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El Ángel De Los Vitale

El Ángel De Los Vitale

Status: En proceso
Genre:Padre soltero / CEO / Mafia
Popularitas:12.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Un amor del pasado. Un secreto doloroso. Y una voz que necesita ser escuchada.
Para el mundo criminal, Matteo Vitale es «El Lobo de Roma»: un capo despiadado, frío y sin corazón. Pero tras las puertas de su mansión, Matteo es solo un padre desesperado por proteger a Leo, su pequeño de siete años. Marcado por una traición desgarradora y traumatizado por los maltratos de su verdadera madre, el niño ha quedado sumido en un silencio absoluto y solo confía en Matteo.
Matteo juró no volver a abrir su corazón a nadie, hasta que Chiara Romano regresa a Italia tras diez años de ausencia.
Chiara ya no es la jovencita que él recordaba; ahora es una mujer independiente, experta en armamento, segura de sus curvas y con un espíritu vibrante que no se deja intimidar por la mafia. Sin lástima ni presiones, su calidez y su risa comienzan a derribar las defensas del pequeño Leo y a desafiar la armadura de hielo de Matteo.

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Capítulo 13: La pequeña libreta de notas

El silencio habitual del despacho privado de la mansión Vitale se rompió con un suave rasgueo de papel.

En el escritorio de caoba, Leo permanecía sentado sobre una silla alta. Frente a él, sobre la madera pulida, descansaba una pequeña libreta de pasta dura de color azul que su abuela Stella le había comprado meses atrás. Hasta esa mañana, el objeto no había sido más que un adorno olvidado. Sin embargo, con la manita apretada alrededor de un lápiz de grafito, el niño de siete años concentraba toda su energía en trazar letras mayúsculas, desiguales y firmes.

Alonzo, que entraba a la habitación con unos documentos, se detuvo en seco al ver la escena. Se acercó despacio, conteniendo la respiración para no interrumpir el momento.

Leo terminó el último trazo, soltó el lápiz y levantó la libreta con ambas manos, mostrándosela a su abuelo con los ojos muy abiertos.

En la página blanca se leía en trazos infantiles pero completamente legibles:

QUIERO IR CON CHIARA.

A Alonzo se le hizo un nudo en la garganta. La emoción le empañó la vista por un segundo. Se agachó de inmediato hasta quedar a la altura de las mejillas del niño y le tomó la carita con infinita ternura.

—¿De verdad quieres ir a verla, campeón? —preguntó el anciano en un susurro emocionado.

Leo asintió con la cabeza tres veces seguidas, con una firmeza que no dejaba espacio a dudas.

En ese momento, la Sra. Stella apareció por el pasillo. Al ver a su esposo al borde de las lágrimas, apresuró el paso.

—Alonzo, ¿qué pasa? ¿Ocurrió algo?

—Mira esto, Stella —dijo el patriarca, mostrándole la libreta.

La matriarca se cubrió la boca con ambas manos, soltando un leve ahogo. Miró a su nieto y luego a su esposo.

—Dios mío... escribió —murmuró Stella, acariciando la cabeza del pequeño—. Pero Alonzo... Matteo está en el puerto supervisando el desembarco del cargamento. No regresa hasta la noche. Sabes cómo se pone si el niño sale de la propiedad sin su escolta directa.

Alonzo se puso de pie, ajustándose el saco con una sonrisa de absoluta complicidad y decisión.

—Matteo no tiene que enterarse de esto hasta que hayamos regresado, Stella. Si le aviso, va a poner mil excusas, va a mandar a diez hombres armados a rodear la casa de los Romano y arruinará el momento. Tu nieto usó esa libreta por primera vez en su vida para pedir algo. No le voy a decir que no.

Stella miró a Leo, quien sostenía la libreta contra su pecho con mirada suplicante. La abuela suspiró, rindiéndose con una sonrisa cálida.

—Está bien. Nos mantendremos en silencio. Le diré a la cocina que preparemos todo como si estuviera durmiendo la siesta. Pero llévate a Edans de chófer y no te tardes, por favor.

—Tranquila, querida. Hoy mi nieto va de visita —guiñó Alonzo el ojo, revolviéndole el cabello a Leo—. Vamos, campeón. Tu primera parada es elegir algo bonito para la dama.

Treinta minutos después, el auto blindado de la familia se detuvo frente a una de las floristerías más exclusivas del centro de Roma. Alonzo bajó del vehículo sosteniendo la mano de Leo, mientras Edans se quedaba en la puerta manteniendo la guardia.

El espacio olía a jazmines frescos, eucalipto y rosas recién cortadas. Una florista de mediana edad y sonrisa amable se acercó de inmediato al ver al patriarca de los Vitale.

—Buenos días, señor Vitale. ¿En qué puedo ayudarle hoy? —preguntó la mujer con profesionalismo.

—Buenos días. Hoy el cliente importante es este caballero de aquí —respondió Alonzo, señalando al pequeño—. Quiere llevarle un ramo muy especial a una señorita.

La florista se agachó con delicadeza frente a Leo, manteniendo una distancia respetuosa.

