NovelToon NovelToon
Una Familia Inesperada para el Mafioso

Una Familia Inesperada para el Mafioso

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Mafia / Venderse para pagar una deuda / Completas
Popularitas:316
Nilai: 5
nombre de autor: Mary Mendes

Ekaterina Popova maduró demasiado pronto. A los dieciocho años, cría sola a su hermana menor Lisbela, una niña con una enfermedad cardíaca que necesita ayuda urgente. Abrumada por las deudas y sin ninguna salida, acepta participar en una trampa contra una poderosa familia de la mafia.

Pero todo se sale de control cuando Viktor Morozov se cruza en su camino.

Frío, arrogante y desalmado, Viktor cree que Ekaterina no es más que una estafadora. La situación empeora aún más cuando ella descubre que está embarazada del hombre que la rechazó sin piedad.

Entre secretos, mentiras, dolor y pasión...
¿Podrá el amor sobrevivir cuando la confianza ya ha sido destruida?
¿O hay heridas demasiado profundas incluso para que el destino las cure?

NovelToon tiene autorización de Mary Mendes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 - Perdido en ella

Viktor Morozov - 20 años

El vestido rojo cae a los pies de Ekaterina lentamente.

Y ella de inmediato intenta cubrirse con los brazos.

Eso me toma desprevenido.

Porque las mujeres que frecuentan mi mundo normalmente usan su propio cuerpo como arma.

Pero ella no.

Ekaterina parece… tímida.

Casi inocente.

Y hay una pureza en ella que me desarma más de lo que debería.

Sigo mirándola.

Analizando cada detalle.

El cabello rubio cayendo por sus hombros.

La piel clara ya sonrojada por la vergüenza.

La pantaleta de encaje rojo.

Los ojos azules evitando los míos por unos segundos.

Está nerviosa.

Mucho.

Y por primera vez en la noche, algo dentro de mí desacelera.

Porque Ekaterina no parece pertenecer a ese lugar.

Ni al vestido provocativo.

Ni al juego de seducción que claramente intentó sostener en el bar.

Parece una chica perdida intentando fingir que sabe lo que está haciendo.

Me acerco despacio.

Sin quitarle los ojos de encima.

Y sostengo su rostro con cuidado, haciendo que me mire otra vez.

— Relájate.

Mi voz sale más baja ahora.

Más calmada.

Sus ojos encuentran los míos de nuevo.

Y por unos segundos…

la habitación entera desaparece.

Porque hay algo en esa chica que me atrapa.

Algo peligroso.

Algo que me hace querer seguir mirándola aun sabiendo que debería parar.

Y esta vez…

es ella quien me besa.

Ekaterina sostiene mi camisa con sus manos pequeñas y me jala de vuelta hacia ella como si hubiera perdido la vergüenza por unos instantes.

El beso encaja de inmediato.

Ardiente.

Intenso.

Mi lengua encuentra la suya despacio, sin prisa, mientras siento su cuerpo estremecerse contra el mío.

Eso me afecta más de lo que debería.

Porque sigue pareciendo nerviosa.

Pero también me desea.

Sostengo su cintura con firmeza mientras me besa como si estuviera intentando olvidar el resto del mundo.

Y, carajo…

yo también empiezo a olvidar.

Sin romper el beso, llevo la mano a mi camisa y la abro rápidamente, desvistiéndome por completo.

Sus ojos azules bajan por mi cuerpo un instante.

Y esa reacción tímida… fascinada… casi inocente

me golpea de lleno.

Vuelvo a sostener su rostro.

Recargando mi frente en la suya por un segundo.

Intentando entender por qué una chica que conocí hace menos de dos horas ya parece peligrosamente difícil de ignorar.

Tal vez sea efecto del alcohol.

Llevo bebiendo desde temprano.

O tal vez sea solo ella.

Ekaterina me mira como si todavía estuviera decidiendo si debe huir o quedarse.

Y yo no quiero que se vaya.

Sostengo su cintura y la guío lentamente hasta la cama.

Se deja conducir sin resistencia, los ojos azules fijos en los míos como si también estuviera sintiendo esa tensión extraña creciendo entre nosotros.

Cuando se sienta en el colchón, el cabello rubio cae por sus hombros desnudos.

Hermosa.

Carajo… demasiado hermosa.

Me inclino sobre ella despacio, apoyando mi cuerpo sobre el suyo.

Siento sus manos pequeñas aferrarse a mis brazos.

Mi rostro queda cerca del suyo.

Lo bastante cerca como para sentir su respiración agitada mezclándose con la mía.

Y entonces me detengo un instante.

Porque algo dentro de mí me dice que ella no es como las otras mujeres que llevo a la cama.

Ekaterina parece demasiado delicada para este mundo.

Y aunque estoy borracho…

lo noto con claridad.

Vuelvo a besarla con urgencia.

Como si hubiera perdido por completo el control.

