En su vida pasada, Camila era una científica obsesionada con descubrir los secretos de la naturaleza. Ahora ha reencarnado como Xenia, una joven noble en un mundo lleno de magia… y para ella eso solo significa una cosa: nuevos experimentos.
Decidida a entender y dominar la magia como si fuera ciencia, convierte su vida en un laboratorio, creando pociones cada vez más imposibles y peligrosas.
Pero cuando el príncipe del reino empieza a aparecer constantemente en su laboratorio, Xenia descubre que, además de la magia, hay otro fenómeno que no logra explicar del todo: por qué el príncipe parece cada vez más interesado en ella… mientras ella solo piensa en su próximo experimento.
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Capítulo 5
Cuando el joven finalmente llegó hasta el salón de té, la reina sonrió de inmediato y se levantó de su asiento con evidente satisfacción.
—Querido.
Su voz se suavizó apenas al verlo acercarse.
Cordelis reaccionó enseguida, poniéndose de pie rápidamente mientras le daba un pequeño golpe con el codo a Xenia para que hiciera lo mismo.
Xenia obedeció con calma.
—Tercer príncipe, es un placer verlo —dijo Cordelis haciendo una elegante reverencia.
Xenia imitó el gesto unos segundos después.
El joven les dio un leve asentimiento de cabeza.
—Duquesa, el placer es mío.
Su voz era profunda y tranquila, aunque ligeramente desinteresada.
La reina Catherine sonrió divertida mientras observaba la escena.
—Qué bueno que llegaste, querido. Déjame presentarte formalmente a la duquesa Edevane, aunque seguramente ya la conoces… y a su querida hija, Xenia Edevane.
Los ojos claros del joven se dirigieron finalmente hacia ella.
Xenia le sostuvo la mirada apenas un instante antes de inclinar ligeramente la cabeza.
—Príncipe.
—Querida, él es Clark, el tercer príncipe —explicó Catherine mirando a Xenia con una pequeña sonrisa.
Xenia simplemente asintió.
—Ya veo.
La reina hizo un gesto elegante con la mano.
—Ven, siéntate con nosotras.
Clark obedeció sin protestar, aunque su expresión seguía dejando bastante claro que preferiría estar literalmente en cualquier otro lugar.
Mientras tomaba asiento, observó discretamente a la joven frente a él.
Así que esa era Lady Xenia Edevane.
Honestamente, esperaba otra cosa.
Probablemente otra noble desesperada por llamar su atención, sonriendo exageradamente y buscando cualquier excusa para acercarse.
Ya estaba cansado de eso.
Y sinceramente, empezaba a sospechar que su madre había organizado aquella reunión exactamente con esa intención.
Aunque debía admitir algo.
La apariencia de ella era… distinta.
El cabello corto llamaba demasiado la atención.
La mayoría de las damas nobles presumían orgullosamente sus largas cabelleras perfectamente cuidadas, así que verla con aquellas suaves ondas borgoña apenas rozando su mandíbula resultaba extrañamente refrescante.
Además…
No parecía interesada en él en absoluto.
De hecho, mientras Catherine y Cordelis conversaban elegantemente, Xenia se veía bastante distraída mirando hacia otro lado como si preferiría estar haciendo cualquier otra cosa.
Clark encontró aquello ligeramente interesante.
Muy ligeramente.
La conversación continuó varios minutos. Catherine y Cordelis prácticamente llevaban todo el intercambio mientras Xenia respondía únicamente cuando alguien le preguntaba algo directamente.
Porque fuera de eso…
Los dos jóvenes permanecían en silencio.
La reina terminó suspirando discretamente al notar que ninguno parecía interesado en iniciar conversación.
—Clark, ¿sabías que Lady Xenia tiene mucho talento para la alquimia? —comentó Catherine con aparente casualidad—. Ha preparado cremas bastante interesantes.
Luego dirigió una sonrisa hacia la joven.
—Querida Xenia, ¿por qué no le cuentas un poco a Clark?
