nigfc hftuj yij bbjb
NovelToon tiene autorización de mirle hernandez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
ILUSIÓN
Yan Marcos y Gael permanecían sentados en el inmenso jardín, desde donde podían contemplar toda la decoración preparada para la celebración.
Aunque estaban juntos, el silencio reinaba entre los dos, Yan Marcos quería iniciar una conversación con su hijo, pero no sabía cómo hacerlo. Durante años había dedicado casi todo su tiempo al trabajo y ahora descubría que no era tan sencillo acercarse a él.
Pensó en hacerle preguntas, contarle alguna historia o proponerle un juego, pero las palabras simplemente no salían.
Gael, por su parte, miraba una y otra vez hacia la entrada del jardín de la mansión. Estaba feliz por pasar el día con su padre, pero esperaba con ilusión la llegada de su maestra.
De repente, el sonido del timbre rompió el silencio, los ojos del niño se iluminaron, se puso de pie de un salto y exclamó con una enorme sonrisa:
GAEL: ¡Es mi profesora!... ¡Sí!... ¡Sí vino!
Yan Marcos observó aquella escena con atención, nunca había visto a Gael emocionarse tanto por la llegada de una persona y le dijo.
YAN MARCOS: Tranquilo hijo, espera que entre.
Yan Marcos por un momento sintió un pequeño vacío en el corazón, no por celos, sino porque comprendió que esa alegría era el resultado del cariño y la atención que la maestra le había brindado, tiempo que él, no había sabido ofrecerle; aun así, sonrió.
Si la presencia de aquella maestra hacía tan feliz a su hijo, estaba dispuesto a recibirla con gratitud y a aprender de ella todo lo que fuera necesario para recuperar la relación con su pequeño hijo.
Unos segundos después una de las empleadas llegó sl jardín y dijo.
— Señor, afuera hay una joven que dice que es la profesora del niño.
Andrés asintió distraídamente, sin percatarse de la palabra joven y dijo.
YAN MARCOS: Hazla pasar.
Segundos después escucho una voz alegre gritar.
NATHALY: Mi amor.... feliz cumpleaños mi cielo.
Gael corrió a sus brazos y ella lo envolvió, en ese momento Yan Marcos giró su cabeza a la entrada del jardín y vio a su hijo en los brazos de una mujer, por un instante se quedó inmóvil.
No era para nada la mujer que había imaginado, la maestra era una joven sencilla, no llevaba ropa costosa ni joyas llamativas.
Los dos se separaron y Nathaly le sonrió entregándole un pequeño regalo y dijo.
NATHALY: Feliz cumpleaños cariño
Los ojos del niño brillaron al ver el regalo, como si acabara de recibir el tesoro más grande del mundo, desde donde estaba, Yan Marcos contempló la escena en silencio.
Había comprado los juguetes más exclusivos y los regalos más impresionantes. Sin embargo, nunca había visto a su hijo tan feliz, y por primera vez sintió curiosidad por aquella mujer que, sin dinero ni lujos, había logrado darle a Gael algo que él no había podido comprar, cariño, afecto, y amor.
Sin entender por qué, sintió admiración por aquella mujer sencilla que parecía tener un don especial para llegar al corazón de las personas.
Gael tomó a Nathaly de la mano y, sin soltarla, la llevó hasta donde estaba su padre y dijo feliz.
GAEL: ¡Papá, ella es mi profesora Nathaly!
Nathaly sonrió con un poco de timidez, extendió la mano y saludó cordialmente.
NATHALY: Mucho gusto, señor Yan Marcos.
—El gusto es mío, profesora. Gracias por aceptar la invitación.
Aprovechando el momento, Nathaly bajó un poco la mirada y dijo.
NATHALY: Antes que nada, quiero pedirle disculpas por la llamada del otro día, tal vez me involucré en asuntos que solo le corresponden a usted como padre.
YAN MARCOS: No tiene que disculparse, no hay ningún problema, bienvenida a nuestra casa.
Nathaly sonrió con tranquilidad, a partir de ese momento, la conversación fluyó con naturalidad. Sin embargo, el verdadero centro de atención era Gael, los dos adultos parecían estar allí únicamente para hacerlo feliz, y estaban dispuestos a seguir todas sus ocurrencias. De repente, Gael volvió a tomar la mano de Nathaly diciendo.
GAEL: ¡Profe, vamos al saltarín!
NATHALY: ¡Vamos mi amor!
Ella se quitó los zapatos rápidamente y, entre risas, comenzó a correr junto al niño diciendo.
NATHALY: ¡El que llegue de último no come fresas con chocolate!
Gael soltó una carcajada y corrió con todas sus fuerzas. Nathaly, aunque podía alcanzarlo fácilmente, disminuyó la velocidad para dejar que él ganara, cuando llegó primero al saltarín, levantó los brazos con orgullo diciendo.
GAEL: ¡Gané!... ¡Gané!
Luego miró a Nathaly y, con una sonrisa llena de ternura, añadió:
GAEL: Pero igual puedes comer fresas con chocolate.
NATHALY: ¡Ay.., gracias hermoso! Eres todo un caballerito.
Yan Marcos observaba la escena sin dejar de sonreír, el mismo se sorprendió sonriendo, nunca lo hacía porque no había motivos, siempre estaba bajo el estrés de su trabajo, pero ver la felicidad de su hijo, comprendía cada vez más por qué Gael quería tanto a su maestra, era el día más importante para su hijo, y era motivo para el sonreir y recordar lo que era una sonrisa, se dio cuenta que Nathaly tenía la capacidad de entrar en el mundo de los niños, de jugar con ellos sin reservas y hacerlos sentir importantes; algo que él nunca había hecho.
Por primera vez en mucho tiempo, Yan Marcos tenía el celular guardado en el bolsillo. No pensaba en reuniones, contratos ni llamadas de trabajo. Toda su atención estaba puesta en su hijo.
Mientras los veía reír, empezó a mirar su entorno de una manera diferente. Se dio cuenta de cuánto se había perdido por vivir siempre ocupado.
Nathaly saltaba con cuidado, riendo como si también tuviera cinco años, Gael no podía dejar de reír a carcajadas. De pronto, a ella se le ocurrió una idea, se detuvo y miró al niño diciendo en voz baja.
NATHALY: Tengo una idea.
GAEL: ¿Cuál? ¿Es buena?
NATHALY: ¡Claro que sí! Vamos a buscar a tu papá para que juegue con nosotros, está solito y no se está divirtiendo como nosotros.
GAEL: Sí... pobrecito. ¿Pero será que sí quiere?
NATHALY: Vamos a convencerlo.
Los dos bajaron del saltarín entre risas y corrieron hasta donde estaba Yan Marcos, sin darle tiempo a reaccionar, Nathaly comenzó a ayudarlo a quitarse los zapatos.
NATHALY: Vamos, señor Yan Marcos. Hoy está prohibido quedarse sentado.
GAEL: ¡Sí, papi! ¡Vamos a divertirnos!
Yan Marcos los miró sorprendido, nunca imaginó que aquella joven maestra actuaría con tanta naturalida, entonces Nathaly le tendió la mano con una sonrisa sincera.
NATHALY: Venga.