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Soy Humana, No Una Luna: Reclamada Por El Alfa

Soy Humana, No Una Luna: Reclamada Por El Alfa

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Amor prohibido / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:72.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

El destino comete errores, y unir al Alfa de la manada con una simple humana es el más grande de todos. Mientras la manada exige una líder fuerte para la guerra y Alexander intenta marcarme como suya, yo me niego a ser el trofeo de un rey lobo. No tengo garras, no tengo instinto y no voy a pedir perdón por ser débil ante sus ojos. Soy humana, no una Luna. Pero para conservar mi libertad, primero tendré que sobrevivir a la pasión destructiva de un Alfa que no piensa dejarme ir.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXIII La desesperación de la compañera perdida

Punto de vista de Marcus

La noticia de que habían atacado la casa de los omegas se regó rápidamente por toda la fortaleza. Todos los guerreros fuimos desplegados de inmediato para cercar el perímetro e impedir que los renegados escaparan.

Mi lobo, Leo, estaba completamente desesperado en mi interior, arañando mis pensamientos y obligándome a entregarle el control. Llegué a la casa de los omegas, donde el Alfa Alexander ya se encontraba evaluando los destrozos. Al verme aparecer, su mirada fue de absoluta comprensión.

—¿A quién se llevaron? —rugió Leo desde mis entrañas, haciendo que mis pupilas rotaran al amarillo de mi lobo.

No sentíamos el olor ni el rastro de nuestra compañera destinada por ninguna parte, y eso nos estaba volviendo locos de angustia.

—Leo, devuélvele el control a Marcus. ¡Ahora! —ordenó el Alfa con una voz de mando firme e irrefutable.

Ante la orden de nuestro líder Supremo, Leo se vio obligado a ceder y replegarse. En este momento necesitábamos pensar con frialdad estratégica y no dejarnos arrastrar por la furia ciega del instinto.

—¿Dónde está Elena? —pregunté con el pecho agitado, fijando la mirada en Amelia, quien salía de la casa destruida con los ojos inundados en lágrimas.

—Se la llevaron... ¡Se llevaron a mi amiga! —respondió Amelia en un hilo de voz ahogado, lanzándose a los brazos de Alexander en busca de consuelo.

Leo amenazó con volver a tomar el control a la fuerza, pero la orden de Alexander se mantenía firme en mi mente. Sin embargo, podía sentir la agonía de mi lobo arañándome el alma. En ese instante, yo también estaba sufriendo como nunca en la vida. La culpa me carcomía por dentro.

—Rástrenlos. Aún están en nuestro territorio y no podrán cruzar la frontera —ordenó el Alfa a la guardia real.

Todos los guerreros, incluyéndome, salimos a toda marcha en búsqueda de Elena. Cada segundo que transcurría era crucial; sabíamos perfectamente lo crueles que podían ser los renegados cuando descubrieran que se habían llevado a la mujer equivocada en lugar de a la compañera del Alfa.

Camilo, el hermano de Elena, se nos había adelantado junto a un pequeño grupo de omegas y rastreadores. Ellos ya iban siguiendo de cerca la pista de los invasores. Me conecté de manera mental con Camilo. El joven estaba a la defensiva y la hostilidad emanaba de su enlace, pero no lo culpaba: fui yo quien cometió el error más despiadado de su vida al rechazar a su hermana... y ahora ella pagaba las consecuencias de mis actos.

—Después arreglaremos nuestras cuentas, Camilo. Ahora dime dónde están —ordené tajante a través de la conexión mental.

El omega compartió su enlace visual conmigo, mostrándome el claro del bosque donde se habían atrincherado los renegados. Sin dudarlo un segundo, aceleré el paso con la guardia, devorando el terreno a toda velocidad.

Al llegar al campamento temporal, la escena era dantesca. Arthur, al descubrir que la mujer capturada no era Amelia sino una simple omega, había descargado toda su ira y frustración golpeándola brutalmente. Camilo y sus hombres luchaban desesperadamente contra una fuerza de renegados superior en número y estaban a punto de ser masacrados.

—¡Ataquen! —rugí, cargando de frente junto a los guerreros de la Manada del Norte.

La embestida de la guardia real fue implacable. Arrinconados y superados en poder, los renegados no tuvieron más opción que dispersarse y huir hacia la frontera, dejando atrás el caos.

Corrí a través del humo hasta el centro del claro. Mi corazón se detuvo. Elena yacía sobre la hierba manchada de sangre, con la respiración casi imperceptible y el cuerpo destrozado por los golpes de Arthur. El dolor del vínculo rechazado y la agonía de verla así me atravesaron el pecho como una espada al rojo vivo.

Sin importarme nada, la levanté con extrema delicadeza entre mis brazos y la cargué sobre mi espalda.

—Resiste, por favor... Elena, resiste —le supliqué entre jadeos mientras corría de vuelta hacia la mansión principal a una velocidad sobrehumana.

Llegamos a los aposentos médicos de la fortaleza. Camilo venía tras de mí, con el rostro desencajado por el horror.

Los curanderos ancianos de la manada se abalanzaron de inmediato sobre el cuerpo de Elena, pero tras revisarla durante unos agónicos minutos, el curandero principal negó lentamente con la cabeza, dando un paso atrás.

