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EL OMEGA YA NO OBEDECERA A UN ALFA INGRATO

EL OMEGA YA NO OBEDECERA A UN ALFA INGRATO

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Alex siempre creyó que obedecer a su Alfa era su deber. Entregado al Clan Sabio para pagar una deuda, soportó humillaciones, desprecios y castigos, convencido de que algún día Fernando comprendería su valor. Pero después de recibir un golpe injusto, algo cambia.

Una voz aparece en su mente.

La Diosa Lectora conoce sus secretos, revela las mentiras del clan y le muestra futuros que podrían convertirse en realidad. Por primera vez, Alex descubre que su sufrimiento no fue casualidad y que su origen guarda un secreto capaz de cambiarlo todo.

Con cada verdad, el Omega deja atrás al joven sumiso que todos podían pisotear. Ya no obedecerá ciegamente, ni permitirá que otros decidan su destino.

Mientras Fernando descubre demasiado tarde lo que perdió y Alejandro le ofrece un camino diferente, Alex deberá elegir entre la venganza, el amor y la libertad.

Porque esta vez, el Omega elegirá su propio futuro.

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El boicot del gremio aristocrático

El viento frío del otoño recorría las amplias avenidas de la Gran Capital, pero en el interior de la Casa de Jade la actividad no se detenía. Los carruajes de suministro cargados con tónicos, pomadas curativas y el afamado té de jade salían en filas ordenadas hacia los distritos comerciales y los cuarteles de la guardia. La institución fundada por Alex no solo había quebrado la influencia del Clan Silva, sino que se había transformado en el refugio y centro de capacitación contable de más de cincuenta omegas que antes vivían sometidos a la servidumbre o al desprecio aristocrático.

Sin embargo, el rápido ascenso del "Omega de Jade" continuaba generando pánico entre los viejos patriarcas de la nobleza. En el Salón de la Rosa del Gran Palacio, los líderes de tres clanes feudales secundarios —aliados históricos del defenestrado Héctor Alba— sostenían una reunión de emergencia rodeados por sus consejeros financieros.

—Si permitimos que ese muchacho siga controlando la distribución de medicina y el transporte fluvial del río este, los omegas de nuestros propios pabellones comenzarán a exigir derechos contables y salarios independientes —sentenció el Barón Varga, un alfa de edad avanzada, golpeando la mesa de mármol—. ¡Esto es una afrenta directa a las tradiciones de la nobleza!

—El Clan Silva ya no moverá un solo dedo contra él tras el acuerdo que firmaron ante el Consejo Neutral —intervino el Vizconde de la Rama Sur, arrugando un pergamino—. Si queremos destruirlo, debemos golpear la base de su negocio: los insumos. Compren todos los frascos de vidrio, el carbón de secado y los envases de cerámica del mercado central. Si Alex no tiene dónde envasar sus tónicos, sus contratos con la Guardia Imperial caerán por incumplimiento a fin de mes.

El plan de boicot financiero se ejecutó en estricto secreto al caer la noche. Para cuando despuntó el alba, los agentes de los clanes conservadores habían comprado y acaparado el inventario total de frascos de cristal y cerámica de los talleres de la Capital, duplicando de forma artificial su precio y dejando a la Casa de Jade sin envases para sus medicamentos.

En el despacho del tercer piso de la botica, Mateo, el asistente principal de finanzas, revisaba con angustia las listas de los proveedores.

—Señor Alex —dijo Mateo con la voz alterada, apretando los documentos contra su pecho—, los tres talleres principales de la ciudad se niegan a entregarnos los pedidos acordados para esta semana. Afirman que el Barón Varga y los señores del sur compraron la producción entera de los próximos dos meses. Quieren obligarnos a faltar al contrato de la Guardia Imperial para que el tribunal nos imponga una multa y suspenda nuestra licencia.

Alex permanecía sentado frente a su escritorio de caoba. Llevaba una elegante túnica de seda gris con bordados plateados y no mostraba la menor perturbación en su rostro. Sostuvo una taza de té de jazmín entre sus dedos claros y la llevó a sus labios con pausada parsimonia.

