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5 Puertas

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Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Casos sin resolver
Popularitas:46
Nilai: 5
nombre de autor: yarely

5 PUERTAS

¿Y si tu destino hubiera sido elegido antes de nacer?

Cinco puertas. Cinco destinos. Un secreto capaz de cambiarlo todo.

Cuando varias personas comienzan a descubrir que sus vidas están unidas por un misterio imposible de explicar, entenderán que algunas puertas nunca debieron abrirse.

NovelToon tiene autorización de yarely para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17 — LA VERDAD QUE REGRESÓ

Gio llegó a su casa después del campamento.

Dejó la mochila cerca de la puerta y suspir.

Había sido un viaje largo.

Solo quería descansar.

—Mamá, ya llegué.

No recibió respuesta.

Gio caminó hacia la sala.

Y entonces se detuvo.

Había alguien sentado junto a su mamá.

Un chico que nunca había visto.

Estaba tomando un té tranquilamente.

Gio frunció el fruncido.

—¿Quién es él?

Su mamá levantó la mirada.

Por unos segundos no dijo nada.

El chico también miró a Gio.

—Gio...

—¿Qué pasa, mamá?

—Tenemos que hablar.

Gio dejó de sonreír.

—¿Sobre qué?

Su mamá respiró profundamente.

—Sobre él.

Señaló al chico.

—Es tu hermano.

Gio quedó completamente tranquilo.

—¿Mi... qué?

—Tu hermano.

—¿Yo tengo un hermano?

La expresión de Gio cambió inmediatamente.

—¿Y por qué nunca me dijiste nada?

Su mamá intentó mantener la calma.

—Porque no sabía cómo explicártelo.

—¡¿Cómo que no sabías?!

Gio levantó la voz.

—¡Es mi hermano y nunca me dijiste que existía!

El chico bajó la mirada.

Su mamá se acercó a Gio.

—Por favor, escúchame.

Gio respiró profundamente.

—Quiero saber la verdad.

Su mamá abierta.

—Él está aquí porque su mamá murió.

Gio se quedó callado.

—Murió de cáncer.

La habitación quedó en silencio.

Gio miró al chico.

Ahora entendía por qué estaba ahí.

Pero todavía tenía muchas preguntas.

—Y ¿qué tiene que ver papá con todo esto?

Su mamá bajó la mirada.

-Hacer.

Gio sintió que el corazón comenzaba a latirle más rápido.

—¿Qué hizo?

Su mamá tomó aire.

—Tu padre tomó decisiones terribles.

Trabajó en cosas que nunca debió hacer.

Se metió en negocios peligrosos y terminó haciendo cosas que podrían destruir nuestra familia.

Gio no decía nada.

—Yo descubrí muchas cosas cuando él fue detenido —continuó su mamá—. También descubre que tenía otra vida y que existía tu hermano.

Gio miró nuevamente al chico.

—Entonces...

¿Él es mi hermano por parte de papá?

Su mamá abierta.

-Si.

Gio sintió un nudo en la garganta.

—Y ¿por qué nunca me lo dijiste?

Su mamá se acercó.

—Porque te conocía.

Sabía que ibas a querer saberlo todo.

Y tenía miedo de que abandonaras la universidad, el vóley...

Tenía miedo de que todo esto te destruyera.

Gio negoció lentamente con la cabeza.

—Pero me mentiste.

-Perder.

Su mamá tenía los ojos llenos de lágrimas.

—Lo siento tanto, Gio.

No quería hacerte daño.

Solo quería protegerte.

Gio miró hacia el suelo.

Durante unos segundos nadie habló.

Finalmente, dijo:

— Necesito estar solo.

—Gio...

—Por favor.

Subió las escaleras.

Entró a su habitación.

Y cerró la puerta.

Su mamá se quedó abajo.

Su hermano tampoco dijo nada.

La casa quedó completamente silenciosa.

---

Gio no bajó a cenar.

Su mamá había preparado la mesa como cualquier otra noche, pero esta vez había un plato que permanecía intacto.

Después de unos minutos, ella tomó el plato y subió lentamente las escaleras.

Se detuvo frente a la puerta de Gio.

Golpeó suavemente.

—Gio...

No recibió respuesta.

—Te dejé la comida afuera.

Silencio.

Su mamá apoyó una mano sobre la puerta.

—No tenés que hablar conmigo ahora si no querés.

Solo quiero que sepas que estoy acá.

Del otro lado, Gio permanecía sentado en el borde de la cama.

Tenía la mirada perdida.

-Mamá...

Fue lo único que consiguió decir.

Ella lo escuchó.

-¿Si?

Gio se quedó callado durante unos segundos.

—¿Por qué nunca me dijiste que tenía un hermano?

Su mamá cerró los ojos.

