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La Esposa del Exmilitar

La Esposa del Exmilitar

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Amor tras matrimonio / Mujer poderosa / Juego de roles / Mujer despreciada
Popularitas:157.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Bella

La noche de su compromiso, Estrella Navarro cayó al mar. Su prometido salvó a otra mujer y la dejó atrás.

Quien la rescató fue León Reyes, un exmilitar serio y reservado al que todos subestiman. Al día siguiente, Estrella rompe con el hombre que la traicionó y se casa con León por el civil.

Su familia cree que perdió la cabeza. Su ex quiere recuperarla. Su hermana presume una tecnología que no le pertenece.

Pero Estrella no es la mujer débil que todos creían. Ella es la verdadera creadora de ASTRA.

Y León tampoco es un hombre cualquiera.

Cuando los secretos salgan a la luz, quienes la humillaron van a entender algo demasiado tarde: Estrella no se arruinó al casarse con él. Se salvó.

NovelToon tiene autorización de Bella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Capítulo 6

León también recibió la noticia en el patio.

Su celular vibró justo cuando yo estaba arriba, junto al barandal de la terraza, intentando ordenar mis ideas después de la llamada de Bruno.

—Jefe —dijo la voz de Elías Mendoza—, Castellanos Tech va a presentar ASTRA. Si quieren sacar al mercado esa tecnología, AstraNova debe acercarse antes que otros compradores. Hay que asegurar los derechos de desarrollo.

León escuchó en silencio.

La luz del jardín le cortaba el rostro en sombras. Parecía el mismo hombre que hacía un rato compraba verduras, pero sus ojos ya no tenían nada doméstico.

Valeria se movía más rápido de lo previsto.

Quería usar ASTRA para consolidarse frente a Diego.

—No hagan nada todavía —respondió—. Observamos.

—Entendido.

Al colgar, levantó la vista.

Yo estaba en la terraza.

No sabía qué llamada acababa de atender ni qué piezas se estaban moviendo debajo de esa calma. Solo lo vi abajo y le sonreí, levantando la mano.

León me devolvió una mirada más suave.

Yo pensé, con una decisión casi tonta, que debía proteger a ese hombre.

No podía permitir que ASTRA se volviera un problema. Tenía que resolverlo, venderlo bien, recuperar lo mío y darle a León una vida sin apuros.

En Castellanos Tech, Diego estaba sentado detrás de su escritorio, observando a Valeria.

Ella llevaba un vestido de diseñador, maquillaje impecable y esa expresión de mujer que intenta parecer modesta mientras espera ser adorada.

Diego llevaba casi un minuto mirándola sin hablar.

Valeria bajó la mirada, fingiendo nervios.

—Diego, ¿no me crees?

Una hora antes, el equipo técnico de Castellanos había ejecutado la demo que ella les entregó. Los resultados sacudieron toda la oficina: la lógica del sistema, la arquitectura central, la capacidad de aprendizaje, todo coincidía con las características filtradas de ASTRA cinco años atrás.

No era perfecto.

Pero era suficiente para encender la codicia de Diego.

ASTRA podía cambiar el mercado.

Podía hacer que Castellanos Tech dejara de perseguir a AstraNova y empezara a competirle de frente.

Diego se puso de pie.

—Claro que te creo. Me dejaste impresionado.

Se acercó y le puso una mano en el hombro.

—Cinco años guardando algo así, puliéndolo en silencio... debió ser difícil.

Valeria sintió que el pecho se le llenaba de triunfo.

Él la creía.

Eso era más importante que cualquier prueba.

—No fue difícil —dijo con voz suave—. Quería entregarte una versión más completa. Quería que fuera útil para ti.

Diego la miró con una mezcla de ambición y ternura calculada.

—Puedes confiar en mí. Voy a poner todos los recursos de Castellanos Tech para que ASTRA alcance su verdadero valor.

Valeria levantó la cara.

—En tres días lo presentaré al mundo.

—Yo estaré a tu lado —dijo Diego—. Todos sabrán quién eres.

Valeria mordió el labio, como si dudara.

—¿Y mi hermana?

La expresión de Diego se enfrió.

—No la menciones ahora.

—Perdón. Es que... tú la amabas tanto, y ella se casó con otro de un día para otro.