—Vaya, qué caballero tan elegante —dijo la mujer con voz dulce—. A ver, pequeño... para una dama especial tenemos muchas opciones. Tenemos orquídeas elegantes, tulipanes de colores o las clásicas rosas. ¿Hay algún color que te guste mucho?

Leo miró los grandes cubos de cristal distribuidos por el local. Caminó despacio entre los pasillos de flores, observando los tonos rojos, amarillos y rosados. De pronto, se detuvo frente a una sección iluminada por la luz de la ventana donde descansaban docenas de rosas blancas de tallo largo, impecables y puras.

El niño alzó su dedito, señalando las rosas blancas sin dudarlo.

—¡Oh, las rosas blancas! Tienes un gusto excelente —sonrió la florista, mirando a Alonzo—. Simbolizan la pureza, el respeto y un cariño sincero. ¿Quieres que preparemos un ramo grande?

Leo asintió con energía.

—Prepara el ramo más hermoso que tengas en la tienda —ordenó Alonzo con orgullo, sacando su billetera—. Con cinta de seda. Que se note que lo eligió él.

La llegada a la residencia Romano ocurrió poco después del mediodía.

El vehículo cruzó los portones y se detuvo frente a la escalinata principal. Al bajar del auto, Leo apretaba contra su pecho el enorme ramo de rosas blancas, tan grande que casi le cubría la mitad del rostro.

Sin embargo, al cruzar la puerta de roble y adentrarse en el imponente recibidor de los Romano, el impacto del entorno desconocido hizo mella en el pequeño. Dos sirvientes vestidos con uniformes hicieron una reverencia y, desde el pasillo lateral, Mariana y Giordano salieron a recibir a las visitas.

Al ver a tanta gente extraña reunida, el pánico instintivo del pasado rozó la mente de Leo. El niño retrocedió dos pasos en acto reflejo y se escondió por completo detrás de la espalda de su abuelo, agarrando la tela del pantalón de Alonzo con su manita libre mientras apretaba las flores.

—Tranquilo, Leo. Estás conmigo —murmuró Alonzo en voz baja, dándole palmaditas suaves en la espalda.

—¡Alonzo! Qué sorpresa tan inesperada —exclamó Giordano, acercándose con una sonrisa sincera para estrechar la mano de su viejo amigo—. No sabíamos que venían.

—Es una visita relámpago, Giordano. El joven aquí presente tenía una misión urgente que cumplir —respondió Alonzo.

En ese momento, Isabella bajó por el pasillo vistiendo una bata de seda. Al ver a la visita, sus ojos se abrieron con sorpresa y una falsa amabilidad calculada iluminó su rostro.

—¡Ay, pero qué sorpresa! Don Alonzo... y trajiste al niño —dijo Isabella, adoptando un tono de voz empalagoso mientras daba pasos rápidos hacia el pequeño—. Hola, mi amor... qué niño tan lindo. A ver, déjame ver ese ramo tan bonito...

Isabella estiró la mano para tocar la cabeza de Leo, pero antes de que pudiera acercarse a menos de un metro, Alonzo dio un paso al frente de forma imponente. El patriarca de los Vitale endureció las facciones y le dedicó una mirada tan penetrante que la mujer se congeló en el sitio.

—Atrás, Isabella —gruñó Alonzo con una voz grave que no admitía réplicas—. Ni se te ocurra dar un paso más. Mi nieto no está aquí para tus hipocresías.

Isabella dio un respingo, ahogando una exclamación de indignación mientras se echaba hacia atrás con el rostro rojo de vergüenza ante la mirada severa de sus propios padres.

—Giordano, dile algo a este hombre... —comenzó a protestar Isabella.

—Cállate la boca y vete a tu habitación, Isabella —la cortó Giordano con absoluta frialdad—. Bastante desprecio has demostrado ya.

Antes de que la tensión pudiera escalar, el eco de unos pasos ligeros resonó desde lo alto de la gran escalera de mármol.

—¿Papá? ¿Quién llegó? —la voz alta y clara de Chiara bajó por los escalones.

Chiara vestía un pantalón cómodo y una blusa sencilla de estar en casa, con el cabello recogido sin esfuerzo. Pero al llegar al descanso de la escalera y divisar la figura de Alonzo, y sobre todo la pequeña cabecita oscura que asomaba con timidez detrás del pantalón del anciano sosteniendo un ramo de rosas blancas, se detuvo de golpe.

Sus ojos color miel se abrieron con una sorpresa infinita.

—¿Leo? —susurró Chiara, sintiendo que el corazón le daba un vuelco de pura emoción.

Al escuchar esa voz, la timidez del niño desapareció como por arte de magia. Leo salió de su escondite detrás de su abuelo, levantó la cabeza y vio a Chiara al final de los escalones. Sus grandes ojos oscuros se iluminaron de inmediato.

Sin esperar a nadie, la criatura echó a correr por el mármol a toda velocidad, ignorando a los adultos presentes, apretando el ramo de rosas blancas contra su pecho.

—¡Oh, mi amor! —exclamó Chiara, bajando los últimos tres escalones de un salto y dejándose caer de rodillas sobre el suelo con los brazos abiertos de par en par.

