. Y ser invisible era la única forma de sobrevivir a su madrastra y a su hermanastra después de la muerte de su padre. Cansado de ser tratado como empleado en su propia casa, huye a Montreal con una maleta y renta un estudio helado.
Para pagar la universidad y el depa, toma el turno de noche en el Dépanneur Lumière, una tienda de conveniencia 24/7.
A las 23:47 siempre entra él: Julien Moreau, 42 años, Alfa entero, alto, guapo, de abrigo negro, que solo compra whisky barato y cigarros. Hasta que Adrien empieza a sentirse mal. Fiebre, dolor, un aroma dulce que no debería tener un Beta.
No es un Beta. Es un Omega de presentación tardía, y su primer celo está a punto de llegar. Y el Alfa de la tienda ya lo olió primero.
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CAPÍTULO 23: Un año sin papá, dos años sin frío
El 8 de diciembre se cumplió un año desde que mi papá se murió.
No, se cumplió dos años. Se murió en diciembre de hace dos años, pero el año pasado no me acordé de la fecha porque estaba con celo y con miedo y con nieve.
Este año sí me acordé. Me desperté y lo supe al tiro, sin mirar el celular.
Le dije a Julien en la mañana, aujourd'hui c'est l'anniversaire de mon père qui est mort. Hoy es el aniversario de mi papá que se murió.
Me dijo, tu veux aller au cimetière? Quieres ir al cementerio?
Le dije que no, que el cementerio queda en mi ciudad vieja y que no quería volver allá todavía.
Me dijo, on fait quelque chose ici pour lui. Hacemos algo aquí por él.
Le dije que sí, que quería hacer pan con mantequilla como me hacía él cuando era chico y que quería poner el reloj malo en la mesa.
Fuimos al supermercado los dos y compramos pan de verdad y mantequilla y leche. Julien compró también flores amarillas que dijo que eran para poner al lado del reloj.
Volvimos y Margot ya estaba despierta y le conté que era el aniversario de mi papá y se puso a llorar bajito porque ella también lo quería.
Hicimos pan con mantequilla los tres, cortado grueso como lo hacía mi papá, con mucha mantequilla que se derrite.
Pusimos el reloj malo en la mesa grande, al lado de las flores amarillas. Sigue parado a las 3:15.
Comimos pan con mantequilla en silencio. No triste, tranquilo.
Le conté a Margot y a Julien que mi papá me enseñó a arreglar cosas con un destornillador chico que todavía tengo en mi caja. Que me enseñó a no tener miedo de la oscuridad porque la oscuridad no hace nada.
Julien me dijo, il t'a appris à être courageux, c'est pour ça que tu es venu à Montréal tout seul. Te enseñó a ser valiente, por eso viniste a Montreal solo.
Le dije que sí, que mi papá me decía petit réparateur, pequeño reparador, porque arreglaba todo lo que se rompía en la casa.
Después de comer saqué mi cuaderno de dibujo y dibujé a mi papá. Lo dibujé con su camisa azul que usaba siempre y con su reloj malo en la mano.
Abajo le puse PAPÁ 2023 - 2025 y lo puse al lado del reloj malo en la mesa.
Margot me abrazó y me dijo que mi papá estaría orgulloso de que yo estudiara y de que ya no durmiera con parka.
En la tarde fui solo al parque La Fontaine con la bufanda gris y me senté en una banca que da al lago que ahora está congelado.
Le hablé a mi papá en voz baja, en español, porque él hablaba español conmigo cuando era chico.
Le dije, papá, ya no tengo frío, ya no debo nada, tengo casa que no tose y tengo un Alfa que me pregunta todo antes de tocarme y tengo una hermana que estudia para ser profesora y tengo un curso de francés avanzado y tengo dos bufandas y tengo plantas monstera y tengo 800 dólares todavía.
Le dije que lo extrañaba pero que ya no lloraba con ruido, que lloraba bajito como lloran los grandes.
Me quedé harto rato en la banca con frío pero con la bufanda gris y con la marca blanca que me calentaba cuando me la tocaba.
Cuando volví al depa Julien me estaba esperando en la puerta, con cara de preocupación.
Me dijo, tu es resté longtemps, j'ai eu peur. Te quedaste harto, tuve miedo.
Le dije que estaba bien, que estaba hablando con mi papá.
Me abrazó fuerte en la puerta del edificio y me dijo, ton père serait fier, petit, très fier. Tu papá estaría orgulloso, chico, muy orgulloso.
Esa noche no tuve celo, tuve sueño tranquilo. Dormí con Julien abrazado y con el dibujo de mi papá en el velador y con el reloj malo al lado de las flores amarillas.
Soñé con mi papá. No con la casa vieja ni con Colette. Soñé con él en la cocina vieja haciéndome pan con mantequilla y diciéndome petit réparateur, arréglalo tú, que tú puedes.
Me desperté y le dije a Julien dormido, je peux réparer des choses, je suis petit réparateur. Puedo arreglar cosas, soy pequeño reparador.
Se despertó a medias y me dijo, oui, tu répares tout, même moi. Sí, reparas todo, incluso a mí.
Y dormimos otra vez, con la ventana cerrada porque afuera hacía -12 y con la calefacción en 22 y con el reloj malo parado a las 3:15 pero con nosotros andando bien.