Ekaterina tiembla en mis brazos mientras mis manos recorren su cuerpo despacio, sintiendo cada reacción suya, cada respiración acelerada, cada escalofrío.

Y eso me enloquece.

Le beso el cuello lentamente, escuchando el sonido bajo que escapa de sus labios. Aprieto uno de sus senos, deslizo mi lengua hasta él y lo chupo con fuerza, luego paso al otro.

La rubia me agarra del cabello con fuerza cuando concentro toda mi atención en ella, completamente entregada al momento.

Todo en ella reacciona a mí.

Deslizo mi boca por su cuerpo, por su vientre, bajo un poco más hasta quedar frente a su sexo; lo abro con los dedos y está empapada. Paso mi lengua por su clítoris. Gime fuerte, ese sonido es mi combustible; hundo mi lengua más profundo, la devoro, chupo, doy lamidas largas y luego cortas solo para torturarla. Mi verga duele con fuerza, necesito hacerla mía. Tomo el condón, lo abro con los dientes, me lo pongo, me deslizo en su entrada y empujo. Es demasiado estrecha. Ekaterina me abraza escondiendo el rostro en mi cuello; empujo de nuevo con más fuerza. Ahora estoy dentro de ella, su interior protesta alrededor de mi verga... Su cuerpo está tenso debajo del mío; busca mi boca y la beso lentamente, me muevo entrando y saliendo mientras gime cada vez más alto. Empiezo a embestir con fuerza, queriendo fundirme dentro de ella.

Le sostengo la nuca, obligándola a mirarme; sus ojos están levemente humedecidos pero no desacelero, sigo embistiendo con fuerza. Hasta que finalmente acabo... me dejo caer a su lado, me quito el condón sin mirar y lo tiro al suelo.

Ekaterina jala la sábana sobre su cuerpo; sus labios están rojos por mis besos, y en el cuello y el escote tiene algunas marcas que dejé yo. Es tan hermosa.

Y me doy cuenta demasiado rápido de cuánto quiero continuar.

La habitación parece pequeña ahora.

Caliente.

Cargada por la tensión entre nosotros.

Vuelvo a mirarla por unos segundos.

Las mejillas sonrojadas.

Los ojos azules brillando.

— ¿Estás bien? — le pregunto.

— Sí. — Responde sin desviar la mirada.

Los labios entreabiertos por la respiración agitada.

Hermosa.

Peligrosamente hermosa.

Y cuando Ekaterina me jala de vuelta para otro beso…

simplemente me olvido del mundo.

Pero esta vez el beso cambia.

Se vuelve más lento.

Más calmado.

Más… tierno.

Como si Ekaterina necesitara consuelo tanto como necesitaba deseo.

Y yo nunca fui ese tipo de hombre.

Nunca fui paciente.

Nunca fui cariñoso.

Pero con ella…

cedo.

Sostengo su cuerpo más cerca del mío, acariciando su cabello mientras los besos disminuyen de intensidad poco a poco.

Su respiración empieza a desacelerarse lentamente.

Suave.

Cálida contra mi pecho.

Hasta que lo noto.

Se quedó dormida.

Casi me río solo, incrédulo.

Porque todavía estoy lejos de satisfecho.

Podría pasar la noche entera con esa chica entre mis brazos.

Aun así… sigo mirándola por unos minutos en el silencio de la habitación.

Tan pequeña junto a mí.

Tan tranquila ahora.

Hermosa como la chingada.

Paso el pulgar despacio por su rostro antes de susurrarme a mí mismo:

— Al rato te despierto.

Entonces me estiro hasta la lámpara de noche y apago la luz.

La habitación se hunde en una penumbra cómoda.

Y por primera vez en mucho tiempo…

cierro los ojos sin pensar en problemas.

Solo en ella.

No sé cuánto tiempo pasa hasta que despierto de nuevo.

Pero abro los ojos sintiendo a Ekaterina acurrucarse todavía más contra mi cuerpo mientras duerme.

Y solo su olor ya es suficiente para que se me pare.

Deslizo la mano despacio por su cintura y vuelvo a besarla lentamente.

La boca.

El cuello.

Con calma esta vez.

Como si quisiera sentir cada reacción de ella despertando entre mis brazos.

Ekaterina se mueve despacio, abriendo los ojos poco a poco mientras sigo besando su piel.

Y cuando esos ojos azules encuentran los míos otra vez…

me doy cuenta de que estoy peligrosamente jodido.

Me siento, la jalo de la mano y la pongo en cuatro; ella apoya la cabeza en la almohada. La penetro, enterrándome en lo profundo de su sexo caliente; gimo mientras le sostengo el cabello con la mano, las embestidas hacen que su cuerpo se vaya hacia delante, le sujeto la cintura mientras sigo embistiendo con fuerza... estoy a punto de acabar cuando me acuerdo del condón. Su interior pulsa, Ekaterina gime mi nombre... Ese es mi fin. Acabo con fuerza dentro de ella...

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play