El veneno fue pequeño, pero exacto.

Diego apretó la mandíbula.

—Si eligió sufrir, que sufra. Yo no voy a detenerla.

Valeria casi sonrió. Se contuvo y le tocó el brazo.

—Ella no supo valorarte. Yo sí.

Diego bajó la mirada a su mano. No la apartó de inmediato.

—Una mujer como tú sí puede estar a mi lado cuando Castellanos Tech llegue a la cima.

Valeria sintió que flotaba.

—Voy a estar contigo siempre.

—Concéntrate en la presentación. Yo te respaldo.

Cuando ella salió, Diego volvió a su escritorio.

La había elogiado, sí. La necesitaba.

Tener el corazón de Valeria significaba tener ASTRA.

Pero ni siquiera en ese momento de triunfo pudo evitar que el rostro de Estrella se le metiera en la cabeza.

Entonces sonó su celular.

—Señor Castellanos, encontramos la dirección de León Reyes. Una casa antigua en la zona vieja.

Diego soltó una risa.

—Claro.

En su cabeza, “zona vieja” equivalía a decadencia. Jamás se detuvo a pensar que algunas propiedades antiguas valían más que sus departamentos nuevos.

Solo imaginó paredes húmedas, muebles usados, una vida incómoda.

Estrella, según él, estaba dejando un departamento de seiscientos metros por una casa vieja con un empleado.

—Mándame la dirección.

Colgó y llamó a Rodrigo Navarro.

—Don Rodrigo, ya sé dónde está Estrella. Esta noche vamos por ella.

Rodrigo aceptó de inmediato.

Diego se quedó frente al ventanal, con la ciudad debajo.

Había cuidado su rosa durante cinco años.

No iba a dejársela a otro hombre.

Esa noche, yo me quedé en la sala leyendo.

O intentando leer.

El libro se me cerraba en las manos. Había dormido poco, llorado menos de lo que quería y pensado demasiado.

No sé en qué momento me quedé dormida en el sofá.

León trabajaba arriba. Cuando bajó y encontró la sala en silencio, se acercó sin hacer ruido.

Yo estaba acurrucada, con el libro abierto contra el pecho.

Él subió por una manta ligera y me cubrió. Luego retiró el libro con cuidado.

En ese instante, el sonido de un motor caro se acercó al portón.

La mirada de León cambió.

El hombre que acababa de cubrirme como si yo fuera algo frágil desapareció detrás de una calma afilada.

Dejó el libro sobre la mesa, me miró una vez más para asegurarse de que seguía dormida y caminó hacia la entrada.

Afuera, un deportivo se detuvo frente al portón. Detrás llegó un sedán negro con chofer.

Diego bajó primero, impecable en un traje caro.

Rodrigo salió del otro auto, con el rostro endurecido por la furia.

Diego miró el muro alto, la puerta de hierro, los árboles que asomaban desde dentro. Hubo un segundo de sorpresa en sus ojos, pero lo tapó rápido con desprecio.

—¿Es aquí? —preguntó Rodrigo.

—La dirección coincide.

Diego levantó la mano para golpear.

No alcanzó.

El portón se abrió.

León apareció bajo la luz baja de la entrada.

—¿Qué necesitan?

Diego tensó la cara.

—Venimos por Estrella. Llámala.

—Esta es su casa.

Rodrigo dio un paso adelante.

—Tú eres León Reyes.

—Sí.

—Te agradezco que hayas salvado a mi hija. Pero eso no te da derecho a llevártela y casarte con ella.

León mantuvo la cortesía justa.

—Nuestro matrimonio es legal. Estrella y yo iremos a visitarlo cuando ella lo decida.

—No me vengas con formalidades —soltó Rodrigo—. Soy su padre.

Diego añadió, con una sonrisa fría:

—Yo lo llamaría secuestro emocional. Aprovecharte de una mujer vulnerable, después de un accidente, para casarte con ella.

Rodrigo, que necesitaba una razón para indignarse más, se agarró de eso.

—Exacto. No sé qué le dijiste, pero esta boda no cuenta para mí. Tráela.

La voz de León bajó un grado.

—Estrella tiene derecho a elegir.

—¿Elegir? —Rodrigo se rió con rabia—. La crié más de veinte años. ¿Crees que puedes llevártela sin más? ¿Sin pedir permiso? ¿Sin ofrecer nada?