—Sus órganos internos están colapsando y el veneno de acónito en sus heridas ha neutralizado su capacidad de regeneración de loba —dictaminó el curandero con pesar—. No hay nada que nuestras medicinas o la magia tradicional puedan hacer. La omega morirá antes de que vuelva a salir el sol.

Las palabras cayeron como una condena a muerte. Camilo dejó escapar un grito de dolor impotente y se dejó caer de rodillas junto a la pared. Los curanderos abandonaron la habitación para dejarnos a solas.

Me acerqué a la cama, cayendo de rodillas al lado de Elena. Tomé su mano fría y temblorosa, sintiendo cómo su vida se apagaba segundo a segundo.

—Perdóname... Por favor, Elena, perdóname por haber sido un cobarde y haberte rechazado —susurré en un sollozo ahogado, pegando su mano a mi frente—. Si mueres, mi lobo y yo nos iremos contigo.

En ese instante de dolor absoluto, la puerta de los aposentos se abrió. Alexander y Amelia entraron a la habitación. Amelia traía el alma partida en mil pedazos, cargando con el peso aplastante de saber que esos monstruos iban por ella y que su mejor amiga estaba pagando el precio de su presencia en la manada.

Amelia no dijo una sola palabra. Se acercó a la cama con los ojos desbordados en lágrimas, desplazándome suavemente para quedar junto a Elena.

—No te mueras... Por favor, Elena, no me dejes sola en este lugar —suplicó Amelia entre sollozos desgarradores.

Amelia tomó con fuerza las dos manos frías de su amiga entre las suyas y apretó los ojos, llorando desconsoladamente mientras sus lágrimas cayeron directamente sobre las heridas abiertas del rostro de Elena.

Fue entonces cuando la magia ocurrió.

Un resplandor de luz plateada y dorada brotó de las palmas de Amelia, iluminando por completo la penumbra de la habitación. Un calor celestial y una fragancia a flores frescas llenaron el aire.

Ante la mirada atónita de Camilo, mi asombro y la devoción silenciosa de Alexander, las heridas abiertas de Elena comenzaron a cerrarse y cauterizarse a una velocidad milagrosa. El color volvió a los labios de mi joven omega y su respiración se volvió profunda y tranquila.

Camilo se llevó las manos a la boca, incapaz de articular palabra, mientras yo miraba a la humana con los ojos abiertos de par en par, comprendiendo finalmente el poder divino de la mujer que mi Alfa había elegido como Luna.

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Vianey Hernandez Ortiz
Excelente Novela 💯💯💯🎉🎉🎉❤️❤️❤️
Lourdes Adriana Macias Agraz
Hermosa historia
gracias por compartir ♥️♥️♥️♥️♥️
Ysabel Correa: Gracias por apoyar 🫂
total 1 replies
Sandra Garnica
Me encantó la historia, aunque me hubiera gustado que Elena quedara con otro mate😏 y que hubieran sacado a Caelen del consejo 😤, pero del resto me gustó mucho, mil bendiciones y éxitos autor@ 😊😉😉
Cecilia Rodriguez
muy bonita, gracias por compartirla escritora🌷🌷🌷
Ysabel Correa: Gracia a ti por el apoyo 🥰
total 1 replies
Sandra Garnica
Menos mal que hay una solución definitiva sin que los demás lo sepan y cuando intenten hacer algo va hacer demasiado tarde 😏😈😈😈😈
Sandra Garnica
No entiendo porque no echan a Sabrina y su padre si son de otra manada y por más que los ancianos estén de su lado ellos no pertenecen ahi😤😡😡😡
Roxana C Añez
Tus novelas siempre me gustan, pero está vez hubieron cabos sueltos: La pareja elegida de Marcus, en un capítulo se habla sobre ella, y no fueron dos los hijos del alfa?? solo se nombra a Cassian...
Igual me gustó mucho 🤩
Roxana C Añez
Haber... sigo perdida acá, en capítulos anteriores leí que Marcus tomó y marco a una loba elegida. Y ahora dónde quedó esa pareja entonces ??? 🫣
Sandra Garnica
Ojalá que a Elena le llegue un mate que la ame como debe de ser y no con el imbecil del Beta que ya la rechazo 😡😡😡😡
Sandra Garnica
Será alguna bruja o hada o algo así y esta sellada para que no la encuentren los demás y solo sea su Alfa 🤔🤔🤔
Primi Mendez
ojalá no usé a Helena como intercambio 🙄
Primi Mendez
Marcos rata miserable animal rastrero 🐀🐀
Primi Mendez
ojalá ponga retrató de Alexander y personajes
Clara Fuentes
Excelente!!!
Primi Mendez
para mí el qué rechazo a Helena es el mano derecha de Alexander
Primi Mendez
Buenos es difícil hacerse cómo tú pareja a un hombre lobo si sos humana ni de un momento a otro dejar tú vida tus familias compañeros de trabajo y no poder comunicarse yo también le comenzaría la guerra 🤔
Primi Mendez
ojalá no se rinda tan rápido Amelia
Maria Rojas
felicidades autora excelente novela, un bello final me encantó que sigan los éxitos bendiciones. 🙏🤗
Primi Mendez
Que difícil para ella de un momento a otro terminar con los que ésta acostumbrado
Roxana C Añez
No pueden volver, en un anterior capítulo dice que él marco a otra loba como pareja elegida... no es un hombre libre, solo siente remordimiento, nada más.
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