«Analizando el bloqueo de suministros», notificó la voz limpia y vibrante del Sistema en la mente de Alex, mientras una pantalla flotante desplegaba la red de producción de la provincia central. «Monopolio de envases de cristal detectado en un 92%. Sin embargo, se detecta que los hornos de porcelana fina de la provincia del oeste —propiedad de los antiguos talleres de la Primera Luna, Clara— operan al 30% de su capacidad por falta de inversión. ¡Sugerencia del Sistema: Compra directa de los talleres familiares de la madre!»

Alex dejó la taza sobre el plato de porcelana con un suave chasquido.

—El Barón Varga cree que la Capital es el único lugar donde se produce cerámica —comentó Alex con una sonrisa helada y calculadora—. Olvida que las tierras del oeste, aquellas que formaban parte de la dote original de mi madre, cuentan con los depósitos de arcilla blanca más puros del imperio.

Alex sacó de su carpeta de cuero la Carta de Emancipación Imperial y las escrituras recuperadas.

—Mateo —ordenó Alex serenamente—, redacta tres contratos de compra inmediata para los hornos de arcilla de la provincia del oeste. Enviaremos a diez de nuestros omegas capacitados para que asuman la administración de los talleres y dupliquen la producción. No solo fabricaremos nuestros propios envases de jade y porcelana, sino que venderemos el excedente a los comerciantes independientes a la mitad del precio del mercado.

El joven asistente abrió los ojos con asombro y alivio ante la rapidez y genialidad de la jugada.

—¡Es brillante, Señor! —exclamó Mateo inclinándose profundamente—. El boicot de los nobles durará menos de tres días cuando descubran que sus almacenes llenos de frascos no valen nada frente a nuestra propia producción.

Mientras tanto, a las afueras de la Capital, la guarnición militar de las fronteras continuaba su marcha hacia el norte. En la retaguardia, Fernando González recibía los informes que sus espías personales le enviaban desde el distrito comercial de la ciudad.

Al enterarse de la maniobra del Barón Varga para asfixiar la botica de Alex, la furia del Marqués estuvo a punto de desbordarse. Fernando desenvainó su espada ceremonial frente a sus capitanes.

—Que la tercera compañía de caballería dé media vuelta inmediatamente —ordenó el alfa con voz cavernosa—. Expropiaremos los almacenes del Barón Varga por obstrucción al abastecimiento médico de la guardia militar.

—Señor, deténgase —lo interrumpió el capitán de la guardia con cautela—. Ha llegado un nuevo mensaje desde la Casa de Jade. El joven Alex no necesita nuestra intervención. Compró los talleres del oeste, reabrió los hornos de su madre y ha dejado al Barón Varga con una deuda masiva por acaparamiento inútil.

Fernando se congeló con la espada a medio camino. Miró el informe en sus manos y dejó escapar un suspiro amargo, sintiendo cómo el orgullo por la maestría de Alex se mezclaba con el dolor agudo del lazo roto en la base de su nuca. Alex era un estratega impecable que ya no requería el escudo de ningún alfa ni la protección de la Casa González.

Al cabo de una semana, los hornos del oeste entregaban el primer lote de frascos de porcelana verde grabado con el sello de la hoja de jade. El Barón Varga y sus aliados, aplastados por los costos de almacenamiento de sus compras desesperadas, tuvieron que rogar al Consejo Neutral que les permitiera vender su inventario con pérdidas.

Desde el balcón principal de la Casa de Jade, Alex observaba la llegada de las carretas de porcelana bajo el aplauso de la multitud comerciante.

«Misión Secundaria completada», resonó la voz triunfal del Sistema. «Monopolio de envases erradicado. La Casa de Jade ha tomado el control del 85% de la producción industrial de insumos en la provincia central. El estatus del anfitrión como líder absoluto e independiente se ha consolidado.»

Alex acomodó los pliegues de su capa con gracia e indiferencia. La aristocracia antigua había aprendido la lección: cualquier intento de golpear al "Omega de Jade" solo aceleraría la construcción de su imperio indestructible.

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bea yordan
me faltó el cliché del nuevo romance y las descendencia
EspirituCreativo: Es cierto, pero para novela será...
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