Ahí estaba el verdadero punto.

Para mi padre, yo no era una hija tomando una decisión.

Era un valor mal negociado.

Diego no perdió la oportunidad.

—León, si quieres casarte con Estrella, al menos deberías poder darle lo básico. Una boda digna. Seguridad. Una condición familiar a la altura. Pero tú quieres llegar con las manos vacías y quedarte con todo.

—Eso —dijo Rodrigo, señalándolo—. ¿Qué puedes ofrecer?

La discusión me despertó.

Al principio oí voces como dentro de un sueño. Luego reconocí la de mi padre.

Me incorporé.

La manta cayó de mis hombros.

Fui hacia la puerta.

—Papá —dije desde atrás de León—, si lo que quieres es poner precio, dilo claro. ¿Cuánto necesitas para sentirte satisfecho?

Los dos hombres se quedaron quietos.

Yo salí al umbral con la manta todavía alrededor. Seguramente tenía el cabello revuelto y la cara de quien se quedó dormida en un sofá, pero no me importó.

Diego me miró de una forma que me incomodó.

Como si recién descubriera algo en mí.

Rodrigo recuperó el tono de padre.

—Estrella, ven conmigo.

Me paré junto a León.

—No respondiste. ¿Cuánto?

Mi padre entendió la oportunidad.

Si hablaba de dinero, podía aplastar el orgullo de León delante de mí.

Levantó un dedo.

—Cien millones de pesos. Ni un peso menos. Si los tiene, hablamos. Si no, se divorcian y vuelves a casa.

Diego cruzó los brazos, listo para disfrutar el espectáculo.

Para un empleado común, cien millones eran imposibles.

Y justo por eso lo habían pedido.

Miré a León.

Él seguía tranquilo.

Demasiado tranquilo.

No sé si fue orgullo, rabia o una confianza absurda en mí misma, pero sonreí.

—Está bien. Cien millones.

Diego frunció el ceño.

—Estrella, no hagas teatro.

Lo ignoré.

Miré a mi padre y dije, clara:

—Él los tiene.

La frase cayó como un golpe.

Rodrigo abrió la boca.

Diego dejó de sonreír.

Y León, a mi lado, no desmintió nada.

1
JZulay
ay....🤦🏼🤷🏼...ahora sí estás de malas...!!! 🙊
JZulay
🤭🤣🤣🤣🤣 ....sus lágrimas quedaron en shock !!!! 🤭
JZulay
🤭😂😂😂😂😂....qué pena
JZulay
uuuiiii....qué excitante !!! 🤔🤦🏼🤭😂😂😂
JZulay
ni puede ni quiere Salvarte 🤔🤭😅😅
JZulay
🤦🏼...niña....no hay como consolarla , porque ud se lo buscó 😤
JZulay
madre mía 😯🙊!!!!
te cayeron a 🍍 piña ....👀
coge... 👊🏼... ese es el hombre que tú querias 😶‍🌫️
para más tarde
carajo, cambien al traductor.
JZulay
👏🏼👏🏼👏🏼....bien dicho
🤣🤣🤣🤣🤣🤣
JZulay
😯🙊...mira . 👀... el amor de tu vida en momentos de crisis , dándote cariñitos
Mar Sol
Por fin les llegó la hora a esos dos, Valeria y Diego, el descaro de quedarse con algo que no les pertenece, los hace delincuentes, como tal, deben pagar.
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/ Valeria....Valeria 🤭
Andrea Nardelli
exyraordinaria exelentemente escrita
Mirla Loyo
qué lecturas ésta?🥺🤦‍♀️
JZulay
show Time !!!! /Doubt/
JZulay
exactamente sin evidencias, ya están condenados...🤔
pero como Uds responden al amo que paga sus cuentas 🤷🏼
Mirla Loyo
ésta lectura va a ser así en adelante?🤦‍♀️ tanto esperar para ésto?🤬
JZulay
estos últimos capítulos dificulta una poco su comprensión
Mirla Loyo
éste capítulo estuvo como un tocadiscos en revolución 33🤣🤣🤣 no entendí un carajo 🤔🤣🤣
Rosario Velazquez Romero
escritora está terriblemente mal este capitulo
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