Leo no dudó. El niño chocó directamente contra el pecho de Chiara en un abrazo apretado. Chiara lo envolvió en sus brazos con fuerza, hundiendo el rostro en su cabello oscuro mientras soltaba una risa llena de felicidad pura.

El pequeño se apartó apenas unos centímetros y, con una sonrisa radiante que le iluminaba todo el rostro, le extendió el enorme ramo de rosas blancas.

—Son hermosas... Dios mío, son las flores más bellas que me han regalado en toda mi vida —dijo Chiara con la voz entrecortada por la emoción, tomando el ramo y rodeando de nuevo los hombros del niño con un brazo para besarle la mejilla.

Mariana se cubrió la boca, conmovida hasta las lágrimas al ver la escena, mientras Giordano sonreía con profunda admiración hacia su hija. En la puerta, Alonzo observaba a su nieto abrazado a Chiara con el pecho lleno de orgullo, sabiendo que no había existido mejor decisión que romper las reglas esa mañana.

—Vine porque él lo pidió, Chiara —dijo Alonzo en voz alta, caminando hacia ellos—. Escribió en su libreta por primera vez para decir que quería verte a ti.

Chiara miró al anciano y luego bajó la vista hacia Leo, quien la miraba fijamente, recostando la cabeza con total confianza sobre su hombro.

—Gracias por venir a buscarme, mi campeón —le susurró Chiara al oído, guiñándole un ojo—. Esta tarde la casa es toda tuya.

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Dulce maria Canelon
es muy raro que Chiara no este en la dulce espera puesto que no se ha dicho que se cuida, pero bueno que llegue cuando llegue ese baby😘😘😘
Mine Romero
Hola buenas noches, por favor nos puedes regalar más capítulos muchas gracias
Yadis Garay
estan guapos todos hacen una bonita familia☺️☺️
María Belén González
me encanta
Maria Idalba Suarez
muchas gracias por este exlente libro
ERICA ESTRADA PEREZ
ya sabía que esos 2 iban a terminar juntos
ERICA ESTRADA PEREZ
jajaja jajaja le quitaron lo que usa para comunicarse con ella
mariela
Parece una epidemia de embarazos por un lado Vanessa y ahora Luz pero siendo psicóloga como puede estar tan insegura de los sentimientos de Alejandro si el está babeando por ella veremos que se lo ocurre a Chiara para darle la sorpresa de su hermano.
mariela
Buen pensamiento de Chiara tienen que construir la confianza con dedicación a Leo para que se sienta seguro del amor que sus padres le dan tener un hijo ahora y quitarle el tiempo que le dedican para dárselo a su hermano le daría celos e inseguridad y no saben si vuelve a crear el mutismo que tenía.
Edans te soltó la bomba 💣💣💣 Vanessa sin filtro ahora veremos que le dirás 🤔🤔🤔❓❓❓
mariela
Vanessa quisiste por probar la ametralladora de Edans y te dejo toda la munición adentro 😂🤣😂🤣 no te cuidaste y ahora estás asustada con el embarazo Chiara está riéndose de su amiga y su reacción de pánico 😱😱😱 a buscar al padre y lanzarle la bomba a ver cómo lo toma.
mariela
Que felicidad para Matteo y sus padres oir hablar a Leo poco pero lo hace porque tantos años sin hacerlo la voz no le saldrá bien que sacrificio tan grande hizo ese niño para cuidar al único ser que lo quería todo por una amenaza de esa desgraciada.
Ahora sí viene la fiesta de compromiso de Chiara y Matteo por fin.
mariela
Que sorpresa por un accidente donde Leo vio como Chiara lo protegía del peligro y al verla herida le grito mamá fue increíble y una sorpresa 😮😮😮 total para Matteo la misma Chiara y todas las personas a su alrededor muy hermoso capitulo.
mariela
Por fin se supo que pasó con el monstruo desnaturalizado de la madre que estuvo torturando un niño de cuatro años que se merecía morir como lo hicieron y todavía está sufriendo secuelas de lo que ella hizo no habla por miedo a que le hagan algo a su papá.
Matteo ahora después de esa confesión te liberaste porque Chiara no se asustó sino que te respaldó por lo que hiciste.
mariela
Más claro imposible Matteo es tan posesivo que deja claro a quien pertenece a Chiara esa pasión y complicidad que tienen los dos es difícil de disimular que hablen pero con gusto.
Marisel Rio
💕💕💕Solo falta Chiara 🤰🤰🤰🤰
Mine Romero
Mil gracias por regalarnos tú enorme talento, hermosa novela 👏👏👏🙂🙂
Yura Ran
lo máximo, divinos 🥰🤪😁🫣
Maria Idalba Suarez
q belleza de capítulo q nos regaste 🥰
Marisel Rio
💕💕💕💕Que hermoso capítulo que emoción 💕💕💕al fin Leo hablo 💕💕💕💕
Iliana Curiel
dios mío me encantó y me tuviste a lágrima tendida 🥰🥰🥰😍😍😍
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