—Porque tuve miedo.

—¿De qué?

—De perderte.

Gio bajó la mirada.

—Ya me hiciste sentir que no podía confiar en vos.

La voz de su mamá se quebró un poco.

-Perder.

Lo siento.

Pero nunca quise hacerte daño.

Gio no respondió.

Su mamá permaneció unos segundos frente a la puerta.

—Descansá.

Mañana podemos hablar si querés.

Después se alejó.

Gio escuchó sus pasos bajar por las escaleras.

Volvió a quedarse solo.

Miró el plato que su mamá había dejado afuera.

No tenía hambre.

Ni siquiera podía pensar en comida.

Se recostó en la cama y tomó el celular.

Tenía varias notificaciones.

Abrió el grupo de amigos.

Mateo:

¿Alguien sabe si Gio sobrevivió al viaje?

Gio sonrió apenas.

Unos segundos después apareció otro mensaje.

Lucas:

Probablemente esté durmiendo.

Mateo:

O comiendo.

Lucas:

Eso sería más probable.

Gio soltó una pequeña risa.

—Idiotas...

Siguió leyendo.

Mateo:

Mañana tenemos que jugar Street Fighter 6.

Lucas:

Vos querés jugar todos los días.

Mateo:

Porque soy el mejor.

Lucas:

Eso es discutible.

Mateo:

No hay nada que discutir.

Gio sonrió.

Durante unos minutos se olvidó de todo.

Solo estaba leyendo las tonterías que escribían sus amigos.

Entonces decidió responder.

Gio:

Son unos idiotas.

Mateo contestó casi inmediatamente.

Mateo:

¡VOLVIÓ!

Lucas:

Sabía que estabas vivo.

Mateo:

Pensamos que el campamento te había secuestrado.

Gio escribió:

Gio:

Por suerte no.

Mateo:

Entonces mañana Street Fighter.

Lucas:

Y esta vez no podés elegir siempre al mismo personaje.

Mateo:

Déjalo. Tiene miedo de perder.

Gio sonrió.

Gio:

Te voy a ganar.

Mateo:

JAJAJA. Eso quiero verlo.

Por unos minutos, Gio volvió a sentirse como siempre.

Como el chico que se reía con sus amigos.

Como si nada hubiera cambiado.

Pero entonces dejó de escribir.

La pantalla del celular seguía iluminando su rostro.

La sonrisa desapareció poco a poco.

Grabó la conversación de hacía unas horas.

"Es tu hermano."

Gio tragó saliva.

Nunca había imaginado que existiera alguien más relacionado con él.

Y mucho menos que apareciera de esa manera.

Pensó en su padre.

En todo lo que su mamá acababa de contarle.

Se preguntó cuántas cosas más desconocía.

¿Cuántas mentiras había alrededor de su familia?

¿Y por qué su padre había tomado esas decisiones?

Gio dejó el celular sobre la cama.

Se quedó mirando el techo.

Intentó dormir.

No pudo.

Se levantó y caminó hasta la ventana.

Afuera estaba todo oscuro.

La calle estaba tranquila.

Por un instante recordó el campamento.

La fogata.

Las risas.

A Mateo corriendo para escapar de Renata.

A Lucas y Emma resolviendo las pistas.

Una Julieta mirando las estrellas.

Y eso le hizo pensar en algo.

Durante esos días había sido feliz.

Había conseguido nuevos amigos.

Había empezado a sentirse cómodo con ellos.

Y ahora, al regresar a casa, parecía que todo había cambiado.

Gio volvió a sentarse en la cama.

Tomó el celular otra vez.

Había un nuevo mensaje.

Mateo:

Gio, mañana no te olvides.

Tenemos revancha.

Gio sonrió débilmente.

Gio:

No me voy a olvidar.

Lucas:

Buenas noches, amigo.

Mateo:

Buenas noches, campeón.

Gio escribió:

Gio:

Buenas noches.

Apagó el celular.

La habitación quedó completamente oscura.

La sonrisa que había tenido unos segundos antes de desaparecer.

Gio cerró los ojos.

Pero las palabras de su mamá volvieron a su cabeza.

Su hermano.

Su padre.

La verdad.

Todo parecía demasiado.

Se llevó una mano al rostro.

No quería llorar.

Pero sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

Finalmente dejó escapar un suspiro.

—¿Por qué...?

No había nadie para responderle.

Solo estaba él.

Sentado en la oscuridad de su habitación.

Mientras abajo, su mamá permanecía despierta, mirando la puerta de la casa.

Y en otra habitación, su hermano tampoco conseguía dormir.

Tres personas bajo el mismo techo.

Tres historias unidas por un secreto que había permanecido oculto durante años.

Y ahora, finalmente, la verdad había comenzado a salir.

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