Xenia casi suspiró por dentro.
Ya quería volver a casa.
No tenía ningún interés en impresionar a un príncipe que tenía expresión permanente de haber probado un limón agrio.
—Majestad, me halaga —respondió con educación—, aunque realmente solo son pequeños experimentos. No es algo tan impresionante.
—Hace poco creó una poción que cambia temporalmente la voz de quien la bebe —añadió Cordelis soltando una pequeña risa—. Fue todo un espectáculo cuando Thomas la probó.
Xenia sintió unas inmensas ganas de desaparecer de ahí.
No estaba acostumbrada a recibir tantos elogios seguidos.
Sonrió apenas, aunque claramente algo forzada.
Clark, sentado frente a ella, le dirigió una mirada más larga esta vez.
La reina sonrió satisfecha al notar aquello.
—Clark, ¿no habías mencionado que estabas interesado en ciertas pociones y estudios alquímicos?
El príncipe respondió con un simple:
—Mm. Un poco.
—Clark ha estado buscando a alguien capaz de crear algunas pociones específicas —continuó Catherine con absoluta tranquilidad—. Quizá tú podrías ayudarlo, Xenia.
Clark se cruzó de brazos lentamente.
—Tal vez Lady Edevane tenga talento —dijo mirándola directamente—, pero ni siquiera los alquimistas del palacio han conseguido elaborar algunas de ellas.
Hizo una pequeña pausa antes de añadir:
—Sin ofender… no creo que usted pueda hacerlo.
Cordelis abrió ligeramente los ojos.
La reina simplemente tomó otro sorbo de té como si nada.
Xenia levantó apenas una ceja.
Ah.
Así que era eso.
¿La estaba subestimando?
O peor…
¿La estaba retando?
Y honestamente, a Xenia siempre le habían gustado los retos.
Apoyó suavemente la taza sobre el plato antes de mirarlo directamente a los ojos.
—Eso solo podríamos saberlo si lo intentamos, ¿no cree, príncipe? —respondió con calma elegante—. Además, resulta un poco apresurado juzgar mis capacidades cuando ni siquiera sabe de lo que soy capaz.
Los ojos claros de Clark brillaron apenas.
Y entonces, por primera vez desde que había llegado al salón…
sonrió un poco.
Una sonrisa pequeña.
Ladeada.
Interesada.
—¿Cree que puede hacerlo? —preguntó sin apartar la mirada de ella.
Xenia sostuvo sus ojos sin titubear.
—Solo dígame qué necesita.
No sabía exactamente por qué aquella conversación empezaba a irritarla un poco.
Quizá porque sentía que la estaba desafiando deliberadamente.
Y si había algo que Camila jamás rechazaba…
eran los desafíos.
Una pequeña sonrisa confiada apareció en sus labios.
Clark la observó unos segundos más.
Mmm.
Interesante.
—Entonces enviaré las indicaciones a la mansión Edevane —dijo finalmente reclinándose apenas en el asiento—. Aunque no debería sentirse avergonzada si no logra hacerlo.
La sonrisa de Xenia se volvió apenas más peligrosa.
—Eso no será necesario.
Catherine y Cordelis observaron el intercambio entre ambos completamente en silencio.
Y curiosamente…
ninguna parecía especialmente preocupada por la tensión que acababa de aparecer entre ellos.
Poco después, la reunión finalmente terminó debido a lo tarde que se estaba haciendo.
Tras despedirse apropiadamente de la reina y del príncipe, Xenia salió junto a Cordelis del salón.
Clark permaneció quieto observando cómo la figura de la joven se alejaba lentamente por el pasillo.
La reina Catherine se acercó entonces a su lado con una sonrisa imposible de malinterpretar.
—Es bastante interesante, ¿no crees?
Clark apartó la mirada hacia otro lado inmediatamente.
—…
Y aunque no respondió nada…
La leve curva que apareció en la esquina de sus labios fue más que suficiente para la reina.
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