En su primera vida, ella muere de una enfermedad. Pero renace en un mundo nuevo, con posibilidades mágicas de cambiar su destino.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Magia 1
Los meses continuaron pasando con la misma tranquilidad.
Lila seguía asistiendo cada mañana a las clases teóricas y, cuando terminaban, entrenaba su cuerpo hasta que el sol comenzaba a ocultarse.
Su rutina apenas cambiaba.
Y, sin darse cuenta, el día que tanto había esperado finalmente llegó.
Aquella mañana asistía a una clase de pociones.
El maestro caminaba entre las mesas mientras los aprendices preparaban una sencilla mezcla de hierbas aromáticas y esencias minerales.
—Recuerden añadir el extracto lentamente.
—Si lo hacen demasiado rápido, la reacción será inestable.
Lila asintió.
Había preparado aquella receta decenas de veces durante las clases.
Con movimientos tranquilos tomó el pequeño frasco de cristal.
Vertió unas gotas.
Luego añadió el siguiente ingrediente.
Y, finalmente, mezcló ambos líquidos con una varilla de madera.
En ese instante...
Una poderosa corriente de aire recorrió toda la sala.
—¡¿Qué...?!
Las hojas de los apuntes comenzaron a volar.
Las cortinas se elevaron.
Las llamas de las lámparas se inclinaron violentamente.
Varios estudiantes soltaron pequeños gritos de sorpresa mientras sujetaban los frascos para que no cayeran.
El viento desapareció tan rápido como había aparecido.
La sala quedó completamente en silencio.
Todos miraban hacia la misma dirección.
Hacia Lila.
Ella permanecía inmóvil.
Confundida.
Entonces bajó lentamente la vista.
Sus manos...
Emitían un tenue brillo blanco.
Era una luz delicada.
Cálida.
Como si una pequeña estrella hubiera despertado bajo su piel.
Sintió un ligero cosquilleo recorriendo la palma de sus manos.
No era desagradable.
Al contrario.
Se sentía cálido.
Natural.
Como si aquella energía siempre hubiera estado allí, esperando el momento adecuado para manifestarse.
[Esto...]
Pensó mientras observaba fascinada aquella luz.
[¿Es...?]
Sus labios comenzaron a curvarse lentamente.
[Despertó.]
[Mi magia...]
[Despertó.]
La sonrisa que apareció en su rostro fue tan sincera que incluso el maestro terminó sonriendo.
—Felicitaciones, Lila.
Dijo con evidente orgullo.
—Has despertado tu magia.
Aquella misma tarde, Mohys fue a buscarla.
—Roun quiere verte.
Lila asintió de inmediato.
Cuando entró al despacho, la anciana ya parecía conocer la noticia.
Ni siquiera fue necesario que alguien se la contara.
Bastó verla entrar.
Y observar el tenue resplandor que todavía parecía permanecer alrededor de su maná.
Roun sonrió con enorme satisfacción.
—Felicidades.
Lila hizo una pequeña reverencia.
—Muchas gracias.
La anciana le indicó una silla.
—Siéntate.
Mohys tomó asiento junto a ellas.
Durante unos segundos los tres guardaron silencio.
Finalmente, Roun habló.
—Ahora que tu magia ha despertado... ¿Has pensado qué camino deseas seguir?
Lila respondió sin necesidad de reflexionar.
Porque llevaba mucho tiempo con aquella decisión tomada.
—Sí.
Sus ojos brillaban con determinación.
—Quiero convertirme en maga de sanación.
Mohys sonrió.
Como si aquella respuesta fuera exactamente la que esperaba escuchar.
Roun también sonrió.
—Lo imaginábamos.
Lila parpadeó.
—¿Lo sabían?
La anciana dejó escapar una pequeña risa.
—Desde hace mucho.
Mohys añadió con tranquilidad.
—Siempre eres la primera en ofrecer ayuda cuando alguien resulta herido durante los entrenamientos.
—Tus preguntas en clase siempre están relacionadas con aliviar el dolor de los demás.
—Y pasas más tiempo en el ala de sanación que en cualquier otra parte del templo.
Roun terminó la idea.
—Tu corazón ya había elegido ese camino mucho antes de que despertara tu magia.
Lila bajó un poco la mirada.
Era cierto.
Jamás había considerado otra posibilidad.
En su vida anterior...
Había pasado demasiadas horas dentro de hospitales.
Había visto médicos agotados que seguían sonriendo.
Enfermeras que sostenían la mano de pacientes que estaban completamente solos.
Personas que dedicaban su vida a aliviar el sufrimiento de otros.
Aquellos recuerdos nunca desaparecieron.
Al contrario.
Se convirtieron en el motivo por el cual deseaba aprender.
—Cuando estaba enferma...
Murmuró casi sin darse cuenta.
—Muchas personas hicieron todo lo posible por ayudarme.
Levantó lentamente la vista.
—No pudieron salvarme.
Pero nunca dejaron de intentarlo.
Respiró hondo.
—Ahora...
Quiero ser yo quien ayude a otras personas.
La habitación quedó en silencio.
Mohys y Roun intercambiaron una breve mirada.
En los ojos de ambos había orgullo.
No porque Lila fuera talentosa.
Sino porque comprendían que aquella decisión nacía de una profunda bondad.
Roun sonrió con dulzura.
—Entonces te ayudaremos a convertirte en la mejor maga de sanación que puedas llegar a ser.
Los ojos violetas de Lila brillaron de emoción.
—Muchas gracias.
Así comenzó una nueva etapa.
Las clases se volvieron mucho más exigentes.
Ya no solo estudiaba teoría.
Ahora practicaba el control del maná.
Aprendía a conducir la energía por su propio cuerpo.
A sentir el flujo mágico de otras personas.
A cerrar pequeñas heridas.
A aliviar dolores musculares.
A detener hemorragias leves.
Los errores eran frecuentes.
Más de una vez terminó completamente agotada.
En otras ocasiones el hechizo simplemente no funcionaba.
Pero nunca dejó de intentarlo.
Cada fracaso era una oportunidad para aprender algo nuevo.
Los años comenzaron a pasar.
Uno.
Dos.
Tres.
Cuatro.
Cuatro años de estudios intensos.
De libros abiertos hasta altas horas de la noche.
De entrenamientos.
De prácticas junto a sanadores experimentados.
De largas jornadas atendiendo a viajeros y aldeanos que acudían al templo buscando ayuda.
Y, mientras más aprendía...
Más crecía su magia.
Su control del maná se volvió extraordinariamente preciso.
Los profesores comenzaron a confiarle tratamientos cada vez más complejos.
Incluso algunos sanadores mayores pedían su ayuda cuando había demasiados pacientes.
Pero lo que más sorprendía a todos no era su talento.
Era su forma de tratar a las personas.
Nunca perdía la paciencia.
Escuchaba antes de actuar.
Sonreía con sinceridad.
Tomaba la mano de quienes estaban asustados.
Explicaba con calma cada procedimiento.
Y siempre encontraba unas palabras de ánimo para quienes sufrían.
La niña desconfiada que había llegado al templo años atrás seguía existiendo en algún rincón de su corazón.
Pero ya no era quien guiaba su vida.
El tiempo, el cariño recibido y la seguridad de tener un lugar al que pertenecer habían ido sanando heridas que no podían verse.
Poco a poco dejó de esconderse.
Comenzó a conversar más con otros aprendices.
Reía durante las comidas.
Aceptaba invitaciones para estudiar en grupo.
Y quienes la conocían descubrían enseguida cómo era realmente.
Una joven dulce.
Tierna.
Siempre dispuesta a escuchar.
Siempre dispuesta a ayudar.
Mohys solía observarla desde la distancia cuando atendía pacientes.
Una tarde sonrió satisfecho y comentó en voz baja con Roun:
—¿Recuerdas a la niña que caminaba varios pasos detrás de mí porque no confiaba en nadie?
Roun siguió con la mirada a Lila, que en ese momento consolaba con una sonrisa a un pequeño que lloraba por una herida en la rodilla.
La anciana sonrió con orgullo.
—Sí.
Y me alegra que, después de todo lo que vivió...
Haya encontrado un lugar donde pudo volver a ser exactamente quien siempre fue.
estos dos quien dará el primer paso 👌👌👌 no creo q sea a lia o tal vez me equivocoque jejjejej
consiguió que lo ayudará y que toda su atención sea para el que infantil es jaja se nota que le gusta marcar terreno aunque nadie más lo sepa bueno solo el mayordomo que sabe cómo es pero no dice nada mientras Lila está logrando hacerlo reír y estando con el no se da cuenta que también está cayendo con el aunque me preguntó en verdad era la más cerca o ellos sabian que Lila sería de gran ayuda y como también podria encontrar su camino ahí sin olvidar de curar hacer las dos cosas al mismo tiempo